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17 Mayo 2008

Uruguay:¡VIVAN LAS VOCES DE LOS COMPAÑEROS, SIEMPRE!

Uruguay
¡VIVAN LAS VOCES DE LOS COMPAÑEROS, SIEMPRE!
Por Antonio Elías |*|
El silencio de los que ya no pueden hablar es una gigantesca voz que nos interpela y nos hace reflexionar sobre los ideales, valores y propuestas de aquellos compañeros y compañeras que arriesgaron y dieron todo por un mundo diferente. Desde el dolor que nos acompaña siempre por nuestros muertos y desaparecidos sentimos la necesidad de compartir otras voces.
En Argentina la organización Hijos junto con el reclamo de juicio y castigo a los culpables quieren que se conozca "por qué los mataron, quiénes eran, por qué luchaban, cuál era su proyecto de país". Los terroristas de Estado tuvieron el poder suficiente para destruirlos físicamente, nosotros deberíamos tener el poder suficiente para mantener vivos sus ideales y sus propuestas de transformación social.
Uno. El martes próximo está convocada la XIII "Marcha del silencio"; la primera se realizó el 20 de mayo de 1996. En esa fecha, veinte años antes, aparecieron en Buenos Aires los cuerpos de Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo y William Withelow, asesinados.
La "Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos" adoptó ese día como símbolo de los desaparecidos uruguayos en el marco del Plan Cóndor que aplicaron sistemáticamente las dictaduras del Conosur. Se integraron, también, otras organizaciones: de Derechos Humanos, como Serpaj, y sociales, como el PIT-CNT y la FEUU.
Un criterio básico de la marcha es el silencio, porque expresa la voz de los ausentes. Este silencio sólo se rompe cuando dos locutores leen los nombres de los compañeros desaparecidos, y la multitud responde, uno a uno "¡Presente!".
Esta Marcha que comenzó convocándose "boca a boca", se ha convertido en un acto masivo por encima de los partidos. Hoy ya nadie puede discutir que hubo desaparecidos y el tema está instalado en nuestra sociedad. No es tan claro, para la mayoría, que uno de los objetivos fundamentales de la represión era destruir la organización y las banderas de los luchadores sociales y políticos.
Dos. En Buenos Aires, el 24 de marzo de 2004, dos huérfanos, nacidos en cautiverio en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), miembros de la asociación Hijos, pronunciaron un discurso que ubicó simultáneamente la lucha por "verdad y justicia" y la reivindicación de los objetivos e ideales por los que lucharon sus padres: héroes y mártires.
Estaban allí porque no habían perdido la capacidad de "luchar por un país diferente. Y organizarse y luchar es la forma que ellos (sus padres) tenían de amar, de expresar su amor. Por eso este lugar (la ESMA) todavía contiene el horror y el espanto, pero también la enorme dignidad de los que han muerto por amor. Por amor a los compañeros, por amor a la patria grande, por amor al pueblo, por amor a ese país que la lucha de ellos estaba construyendo. Y por amor a nosotros, sus hijos. Hoy, nosotros, en este día, llenos de ese amor a esas mismas cosas, queremos dejar muy claro qué es lo que queremos".
Luego plantearon sus demandas: "Que vayan presos, a una cárcel común, con cadena perpetua todos y cada uno de los torturadores, asesinos, secuestradores, apropiadores de bebés. Y que vayan presos también los instigadores, los beneficiarios y los planificadores del genocidio". Cómo no compartir esas voces si estamos trabajando por lo mismo, anular la ley de caducidad y trasladar a una cárcel común a los terroristas de Estado.
Los compañeros exigen al igual que nosotros: "Que se abran todos los archivos, que se sepa absolutamente todo lo que pasó. Quiénes los secuestraron, quiénes los torturaron, quiénes los asesinaron, quiénes robaron sus hijos, nuestros hermanos, dónde están sus cuerpos, dónde están. Por nosotros, por nuestras familias, pero por sobre todo por este país. Ningún país puede crecer sobre la mentira".
Y cuestionan al gobierno argentino, al igual que nosotros cuestionamos al gobierno uruguayo: "Sabemos que esos archivos existen, sabemos que se pueden abrir, sabemos que depende de la voluntad política de quienes gobiernan que la verdad siga sepultada o salga a la luz." Sin desconocer los importantes avances realizados, decimos enfáticamente que los mismos no son suficientes.
