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24 Junio 2008

archivo2005: Neoliberalismo incompatible con el derecho humano a la salud

archivo 2005

Las políticas neoliberales son incompatibles

con el derecho humano a la salud

Planteo final del I Foro Social Mundial de la Salud Brasil 2005

Lunes, 12 de Feb, 2007

Los 800 participantes de 27 países, reunidos en el I Foro Social Mundial de la Salud en Porto Alegre – Brasil, del 23 al 25 de enero de 2005, declaran:

• El Neoliberalismo como expresión de políticas económicas centradas en la acumulación del capital en el mundo y su concentración en grandes corporaciones es el principal factor generador de sufrimiento, enfermedad y muerte a escala mundial. Afirmamos que las políticas neoliberales son incompatibles con el derecho humano a la salud, ya que los acuerdos comerciales y la actuación de la OMC, el Banco Mundial y el conjunto de las instituciones financieras internacionales, inclusive algunas de las propias agencias de la ONU, han estado tratando la salud como un producto comercial, condicionando el acceso a la misma según la capacidad económica de las personas.

• Además de los ataques económicos al derecho a la salud, denunciamos el efecto devastador de las guerras de agresión imperialista a Afganistán e Irak, el conflicto en el Medio Oriente y las guerras civiles en varias partes del mundo como elementos derivados del orden económico y político mundial, donde se violan y se niegan los derechos humanos y sociales y se genera la perpetuación de las injusticias en escala mundial.

• El trágico episodio del Tsunami ha revelado la falta de respeto a la vida y una visión de ayuda internacional que no trabaja con la perspectiva de promocionar las condiciones de vida de las poblaciones afectadas, limitándose a aliviar la crisis pero no considerando la necesidad estructural de combatir la miseria y la pobreza en las regiones afectadas, ni contribuir hacia el esfuerzo humano y social sustentado que debería apostar en la construcción de sistemas públicos capaces de responder a las necesidades de una población muy vulnerable.

• Las reformas neoliberales de los estados han destruido los sistemas de seguridad social y han dejado sin protección a poblaciones socialmente frágiles tales como las poblaciones rurales, los trabajadores informales, los niños, las mujeres y los ancianos, al negar o violar los derechos relativos a la vivienda, salud, previsión, atención social, educación y trabajo. Alertamos que la inexistencia de un sistema de seguridad social dirigido hacia la calidad de vida significa la imposibilidad de afectar positivamente los determinantes de la salud y por lo tanto, se perpetúan las condiciones generadoras de pobreza y de enfermedad.

• La mercantilización de la salud y su sometimiento a los intereses comerciales y financieros mundiales y nacionales violan sistemática y masivamente el derecho a la salud, en el momento en que excluyen a la mayoría de la población mundial de las condiciones generadoras de salud, así como del acceso a los servicios públicos fundamentales.

• Para las personas que no poseen capacidad económica para ingresar a los procesos de mercado propuestos por el neoliberalismo, el Banco Mundial y las demás instituciones financieras internacionales han impuesto un sistema de seguros parciales – basado en el aporte financiero de los trabajadores formales en que se institucionaliza la focalización y se naturaliza la exclusión, eliminando el debate desde la perspectiva de los derechos, en nombre de un pragmatismo de lo que sería posible realizar en los países pobres.

• Junto a las restricciones mencionadas sobre el derecho a la salud, están también las limitaciones de los sistemas impuestos por la intervención de los fundamentalismos religiosos en la limitación de los plenos derechos sexuales y reproductivos, y de orientación sexual, así como la persistencia institucional del racismo que excluye y discrimina a la población negra y a los pueblos originarios.

• El ataque privatizador y que ha desarticulado las finanzas de los sistemas sanitarios públicos alcanza directamente y deja en precarias condiciones a la vida y a las relaciones laborales, con el consiguiente aumento de las jornadas de trabajo, la subcontratación de los servicios, el desconocimiento de los derechos sindicales y consecuentemente, afectando la salud de los propios trabajadores de la salud.

