Categoría: Libros
22 Mayo 2013

"Me motivaron sus historias de compromiso"
Deportes, Desaparecidos y Dictadura es un libro fundamental para seguir recordando y pensando a una generación que entendió que para cumplir con la consigna "Mens sana in corpore sano", había que poner el cuerpo a lo que dictaba la cabeza y el corazón. Por Julio Ferrer, de Revista Mascaró
Por ANRed- E (redaccion@anred.org )
www.anred.org
El autor de este profundo trabajo es el reconocido periodista y escritor Gustavo Veiga, quien lleva más de 30 años investigando y escribiendo en distintos medios gráficos como La Prensa, Clarín, Crónica, El Periodista, Goles y El Gráfico, entre otros. Actualmente trabaja en Página/12 y Un Caño. También ha escrito sobre el deporte y sus negocios sucios: Donde manda la Patota, barras bravas, poder y política (1998) y Fútbol limpio, negocios turbios (2002).
En la primera edición del libro de investigación Deporte, Desaparecidos y Dictadura (2006), Veiga reconstruyó las historias de 26 deportistas desaparecidos como los jugadores de La Plata Rugby Club (Pablo Balut, Santiago Sánchez Viamonte, Mariano Montequín); el futbolista de Huracán de Tres Arroyos, Rivada, el atleta Miguel Sanchéz, el tenista Daniel Schapira, entre otros. También descubrió la macabra doble vida de Juan de la Cruz Kairuz, director técnico y ex futbolista y paralelamente, represor y jefe de varios operativos ilegales de secuestros en Jujuy, tierra feudal de la familia Blaquier. En esta nueva edición ampliada, incorporó nueve casos más, como los futbolistas Luis Ciancio de Gimnasia Esgrima de La Plata, Adriana Acosta, jugadora de Hóckey sobre césped del club Lomas, Alicia Alfonsín de Cabandié, basquetbolista y mamá de Juan, nacido en la ESMA y hoy diputado porteño kirchnerista, el ajedrecista Gustavo Bruzzone. Y denuncia a otro personaje siniestro, Edgardo Andrada, famoso arquero de Rosario Central y la Selección Nacional que fue personal de inteligencia en la provincia de Santa Fe.
En estas páginas (salvo la de los colaboradores de los genocidas) podrá encontrarse ese mundo utópico en donde podía convivir la misma pasión por el deporte y por las causas populares. Algo casi impensable en el deporte del siglo XXI, donde en su mayoría se promueve la "cultura del éxito", del despilfarro y lujos obscenos, del poder del dinero como meta de la consagración del ser humano. Todo lo contrario a lo que practicaban todos estos deportistas desaparecidos, que se desarrollaban al máximo en sus disciplinas, pero sin olvidar la solidaridad y las ganas de construir un mundo más justo para todos.
En esta entrevista con Mascaró, Veiga nos cuenta sobre su último libro.
¿Qué lo motivó a hacer este trabajo de rescatar del olvido a deportistas desaparecidos por la última dictadura cívico-militar?
Me motivaron sus historias de compromiso con las ideas revolucionarias de una época, su militancia, su relación con el deporte en una etapa en que no era la maquinaria mediática, comercial y política que es hoy. No era el deporte que nos determina la agenda, el fenómeno globalizado que ha generado una casta de divos y divas millonarios. Ellos eran la antítesis de eso que vemos ahora en la televisión hasta cansarnos. Su participación en organizaciones político-militares, agrupaciones gremiales o estudiantiles de superficie o cualquier otro espacio colectivo, sería impensable en estos tiempos de banalidad institucionalizada. Ellos renunciaron a sus deportes por la militancia, compitieron hasta dónde pudieron, y siendo deportistas nunca perdieron su concepción de hombres íntegros, hechos de una sola pieza.
¿Cuánto hace que viene trabajando en el tema?
Empecé de a poco, con una historia, dos, tres, y a medida que mis artículos iban siendo publicados en Página 12, y en menor medida en otros medios también, tomé conciencia de que ahí había una masa crítica de casos que podían cobrar forma en un libro. Como en el medio hay otros colegas que escribieron sobre ellos, los invité a participar de la iniciativa y a ampliar con su mirada la que yo tenía.
En el tema vengo trabajando desde 1998, o quizá un poco antes de que ingresara a Página 12. La dinámica de sus historias, retroalimentadas unas con otras, me superó. Ellos están siempre presentes, en una carrera, una cancha de césped sintético, una plaqueta o el recuerdo de sus compañeros, familiares y amigos. Están vivos entre nosotros de esa manera, sus desaparecedores y asesinos no consiguieron borrar su memoria, sus luchas, las luchas de toda su generación.
Su libro fue reeditado con más casos de deportistas desaparecidos ¿Cierra un ciclo o tiene pensado seguir investigando y dar nuevos testimonios?
Creo que este libro, la reedición ampliada de Deporte, Desaparecidos y Dictadura, cierra un ciclo. No tengo pensado escribir otro, al menos que las historias vuelvan a superarme, que constate que hay más casos, que soy injusto con quienes no están y deberían estarlo. De cualquier modo, la decisión que tome va a estar cruzada por la necesidad imperiosa de divulgar sus historias allá donde vaya o se quieran conocer. Los reivindicaré siempre desde su pasado como militantes, que se torna presente en el legado que nos dejaron. Nunca dejaré de investigar otros casos, aunque después no se incorporen a un libro.
Después de su investigación ¿Ha habido algún tipo de reconocimiento o reivindicación para estos deportistas-militantes desaparecidos?
Sería presuntuoso decir que después de mis investigaciones o el libro se dispararon reconocimientos aquí y allá. Y sí así fuera, enhorabuena. Valerio Piccioni, el periodista italiano que instaló en los medios de su país y de acá la historia de Miguel Sánchez, el atleta emblema, es un precursor. Así nació la Corsa de Miguel en Roma, que después se transformó en la Carrera de Miguel acá, en la Argentina. Adriana Acosta le dio el nombre a la cancha de hóckey de césped sintético del CENARD, Daniel Schapira tiene una plaqueta que evoca su memoria, los rugbiers del club La Plata tienen la suya en su campo de deportes, al futbolista Carlos Alberto Rivada lo sobrevive su hijo Diego en un proyecto colosal de club social y deportivo en General Lamadrid, Gustavo Papilo Olmedo tiene una calle que lo homenajea en su pueblo riojano de Los Sarmientos... Ellos, con su compromiso y desprendimiento, se ganaron su reconocimiento sin necesidad del libro. El único mérito que tiene es que logró unir sus historias en 128 páginas. Y que también están allí los casos de deportistas que fueron represores. La contracara, los que en la década del 70 secuestraron, torturaron e hicieron desaparecer gente. Ellos usaron al deporte como fachada, como coartada. Sus víctimas, por el contrario, amaban al deporte, lo practicaban de manera amateur, sacándole horas a la familia, el estudio, el trabajo, pero no a su vocación política.
Sería interesante que el libro circulara por los colegios secundarios y facultades de Comunicación Social y Periodismo Deportivo ¿Existe alguna posibilidad?
Me parece atinente la pregunta. Creo que sí, que sus historias merecen leerse, analizarse y discutirse en donde los jóvenes se forman. Todos sabemos el influjo que ejerce el deporte sobre los más chicos, cómo lo viven, de qué manera se identifican con sus símbolos más fuertes como la camiseta o determinado ídolo. Que puedan saber cómo en otros tiempos hubo deportistas que se jugaron la vida por un ideal, a los que ni se les ocurriría pensar en el profesionalismo tal como lo concebimos hoy, que dejaron de jugar al rugby, al fútbol o al tenis por militar en el secundario o la facultad, que conozcan sus historias, sería una contribución a robustecer la memoria colectiva desde el deporte, esa herramienta formidable que mejora la calidad de vida de la gente cuando se entiende que cumple una determinada función social y se estimulan sus prácticas asociativas. Ojalá exista la posibilidad en el futuro de que el trabajo llegue a las escuelas, terciarios o facultades o profesorados.
¿Cuál es el objetivo de su investigación?
Aunque el tema me es próximo y sensible por razones personales, me guió esa simbiosis de política y deporte que siempre estuvo dentro de mis inquietudes. Practiqué y practico deporte, milité y milito por ideas, por lo que divulgar sus historias me resultó tan imperativo como fascinante. Con el mayor de los rigores posibles, traté de evocar sus semblanzas de vida recurriendo al testimonio de familiares, amigos, compañeros de equipo, entrenadores. En una humanidad tan deshumanizada como la que vivimos, su ejemplo debe difundirse para las generaciones actuales y futuras.
ABIGAIL O EL CAPITÁN MIGUEL, EL DESAPARECIDO 18 DE LA PLATA RUGBY CLUB
Por Agustín Santarelli
La historia de los 17 desaparecidos de La Plata Rugby Club (LPRC) es conocida. Pero ahora se sabe que hubo un desaparecido 18, aunque su nombre no aparece en la placa que desde hace años se instaló en la sede del conjunto canario. Se trata de Abigail Armando Attademo, el "Capitán Miguel", militante del PRT-ERP.
Recientemente, Julián Axat -defensor penal juvenil platense e hijo del rugbier desaparecido Rodolfo Axat-, recuperó la historia deportiva del adolescente Abigail, quien fuera conocido más tarde en su organización, el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), como "Pedro" o "Panfleto" y un poco más tarde, en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), como el Capitán Miguel.
