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La Coctelera

Red Latina sin fronteras

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28 Mayo 2008

Recopilación acerca de la falta de alimentos...

Recopilación acerca de la falta de alimentos...
desde México por
arux_kat@hotmail.com
27 de Mayo 2008
En las últimas semanas vemos como en los medios masivos de comunicación nos informan del acontencer diario, pero uno de los temas que han sobresalido es lo que respecta a los altos precios de los alimentos. Esto nos recuerda uno de los mensajes de nuestros abuelos mayas:
“La tierra da para comer, siembra lo que puedas, sobre todo aquello que sea de tubérculo (seguro estoy que es en referencia a la resistencia que tienen estos en los casos de sequía ó tienen que ver con los cambios climáticos)”.
Otros de sus mensajes a los hijos del mayab:
“De que te servirá acumular tanto dinero, y si no hay alimento, ni modos que te comas las monedas que tienes en el bolsillo…”
Lo cierto es que si no nos preocupamos en producir lo que consumimos desde nuestros solares y de los espacios que tengamos para sembrar lo que necesitamos para comer y enriquecer nuestra dieta, entonces es posible sucumbir ante los efectos de la desnutrición…
Es hora de que cada familia busque esquemas para enseñar a sus hijos a producir y que seamos autosuficientes, valorar la experiencia local y buscar la suma de voluntades para evitar que de nueva cuenta Yucatán se viva la experiencias de hace casi 50 décadas, cuando faltó el maíz…
A continuación, le comparto algunas notas difundidas al respecto
Bernardo Caamal
Títulos de las notas informativas que le comparto (provienen de diversas agencias de comunicación) :
-Nadie quiere ser productor de alimentos.
-Precios altos en comida generan hambre.
-¿Quién gana con la crisis alimentaria mundial?.
-Agrícolas estadounidenses invierten en México.
-FAO: Reducción diversidad genética hace vulnerable suministro de alientos.
-Los ecologistas piden a la ONU que se prohíba producir cultivos para fabricar biocombustibles.
Nadie quiere ser productor de alimentos
18 de mayo de 2008 (Yucatanahora)
En municipios completos de Yucatán, investigadores universitarios descubrieron que ya nadie quiere producir alimentos.
"Producir alimentos es un trabajo mal pagado y mal valorado y por lo tanto ya nadie quiere hacer esta labor. La crisis alimentaria está relacionada con una forma de capitalismo llamada "de casino", es decir, los impulsores de los precios y procesos económicos están cada vez más alejados de la creación de valores reales", afirmó Esteban Krotz Heberle, de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).
"Hay una gran especulación financiera que enriquece a personas, países y grupos que no tienen nada que ver con la vida real y con los valores económicos", aseveró el investigador de la Unidad de Ciencias Sociales de la Casa de Estudios de Yucatán. "Vivimos un sistema económico donde, incluso, gente que se enriquece de éste ha declarado que se tiene que hacer algo para no dejar la compra y venta de bienes y la especulación en manos de financieros que lo único que les interesa es la ganancia en el corto plazo", subrayó.
Al repetir un experimento de campo similar al que en la década de los años setenta el Colegio de México publicó y que se refiere al primer estudio sobre cultura política de niños, en Yucatán se trabajo y se incluyó lo que quieren ser los niños en el futuro "y no hay uno solo, incluyendo a los hijos de campesinos, que quiera dedicarse a la producción en el campo", expresó.
"Aquí vemos como la economía y la cultura están relacionadas. Producir alimentos es un trabajo mal pagado y valorado y por lo tanto ya nadie quiere hacer esta labor. Los campesinos están ubicados entre los más pobres y esto abarca más allá del tema económico", aseveró el investigador

Precios altos en comida generan hambre
Fuente: AFP / Getty Images/ Univison
La disparada del precio de los alimentos ha provocado protestas violentas en muchos países y elevará la cifra de hambrientos.