• Reafirmamos que la concreción del Derecho Humano a la Salud está fuertemente vinculada con el modelo económico y social vigente a través de la construcción de sistemas y políticas públicas nacionales y globales que aseguren los principios de universalidad, integralidad y equidad, con participación social protagónica. Para ello, tenemos que romper la dependencia existente en las políticas de salud de las orientaciones hegemónicas derivadas de los principios de mercado.

• Entendemos la Salud como el resultado de las condiciones de los determinantes sociales que se traducen en el acceso a la tierra, al agua, a los alimentos, a la vivienda, al transporte público de calidad, a la energía... Afirmamos de este modo la necesidad de comprender la salud íntegramente, para que además de la ausencia de las enfermedades, abarque las diferentes dimensiones humanas y sociales vinculadas a la calidad de vida, entendiendo e interviniendo sobre sus determinantes.

• El trípode universalidad-integralidad-equidad, combinado con el principio fundamental de la participación social y el control de la sociedad sobre el estado, constituye un todo interdependiente y no puede ser tratado de forma fragmentada, ya que si uno de estos aspectos no fuera contemplado, la puesta en efecto del Derecho Humano a la Salud no se concreta.

• La equidad debe ser evaluada en su expresión en términos de clases y territorios sociales, edades, géneros, orientación sexual, razas y etnias. La formulación de políticas públicas y la organización de sistemas de salud y seguridad social deben responder a las necesidades diferenciales de los distintos grupos sociales, produciendo respuestas suficientes y calificadas que disminuyan las inequidades y promuevan la mejora general de la condición de la población.

• La lucha por la conquista de la integralidad, como principio constitutivo de un nuevo modo de atención a la salud, debe buscar la incorporación de los cuidados integrales en áreas que han sido desconsideradas, a pesar de que los indicadores epidemiológicos apuntan su relevancia social, tales como la atención a la salud bucal integral, la atención calificada y no en instituciones de la salud mental, los cuidados intensivos y el acceso a los medicamentos esenciales y también a los de alto costo. Se trata de eliminar la idea de integralidad apenas a un nivel de menor complejidad y garantizar la respuesta integral a las necesidades de las poblaciones – desde la seguridad alimenticia hasta los trasplantes. ... pero siempre enfatizando la calidad de vida de las personas. La integralidad también incluye el acceso a través de los sistemas públicos, las prácticas tradicionales de los pueblos de cada país, respetando sus raíces étnicas dentro de un marco intercultural y de diversidad cultural.

• La universalidad por lo tanto, se configura y se califica por la integralidad y la equidad, ya que lo que queremos garantizar como universal es la respuesta integral y justa – generar la respuesta necesaria y oportuna según las necesidades de cada uno.

• Entendemos la salud como un derecho humano, económico, social y cultural directamente vinculado al derecho fundamental a la vida y por lo tanto, pasible de ser exigido de forma inmediata, cuestionando el carácter progresivo en la implementación del derecho a la salud. Esta orientación que apunta al respeto inmediato debe ser asegurada frente a los gobiernos nacionales, de los estados y locales, así como frente a los organismos internacionales e intergubernamentales, y particularmente a las instituciones internacionales de crédito.

• Los derechos humanos a la salud incorporan los derechos sexuales y los derechos reproductivos, incluyendo las necesidades especificas de raza / etnia, ciclos de vida, orientación sexual y de personas portadoras de minusvalías. Sin embargo, las Conferencias de Naciones Unidas sobre Población y Desarrollo (El Cairo/94) y la Conferencia Mundial de la Mujer (Beijing/95) han sido sistemáticamente violadas por los Estados signatarios, ocasionando pérdidas de derechos y retroceso en la implantación de las políticas públicas.