Hijos reclama: "Trabajo a los que luchan por trabajo, vivienda a los que luchan por vivienda, salarios dignos a los que luchan por sus sueldos. Que la deuda no se pague y que la riqueza se distribuya equitativamente". Lo que coincide plenamente con los ejes programáticos del movimiento popular uruguayo.
La defensa del proyecto histórico implica, necesariamente, recuperar la voz de los que han sido silenciados. Esta posición no se basa sólo, ni fundamentalmente, en valores éticos como la lealtad, la justicia y la solidaridad. Reconocer los enormes avances ideológicos, políticos y programáticos de nuestros compañeros es simple y llanamente un acto de honestidad intelectual.
TRES. El modelo y las prioridades del equipo económico ­con el respaldo de la mayoría de la conducción política­ demuestran que se abandonó el proyecto histórico y, en buena medida, el propio programa de gobierno. Cuando se sostiene que el mercado y la inversión extranjera pueden organizar el proceso económico generando crecimiento con distribución se asume la ideología del bloque hegemónico dominante: los trabajadores deben supeditarse a los intereses del capital.
Las estadísticas oficiales muestran el fracaso redistributivo de un modelo económico que, a pesar de las altas tasas de crecimiento, no logra abatir sustancialmente la pobreza y la indigencia. Sin apropiarse de una parte sustancial del excedente que genera el modelo de acumulación capitalista es inviable una modificación sustancial de la distribución, ni pueden ser efectivas las políticas públicas que buscan lograr "igualdad de oportunidades". A la justicia social no se llega concentrando y extranjerizando la propiedad de los medios de producción.
Cuando la mayoría de los niños nacen en hogares pobres e indigentes es insostenible e inaceptable el argumento de que no se debe gravar el capital. El IRPF lo pagan fundamentalmente los trabajadores, no se fijan detracciones a las ganancias extraordinarias de los exportadores y proliferan las zonas francas. El colmo de esta postura antinacional y antipopular fue, sin lugar a dudas, el esfuerzo denodado del equipo económico para firmar un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos.
Por todo ello, no compartimos la posición de aquellos que afirman que el movimiento sindical debe apoyar incondicionalmente al Frente Amplio porque si no vuelven los partidos tradicionales y perderemos los logros alcanzados en este gobierno. Menos aún compartimos la idea de que hay que profundizar un modelo que va en dirección contraria a nuestros intereses.
Es verdad que nada podemos esperar de blancos y colorados, pero en el camino de preservar beneficios y derechos adquiridos se corre el riesgo de caer en posiciones corporativistas como las de los sindicalistas peronistas que abandonaron el proyecto histórico en una alianza con la burocracia política.
Los trabajadores no deben ser indiferentes a quien gobierna, pero tampoco deberían poner en cuestión la independencia de clase con dirigentes que, más allá de estar en el Frente Amplio, expresan los intereses y la ideología de las clases dominantes.
La lucha contra la hegemonía del capital pasa, necesariamente, por retomar en esta etapa las propuestas históricas del Frente Amplio, aquellas que, sin llegar a plantear abiertamente el socialismo, pretendían a través de la acción del Estado limitar fuertemente al capital y apropiarse de una parte importante de los excedentes para atender las necesidades sociales.
Si queremos avanzar hacia una sociedad sin explotados ni explotadores debemos hacer todo lo posible para que el proyecto ­por el cual se sacrificaron los que hoy no pueden hablar­ vuelva a ser fundamento y guía de los movimientos sociales y de nuestra fuerza política. Esto implica sostener en el FA, en el PIT-CNT y en el II Congreso del Pueblo posiciones programáticas consistentes con el proyecto histórico y las características de la etapa. Esa es la tarea en todos los frentes, recién después habrá llegado la hora de discutir el tema electoral.
Antonio Elías|*| Docente universitario, sindicalista, miembro de la Red de Economistas de Izquierda (REDIU)

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