Cuenta Axat que Attademo "Nació en La Plata el 3 de Abril de 1948. Hizo la primaria en la Escuela Anexa de la UNLP y la secundaria en el Colegio Nacional Rafael Hernández. Por ser de abril le tocó la camada del 47. Allí se hizo amigo de mi padre Rodolfo "Fel" Axat, y de tantos otros que conforman "la barra": "Naca" Pérez Arzueta, el "Negro" Eduardo Bustillo, Ricardo "Tite" Eliçabe; Juan "el gordo" Gascón; el "flaco" Bonilla, etc. La "barra" del Nacional de 1 y 49, no es solamente una camada. Es también la octava, más tarde la séptima, la sexta; todas del "Canario" La Plata Rugby Club".
La comprobación de que Abigail fue jugador de LPRC apareció hace poco tiempo, con unos viejos artículos y fotos del Diario El Día, que conservaba uno de sus compañeros del colegio y la ovalada, el "Gordo" Gascón.
Abigail Attademo, el Capitán Miguel, también fue tapa de diarios y su rostro era bien conocido por militares y policías desde fines de 1975, cuando encabezó el grupo de 70 combatientes del ERP que intentaron asaltar el Batallón Depósitos de Arsenales 601 Domingo Viejobueno, ubicado en la localidad de Monte Chingolo con el objetivo de apropiarse de armamento y de dar un revés importante al golpe militar que se hacía inminente. El encargado de derribar el portón de entrada con un camión, fue Jorge Moura, otro de los jugadores desaparecidos del LPRC, al igual que Eduardo Merbilah, compañero de inferiores de Abigail y de militancia de Miguel.
Después del asalto al cuartel de Monte Chingolo, el "Capitán Miguel", era un objetivo primordial del ejército. El 4 de junio de 1976 Abigail es emboscado en la casa donde se encontraba junto a su nueva pareja, y otros compañeros de militancia. Al momento de su desaparición Abigail es herido. Hay testigos que dicen haberlo visto en Campo de Mayo.
Abigail sigue desaparecido, pero no tanto.
Nota en edición impresa. Mascaró #11, mayo 2013.
fuente: http://www.anred.org/spip.php?article6119
servido por red-latina-sin-fronteras
sin comentarios
compártelo
4 Mayo 2013

por Mau-Mau
Abril 2013
La inercia histórica es muy fuerte y es evidente que la mayoría de la población vá a seguir confiando y ejerciendo el actual ordenamiento político de las elecciones en la democracia representativa;lo sorprendente es que entre los militantes lúcidos e informados de los rescoldos de la izquierda que resta ,ocurre lo mismo y están reeditando una miríada de grupúsculos que no joden a nadie ,sin percibir que en la unión está la fuerza,pero no en base al conocido slogan: " únete a mí".
Claro que por incapacidad mía,pero yo no puedo entender como no se levanta una bandera lógica, primaria , que es principio del camino: "Vamos a tomar el poder", por ejemplo. En mi modesto entender todas esas movilizaciones "reclamando de las autoridades" son un desperdicio de energía inconducente y su única utilidad reside en la toma de conciencia colectiva de la que éste pueblo está tan necesitado.
A partir de mi experiencia personal de franco tirador solitario me consta que es mucho más lo que se puede lograr, no sólo a nivel individual sino colectivo. No se me escapa que vivir en el capitalismo es alienante y absorvente: las personas están ocupadas en producir y correr atrás del progreso que consiste en crear nuevas necesidades. Es común que los árboles no nos dejen ver el bosque y las personas no perciben el contexto, despreocupadas de la atmósfera que las condiccionan.
Hoy en día con la aparente generosidad del imperio de permitir compartir el más completo y moderno instrumento de espionaje para comunicarnos, mientras ellos recaban y acumulan información, es posible nuclearse en un grupo único, buscando puntos esenciales de movilización, sin líderes auto-elegidos, con ordenamientos horizontales y una permanente fiscalización de arribistas en busca de poder que se apoyan y utilizan a las bases para su encumbramiento y luego las abandonan a su suerte.
Sencillito nomás: "Terminar con las clases, abolir la propiedad privada y acabar con el Estado"; es evidente que no se ha tomado conciencia todavía de que el sistema es esclavista, que los grupos políticos buscan el encumbramiento personal, que están de espaldas al pueblo y al servicio de las élites, el sistema y el imperio, tampoco se comprende que hay que salir del colonialismo ideológico, del consumismo, de escalar, de competir y destacarse. Hay que tener imaginación y coraje y reescribir las tablas de la ley.
A pesar de mis casi 3/4 de siglo sobre el planeta, continúo sorprendido como la humanidad se deja arrear pasivamente hacia un enorme matadero y muy en breve hacia el precipicio del caos ecológico, alimenticio, de hambre, drogaadicción, violencia, ignorancia y desempleo.
Claro que, como en el fondo se trata de un problema científico, independiente de la voluntad de los hombres, las consecuencias del actual ordenamiento económico idiota, irracional y suicida, van a ir generando fuerzas impredecibles que se manifiestan en las sorprendentes e inesperadas explosiones populares masivas que están ocurriendo en diferentes partes del Mundo.
MAU-MAU
(La flor es para El Bebe)
Notas relacionadas:
"EL HUMOR DE LA CANA Y OTROS BOLAZOS - THE MAU MAU'S STORY"
Jorge Rossi, cuando la vida puede más que los infiernos
13 de julio 2010
Había vivido en el Aeroclub Minas hace unos dos o tres años y Primera Página le realizó una nota, "donde denuncié la joda de la aviación civil y los militares", dice Jorge Rossi Rebufello (Montevideo, 1939), más conocido por Mau Mau. Agrega que quiere agradecer "a todos los medios de prensa de Minas" por la receptividad que tuvieron para con él, remarcando que los medios de Montevideo "están bloqueados con este tema, hay mucha guita de por medio". Contó que con Samuel Blixen, periodista de Brecha que estuvo 13 años en el Penal de Libertad, "fuimos compañeros, y le llevé varias carpetas de documentos y fuimos con una comisión integrada por 6 personas y nunca sacó nada".
Los primeros contactos con Minas vienen por una tía que hace años que falleció, Cecilia Rebufello que era obstetra, "pero el más importante es que a los 14 años hice mi primer vuelo en Minas, con un lejano pariente, Julio César Pereira", y agrega con orgullo:
"Soy piloto profesional e instructor de vuelo".
Tuvo un campo en Marmarajá, que terminó vendiendo, "y me fui a Brasil porque la cosa aquí se puso brava, y en el libro lo cuento"
HABLEMOS DEL LIBRO
Jorge Rossi estuvo en Minas dándole difusión al libro "El humor de la cana y otros bolazos - The Mau Mau's story" que acaba de publicar. Se trata de una obra muy personal y particular, porque mezcla su vida y su pensamiento, su historias de cárcel, sus viajes, reflexiones, hasta intervenciones de Jorge Zabalza. Es un libro como todo Mau Mau, raro, atípico, divertido, pero contundente. "Tiene mucho humor, me inspiré en el humor que había en la cárcel. Era un mecanismo inconciente de defensa que apareció naturalmente, nadie lo programó, para irritación de nuestros carceleros que no entendían cómo nos podíamos divertir. Había mucho humor en la cárcel, y eso me inspiró el libro y quedó fantaseado, disfrazado, por eso la tapa no tiene nada que ver con el libro, con el dibujito de un conejo piloteando un avioncito".
Dividido en seis partes, comienza con "Humor en la cárcel", que muestra la resiliencia humana, la respuesta a una estructura de vida bestial a través del humor, para poder mantenerse vivos y cuerdos. "Era lo que querían, no se animaban a matarnos, querían volvernos locos, con varios lo consiguieron".
La segunda entrega es "Viaje en bicicleta", es el diario del viaje que hace Mau Mau en bicicleta desde Bahía (Brasil) hasta San José de Mayo. Son más de 4.300 kilómetros, y en el relato reflexiona sobre la condición humana, y la belleza de la naturaleza, salpicada por las roturas de la bicicleta, el escaso dinero y algunos momentos de hedonismo, y la sensación de absoluta libertad.
Federico Leicht dice en la contratapa: 'La demostración fehaciente que la vida puede más que los infiernos y que las bicicletas pueden servir para dejar atrás a los demonios'. Agrega Mau Mau que se sorprendió de esa interpretación: "yo no había comentado a nadie que ese viaje era una necesidad de respirar la libertad que sentía. Fue de las mejores cosas que hice en mi vida".
En "The Mau Mau' story", cuenta su vida de preso, y tiene la presentación de Jorge Zabalza, que es notable. Rossi expresa agradecido que "la mejor parte que tiene el libro es la que no escribí yo, es la que me escribe el periodista Federico Leicht (quien escribió la biografía de Jorge Zabalza), a su vez el Tambero (Zabalza) en la página 45 me hace la presentación del capítulo que se llama "The Mau Mau 'story", que la hizo con mucho cariño y con acierto, y me gusta, y lo recomiendo, los dos fueron muy lúcidos en detectar aspectos del libro que yo no me había percatado".
Agrega que este capítulo, "The Mau Mau' story" es una descripción "objetiva, con testigos vivos, de mi saga como terrorista y guerrillero, para demostrar la payasada que fue esta guerra de los dos demonios. Este país es el reflejo de nuestra idiosincracia, esto fue una joda también".
