Publicidad:
La Coctelera

Red Latina sin fronteras

redlatinasinfronteras@yahoo.es

24 Abril 2008

Eduardo Galeano: La conquista europea castigó la adoración de la naturaleza


Eduardo Galeano:

La conquista europea castigó la adoración de la naturaleza

El mundo pinta naturalezas muertas, sucumben los bosques naturales, se derriten los polos, el aire se hace irrespirable y el agua intomable, se plastifican las flores y la comida, y el cielo y la tierra se vuelven locos de remate. Y mientras todo esto ocurre, un país latinoamericano, Ecuador, está discutiendo una nueva Constitución. Y en esa Constitución se abre la posibilidad de reconocer, por primera vez en la historia universal, los derechos de la naturaleza. La naturaleza tiene mucho que decir, y ya va siendo hora de que nosotros, sus hijos, no sigamos haciéndonos los sordos. Y quizás hasta Dios escuche la llamada que suena desde este país andino, y agregue el undécimo mandamiento que se le había olvidado en las instrucciones que nos dio desde el monte Sinaí: “Amarás a la naturaleza, de la que formas parte”. Un objeto que quiere ser sujeto Durante miles de años, casi toda la gente tuvo el derecho de no tener derechos. En los hechos, no son pocos los que siguen sin derechos, pero al menos se reconoce, ahora, el derecho de tenerlos; y eso es bastante más que un gesto de caridad de los amos del mundo para consuelo de sus siervos. ¿Y la naturaleza? En cierto modo, se podría decir, los derechos humanos abarcan a la naturaleza, porque ella no es una tarjeta postal para ser mirada desde afuera; pero bien sabe la naturaleza que hasta las mejores leyes humanas la tratan como objeto de propiedad, y nunca como sujeto de derecho. Reducida a mera fuente de recursos naturales y buenos negocios, ella puede ser legalmente malherida, y hasta exterminada, sin que se escuchen sus quejas y sin que las normas jurídicas impidan la impunidad de sus criminales. A lo sumo, en el mejor de los casos, son las víctimas humanas quienes pueden exigir una indemnización más o menos simbólica, y eso siempre después de que el daño se ha hecho, pero las leyes no evitan ni detienen los atentados contra la tierra, el agua o el aire. Suena raro, ¿no? Esto de que la naturaleza tenga derechos... Una locura. ¡Como si la naturaleza fuera persona! En cambio, suena de lo más normal que las grandes empresas de Estados Unidos disfruten de derechos humanos. En 1886, la Suprema Corte de Estados Unidos, modelo de la justicia universal, extendió los derechos humanos a las corporaciones privadas. La ley les reconoció los mismos derechos que a las personas, derecho a la vida, a la libre expresión, a la privacidad y a todo lo demás, como si las empresas respiraran. Más de 120 años han pasado y así sigue siendo. A nadie le llama la atención. Gritos y susurros Nada tiene de raro, ni de anormal, el proyecto que quiere incorporar los derechos de la naturaleza a la nueva Constitución de Ecuador. Este país ha sufrido numerosas devastaciones a lo largo de su historia. Por citar un solo ejemplo, durante más de un cuarto de siglo, hasta 1992, la empresa petrolera Texaco vomitó impunemente 18 mil millones de galones de veneno sobre tierras, ríos y gentes. Una vez cumplida esta obra de beneficencia en la Amazonia ecuatoriana, la empresa nacida en Texas celebró matrimonio con la Standard Oil. Para entonces, la Standard Oil de Rockefeller había pasado a llamarse Chevron y estaba dirigida por Condoleezza Rice. Después un oleoducto trasladó a Condoleezza hasta la Casa Blanca, mientras la familia Chevron-Texaco continuaba contaminando el mundo. Pero las heridas abiertas en el cuerpo de Ecuador por la Texaco y otras empresas no son la única fuente de inspiración de esta gran novedad jurídica que se intenta llevar adelante. Además, y no es lo de menos, la reivindicación de la naturaleza forma parte de un proceso de recuperación de las más antiguas tradiciones de Ecuador y de América toda. Se propone que el Estado reconozca y garantice el derecho a mantener y regenerar los ciclos vitales naturales, y no es por casualidad que la Asamblea Constituyente ha empezado por identificar sus objetivos de renacimiento nacional con el ideal de vida del sumak kausai. Eso significa, en lengua quichua, vida armoniosa: armonía entre nosotros y armonía con la naturaleza, que nos engendra, nos alimenta y nos abriga y que tiene vida propia, y valores propios, más allá de nosotros. Esas tradiciones siguen milagrosamente vivas, a pesar de la pesada herencia del racismo que en Ecuador, como en toda América, continúa mutilando la realidad y la memoria. Y no son sólo el patrimonio de su numerosa población indígena, que supo perpetuarlas a lo largo de cinco siglos de prohibición y desprecio. Pertenecen a todo el país, y al mundo entero, estas voces del pasado que ayudan a adivinar otro futuro aposible. Desde que la espada y la cruz desembarcaron en tierras americanas, la conquista europea castigó la adoración de la naturaleza, que era pecado de idolatría, con penas de azote, horca o fuego. La comunión entre la naturaleza y la gente, costumbre pagana, fue abolida en nombre de Dios y después en nombre de la civilización. En toda América, y en el mundo, seguimos pagando las consecuencias de ese divorcio obligatorio.