El arroz subió un 141 por ciento desde enero, el trigo cuesta 130 por ciento más que hace 12 meses y el maíz nunca estuvo tan caro en 12 años: la disparada del precio de los alimentos, que ha provocado protestas violentas en muchos países, aumentará la cifra de hambrientos en decenas de millones.
"New Deal" para los alimentos
Para enfrentar la crisis, el Banco Mundial y la ONU reclaman a los países ricos un "New Deal" para los alimentos, la puesta en práctica de una política tan ambiciosa como la propuesta por el presidente estadounidense Franklin Roosevelt tras la crisis de 1929.
El Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PAM), que alimenta a 73 millones de personas en 78 países y es considerado como la última barrera entre los hambrientos y la inanición, debe ser reforzado en al menos $756 millones adicionales (476 millones de euros), advierten sus dirigentes.
La hiperinflació n de los alimentos pone en peligro el cumplimiento de los Objetivos del Milenio de la ONU, sobre todo reducir a la mitad la pobreza en el mundo de aquí al 2015.
Según el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, 100 millones de personas más podrían acabar en la extrema pobreza -subsistiendo con menos de un dólar al día- por la subida del precio de los alimentos.
Viene periodo de conflictos
Si no se hace frente al problema, "el mundo conocerá un prolongado periodo de revueltas, conflictos y desestabilizació n regional", advirtió Jean Ziegler, relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación.
En los países pobres, la población más desposeída gasta un 75 por ciento de sus ingresos en comida, contra un 15 por ciento en los países ricos. Antes de la última escalada de los precios, ya había en el mundo 854 millones de personas gravemente subalimentadas.
"Es una hecatombe anunciada", estimó Ziegler.
Egipto, Camerún, Costa de Marfil, Haití, Mauritania, Etiopía, Senegal, Burkina Faso, Madagascar, Pakistán, Filipinas, Indonesia son algunos de los países que han sufrido violentos disturbios a raíz de la crisis alimentaria. Incluso China está preocupada.
"Para la clases media, implica eliminar gastos en salud. Para los que viven con dos dólares al día, implica eliminar la carne y sacar los niños de la escuela", dijo Josette Sheeran, jefa del PAM, a la revista británica The Economist.
"Para los que tienen un dólar al día, implica cortar la carne y los vegetales y comer sólo cereales. Y para aquellos con 0.50 dólares al día, es un desastre total", añadió.
El jefe de la FAO, Jacques Diouf, convocó a los jefes de Estado y de Gobierno a una cumbre en Roma, del 3 al 5 de junio, para tratar de enfrentar la crisis.
Un informe de la UNESCO elaborado por 400 expertos advirtió asimismo esta semana sobre una inminente "explosión" social si los países no reforman sus políticas agrícolas para garantizar el autoabastecimiento.
La FAO, por su lado, insistió en Brasilia en la necesidad de la reforma agraria en América Latina, y estima que los países de la región más afectados por la crisis son Nicaragua y Bolivia.
Según la FAO, el 10 por ciento de la población de América Latina y el Caribe padece hambre en una región que produce un 40 por ciento más de los alimentos que necesita para abastecerse.
El alza del costo de los alimentos ha sido atribuido en parte a la creciente demanda de China e India, así como al uso alternativo de maíz, soja y caña de azúcar para producir biocarburantes, lo cual es rechazado por Brasil, segundo productor mundial de etanol.
¡Tenemos hambre!
En Haití manifestantes que coreaban "¡tenemos hambre!" forzaron la renuncia del primer ministro. Al menos 24 personas murieron en disturbios en Camerún, en Egipto los soldados recibieron la orden de hornear y distribuir pan y Filipinas decidió encarcelar a quienes atesoren arroz subsidiado por el gobierno para venderlo a precio de mercado.
Argentina, Indonesia, Vietnam y Rusia, entre otros, han optado por restringir sus exportaciones de trigo, arroz y soja para calmar el mercado doméstico.

¿Quién gana con la crisis alimentaria mundial?
Fuente: Por Esther Vivas*/ SERVINDI
La crisis alimentaria global beneficia a las multinacionales que monopolizan cada uno de los eslabones de la cadena de producción, transformació n y distribución de los alimentos. Las tierras, las semillas, el agua… son propiedad de multinacionales que ponen un precio exorbitante a unos bienes que hasta hace muy poco eran públicos. Frente a la mercantilizació n de la vida, debemos de reivindicar el derecho de los pueblos a la soberanía alimentaria, a controlar su agricultura y su alimentación.
El precio de los alimentos y, en especial, de los cereales básicos ha aumentado espectacularmente en estos últimos meses. Los medios de comunicación nos han mostrado nuevas revueltas del hambre en los países del Sur que nos recuerdan aquellas que se llevaron a cabo a mediados y finales de los ochenta contra los planes de ajuste estructural impuestos por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
En países como Haití, Pakistán, Guinea, Marruecos, México, Senegal, Uzbekistán, Bangladesh… la gente ha salido a la calle para decir: “Ya basta”. Pero, ¿qué se esconde detrás de la crisis alimentaria mundial? ¿Todo el mundo pierde? ¿Hay quien sale ganando?
El precio de sesenta productos agrícolas ha aumentado un 37% en el último año en el mercado internacional. Un aumento que ha afectado sobre todo a los cereales con una subida del 70%. Entre éstos, el trigo, la soja, los aceites vegetales y el arroz han alcanzado cifras récord.
El precio del trigo, por ejemplo, suma hoy un 130% más que hace un año y el arroz un 100%. Viendo estos datos no es de extrañar las explosiones de violencia en el Sur para conseguir alimentos porque son los cereales básicos, aquellos que alimentan a los más pobres, los que han experimentado una subida sin parangón.
Pero el problema hoy no es la falta de alimentos en el mundo, sino la imposibilidad para acceder a ellos. De hecho, la producción de cereales a nivel mundial se ha triplicado desde los años sesenta, mientras que la población a escala global tan sólo se ha duplicado.
Hay razones varias que explican este aumento espectacular de los precios: desde las sequías y otros fenómenos meteorológicos en países productores como China, Bangladesh y Australia que habrían afectado a las cosechas; el aumento del consumo de carne por parte de pujantes clases medias en América Latina y en Asia, especialmente en China; las importaciones de cereales realizadas por países hasta el momento autosuficientes como India, Vietnam o China, debido a la pérdida de tierras de cultivo; el aumento del precio del petróleo que habría repercutido directa o indirectamente, y hasta las crecientes inversiones especulativas en materias primas.
Es aquí donde creo importante centrarnos en estas dos últimas causas. El aumento del precio del petróleo ha generado el uso de combustibles alternativos como aquellos de origen vegetal. Gobiernos como el de Estados Unidos, la Unión Europea, Brasil y otros han hecho especial énfasis en la producción de agrocombustibles como una alternativa a la escasez de petróleo y al calentamiento global.
Pero esta producción de combustible verde entra en competencia directa con la producción de alimentos. Por poner sólo un ejemplo, el año pasado en Estados Unidos el 20% del total de la cosecha de cereales fue utilizada para producir etanol y se calcula que en la próxima década esta cifra llegará al 33%. Imaginémonos esta situación en los países del Sur.
La FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, ya ha reconocido que “a corto plazo, es muy probable que la expansión rápida de combustibles verdes, a nivel mundial, tenga efectos importantes en la agricultura de América Latina”.
Otra causa a resaltar es la creciente inversión por parte del capital especulador en materias primas. En la medida en que la burbuja inmobiliaria estalló en los Estados Unidos y se profundizó en la crisis financiera, los especuladores empezaron a invertir en alimentos, empujando al alza sus precios.
Pero esta crisis alimentaria mundial no es coyuntural, sino que responde al impacto de las políticas neoliberales que se vienen aplicando desde hace treinta años a escala global. Liberalizació n comercial a ultranza a través de las negociaciones en la Organización Mundial del Comercio y en los acuerdo de libre comercio y las políticas de ajuste estructural, el pago de la deuda externa, la privatización de los servicios y bienes públicos son sólo algunas de las medidas que se han venido imponiendo por parte del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en las últimas décadas en los países del Sur.
Unas políticas que han permitido la invasión de estos mercados por productos del agrobusiness del Norte altamente subvencionados y que han acabado con la agricultura y la ganadería autóctona; reconvirtiendo y privatizando tierras destinadas hasta el momento al abastecimiento local en tierras de producción de mercancías para la exportación. Unos territorios en manos de la agroindustria, quien ha sacado provecho de una mano de obra barata y de una laxa legislación medioambiental.
Este modelo de agricultura y alimentación no sólo tiene consecuencias en el Sur global, sino también en las comunidades del Norte: acabando, en ambos lados del planeta, con una agricultura familiar y un comercio de proximidad vital para las economías locales; promoviendo una creciente inseguridad alimentaria con una dieta que se abastece de alimentos que recorren miles de kilómetros antes de llegar a nuestra mesa, y fomentando una agricultura y ganadería intensiva, desnaturalizada, drogodependiente (por el alto uso de pesticidas) y donde el beneficio económico se antepone a los derechos sociales y medioambientales.
La crisis alimentaria global beneficia a las multinacionales que monopolizan cada uno de los eslabones de la cadena de producción, transformació n y distribución de los alimentos. No en vano los beneficios económicos de las principales multinacionales de las semillas, de los fertilizantes, de la comercializació n y transformació n de comida y de las cadenas de la distribución al detalle no han parado de aumentar.
Los alimentos se han convertido en una mercancía en manos del mejor postor. Las tierras, las semillas, el agua… son propiedad de multinacionales que ponen un precio exorbitante a unos bienes que hasta hace muy poco eran públicos. Frente a la mercantilizació n de la vida, debemos de reivindicar el derecho de los pueblos a la soberanía alimentaria, a controlar su agricultura y su alimentación. No se puede especular con aquello que nos alimenta.
Be ai
Dad Neba

Agrícolas estadounidenses invierten en México
26 de mayo de 2008
RAPUATO, México (AP) - Antonio Martínez ya no les paga miles de dólares a los contrabandistas cada año con el fin de que lo introduzcan furtivamente a Estados Unidos para trabajar como capataz agrícola. Ahora el trabajo viene hacia él.
En su labor como supervisor de recolectores de lechuga en el centro de México, Martínez gana apenas la mitad de los 11.434 pesos (1.100 dólares) semanales que obtenía en Estados Unidos. Pero el empleo tiene sus ventajas, incluyendo la de trabajar sin miedo a las redadas de los agentes de inmigración.
"Como nunca moví a mi familia a Estados Unidos, siempre estuve solo allá", dijo Martínez, de 45 años, que nunca pudo obtener un permiso de trabajo, incluso después de 16 años de laborar en la agricultura de California y Arizona. "Vi la oportunidad de estar cerca de mi familia trabajando, haciendo algo similar a lo que hacía allá, pues no lo pensé".
Martínez, ahora un empleado legal de VegPacker de México _firma de capital estadounidense_ es exactamente el tipo de trabajador que buscan cada vez más empresas agrícolas norteamericanas. Muchas están sembrando en México, donde pueden hallar personal calificado, frecuentemente con experiencia laboral en Estados Unidos y sin problemas migratorios.
Algunas empresas estadounidenses ahora cultivan más de 18.211 hectáreas (45.000 acres) de tierra en tres estados mexicanos, y dan empleo a unas 11.000 personas, según muestra una encuesta efectuada en el 2007 por el grupo agrícola estadounidense Western Growers.
No hay estudios anteriores que permitan determinar qué tanto ha aumentado el número de hectáreas cultivadas por empresas estadounidenses. Pero la inversión norteamericana directa en la agricultura mexicana, que incluye tanto a compañías de Estados Unidos que trasladan sus operaciones a México como el establecimiento de sociedades con empresas mexicanas, se ha septuplicado a 624 millones de pesos (60 millones de dólares) desde el 2000, según indicó la Secretaría de Economía a The Associated Press.