"Salpicón con todo un poco" es la siguiente parte del libro, en la que Mau Mau incluye sus pensamientos sobre diferentes temas, que hacen a un mismo tema, el hombre y el contexto existencial.
Explica Rossi que "salpicón era la comida que había los jueves en el penal, y este libro está destinado al mercado de los pichis, nombre que nos habían puesto los militares.
Yo cito en la primera página: 'Cariñoso nombre genérico diferenciaba a los enemigos de la patria de los salvadores de civilizaciones.
Pichi es diminutivo de bichicome que viene del inglés 'beachcomber', denominación que se daba a los marineros que desembarcaban en las Islas Polinesias, y que dormían en las playas".
La antepenúltima parte es "El hommus económico", al que Rossi define como "un ensayito seudo filosófico que me tiene bastante satisfecho, porque es un poco la síntesis del millón de páginas que yo leí en mi vida. He leído unos 5.000 libros, agradezco al militarismo la oportunidad de cultivarme, tenía la oportunidad de leer mucho, leía unas 100 páginas por día durante 10 años. De todo leí". Cierra el libro con "La joda de la aviación civil". Aquí se explaya sobre la situación de la aviación civil que viene denunciando desde el 2005, "y que nadie quiere escuchar".
El libro tiene un costo de $ 89,90 se puede conseguir por mail: rossi.maumau@gmail.com . Con "El humor de la cana y otros bolazos - The Mau Mau's story", se va a reir, pero también va a pensar, y eso no está mal. En próximas ediciones, una entrevista a Jorge Rossi
"EN MI ÉPOCA LA EDUCACIÓN PÚBLICA TE ENSEÑABA A PENSAR Y TE DABA VALORES"
Jorge Rossi: "Actualmente los revolucionarios están jubilados"
Por Gorge Gómez
19 de Julio 2010
Si bien a través su libro "El humor de la cana y otros bolazos - The Mau Mau's story", Jorge Rossi Rebufello deja escapar un sinfin de reflejo de su vida y de su pensamiento, en una conversación franca y casi de boliche se expresa con locuacidad y una sinceridad que no siempre aparece en los hombres y mujeres de hoy, "pero no digo nada que no esté documentado, cito las fuentes.
Ando solo en una moto, regalado, desarmado, está descontado el riesgo, voy para 72 años, me quedan dos cortes de pelo más, entonces si me 'boletean' es una acción política, van a decir "mataron al Mau Mau", dice sobre el final de la entrevista, siempre mirando a los ojos.

Definamos algo de entrada: ¿Quién es usted?
Soy uno de los tantos jóvenes pequeños burgueses que fuimos arrastrados por la ola histórica que sacudió a este país. Me vinculé al Movimiento de Liberación Nacional (MLN). Fui preso porque - Plan Cóndor mediante- me agarraron en Brasil, me repatriaron en el año 1973 y estuve preso hasta 1983, en el Penal de Libertad. Cuando salí me encontré con la novedad -y me enteré de los entretelones- que la Fuerza Aérea había exigido como botín adelantado para apoyar el golpe de este señor (Juan María Bordaberry) -que está en una cárcel en Carrasco ahora, procesado por cuádruple homicidio especialmente agravado-. La Aviación Civil creada por civiles uruguayos fue rapiñada con la típica viveza criolla.
Son curros que se mantienen hasta ahora, que incluye meteorología, Parques Nacionales, Marina Mercante, astilleros. Cuando salí del Penal de Libertad, intenté volver a mi profesión -todavía era joven-, tenía poco más de 40 años, pero me encontré que no existía más la Aviación Civil, que la tenía la Fuerza Aérea Uruguaya, y la aniquiló.
¿Sabe que esto ocurre en 3 países de 169 en el mundo?
Es un gran negocio. La Aviación Civil le reporta a la Fuerza Aérea Uruguaya 60 millones de dólares anuales, con los que cubren el 50% de su presupuesto.
Usted se movilizó para cambiar esta situación.
Toqué todas las puertas de este gobierno, que era fácil que me las abrieran porque casi todos los integrantes del actual gobierno en lo que respecta al 'EME PEPE', como digo ironizando, y que es el hijo putativo del MLN, estuvieron presos conmigo y nos conocemos. Ya
el 3 de marzo de 2005 estaba reunido con Jorge Vázquez -
hermano de Tabaré- y subsecretario d e la Presidencia en ese momento. Me abrió las puertas del Ministerio de Defensa, donde estuve reunido con el Pepe (José) Bayardi, y con el actual general Luís Lazo, que era el segundo en el Ministerio de Transporte, quien
estuvo preso conmigo cuando era teniente coronel. Me fue fácil introducirme, pero no fue fácil que alguien me diera respuestas o hiciera algo. Adriana Peña, la hoy intendenta, me atendió muy bien en el Palacio Legislativo, era diputada, y a pesar de no ser del Frente Amplio me escuchó, pero a ella tampoco le llevaron el apunte respecto a la situación de la Aviación Civil.
¿Por qué se hizo ese traspaso?
Porque les ha significado 2.600 millones de dólares acumulados
a través de estos 40 años. Esto que digo no tiene por qué creerme, esto figura en actas del Parlamento anterior, y eso es reconocido por el ministro de Batlle.
¿Siente que lo defraudaron en sus ideales?
Sí, totalmente. Uno sale de la cárcel convertido en un bicho más político aún de lo que era. Son muchos años, estoy decepcionado por esta campaña que hice con mucho sacrificio, volví de Brasil después de 23 años de exilio, llegué a Montevideo con 40 dólares en el bolsillo, y me iba caminando desde Pocitos hasta el Palacio Legislativo para gestionar esto. Terminó en un rotundo fracaso. Sólo quería que se cumpliera lo que dice la Constitución de la República, (que) en el artículo 332 Inciso E dice que la Aviación
Civil pertenece al Ministerio de Transporte. Sin embargo, hace más de 40 años que está en el Ministerio de Defensa.
¿Qué visión tiene del gobierno del FA?
Soy un ereticus criticus pero es la primera vez que gente de izquierda critica a su agrupación política. Eso no ocurría con blancos y colorados.
Yo lo hago porque loaprendí de los compañeros en el penal. Cuando uno se desviaba venían y te lo decían, y uno reflexionaba, y corregía la conducta. Ahora hay quienes dicen que eso es hacerle el juego a la oposición y a la derecha; creo que no. En este país necesita no sólo conversar, hay que hacer más. Siento la nostalgia profunda por no poder ejercer mi profesión y más me duele ver como se militarizó la Aviación Civil, y también siento la nostalgia de haber conocido el Uruguay con una nutrida clase media que fue la que formó el MLN.
En el libro habla de la economía uruguaya. ¿Por qué se mete en ese tema?
La economía no es una ciencia exacta y los economistas son muy payadores. Se me pone la piel de gallina viendo los números que publicita el Banco Central. Este país debe 34 mil millones de dólares. El FA duplicó la deuda externa en 5 años, y gastó el doble que Jorgito Batlle, que gastó 8.500 millones de dólares. Ahora acaban de pedir 7 mil millones más.
¿Eso se puede confundir con desarrollo y progreso? Cada uruguayo debe 11 mil dólares y el gurisito recién nacido también, y cada uruguayo paga de promedio 2 mil dólares de impuestos por año.
La mitad de los uruguayos gana $ 9.000 o menos. Yo soy privilegiado que despierto mucha envidia, porque este país es una maravilla, aquí los presos se jubilan y yo estoy jubilado de preso, recibo una pensión PER (Pensión Especial Reparatoria) de $ 18.500, y hay un proyecto de ley de López Goldaracena, de llevarla a $ 25.000, lo que no es nada de más, porque la canasta básica pasa los 34 mil pesos. Lo que está mal repartida es la riqueza; este país es una gran estancia cuyos límites territoriales son sus alambradas. Soy piloto y lo sobrevolé todo, y no hay nadie, hay 190 mil uruguayos poblando el interior entre el río Uruguay y Rivera, o sea sigue siendo la gran estancia cimarrona que el Pepe Artigas en 1815 quería reformar con el reglamento de tierras, y así le fue: pasó los últimos 35 años de su vida tomando mate con el negro Ansina bajo un ibirapitá en Paraguay.
Ese es el quid, nos pueden vender versos que Botnia va a generar empleo, que el hierro va a generar empleo, son versos, en Fray Bentos trabajan 34 personas, estuve allí, no anda nadie por la calle de noche, andá por Fray Bentos y vas a ver dos canaletas en el asfalto -carreteras que pagaron los uruguayos- de camiones cargados para Botnia.
Primero se deteriora nuestra fuente de riqueza primaria, que es la tierra, se plantaron eucaliptos en Soriano, tierras excelentes, con índice coneat de 200, es un crimen ecológico.
Que me perdone el Pepe que es el presidente y lo conozco, pero está equivocado cuando dice que debajo de los eucaliptos pueden pastar las vacas, eso no es así, no se puede combinar la producción, abajo del eucaliptos y pinos no crece nada.
Se lo ha criticado a Mujica porque habla mucho ¿Qué le parece a usted?
Es muy inteligente el Pepe. Sé que soy un poco cáustico cuando lo defino como un Chicotazo (Benito Nardote) de izquierda. Pero Pepe es muy inteligente.
A usted también le gusta hablar. ¿Su lengua no le ha traído problemas?
No porque no digo nada que no esté documentado, cito las fuentes, y hasta ahora no.