• Entendemos que el Derecho a la Salud es un Deber del Estado, como responsable por el aseguramiento de los derechos de la ciudadanía y por lo tanto, es el Estado el que debe ser responsabilizado por la no – garantía o por la violación de los derechos que debería preservar. El Deber del Estado no excluye la responsabilidad del conjunto de la sociedad por la promoción y protección de la calidad de vida y por salud de la población. Tenemos que establecer visibilidad y comprensión de la viabilidad de los sistemas universales de salud, disputando su efectividad en el plan económico, en el plan social y en la constitución de los sistemas de seguridad social.

• Proponemos construir el derecho universal a la seguridad social, a través de agendas que definan el derecho a la salud como metas de los sistemas regionales y de elementos constitutivos de una seguridad social compartida en el ámbito regional y entre los países.

• La descentralización de los servicios y sistemas de salud no puede hacerse de forma a comprometer la universalidad de los contratos de ciudadanía de cada país, la descentralización debe constituir un marco constitucional de unicidad de derechos y respuestas de alcance nacional, y debe orientarse por el esfuerzo de aproximar los procesos de decisión de los espacios de participación local, respondiendo a las especificidades de las necesidades de cada territorio / población.

• Reivindicar el Derecho Humano a la Salud supone un cambio social, cultural y político de todas las personas para que se constituyan en ciudadanos y puedan exigir la efectividad de este derecho, exigiendo un esfuerzo social sostenido de educación popular donde sean apoderados los actores sociales capaces de generar cambios en sus realidades sociales.

• En cuanto al debate internacional sobre la propiedad intelectual y el acceso de la población al conocimiento, subrayamos que el conocimiento producido es patrimonio de la humanidad. La producción de conocimientos científicos y su aplicación en la producción de medicamentos, en las terapias genéticas, etc. debe estar al servicio de la resolución de las necesidades de los pueblos, siendo por lo tanto el conocimiento propiedad social y no un producto del mercado.

• El Sistema Único de Salud brasileño, fruto de la movilización y de la lucha del pueblo brasileño, representa un avance en la construcción de un sistema de salud con los principios de universalidad, integralidad, equidad y participación social. Su concepción y organización deben servir como referencia en el debate internacional, pues afirma la posibilidad de la universalidad, integralidad y equidad con una participación social y control social del estado con poder de decisión.

• Sin embargo, tenemos varios factores estructurales que hacen difícil la aplicación de los principios constitucionales del SUS, pues es una experiencia social que se desarrolla en el marco de la política económica neoliberal en el País y en el Mundo, con gran concentración de ingreso, el predominio de la lógica privada en la prestación de servicios, currículos académicos y formación profesional inadecuados a las necesidades de la salud pública; recursos aún insuficientes ante las necesidades totales de la población en el marco de la universalidad, integralidad y equidad

Destacamos además que:

• El reconocimiento del Derecho Humano a la Salud implica desvincularla de la lógica del mercado, dejar de tratarla en los espacios de la OMC y de los acuerdos comerciales regionales o bilaterales.

• Es incoherente proponer cualquier objetivo social mundial como el de las denominadas Metas de Desarrollo del Milenio o proponer el combate mundial a la pobreza, manteniendo las actuales políticas neoliberales que tratan a la salud como un producto negociable. Las Metas del Milenio niegan derechos y ocupan el espacio de las agendas internacionales y nacionales obstaculizando la posibilidad de organización de sistemas universales de salud y seguridad social.

• Reforzamos por lo tanto la denuncia del relator especial Paul Hunt que denuncia la omisión del documento de las Metas del Milenio sobre los derechos humanos (los cuales están presentes en la Declaración pero no en las Metas e Indicadores adoptados) y el hecho de que estas Metas pueden ser elementos de distracción sobre las reales necesidades de las poblaciones y el imperativo de sus respuestas, puesto que repiten elementos ya referidos en otras declaraciones, como Alma Ata y demás declaraciones de derechos y compromisos internacionales.

• El I FSMS debe insertarse en todas las iniciativas de la lucha por un nuevo orden internacional, contra las guerras, por un mundo multipolar que, al contraponerse a la hegemonía unipolar imperialista, sea asegurador de la Paz Mundial. Debemos apoyar todas las iniciativas mundiales de la lucha por la Paz. Apoyo a la iniciativa de CEBRAPAZ, a través de documento de compilación de firmas que será enviado a la ONU.