Grandes corporaciones como Archer Daniels Midland Company y Bunge Ltd. han invertido en Latinoamérica desde hace décadas, en especial en países como Brasil, donde hay un auge de negocios agrícolas.
Algunos pequeños agricultores han cultivado partes de México por mucho más tiempo, con el fin de asegurar el suministro de frutas y vegetales todo el año, al tiempo que aprovechan la mano de obra barata y la cercanía con Estados Unidos.
Pero las recientes tendencias de incrementar los cultivos al sur de la frontera con México han estado impulsadas por algo nuevo, dicen los agricultores: una forma de seguir suministrando productos agrícolas baratos y frescos ante el actual estancamiento político en Estados Unidos en torno a la situación de aproximadamente 12 millones de inmigrantes indocumentados en territorio estadounidense, la mayoría provenientes de México.
Las redadas recientes de la Oficina de Inmigración y Aduanas han estado dirigidas contra importantes productores agrícolas, incluyendo a Del Monte Fresh Produce en Portland, Oregón, y varias plantas empacadoras grandes en todo el país, las cuales han ahuyentado a los inmigrantes y han convencido a muchos empleadores agrícolas a hacer sus contrataciones de acuerdo con lo que marca la ley.
"Los empleadores no pueden hallar trabajadores legales que reemplacen esta cifra enorme de trabajadores ilegales", dijo James Holt, un consultor independiente y economista especializado en labores agrícolas que vive en Washington. "Su única opción es ir a donde están los trabajadores" .
Muchos de los agricultores, que sólo solían producir en el Valle Salinas de California, también se están dirigiendo hacia el sur para escapar de los elevados precios de la tierra y la escasez de agua. México está más cerca de los mercados del este de Estados Unidos que California, dicen.
Los tiempos de envío a Atlanta se demoran un día menos desde el estado mexicano de Guanajuato.
Pero no todo el mundo en México les ha dado la bienvenida a las empresas estadounidenses. Los agricultores mexicanos se quejan de que han provocado el alza en los precios de la renta de tierras. A muchos campesinos locales les preocupa que no pueden competir contra las grandes empresas extranjeras, dijo Felipe Sánchez, presidente de un grupo de agricultores en Guanajuato.
"Ya está viniendo la gente de Estados Unidos aquí ¿y cómo vamos a competir con ellos un rancho que siembra 30 hectáreas (75 acres) con una compañía que vino a sembrar 4.000 (9.88 acres) hectáreas (10.000 acres)?", dijo Sánchez. "Vamos a pasar a ser peones en nuestros mismos ranchos".
Los trabajadores agrícolas en compañías estadounidenses en México ganan dos o tres veces el salario mínimo mexicano de 50 pesos (4,91 dólares) diarios. Pero aún así obtienen bastante menos que el promedio de 100 pesos (9,60 dólares) la hora que sus pares en Estados Unidos recibieron en enero del 2008, de acuerdo con el Departamento de Agricultura estadounidense.
Juan Antonio Linarez, de 19 años, trabaja en la planta de enfriamiento de vegetales propiedad de Taylor Farms de México en Guanajuato, y su salario es una décima parte de lo que ganaba trabajando en tejados en Estados Unidos. Pero tiene seguro de gastos médicos y puede vivir cerca de la planta con su familia, sin tener que realizar el peligroso y caro viaje para intentar cruzar la frontera.
Algunos expertos argumentan que los agricultores simplemente se niegan a elevar los salarios que pagan en Estados Unidos para competir con otras industrias, algo que los especialistas consideran ayudaría a aliviar la difícil situación laboral. A medida que Estados Unidos se aproxima a una posible recesión, más trabajadores nacidos en el país podrían considerar dedicarse a la agricultura si los salarios fueran lo suficientemente elevados, dijo Harley Shaiken, director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de California en Berkeley.