Los monocultivos ocasionan deforestación y carestía de los alimentos
Los biocombustibles, causa de problemas sociales y ambientales en América Latina

■ Brasil y Argentina han cambiado su producción agrícola para satisfacer la demanda de soya y caña de azúcar
Angélica Enciso L. (La Jornada_México)

Ampliar la imagen El uso de soya, caña de azúcar y maíz para producir biocombustibles afecta los precios de los alimentos y aumenta la pobreza. Los niños de los países en desarrollo son algunos de los afectados, denuncian organizaciones no gubernamentales El uso de soya, caña de azúcar y maíz para producir biocombustibles afecta los precios de los alimentos y aumenta la pobreza. Los niños de los países en desarrollo son algunos de los afectados, denuncian organizaciones no gubernamentales Foto: Reuters

El gran crecimiento de los monocultivos de caña de azúcar y de soya para satisfacer la demanda de biocombustibles causa serios problemas ambientales y sociales en América Latina, sobre todo en Brasil y Argentina, ya que provoca mayor presión sobre la tierra y se agravará la deforestación, advirtió la organización Amigos de la Tierra Internacional.

En el contexto del Día Mundial de la Tierra, la organización indicó que la expansión de los monocultivos a gran escala lleva a la destrucción de bosques, sabanas y vida silvestre; eleva el precio del suelo y de los alimentos. Además, impacta negativamente en las comunidades rurales que son expulsadas de sus tierras para dar lugar a estas plantaciones.

En el estudio Pantalla de humo sostenible, la organización señala que como respuesta a las críticas, los promotores de los biocombustibles impulsan los sistemas de certificación como solución para gestionar y reducir estos efectos, pero no consideran efectos secundarios, tales como el aumento de los precios de los alimentos. Sostiene que la realidad es que se ha incrementado la producción de soya y caña de azúcar para satisfacer la creciente demanda de los biocombustibles, no para uso alimentario.

Refiere que la producción de caña de azúcar y de soya ha crecido drásticamente en la década reciente. El mayor aumento ha ocurrido en Brasil, con caña de azúcar y soya, y en Argentina, con este último. La producción de ésta también ha aumentado en Paraguay.

El crecimiento de la producción de caña de azúcar se debe a la producción de etanol, mientras que la de soya se utiliza para satisfacer la creciente demanda de comida para animales con alto contenido de proteínas y para producir aceite de soya, un derivado de este alimento, que se utiliza para producir agrodiesel.

Agrega que cumplir con los ambiciosos objetivos políticos para extender el uso de los agrocombustibles, junto con la creciente demanda de comida para animales, “nos llevará a una mayor demanda de los cultivos de productos básicos como el de caña de azúcar y soya”.

servido por red-latina-sin-fronteras sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera