Mapuche: historias de vida y libertad
De historias, de Vida, de Libertad... We Xipantu
Jorge Quelempan Neculqueo
La naturaleza se prepara para nuevos acontecimientos. Sin embargo, los sucesos que ya han ocurrido quedan, se recuerdan. La noche ha sido de vigilia y los epew [relatos] antiguos se re-crean en la imaginación de los niños, toman nuevos bríos, nuevos colores... Las aguas purificadas, nuevas, abrazan los cuerpos y limpian el espíritu. El kull kull llama a reunirse en torno al Rewe, y la xuxuka danza junto con la sangre. El kultrun lleva su hálito lejos, muy lejos, donde se encuentra con nuestros antepasados. Las pifillkas cierran el círculo con el lollkin, mientras la wuaza y la kaskawuilla van marcando el inicio del mazatun en tanto el sol espera impaciente.
Los alimentos recién preparados se ofrecen, junto con la llegada del sol, al más pequeño niño y al más respetado anciano. Las familias, todo el Lof, agradece a la Ñuke Mapu porque juntos iniciamos una nueva etapa.
Las celebraciones indígenas, que ahora son conocidas a través de las noticias, las transmisiones radiales y a veces la televisión, son en la actualidad motivadoras de apreciaciones a veces equivocadas respecto del We Xipantu o Wiñoy Xipantu mapuche. Como todos los acontecimientos, las celebraciones y actividades propias de la cultura de la Nación Mapuche tienen una larga y a veces desconocida historia, que en ocasiones como ésta es bueno conocer.
Un Poco de Historia
Si nos damos a la tarea de revisar los diarios de años atrás, aquellos publicados antes de la década de los 80, es muy difícil encontrar noticias referidas a esta celebración. A lo más en los diarios regionales encontraremos una fuerte tergiversación religiosa; claro, se celebraba San Juan, la "noche de San Juan", con las famosas "pruebas" que se realizaban o se realizan aún por las noches. Pareciera entonces que el We Xipantu es una cuestión nueva, pero no es así. Esta celebración es parte de nuestra milenaria sabiduría como Nación, por lo que debemos ir más atrás en la memoria y recordar que los tiempos históricos son muy cortos y que la invasión sufrida por nuestro pueblo y su pretendido aniquilamiento, no fue obra de fuerzas militares extranjeras, sino de las tropas del ejército de Chile, información que la educación formal olvida entregar a las nuevas generaciones. La historia oficial sufre de amnesia respecto a este tema y así - nos informan - Chile es un país libre desde su independencia, y nosotros somos parte de la prehistoria.
Pero ¿qué tiene que ver esto con el We Xipantu? La cultura mapuche, su sociedad, debió enfrentar largos períodos de guerra, y no por ser - como dicen algunos historiadores- un pueblo de "espíritu belicoso". Se luchaba [y se lucha] por un derecho que se resume en una palabra que conocimos como pueblo muy bien: libertad. Para ello se debieron emplear todo tipo de tácticas de sobrevivencia; las más conocidas son las militares y las culturales, porque nuestra madre tierra no comprende solamente la tierra, el territorio que pisamos y que hemos perdido en gran parte, sino todo lo que ello involucra, incluida la lengua y nuestra particular manera de ver y enfrentar la vida, "el mundo", el cosmos. Se debió entrar a periodos de ostracismo para cuidar lo nuestro. De esa forma pasaron los años y nuestra cultura se hacia fuerte al interior de los Lof. En ocasiones, durante la invasión chilena, se debió transar con la iglesia ya que de ese modo las familias que se decían cristianas se salvaban de ser asesinadas.