"La escasez laboral siempre es una cuestión relacionada con el índice de salarios", dijo Shaiken. "Con mucha frecuencia, si los salarios son artificialmente bajos, será muy difícil hallar una fuerza de trabajo".
Pero Steve Scaroni dijo que ofreció sueldos más elevados y aún así no pudo hallar una fuerza laboral constante en Estados Unidos.
Es propietario de VegPacker, con sede en California y Guanajuato, que siembra lechuga, apio, coliflor y otros vegetales. La empresa ha pasado apuros tras invertir millones de dólares para lanzar su división en México hace dos años.
El problema es que la mano de obra barata en México puede salir cara, porque la productividad es menor y los costos de entrenamiento son altos, en especial cuando se trata de alcanzar los estándares estadounidenses de seguridad en los alimentos.
"Lo único que es más barato acá abajo (en México) es el diesel y el salario diario", señaló Scaroni. "Mi productividad ha bajado 40%" en comparación con los niveles estadounidenses" .
"Estoy muy preocupado por el futuro de la agricultura en Estados Unidos", agregó.

FAO: Reducción diversidad genética hace vulnerable suministro de alientos

La disminución de la diversidad genética de los cultivos 'vuelve más vulnerable e insostenible' el suministro de alimentos, indicó la Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en un comunicado.
La nota fue difundida en Roma con motivo de la celebración a partir de hoy en Bonn de la IX Conferencia de las Partes sobre la Convención de Biodiversidad de la ONU,La FAO recuerda que durante el siglo pasado 'se perdió en torno a las tres cuartas partes de diversidad genética de las variedades de cultivos agrícolas y que cientos de las siete mil razas animales registradas en sus bases de datos están amenazadas de extinción'.La mayor parte de los alimentos del mundo proceden actualmente sólo de doce cultivos y catorce especies animales, destacó la FAO, que señala que 'una menor diversidad genética significa menos oportunidades para el crecimiento y la innovación necesarios para impulsar la agricultura en una época de precios alimentarios en alza'.El problema estriba en que 'a medida que disminuye la biodiversidad se reduce la capacidad de adaptación de la agricultura a los desafíos medioambientales como el cambio climático o la escasez de agua'.'Nuestro planeta rebosa riqueza biológica y esta gran diversidad es clave para afrontar la peor crisis alimentaria de la Historia moderna', advirtió Alexander Müller, subdirector general de la FAO.Pero advirtió que 'la erosión de la biodiversidad para la agricultura y la alimentación pone gravemente en peligro la seguridad alimentaria mundial'.'Necesitam os intensificar nuestros esfuerzos para proteger y gestionar sabiamente la biodiversidad' , ya que 'su uso sostenible es fundamental para conseguir un sistema de abastecimiento alimentario seguro'.La biodiversidad y su relación con la agricultura, la acelerada deforestación y los desafíos del cambio climático son algunos de los principales temas en la agenda de la reunión de Bonn, que terminará el 30 de mayo.La relación entre biodiversidad y agricultura es también el tema del Día Internacional de la Diversidad Biológica de la ONU en 2008 que se celebrará en Bonn y en todo el mundo el 22 de mayo.La reunión de Bonn se produce dos años antes de la fecha límite para alcanzar el Objetivo de Biodiversidad 2010, adoptado en 2002 por 110 Jefes de Estado y de Gobierno, de reducir significativamente la tasa de pérdida de biodiversidad a nivel mundial y nacional.La FAO recuerda que la reunión que ha comenzado hoy se produce en un momento en que 'la comunidad internacional se enfrenta con la peor crisis alimentaria de los tiempos modernos'.__ _________ ________
ALEMANIA: Los ecologistas piden a la ONU que se prohíba producir cultivos para fabricar biocombustibles
Fuente: ELMUNDO.ES
Activistas de Greenpeace durante una manifestación en la primera jornada de la Novena Conferencia de las Partes (COP9) de la Convención sobre Biodiversidad de la ONU en Bonn.