Ando solo en una moto, regalado, desarmado, tengo una pistolita de chumbo para tirarles a los perros que me hicieron caer de la moto en Castillos. Está descontado el riesgo, voy para 72 años, me quedan dos cortes de pelo más, entonces si me boletean es una acción política, van a decir mataron al Mau Mau.
¿Qué expectativas ha despertado el libro?
La gente que lo ha leído - no se si es para adularme pero me lo han comprado, no es un proyecto económico, el precio es el costo, $89,99, o sea $ 90 pero es para joder, es técnica de judío. El libro tiene mucho humor, me inspiré en el humor que había en la cárcel. Era un mecanismo inconciente de defensa que apareció naturalmente, nadie lo programó, para irritación de nuestros carceleros que no entendían como nos podíamos divertir. Recordar todo eso me inspiró el libro y quedó fantaseado, disfrazado. La tapa no tiene nada que ver con lo que el libro contiene, con el dibujito de un conejo piloteando un avioncito.
¿Vendrán más libros?
Estoy preparando un anexo de este que se va a llamar "Repiteco de salpicón y cartas a Juan Julio". Juan Julio es un personaje imaginario, me inspiré en algo del Juan Julio de Peloduro (Julio E. Suárez), que aparentemente tuvo un pasaje por la Juventud Uruguaya de Pie (JUP), con el cual me mando cartas. A la gente le hace gracia porque las respuestas aparecen en mi correo electrónico, todos saben que soy yo mismo que me respondo y tiene bastante humor, siguiendo esa filosofía de la cárcel mezclé lo dramático -están los expulsados del campo, los habitantes de los cinturones de pobreza- y el humor.
Me contaba que en el Penal de Libertad tenían una biblioteca fantástica y que leyó 5.000 libros ¿Cuánto lo nutrió esa lectura?
Teníamos una biblioteca fantástica con 12 mil títulos. Cuando los militares descubren en 1974 que la biblioteca del penal de Libertad es la biblioteca política más completa del país, donde estaban todas las obras de Marx, Lenin, Trotsky, hicieron una pira y los quemaron.
¡Reeditaron la inquisición y el nazismo! Cerraron la biblioteca durante 2 años, entonces este libro tiene un poco de la táctica que asumimos en el penal para salvar algunos libros. "El estado y la revolución" podía tener las tapas de "Caperucita Roja y el Lobo", y así se salvó mucho. Este libro tiene mucho de eso, de que es un libro en joda, pero cuando lo leen yo no soy de escribir libros en joda. Una definición del humor decía: "Es una manifestación superior del intelecto, y hay que empezar a ejercerlo sobre uno mismo". Hago humor sobre mí, he tratado de conocerme a través del humor, un poco aquella frase del Quijote que dijo "yo se quien soy", y si uno se lo pregunta, a mí me provoca risa.
Y Cervantes era inteligente, tenía algunas certezas. (Risas)
Era un manco brillante, si hubiera tenido dos manos para escribir. No le perdono es que haga morir cuerdo al Quijote, porque el Quijote era grande porque era loco, lo hace morir cuerdo, eso está mal. Yo cuestionando a Cervantes (de nuevo risas).
Usted tiene mucho de Quijote, la aventura, la vida trashumante.
No, no. He sido idealista, lo cual no es malo. Pero no lo aprendí de mi mismo, lo aprendí de José Ingenieros (Buenos Aires, 1877 - 1925), un gran filósofo argentino. Cometí el error de leer con 18 años "El hombre mediocre" de Ingenieros, y eso me llevó a la cárcel, como también me llevó a la cárcel la excelente educación pública uruguaya que te hacía pensar, te daban valores, y uno buscaba la transformación en la sociedad.
Actualmente los revolucionarios están jubilados, los tupamaros se han dedicado a la política o a escribir libros. Ya es otra la historia.
Tomado de Primera Página.
Presentando la "Mau Mau Story"
(Jorge Zabalza y Federico Leicht)
rossi.maumau@gmail.com
Hasta pasada la segunda mitad del siglo XIX, la única y exclusiva forma de interpretar los hechos históricos consistió en entenderlos producto de la acción y pensamiento de los grandes hombres, raras veces lograba colarse una gran mujer, escapando de "atrás de su gran hombre". Esta interpretación fue, en definitiva, heredera de la mitología griega, los dioses y semidioses que torciendo a su antojo la historia de los pobres mortales que la sufrían. Parece mentira, pero la visión de los "superhombres" que hacen la historia manejando un montón de marionetas, aunque parezca absurda, continúa dominando en la educación y el sentido común hasta hoy día.
Hasta hace poco, la epopeya de los tupamaros también parecía salida de la mano de Homero, relato de los hechos y desechos de grandes personajes, en especial los que han tenido presencia en los medios masivos y en las instituciones de la república liberal. El delirio de atribuírles a unos pocos grandes hombres la potestad de hacer -y deshacer- la revolución tiene un reflejo en las subjetividades individuales, generando el sentimiento homérico de ser una gran "vaca sagrada", vedettismo que se trasluce en las actitudes de algunos de los privilegiados por escribas y cronistas. Me incluyo en la lista de vedettes.
Sin embargo, ser tupamaro es estar poseído por un espíritu insurrecto, en el pasado no nos distinguimos por elucubrar reflexiones teóricas muy elaboradas, sino todo lo contrario, el "perfil" tupa más destacado fue arremeter contra los pronósticos teóricos más en boga, por ejemplo, el Uruguay paraíso democrático, excepción en América Latina, "cuidad esas libertades que gozáis!" nos dijeron y, realmente, no las cuidamos nada, les hicimos sacarse la careta y mostrar las fauces del fascismo escondidas tras las apariencias republicanas, no están dadas las condiciones, sostenían los doctrinos del marxismo criollo, pero...los tupas éramos una caterva de insurrectos, podría decir el Mau Mau, pasamos por encima de las recetas dogmáticas y nos lanzamos tras los pasos del Ché Guevara, el hereje. Que algunos hayan mudado su espíritu, comprando uno "democrático y políticamente correcto" en el mercado de las vanidades, no quita que la inmensa mayoría de los sobrevivientes de la primer derrota ande a monte, vagando por afuera de las estructuras partidarias y libres de los corsés de las instituciones burguesas.
En la interna del movimiento no fuimos tan insurrectos, nos educamos en el ordeno y mando necesario a la organización guerrillera, las urgencias prácticas no nos dejaron debatir profundamente los grandes temas de la lucha por transformar la sociedad, o, mejor dicho, no los debatimos organizadamente pero agotamos esa discusión en los patios y celdas de esas cárceles que llenamos de personajes, de individualidades intelectualmente muy desarrolladas. Por una lado, las estructuras partidarias necesitan feligreses acosumbrados a la ley del gallinero -esa que cita Mau Mau- pero por el otro, no puedeb evitar producir a sus propios sepultureros, personajes indomables aferrados al pensamiento crítico, que cuestionan permanentemente las arbitrariedades del aparato político. Obedientes o insumisos en la vida orgánica de la "interna",para el aparato ha sido muy difícil domeñar el espíritu que nos insurreccionó contra el sistema y por eso, muchas tupamaras y muchos tupamaros son una combinación de ambas características, obedientes por momentos, insumisos en otros, "oficialistas" en algunos aspectos, críticos acérrimos en otros. Esa libertad de orejanos prohijó la publicación de un cúmulo de testimonios, análisis y relatos, obra de mujeres y hombres que habían pasado al anonimato luego de liberados de las cárceles, cuya vida en la legalidad permitida ha transcurrido muy lejos la realidad virtual y de esa fama televisada que es puro cuento.
En los últimos años hubo una explosión de creación literaria sobre el movimiento tupamaro. Así fué que un grupo de compañeras de Punta Rieles desovillaron sus "ovillos de memoria"; que muchos y muchas coautores de atentado a la constitución, pero sin nombres célebres, aparecen en las entrevistas realizadas por Aldrighi y Habernkon; que en las muchas fugas -y más tentativas- relatadas por Samuel Blixen aparecen los desconocidos de siempre, democratizando la lucha por "aspirinarse" que hasta ahora parecía genialidad de algún genio de la revolución. Miguel Ángel Olivera y Carlitos Liscano nos convocan a salir de la pobreza propia de los "hombres de aparato" refrescando las sensibilidades que despertaron entre rejas. Por otra parte Jorge Torres y Andrés Cultelli se atrevieron a recobrar el papel de pensadores críticos, que desempeñaron en los albores del MLN(T), dijeron lo suyo sin pedir permiso a nadie y sin temores a libelos condenatorios. Gracias a la libre expresión que ellos y ellas conquistaron -y de otros que puedo haber olvidado eneste momento- los historiadores dispondrán de abundantes elementos para reconstruir el complejo espectro de las mentalidades y sensibilidades conque cientos de jovenes se arrojaron al espacio guerrillero. Tendrán asimismo a mano variados y contradictorios testimonios sobre los mismos hechos (¿cuántas versiones hay de la fuga de Punta Carretas?), porque la verdad histórica no es propiedad privada de nadie, sino un mosaico de pequeñas baldosas multicolores y multifacéticas.