De esta manera, se masificó la presencia de los llamados "misioneros", los que jugaron un papel muy importante en la invasión chilena al territorio mapuche. La presencia y el poder de las misiones religiosas afectaron enormemente a las primeras organizaciones Mapuche. Pero las actividades religiosas, católicas o protestantes, fueron en muchas ocasiones asumidas por nuestros antepasados como un modo más de sobrevivencia cultural, quedando claro que por ello se hubo de pagar una serie de altos costos. Uno de dichos costos fue la pérdida del We Xipantu , celebración que estuvo escondida en las comunidades y que no se mostraba fuera de ella porque era peligroso. Para entender esto basta tener como antecedente la influencia de la iglesia en los primeros años de la historia republicana no sólo de Chile, sino de los Estados de Latinoamérica. Éramos indios y el We Xipantu era la más fiel expresión de las contradicciones entre las dos culturas. Nosotros estábamos equivocados: cómo se nos ocurría celebrar la llegada de un año justamente en junio, si en occidente se celebra el último día de diciembre.
Lo Contemporáneo
A mediados de los años setenta, varios lonko se juntan y solicitan permiso para celebrar una "vigilia" [en pleno estado de sitio]. Para ello elevan una solicitud a un oficial de Carabineros en la zona de Lumaco. Recordemos que en dicho periodo está en su apogeo el gobierno militar. Fue el primer We Xipantu celebrado fuera de las comunidades. Las personas que ahí estuvieron celebraron una vigilia, pero no con la connotación cristiana que conocemos; todos los ahí reunidos esperaron la nueva salida del sol a la antigua usanza mapuche. Por primera vez se celebra en una ciudad el We Xipantu, en medio de un estado generalizado de represión a las organizaciones mapuche. Éstas organizaciones provenían de diferentes identidades territoriales, representando cada una los espacios ancestrales arrebatados. Aunque el temor reinaba entre quienes participaron, se realizó el ceremonial en las barbas mismas de los representantes del Estado represor, que creía haber extirpado para siempre parte nuestra cultura.
A pesar de las dificultades, el camino ya estaba trazado: la organización mapuche logra, mediante grandes esfuerzos y pequeños triunfos, que el We Xipantu fuera dándose a conocer. Los estudiantes mapuche de ese entonces realizan esfuerzos gigantescos, sin más recursos que la propia convicción, para propagar y difundir esta ceremonia. Luego el Taller de Desarrollo Artístico Cultural Mapuche, [Teatro Mapuche] tiene como uno de sus objetivos desarrollar y proyectar la celebración del We Xipantu. Este grupo en sus más de 10 años de existencia [desaparece el año 1991], logra abrir un espacio en los diferentes medios de comunicación, no solamente regionales sino también nacionales e internacionales. El esfuerzo desplegado es enorme y se cuenta con la ayuda de muchas instituciones no mapuche. Además destaca la participación de las ONG mapuche "Lonko Kilapan" y "Sociedad Mapuche Newen".
La revalorización y la realización sistemática del We Xipantu, constituye uno de los más grandes esfuerzos políticos y culturales realizado por las organizaciones Mapuche de aquel entonces. Se trataba de un conjunto de mapuche motivados por un sólo propósito: el rescate y la puesta en vigencia de nuestras prácticas culturales propias. Quienes desarrollaron esta labor en aquellos años, estuvieron siempre acompañados por la sabiduría y los conocimientos transmitidos por los mayores. Por ello, es importante entregar un reconocimiento a quienes fueron fervorosos jóvenes y adultos por allá por los años setenta y que entregaron parte de sus existencias a las tareas de reivindicar elementos fundamentales de nuestra cultura.
Se debe recordar a los peñi y lamñen que sin conocer como operaban los medios de comunicación, debieron luchar por hacerse entender, por aguantar la mofa de los periodistas de ese entonces que no comprendían el valor de lo que se les transmitía. Tal vez ahora, pasados los años, las nuevas generaciones se den cuenta que aquella lucha, con todos los tropiezos que tuvo, fue un paso significativo que permitió el rescate de nuestra más profunda identidad, de aquello que conocemos muy bien y que vivieron plenamente nuestros antepasados, aquello que debemos rescatar porque era nuestro y en símbolos, como este We Xipantu, sabemos es posible, aquello que llamamos LIBERTAD.