La Alianza para la Convención de Diversidad Biológica (CBD Alliance) ha reclamado en Bonn que la Conferencia de la ONU de Biodiversidad prohíba la producción de cultivos vegetales destinados a la fabricación de biocombustibles.
Ashishi Kothari, representante de la plataforma que engloba a más de un centenar de organizaciones ecologistas, sociales e indígenas, afirmó que la producción de esos carburantes, incluidos los llamados 'de segunda generación', "exacerbarán la crisis alimentaria y la competencia por la tierra y el agua".
Además, aseguró que el cultivo de esas materias primas, provoca la tala indiscriminada de bosques y "tendrá devastadores efectos en los pueblos marginados y en importantes ecosistemas" .
Esta demanda figura en el decálogo de "criterios de éxito" elaborada por la plataforma para la Novena Conferencia de las Partes (COP9) de la Convención sobre Biodiversidad de la ONU, que se celebra en Bonn hasta el día 30.
El delegado de Greenpeace Alemania, Martin Kaiser, pidió que se "entierren" los programas que persiguen reducir las emisiones de dióxido de carbono a través de los biocombustibles.
Kaiser pidió también la prohibición de las especies vegetales transgénicas e instó a los miembros de la conferencia a sortear en esta cita el veto sistemático que algunos países industrializados han ejercido en las últimas reuniones de este organismo.
El documento consensuado por la CBD Alliance reclama a los miembros de la conferencia, que aglutina a 189 países y a la Unión Europea, que redoblen sus esfuerzos por proteger la producción alimentaria "a pequeña escala", pues consideran que es un modelo "esencial para resolver la crisis alimentaria" .
Kothari aludió al derecho de cada país de beneficiarse de la comercializació n de sus recursos genéticos, el denominado 'Acceso y Reparto de Beneficios' que reclaman principalmente países latinoamericanos y africanos.
Entre sus reclamaciones, que según Kothari determinarán el nivel de éxito de la conferencia, figura "acabar con los perversos incentivos económicos que conducen a la deforestación" , "luchar contra la tala indiscriminada de bosques" y "adoptar criterios para la protección de áreas marinas en alta mar".
Por su parte Jannie Lasimbang, miembro del Foro Indígena Internacional sobre Biodiversidad, exigió que toda decisión que adopte la conferencia tome en consideración la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU, incluida la declaración de nuevas zonas protegidas.
Salir de la 'encrucijada'
La Novena Conferencia de las Partes (COP9) de la Convención sobre Biodiversidad de la ONU arrancó en Bonn a la búsqueda de un consenso internacional que permita sentar las bases para detener la extinción de las especies.
El ministro alemán de Medio Ambiente, Sigmar Gabriel, elegido presidente de la conferencia, instó a la comunidad internacional a asumir la "tarea hercúlea" de alcanzar un consenso, que permita salir de la "encrucijada" en la que se encuentra la protección de la biodiversidad.
"Si seguimos el camino actual, fracasaremos en nuestros objetivos para 2010", afirmó en su discurso de inauguración Gabriel, quien reclamó a las partes un "claro y ambicioso mandato" que permita avanzar en las negociaciones para alcanzar acuerdos legales en la próxima cita del organismo, que se celebrará dentro de dos años en Japón.
Asimismo instó a los asistentes a dar muestras de "flexibilidad" y a buscar "puntos comunes" durante las dos semanas de convención en las que, según Gabriel, se deberá dar respuesta a "preguntas incómodas".
Los representantes de 189 países y de la Unión Europea deben fijar acuerdos de mínimos en este encuentro, que concluirá el día 30, si quieren aspirar frenar la desaparición de la biodiversidad, principal objetivo de la Convención en 2010.
La Conferencia de las Partes es el órgano máximo de la Convención sobre Diversidad Biológica (CDB), primer acuerdo mundial que aborda integralmente todos los aspectos de la diversidad biológica, desde recursos genéticos hasta especies y ecosistemas.

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