Ahora Jorge Rossi se integra al movimiento que va dejando documentada una visión de la historia construída con testimonios de la militancia anónima. Fue otro de los personajes libertarios del Penal de Libertad, segundo en la tabla de los más sancionados a la Isla de Castigos, solamente el Pepe "Capitán" Martínez le ganó en días de castigo. Además del hostigamiento represivo de la guardia, supo sobrellevar sinsabores y puñaladas traperas que partían de los mamelucos grises...con ironía y buen humor, las mismas que impregnan todos sus escritos, esos que diariamente invaden el espacio cibernético. Aventurero de alma, contrabandista del aire, cinco mil quilómetros a pedal para regresar a La Paloma, continúa poblando baldíos con su carpita, un envidiable coraje juvenil a los setenta años. Me parece, opinión de atrevido, que a la hora de escribir su testimonio no puede ser tan desorejado como es a la hora de vivir...¡algo de orden, hermano! El capítulo "Mau Mau Story" de su trabajo es imperdible, historia y filosofía puras.
Un abrazo, hermano.
Jorge "Tambero" Zabalza
El conjunto de historias que el lector tiene delante y que Mau Mau se ha encargado de hilvanar, transmiten el pálpito, la respiración, el sudor y la lágrima de uno de esos privilegiados de la existencia que no han vivido impunemente. Para las nuevas generaciones -con un estilo que rescata lo mejor de nuestra tradición oral, o charla de boliche- la transmisión de la cruda experiencia de uno de los períodos más fértiles de nuestra historia. La demostración fehaciente, también, de que la vida puede más que los infiernos, y de que las bicicletas pueden servir para dejar atrás a los demonios. Para los más jóvenes, una lección de historia -sobre todo de memoria, amor y libertad- en el marco nada auspicioso de esta inercia progresista que hoy propone, impone y dispone lo opuesto. Un sablazo en el lomo para muchos de sus ex compañeros que hoy están encargados de dirigir esta abúlica indolencia desde el poder. Este detallado -y muy memorioso- anecdotario es una alarma en la memoria de muchos de los protagonistas de la gesta revolucionaria que en la década del sesenta y setenta buscaron emancipar conciencias, quebrar mandobles, acabar con la siesta de un país que -curiosamente- cuarenta años después parece mucho más dormido, y que ellos se encargan de arrullar con empeño.
Federico Leicht.
fuente: http://elpolvorin.over-blog.es/article-uruguay-jorge-rossi-mau-mau-story-54569524.html
servido por red-latina-sin-fronteras
sin comentarios
compártelo
21 Abril 2013

El Viernes 12 de Abril, se celebró en Temuko la inauguración de la primera biblioteca cultural mapuche independiente de los intereses del estado chileno para poder compartir con mapuche y no mapuche en distintas formas la cultura, cosmovisión, valores y defensa de este pueblo habitando esta región por miles de años y a quienes ahora los extranjeros y propios chilenos los ve como un impedimento en su ruin avidez de riquezas depredando la naturaleza y a la gente que vive en ella. Después de múltiples actos culturales y peñas con el trabajo y el ejemplo organizativo de los peñi Cristian Huaiquifil y Alejandro Colihuinca mas el apoyo de los que sabemos ser y mantenernos independientes. se recaudaron los fondos necesarios para arrendar una vivienda en la Calle Lautaro 367 y habilitarla como el Centro Cultural que ahora ya es. En este comienzo, junto a un cálido y atento publico escuchamos la bienvenida y en las palabras de los peñi organizadores, el significado del nombre decidido kolectivamente MOGELEAM KIMÜN, que hace referencia a la unión de varios sentidos para; la perduración, el mantenimiento, la no extinción, de prevalecer, conservar, continuar, arraigar, el conocimiento-saber del pueblo ancestral mapuche y de todos los pueblos originarios latinoamericanos y del mundo.
MOGE-LE-AM: (sonido de varias ideas) MOGE (n), vida, vivir, perdurar, existir, etc- LE (partícula), presente AM (am, futuro significativo)
KIMÜN: Se entiende como CONOCIMIENTO, SABER, EXPERIENCIA, SABIDURIA, ect.
Interpretativamente MOGELEAM KIMÜN; Para que perdure, viva, prevalezca, se conserve,... el Conocimiento-Saber ancestral del pueblo mapuche y pueblos originarios. http://bibliotecamapuche.wix.com/inicio.
Luego vinieron las canciones de Natalia Kuyen y Jano Hueichafe, el canto musical del maestro Joel Maripil, la poesía continental de Alejandro Stuart, las canciones del werken Pascual Pichun y se apreció una muestra fotográfica del también independiente Alejandro Stuart y nos deleitamos con los sabrosos alimentos preparados por la lamien Flor Huaiquifil Millalef.
Fotos: Alejandro Stuart y Ricardo Saavedra,
A.R.I. Asociación de Reporteros Independientes y Kolectivo Espiral
enviado por Alejandro Stuart
alejandrostuart1@gmail.com
http://alestuartercerojo.blogspot.com/
http://alejandrostuart.blogspot.com/
Fotógrafo
Escritor
Cantautor
Gestor Cultural
Pasaje Cerro Pidanco 01983
Temuko
Nación Mapuche
45 252 329
7 218 6006
servido por red-latina-sin-fronteras
sin comentarios
compártelo
21 Abril 2013
José da Cruz
Montevideo, 2003. 167 páginas, figuras y diagramas
Los desastres, como inundaciones y terremotos, son frecuentes en América Latina y tienen altos costos sociales, económicos y ambientales. Ecología Social de los Desastres es un manual que aborda temas sobre qué es un desastre, qué pasa en una sociedad afectada, cómo podemos sacar conclusiones de estas costosas experiencias sociales. Este libro analiza y discute todos los aspectos de un desastre, incluyendo sus componentes tecnológicos, ambientales, los riesgos y su manejo, las estrategias de recuperación y otros impactos sociales. El libro incluye ejemplos de América Latina así como tres apéndices con estudios de casos en el Chaco de Argentina, los impactos del huracán Mitch en Centroamérica y los riesgos y desastres ambientales en Uruguay.
José da Cruz es doctor en geografía, autor de varios artículos especializados e investigador asociado de CLAES.
Contenido
PARTE 1
Prólogo, Presentación, Capítulo 1 (Humanidad y medio ambiente), Capítulo 2 (¿Qué es un desastre?), Capítulo 3 (El impacto y las pérdidas)
[PDF 210 kb] Descargar ...
PARTE 2
Capítulo 4 (Los damnificados y la asistencia), Capítulo 5 (Recuperación, vulnerabilidad y contexto del desastre), Capítulo. 6 (Los riesgos y su manejo), Capítulo 7 (Comunicación e información)
[PDF 254 kb] Descargar ...
PARTE 3
Apéndice 1 (Detrás de la gran muralla: inundaciones y corporativismo en el Chaco, por J.P. Rozé); Apéndice 2 (Lo que el Mitch nos dejó, por F. Francia y G. Cob), Apéndice 3 (Riesgos y desastres en Uruguay), Bibliografía
[PDF 326 kb] Descargar ...
servido por red-latina-sin-fronteras
sin comentarios
compártelo
22 Enero 2013
Presentación del libro "Tomar y hacer en vez de pedir y esperar" Autonomía y movimientos sociales (Madrid, 1985-2011) con los editores Francisco Salamanca y Gonzalo Wilhemi.
Autores: Phoolan Devi - José L. Carretero - Carlos V. Domínguez - Elisabeth Lorenzi - Mariano Pujadas - Richard Crowbar - El Comandante - El Rojo - Lour - Julián de la Peña - David G. Arístegui
En estos tiempos que corren, en que los historiadores solo parecen tener ojos para lo acaecido hasta la transición y en que los sociólogos están atraídos por el empuje y la irresistible seducción mediática y vital del 15M, puede parecer absurdo ponerse a hurgar en las entrañas del movimiento autónomo madrileño de los últimos veinticinco años.
A nosotros en cambio, como historiadores y militantes, nos parece importante recopilar y difundir, antes de que la vida, la muerte y el olvido nos lo impidan, la memoria de aquellos años de juventud y osadía. Años de okupación y antifascismo en que las órdenes de busca y captura a los compañeros insumisos eran el pan nuestro de cada día y en que la potencialidad revolucionaria de las redes sociales parecía algo sacado de una novela de ciencia ficción.
Presentamos trece textos escritos por trece de los cientos de compañeros y compañeras que, en mayor o menor medida, participaron de esa ilusión de revolución personal y política, y cuyos procesos, éxitos y fracasos analizan ahora desde su experiencia. Compañeros y compañeras que, con espíritu crítico pero desde el cariño, se han esforzado por reconstruir retazos de ese pasado reciente para evitar que caiga en el olvido o en la mitología, y arrojar un poco de luz sobre ese pequeño eslabón en la cadena de la historia.
De su historia.
Confederación Sindical Solidaridad Obrera. Madrid 2012
270 págs. Rústica 23x17 cm
ISBN 9788461602728
12.00€
Texto extraido: www.lamalatesta.net
servido por red-latina-sin-fronteras
sin comentarios
compártelo
16 Diciembre 2012
La revolución de los comités, de Agustín Guillamón, publicada por Aldarull/ El Grillo Libertario (2012), es una obra imprescindible sobre la Guerra civil en Cataluña. Desde una novedosa redacción histórica, los propios protagonistas explican, en primera persona del presente, los acontecimientos vividos en la Barcelona revolucionaria durante el segundo semestre de 1936.