• Nos manifestamos por la revisión de las Legislaciones sobre Propiedad Intelectual impuestas a los países en desarrollo, pues son antagónicas a los intereses nacionales y a la construcción de proyectos nacionales – de desarrollo, soberanos, en la medida en que no respetan nuestro estadio de desarrollo científico y tecnológico.

• Proponemos la integración entre conocimientos, en una relación dialéctica entre conocimiento y saber tradicional y académico acabando con el falso antagonismo entre el saber, propiedad de la humanidad. Señalamos la necesidad de rescatar las prácticas tradicionales de salud, teniendo en cuenta las razas y etnias que contribuyeron para la formación económica, política, social y cultural de los pueblos.

• Defendemos la efectiva implantación de una política de salud mental de los pueblos enfatizando la creación de servicios sustitutivos de tratamiento a los servicios de manicomios, asegurando los plenos derechos humanos de las personas.

• Reivindicamos el efectivo control social en las áreas económica, financiera y fiscal en todas las esferas de organización del Estado, por ser estas determinantes y condicionantes para la implementación de las políticas sociales. Lo mismo debe ser exigido de los organismos internacionales y de los procesos de integración regional.

• Proponemos la lucha por la garantía de las inversiones en educación en todos sus niveles como forma de fortalecer la participación de los individuos en las cuestiones colectivas y principalmente en el control social.

• Destacamos la participación en la lucha para reducir la mortalidad materna y las secuelas a la salud de las mujeres en consecuencia del aborto inseguro, que afecta especialmente a las mujeres jóvenes, pobres, negras e indígenas. Apuntamos la necesidad de construir estrategias para atender a las necesidades especificas de adolescentes y jóvenes en lo que se refiere a la salud sexual y reproductiva.

• Apoyamos la alianza de todos los trabajadores en lo que dice a la aplicación de las convenciones de la OIT de número 155 y 161, que disciplinan las cuestiones de salud, seguridad y medio ambiente y que aseguran los derechos de salud al trabajador. Queremos alcanzar una política de salud del trabajador amplia, que elimine toda forma de violencia en las relaciones de trabajo – asedio moral y sexual, trabajo infantil, trabajo esclavo - adecuando las jornadas de trabajo de acuerdo a la exigencia del tipo de actividad – como en el caso de los trabajadores de la salud.

• Para superar las iniquidades en salud exigimos medidas urgentes y diferenciadas de las políticas públicas en general englobando estrategias de promoción que abarquen la prevención, protección, educación, asistencia curativa y recuperadora así como la gestión y organización de servicios y sistemas, contemplando la ampliación de las estrategias de movilización y participación organizada de los diversos actores sociales, con control social efectivo de la sociedad sobre el estado.

• Finalmente, reafirmamos el carácter de este Foro Social Mundial de la Salud como brazo temático del Movimiento del Foro Social Mundial y apuntamos sus próximas ediciones acompañando el carácter descentralizado del FSM en 2006 y su realización en África en 2007. O proceso de toma de decisiones y organización de las actividades de lucha en los próximos dos años – destacando a la Semana Mundial de la Salud en 2005 e intervención en las reuniones de jefes de estado y de la OMC, serán realizadas en un Consejo Gestor Internacional organizado a partir de este Foro, quedando abierta la lista de adhesiones a las organizaciones que deseen sumarse a este esfuerzo.

El contacto con el FSMS se realizará fundamentalmente a través de la página < www.fsms.org.br > y por la Secretaría < Ejecutivafsms@berthier.com.br >.

Porto Alegre, 25 de enero de 2005

RODRÍGUEZ SUONI, José Mariano

Damián Hudson 1904 - Guaymallén (5519) - Mendoza - Argentina

Teléfono celular 0261 5 781 245

jmrodriguezsuoni@yahoo.com.ar

http://ar.geocities.com/jmrodriguezsuoni

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