Las revoluciones sociales, esas tentativas de reorganización de la producción y de la sociedad sobre nuevas bases, son extremadamente raras en la historia. En el siglo XX estallaron la revolución rusa, protagonizada por los soviets, la revolución alemana, caracterizada por los räters (consejos) y la revolución española, identificada con los comités. Soviets, räters y comités fueron los potenciales órganos de poder de la clase obrera en cada una de esas revoluciones. El estudio de esos órganos de poder permite un conocimiento profundo de las dinámicas sociales, problemas y debilidades de cada una de esas revoluciones. Más allá de las circunstancias políticas, sociales y económicas en que surgieron, nos aportan siempre una experiencia insustituible, tanto en sus éxitos como, sobre todo, en sus fracasos. Para los revolucionarios, la gran enseñanza de la revolución de los comités, en 1936, fue la necesidad ineludible de la destrucción del Estado.
El período cronológico tratado en este libro transcurre desde julio hasta diciembre de 1936, es decir, abarca el período álgido de la revolución de los comités. Los comités de barrio ejercieron todo el poder en las calles de Barcelona, enfrentándose, en ocasiones, primero al Comité Central de Milicias Antifascistas, y a partir del 26 de septiembre, a los comités superiores cenetistas, integrados en el gobierno de la Generalidad. Se estudia el origen del organismo revolucionario conocido como Comité Central de Abastos, y su posterior integración en la Consejería de Abastos de la Generalidad, realizada sin apenas problemas gracias a la presidencia de la misma persona: Josep Juan Doménech. Surge impetuosa la figura del economista Joan Pau Fábregas, Consejero de Economía y firmante del Decreto de Colectivizaciones. Sus originales propuestas económicas, entre las que destacaba la monopolización del comercio exterior, como solución de emergencia a la carestía de subsistencias, sólo encontró el rechazo y vacío del resto de consejeros hasta que se produjo su definitiva exclusión, junto a Nin, del gobierno de la Generalidad del 17 de diciembre de 1936, apenas comentada por la historiografía académica. Los precios de las subsistencias empezaron a subir descontroladamente, a causa de la especulación, situando a los trabajadores ante situaciones límites, en las que despuntaban el hambre.
El hambre fue utilizada por el gobierno de la Generalidad y por los estalinistas como una poderosa arma de la contrarrevolución para derrotar a los revolucionarios. El gobierno denegó reiteradamente divisas para constituir una adecuada reserva de alimentos. GENERALIDAD Y ESTALINISTAS QUISIERON DOBLEGAR LA REVOLUCIÓN POR EL HAMBRE,
Otro protagonista de este tomo es la violencia política revolucionaria de los primeros meses, y su colisión con los primeros intentos de su paulatina institucionalización y domesticación. No puede entenderse el orden público sino como violencia institucional. El Estado defiende siempre las instituciones de la sociedad burguesa y posee el monopolio de la violencia, que ejerce mediante las llamadas fuerzas de Orden Público, que aparece como la "normalidad" de la sociedad capitalista. La violencia revolucionaria que rompe ese monopolio es presentada invariablemente como un fenómeno excepcional, caótico, arbitrario y anormal, esto es, como alteración de la ley y el orden burgueses, y por lo tanto como delincuencia. Y sus líderes como criminales. La restauración del Orden Público burgués, a partir de octubre de 1936, se opuso y se enfrentó a la violencia revolucionaria.
El levantamiento militar de julio de 1936 abrió la vía violenta como solución a los conflictos sociales y políticos. En una guerra los conflictos se resuelven matando al enemigo.
La situación excepcional de crisis institucional y revolución social, provocada por el alzamiento militar y la guerra civil, fueron el fértil terreno en el que proliferaron los revolucionarios, difamados como "incontrolados", que se tomaron la justicia por su mano. En una situación de quiebra de todas las instituciones y de vacío de poder, los comités revolucionarios, y también algunos especializados comités de investigación, se atribuyeron las facultades de juzgar y ejecutar al enemigo fascista, o incluso al sospechoso de serlo, sólo por ser cura, propietario, derechista, rico o quintacolumnista. Y las armas que empuñaban les dieron el poder y el "deber" de exterminar a ese enemigo. Porque era la hora de dar muerte al fascismo, sin más alternativa que la de morir o matar, porque se estaba en guerra a muerte con los fascistas. Si nadie, nunca, acusa a un soldado de matar al enemigo, ¿por qué iba a ser acusado nadie de matar al enemigo, emboscado en la retaguardia? En una guerra al enemigo se le mata por serlo: no había otra ley, ni otra regla moral, ni más filosofías.
Hoy, perros de presa al servicio de su amo, socio de determinados círculos burgueses y franquistas, con ínfulas aristocráticas, continúan ladrando su miedo al "bruto anarquista", que demonizan como a un vampiro sediento de sangre. A muchos años de distancia, doctos académicos (en su mayoría herederos del estalinismo) elaboran complicadas elucidaciones y teorías para culpabilizar exclusivamente a los anarquistas; pero todos los documentos históricos sobre el tema nos indican que el miliciano (cenetista, republicano, poumista o estalinista) que se iba de "paseo" con un cura, un patrono o un fascista, aplicaba una regla muy sencilla: en una guerra, al enemigo se le mata, o te mata. Desde Federica Montseny, Ministra de Sanidad, hasta Pascual Fresquet, Jefe de la Brigada de la Muerte; desde Vidiella, Conseller de Justicia por el PSUC, hasta África de las Heras, líder de un rondín del PSUC; desde Joan Pau Fábregas, Conseller cenetista de Economía, hasta el miliciano o patrullero más modesto, todos, absolutamente todos, argumentaban ese mismo razonamiento.
El fenómeno de la violencia revolucionaria de los milicianos, en la retaguardia aragonesa y catalana, debe estudiarse en el contexto de la lucha por el poder local: formación del comité revolucionario, castigo y limpieza de curas y fascistas, expropiación de las tierras, ganado y propiedades de los derechistas (en su mayoría asesinados o huidos) y de la Iglesia, que consolidaban económicamente la Colectividad del pueblo. En este proceso jugaba un gran papel los conflictos sociales anteriores, caldo de cultivo de venganzas y ajustes de cuentas en cada pueblo, que explican la mayor o menor virulencia de la "limpieza".
Violencia y revolución eran inseparables. Violencia y poder eran lo mismo. En épocas de revolución la violencia, mientras sea tan destructiva (del viejo orden) como constructiva (del nuevo orden), no puede dominarse, y encuentra siempre a sus ejecutores, anónimos o no. Así ha sido y será desde la Revolución Francesa a la revolución de mañana. Pero cuando esa violencia incontrolada, ligada a la situación revolucionaria de julio, y a un poder atomizado, empezó a ser regulada hacia octubre (desde su nueva naturaleza de violencia legítima y/o legal del "nuevo" orden público) por las nuevas autoridades antifascistas, dejó de ser una violencia revolucionaria, colectiva, popular, justiciera, festiva y espontánea, porque se transformaba ya en un fenómeno cruel, ajeno e incomprensible al nuevo orden contrarrevolucionario, burgués y republicano, centralizado y monopolista, que se instauraba precisamente sobre el control y extirpación de la anterior situación revolucionaria.
En octubre de 1936, el retorno al "nuevo" orden público, pactado entre el Gobierno de la Generalidad y los comités superiores libertarios, supuso que se considerase "anormal" y transitoria la violencia revolucionaria del verano. En todo caso, ya no se reconocía lo sucedido en julio: había que pasar página. Sólo importaba la unidad antifascista para ganar la guerra.
Algunos perdieron el paso, y no se habituaron nunca al cambio entre una situación de justicia revolucionaria espontánea y atomizada, que duró algunas semanas, y la paulatina restauración del monopolio de la violencia por las instituciones estatales, que marcó el tránsito a una justicia republicana. Y sufrieron una especie de desajuste temporal, como Fresquet. Otros, por el contrario, impulsaron, protagonizaron y vivieron esos cambios desde primera fila, marcando los tiempos y los pasos de esa transformación, como Aurelio Fernández: organizador de las Patrullas de Control; secretario de la Junta de Seguridad, desde donde intentó la aceptación del nuevo orden por los patrulleros, no sin plantearse en algún momento la necesidad de romper la unidad antifascista; consejero de la Generalidad en abril; y paradójicamente preso antifascista desde agosto de 1937; acusado primero del atentado contra Josep Andreu Abelló, y luego por el caso de los maristas. En muy pocas ocasiones, alguno, como Ruano, era un delincuente, sin más, al que los sindicatos condenaron a muerte y finalmente ajusticiaron. Pero ya inmediatamente después de la derrota de los revolucionarios en mayo de 1937, la infamia burguesa y estalinista extendió la criminalización a todo el movimiento anarquista, inflando el número de represaliados hasta el infinito, como infinito era su miedo a los revolucionarios, y excluyendo curiosamente del fenómeno represivo del verano del 36 a republicanos, poumistas y estalinistas. Soler Arumí y la checa de ERC; África de las Heras y su estalinista rondín, organizadora (según Miravitlles) de orgías de sangre y sexo, el terrible José Gallardo Escudero, Salvador González, y tantos otros del PSUC, habían sido borrados de la lista de los represores... para culpabilizar sólo y exclusivamente a los anarquistas, y sobre todo, olvidando el contexto histórico de un pueblo atacado salvajemente por su propio ejército, que convertía a los atacados en asesinos, por la única razón de defenderse ante la agresión. El mundo al revés, cien mil veces repetido por la omnipresente propaganda burguesa, franquista, clerical y estalinista.
Un ejemplo: tribunales franquistas fusilando durante doce años a los leales al régimen republicano por el delito de rebelión militar. Otros ejemplos: la tópica, sosa e inamovible historiografía estalinista; los artículos de rencor, ignorancia y odio escupidos por Massot en La Vanguardia; la vomitiva, falaz y paranoica "producción" editorial contra los libertarios y contra Tarradellas de Mir y compañía, financiada por círculos burgueses, ecuestres y franquistas.
La labor de historiador, en esta obra, no pretende ser otra que la de dar la voz a los protagonistas de la historia, ceder la palabra a quienes vivieron y sufrieron los acontecimientos, hoy históricos; pero en su momento devenir de un presente cargado de problemas, miserias, luchas y esperanza.
El libro tiene el valor y la osadía de situar en su contexto histórico y de intentar comprender, desde el punto de vista del proletariado revolucionario, dos de los episodios más truculentos, manipulados y mitificados de la represión revolucionaria anarquista: la Brigada de la Muerte de Fresquet y el asesinato de 42 maristas por Aurelio Fernández y Antonio Ordaz, aportando documentación inédita.
En todo momento, en cada línea, se pretende que el lector pueda hacerse una opinión propia de los acontecimientos, de los discursos, de los debates en curso, de las posiciones de los distintos protagonistas. Pero los documentos no hablan nunca por sí solos; han de ser interpretados, contextualizados y explicados. Y la labor del historiador, si es honesto, además de encontrarlos y seleccionarlos, según su idoneidad, no es otra que la de hacerlos comprensibles, o situarlos cronológica e ideológicamente. Para hacerlo se recurre a las notas a pie de página, pero además, cuando el narrador ha de intervenir para completar la información del documento, o dar su propia interpretación (inevitable y necesaria) de los hechos, se utilizan las cursivas, porque ese añadido al documento, o esa interpretación del autor, puede ser discutible, o no tiene por qué ser compartida por el lector. Nada que ver con el método estalinista o/y burgués.
Así, pues, las cursivas se utilizan siempre para indicar que el autor está dando su propia interpretación de los hechos, con el ánimo de ayudarle a comprenderlos; pero con el vivo deseo de no confundir al lector, haciéndole creer que se trata de la única interpretación posible. El objetivo, conseguido o no, es el respeto absoluto al criterio del lector, que en todo momento debe ser libre y capaz de mantener su propia opinión sobre los hechos así presentados. Pero que nadie se equivoque: la lectura de los textos seleccionados, y el "clima" creado por los más diversos documentos, desde cartas y artículos hasta las estadísticas, o los discursos en los mítines y las intervenciones orales, en las reuniones de comités o del consejo de la Generalidad, cambiará sin duda alguna los conceptos previos que el lector pudiera tener sobre revolución, anarquismo, comités, CNT, PSUC, FAI y violencia política. También mudará su opinión sobre los principios (lo que se piensa o se cree), la táctica (lo que se hace) y la estrategia (cómo conseguir lo que se quiere) que el lector pudiera presuponer que sustentaban personalidades históricamente destacadas, desde Companys y Tarradellas hasta García Oliver, Santillán o Federica Montseny. Y, en el proceso de lectura, surgirán nuevos problemas o aparecerán, con un relieve adecuado a su importancia, personalidades prácticamente desconocidas o muy secundarias: la guerra del pan, Joan Pau Fábregas, Josep Juan Doménech, el monopolio del comercio exterior, Manuel Escorza, Dionisio Eroles, José Asens, Valerio Mas, los comités revolucionarios de barrio, las cooperativas, la dualidad de poderes entre cenetistas y estalinistas en Orden Público, etcétera.
La mayor parte de la documentación utilizada es inédita, o muy poco conocida, y procede de archivos de todo el mundo, desde la Universidad de Stanford, en California, hasta la Tamiment Library de New York, desde el Centro Ruso de Preservacion de la Historia Contemporánea de Moscú, hasta la Biblioteca Anarquista de Estudios Libertarios de Buenos Aires, pasando por la Bibliothéque de Documentation Internationale Contemporaine de Nanterre; aunque los archivos fundamentales y de mayor riqueza han sido el Instituto de Historia Social de Ámsterdam, el Centro de Documentación de la Memoria Histórica de Salamanca, el Archivo Tarradellas del Monasterio de Poblet y el Ateneu Enciclopédic Popular de Barcelona.
Entre los documentos inéditos o desconocidos, publicados en este libro, destacan la "Soli" del lunes 20 de julio de 1936; el discurso radiofónico de Durruti a primeros de noviembre; los debates de los comités libertarios sobre las numerosas deserciones de las columnas confederales; las reprimendas a Ortiz, Fresquet, Ruano y otros mandos de las columnas; la desmoralización de los milicianos de la columna Durruti, convencidos del asesinato de su líder por los estalinistas; la aprobación y justificación de la eliminación de una cuarentena de maristas por parte de los comités superiores, considerados como enemigos emboscados en la retaguardia; los constantes ataques a Joan Pau Fábregas, el cenetista economista que promulgó el Decreto de Colectivizaciones, hasta conseguir su salida del gobierno de la Generalidad; el balance de Doménech sobre la labor cenetista en Abastos desde julio hasta diciembre de 1936; la existencia de una fortísima red de distribución de alimentos, gestionada por los comités de barrio (y las cooperativas), y un largo etcétera.
Se recogen todas las actas de las reuniones de los comités superiores libertarios, de las sesiones del Comité Central de Milicias Antifascistas, del Consejo de la Generalidad, de la Junta de Seguridad Interior y del Ayuntamiento de Barcelona; complementados con los artículos más significativos de la prensa del momento, desde Solidaridad Obrera a La Vanguardia, del Boletín de Información de la CNT-FAI a Treball o el Diario Oficial de la Generalidad. Otros documentos provienen de las reuniones de la Comisión de Industrias de Guerra, del Sindicato de Alimentación de la CNT o del Comité Económico de la Industria del Pan.
El libro recoge y expone una cuidada selección de algunos fragmentos documentales significativos, que a veces se explican o contradicen unos a otros, pero que son imprescindibles para entender qué estaba sucediendo y qué problemas agobiaban y ocupaban a aquellos hombres y mujeres, ya fueran dirigentes o gente del pueblo llano, y que contribuyen a que el lector entienda intensamente la época, sienta el clima que se vivía en cada instante, asista a los debates que se producían en las reuniones de los comités superiores, o en el Consejo de la Generalidad, consiga cosechar las angustias y miedos de la vida cotidiana y pueda visualizar en tiempo presente un conocimiento profundo de aquellos acontecimientos, hoy históricos.
Dos son las grandes lecciones de la revolución de 1936:
1.- La cuestión, en julio de 1936, no era tanto la de tomar el poder (por una minoría dirigentes) como la de destruir el Estado, mediante la coordinación, extensión y profundización de las tareas apropiadas por los comités. Los comités revolucionarios de barriada (y algunos de los locales) no hacían o dejaban de hacer la revolución, ellos eran la revolución social.
2.- La destrucción del Estado era un proceso muy concreto, en el que los comités ejercían funciones arrebatadas a las instituciones oficiales, porque el Estado era incapaz de asumirlas. Ese proceso de destrucción del Estado y consolidación de los comités era paralelo y simultáneo. El proceso contrarrevolucionario consistió precisamente en reconstruir el Estado burgués al mismo tiempo que se destruían los comités revolucionarios.
Este libro fortalece voluntades, abre perspectivas, otea horizontes y arma con un programa enraizado en los combates de nuestros abuelos. La revolución social, colectiva, multitudinaria, internacional y anónima del mañana, sin guías ni dirigentes, se iniciará con la destrucción del Estado. Y se adelanta, ya, ahora, en esta pútrida realidad, con la lucha por la creación de una sociedad paralela, al margen de los caducos valores capitalistas, con el objetivo claro y preciso de abolir todos los Estados, todas las fronteras, todas las policías y ejércitos, el trabajo asalariado, la plusvalía y la explotación del hombre en todo el planeta, arriando todas las banderas, silenciando la fanfarria de todos los himnos, enfrentándose a la amenaza nuclear y la destrucción del planeta por el capitalismo, imponiendo la democracia directa de las asambleas y de la autoorganización del proletariado, que sigue existiendo, por mucho que pese a todos sus sepultureros, se sitúen a derecha o izquierda del capital.
GUILLAMÓN, Agustín: La revolución de los comités. Hambre y violencia en la Barcelona revolucionaria. De julio a diciembre de 1936. Aldarull y El grillo libertario, Barcelona, 2012.
Otras obras del Autor:
Barricadas en Barcelona, Espartaco Internacional, 2007.
Los comités de defensa de la CNT en Barcelona (1933-1938). Aldarull, 2011. (En preparación la tercera edición, modificada y ampliada)
Librerías donde pueden encontrarse estos libros y los cuadernos de Balance:
Aldarull. Torrent de l´Olla, 72 (Gracia). Barcelona.
Anónims. Ricomá 57 de Granollers.
La Ciutat Invisible. Riego 35 (Sants). Barcelona.
El grillo libertario. c/. Florida 40. Cornellá.
La Malatesta, calle Jesús y María 24 de Madrid
La Rosa de Foc. Joaquín Costa, 34. Barcelona.
fuente: http://rojoynegro.info/articulo/cultura-libre/la-revoluci%C3%B3n-los-comit%C3%A9s-agust%C3%ADn-guillam%C3%B3n-aldarull-el-grillo-libertario-201
servido por red-latina-sin-fronteras
sin comentarios
compártelo
15 Octubre 2012
escrito por Andrés G, joven estudiante secundario de un liceo municipalizado
(...) "... y aquí está Marcelo,
están aquí los Catrileo, los Cariqueo,
están aquí, nuevamente, en esta tierra de ignominias
los hermanos Vergara.
Míralos,
mírate,
estás tú también,
aunque estés muerto
y enterrado bajo nuestros pasos."
(...)
Estos versos son del libro EL PERPETUO RETORNO, escrito por Andrés Gómez, joven estudiante secundario de un liceo municipalizado que, como dice la presentación del mismo, "es la suma de esas conciencias que desde la necesaria radicalidad se hacen escuchar, remeciendo las calles de la inercia, con todo el pulso de una generación que se agita cual vendavales sobre una urbe a la que muchos ya asumieron, como tristes corderos resignados...".
Es éste un ejemplo de las potencialidades de los hijos del pueblo y que la estructura del poder niega posibilidades de desarrollo. No obstante, a pesar de la represión ejercida por la policía en contra de los jóvenes, la vida fluye en la poesía, en los grupos de teatro, en las editoriales artesanales, en las radios y canales de televisión comunitarios, en las bibliotecas ambulantes y en las innumerables iniciativas y creaciones que brotan en el mundo popular. Y aunque esta vitalidad organizada no aparece en las pantallas ni en las páginas sociales, los círculos del poder saben que existe y le temen. Por eso emplean a la policía y a las FFAA, entidades poseedoras "profesionalmente" de un desprecio radical por las personas creativas y, sobre todo, si éstas provienen del pueblo.
A pesar de todo, existen instancias de vida que abren "las anchas alamedas". Y la cultura popular tiene una vía de difusión en Editorial Quimantú, que también persiste en un "perpetuo retorno". Durante el gobierno de la Unidad Popular, Quimantú editó doce millones de ejemplares en el lapso de dos años: autores clásicos que se distribuían en kioskos de diarios, a bajo precio y así todos tuvieron acceso a la lectura. La tiranía militar requisó estos y otros libros, los quemó y era detenido quien los poseyera.
En la Feria del Libro de la persistente y actualizada Editorial Quimantú, realizada el pasado 1º de septiembre en el Parque Forestal, estudiantes como Andrés Gómez pudieron decir su palabra de amor a la vida y a la libertad, porque el libro permite que el oprimido trascienda su situación de marginado del sistema imperante. La libertad es la condición original de justificación de la existencia, dando sentido a la vida y a la realización de "otro mundo posible". Y un mundo nuevo sólo puede ser hijo de la libertad, de la cultura, de las ideas. Quienes siembran ideas no requieren de violencia, a diferencia de los personajes fellinianos que rinden homenajes a Pinochet y a Krasnoff.
El golpe de Estado y la dictadura fueron violentos y horrorosos, pero los seguidores de Salvador Allende hemos seguido viviendo y dando respuestas a la maquinaria del silencio y de la muerte a través de jóvenes como Andrés Gómez y miles de otros.
Quienes fuimos jóvenes ayer tuvimos el privilegio de haber vivido plenos de esperanzas y sentido profundo de nuestras vidas, porque la Unidad Popular significó una nueva concepción del hombre, de un empuje de la humanidad hacia delante, de un acceso al socialismo, a una sociedad nueva, y que nos comprometió hasta lo más profundo de nuestro ser. Aquello fue truncado, pero hemos seguido viviendo, porque la dictadura no logró podrirnos el alma. "No lograron convertirnos en ellos".
Tal como afirmara Gabriel García Márquez al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1982: "frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida". Porque estamos convencidos y esperamos contra toda esperanza que "ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte". Hemos seguido viviendo como un "perpetuo retorno".
Hervi Lara B.
Comisión Etica contra la Tortura (CECT-Chile)
10 de septiembre de 2012.
enviado por quimantu@ceprinet.cl
servido por red-latina-sin-fronteras
sin comentarios
compártelo
4 Octubre 2012
En este nuevo establecimiento los libros son gratuitos; si quieres puedes contribuir con una ayuda o donando obras
El libro es, sin duda, el perfecto producto cultural anticrisis. No resulta demasiado caro y permite mucho tiempo de entretenimiento y formación, así que la ratio euros/hora sale bastante rentable, sin contar los demás beneficios que producen en el espíritu del lector. Y además, el libro no ha sufrido la brutal subida del IVA en la cultura. Pero, ¿y si hubiera una librería donde los libros fueran completamente gratuitos? ¿En qué cabeza cabe?
Puede parecer una locura, pero en eso consiste el proyecto Libros Libres (Covarrubias, 7, bajo derecha) que recientemente ha abierto sus puertas en el madrileño barrio de Chamberí. Un espacio pequeño y acogedor con las paredes repletas de libros donde uno puede presentarse y elegir los volúmenes que quiera. Aquí no hacen falta guardias de seguridad, alarmas o arcos magnéticos: todo es gratis.
"Es un proyecto alejado de los vínculos económicos, puedes venir tengas dinero o no", explica Alejando de León, uno de los promotores. "Queremos facilitar el acceso gratuito a la lectura y al cine [también tienen un videoclub en el que duerme un enorme oso panda de peluche]. Aquí los suscriptores no tienen ninguna ventaja sobre los no suscriptores. Los que no puedan permitirse pagar la suscripción, pueden venir igualmente". La ayuda que piden es de 12 euros al año, es decir, un euro de nada al mes, lo que cuesta un café, que diría un político despistado. Como explican, no es necesario pagar si no se puede, pero hay gente solidaria que incluso decide ayudar con 50 o 100 euros. Por supuesto, también se puede colaborar donando libros, esta es una parte importante del flujo de volúmenes, o trayendo café, tarta o cualquier otra cosa rica. Necesitan 365 suscriptores para que el proyecto sea viable económicamente y continúe después del primer año de andadura. Y no va mal la cosa: en los primeros 12 días abiertos consiguieron más de 120 socios.
Una cosa que sorprende es la calidad de los libros que aquí se encuentran. Muchos de ellos fueron donados por fundaciones y editoriales, y no conforman el típico cementerio de libros sin interés y hechos polvo que se ven en otros locales con propuestas parecidas, como bares con bookcrossing en los que solo quedan residuos editoriales bastante tóxicos o destartaladas bibliotecas de asociaciones o centros sociales okupados. "La gente que viene no trae libros malos, trae libros interesantes, que piensan que pueden gustar a la gente, en buenas ediciones. No esos que nadie quiere tener en casa", explica Elisa Ortega, otra de las promotoras. Libros de editoriales potentes, algunas novedades, y repartidos en diferentes secciones de Infantil a Poesía o Filosofía: "esta sección es continuamente reordenada por los estudiantes de filosofía que vienen, se ve que no soportan ver a Platón al lado de Ortega y Gasset...", bromea De León.
Y es que la gente se entusiasma con este proyecto. Muchos se han ofrecido para trabajar voluntariamente en este espacio, donde uno puede además sentarse a leer en un mullido sofá o hacer consultas en un ordenador. La verdad es que es el lugar ideal para que se forme una espontánea tertulia de lectores habituales, como dice la leyenda que se forma en las buenas librerías en torno a un buen librero. Por lo pronto, los organizadores ya barajan la posibilidad de organizar talleres o proyecciones y abrir nuevas posibilidades para este espacio.
El proyecto está inspirado en The Book Thing of Baltimore, una gran librería gratuita en esta ciudad estadounidense. "Un hombre empezó recogiendo libros, los que consideraba buenos, y los vendía a unos 50 céntimos. Los guardaba en su garaje, pero tenía tantos que empezó a repartirlos de manera gratuita. Tanta gente se interesó por el proyecto que el garaje se le quedó pequeño y tuvo que mudarse a otro almacén. Ahora entran y salen de ese local miles de libros semanalmente. Se ha hecho muy famoso en la región", explica Ortega. 150.000 libros por persona y día es el límite que se han puesto, en clave de humor, en The Book Thing.
En el caso madrileño, Libros Libres nació de la ONG Grupo 2013, un grupo de más de 100 voluntarios que se dedica a dar clases a niños con dificultades académicas (y de otros tipos) que sufren riesgo de exclusión social. En el extranjero colaboran con diferentes centros educativos, envían libros (dentro del proyecto Algo para leer, del que surgió la librería) y tienen a 125 niños becados en países como Nepal, Nicaragua, Colombia, etc.
¿Y qué piensa de esto el atemorizado sector librero y editorial? "Nosotros no nos vemos como competencia sino como complemento. Al final, la cultura genera más cultura, se fomenta el hábito de lectura. Algunas editoriales nos han donado libros y no hemos tenido quejas", explican los libreros. Curiosamente Libros Libres se inauguró por las mismas fechas que se inauguró, con gran algarabía, el nuevo coloso de las librerías madrileñas, La Central de Callao.
Con la que está cayendo faltan las excusas para no pasarse por Libros Libres a liberar tus libros o a coger otros libros ya liberados. Y luego, a refugiarse a leer en un buen sofá mientras fuera el mundo se derrumba.
www.SolidaridadObrera.org
soliobrera@gmail.com
servido por red-latina-sin-fronteras
sin comentarios
compártelo