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29 Junio 2008

Notas sobre la Otra Campaña zapatista ...(2da parte)

enlace a Primera parte:

2. Crítica a la izquierda institucional y construcción de un polo de izquierda alterno[39]

enviado por Juan Rey juriln@yahoo.com

Frente a una izquierda adaptada a los mecanismos institucionales, supeditada al engranaje de la democracia liberal formal, que orbita en un margen de los consensos partidarios, la Otra Campaña propone y (auto)organiza una izquierda basada en el antagonismo social, en las luchas de resistencia que, por todo el país, se construyen contra y más allá de la explotación, el despojo, la represión y el desprecio; comunica, enlaza y construye una perspectiva anticapitalista, enraizada en prácticas sociales alternas a la hegemónica, y en el carácter destituyente de las clases políticas todas. Apartada de la estrategia de no confrontar a los bloques, clases y grupos dominantes, la Otra Campaña los ha señalado por su nombre para combatirlos y resistirlos.

Opuesta a la izquierda “dirigista”[40], la Otra Campaña privilegia la multiplicidad, las autonomías, la unidad en la diversidad; articula un movimiento en resistencia y con prácticas políticas asamblearias[41].

Distante de la ambición de tomar el poder para cambiar el mundo, la Otra Campaña avanza constituyendo y construyendo poder desde abajo y a la izquierda.[42] Frente a la exigencia de apuntalar una forma de hacer política que está en crisis, ha decidido impulsar otra política, incipiente y débil aún, que a contracorriente rema para poder existir y crecer.

3. Análisis y debate a contracorriente

El EZLN, a través de esta nueva iniciativa, introduce conceptos centrales para la dominación en el debate nacional, ausentes por completo en los programas, promesas y horizontes partidarios: despojo, explotación, represión, desprecio. Mientras la agenda mediática, de las clases políticas y la academia dominante, concentra su atención en la “gobernabilidad democrática” y las vías formales para la supuesta transformació n social, la Otra Campaña permite abrir espacios de discusión y análisis desde abajo que reúnen no sólo la denuncia, sino la articulación de numerosas historias que permiten “ir creando un masivo y extenso autodiagnóstico que pasa desde las resistencias y luchas personales hasta los procesos antisistémicos estatales y regionales que van construyendo un primer acercamiento al panorama del funcionamiento del capitalismo en México”[43]. Posibilita la apertura de un enorme proceso de comprensión en la relación capital-naturaleza; capital y poder político; capital y desarrollo, que ofrece herramientas y armas de análisis no sólo a los estudiantes universitarios, sino también a las luchas concretas que construyen movimientos de resistencia en todo el país.

4. Nuevos métodos, para hacer otra política.

Ante la crisis de representació n que se vive en el país; frente a la brecha cada vez mayor entre la(s) clase(s) política(s) y la sociedad civil, los movimientos, la multitud, el pueblo, el zapatismo propone una herramienta de participación colectiva construida desde abajo, por los de abajo mismos[44].

La propuesta de recorrer el país para construir un programa nacional de lucha[45], es una estrategia de movilización, articulación y organización que va uniendo, construyendo y fortaleciendo redes, en un territorio realmente extenso como es el mexicano; muchas experiencias, antes desconocidas, comienzan a visibilizarse a partir de este proyecto. Optando por mirar hacia abajo y no hacia la institucionalidad burguesa, el México profundo, comienza a mostrar su rostro; pero esta vez, un rostro organizado.

La Otra Campaña apuesta a que abajo y a la izquierda hay mucho por hacer y es ahí, en los movimientos, en las resistencias, donde reside la posibilidad de transformació n radical y no arriba, en el Estado y sus partidos. “La otra” es para recuperar la voz de abajo, para retomar la iniciativa.

Invierte la relación política tradicional para construir lo que se supone que queremos. En la política tradicional, el votante es objeto, es número adherente de una propuesta diagramada de antemano, y a sus espaldas; En la Otra Campaña, el participante es sujeto activo en la construcción. Por eso la relevancia que se le da al ejercicio de escuchar (y no sólo hablar); porque de alguna manera traslada la elaboración del programa a las voces de abajo.

La Otra Campaña permite apreciar de manera irrebatible el funcionamiento sistémico del capitalismo. Al “tomar la palabra” cada poblado, cada organización , cada familia o individuo, y conocer los dolores y las luchas ajenas de forma enormemente didáctica, se comprende claramente la marcha de este sistema, basado en la explotación, la dominación, el despojo y la exclusión. Enseña también que la devastación que provoca su propia dinámica es mucho más amplia y profunda de lo que generalmente pensamos. Frente a la exigencia de que los diagnósticos sean creados arriba y por los expertos, “la otra” ha creado el espacio para la escucha y el análisis propio de los dominados.

La Otra Campaña es un método altamente subversivo, ya que orienta la centralidad política en los de abajo y en los mecanismos de funcionamiento sistémicos. Es una verdadera campaña política que articula una red de historias de dominación, pero sobre todo de resistencias.

Su valor no solo reside en la campaña misma, sino en la crítica práctica de la democracia (in)existente. Es un moverse más allá de la forma política impuesta y un intento de desarrollar opciones que rompan con las formas de contención establecidas.

5. Sujeto múltiple. Luchas desde “bajo y a la izquierda”.

La necesidad de contar con un acercamiento a una definición de clase, pero sin caer en los viejos parámetros rígidos de la ortodoxia de la vieja izquierda, está siendo resuelta por la Otra Campaña reuniendo numerosas formas organizativas, diversas formas de resistencia y articulando una multiplicidad de sujetos colectivos. Es, a la vez, una clara opción de organización de l@s excluídos, pobres, proletarios, precarios y desposeídos, pero que intenta – con bastante éxito- aglutinar la diversidad de situaciones de las luchas.

En la Otra Campaña “la noción de sujeto revolucionario cambia: el sujeto no es una organización, una clase determinada en términos apriorísticos a la cual atribuir un papel redentor, sino el movimiento de los de abajo con sus diversas formas de expresión. En otros términos, la clase ya no vista como síntesis totalizadora, sino como constelación de luchas y sujetos que avanzan actualizándose; es decir, abriendo un proceso de resignificació n del mundo en perpetuo enfrentamiento al capital y sus formas políticas, en la figura de un nosotros.[46]

A modo de conclusión (necesariamente inconclusa).

La Otra Campaña así, va creando una red que visibiliza al “otro México”, que lucha y resiste en lugares y formas insospechados, y que puede convertirse en un enorme movimiento de excluidos. Al menos permite, por ahora, vislumbrar una alternativa.

Pero como dijimos, constituye apenas un intento más, que transita y anda por senderos desconocidos, exploratorios, donde sin duda quedan vestigios de lo viejo. Caminos que tienen, sí, sólo algunas certezas; las viejas coordenadas no condujeron a buen puerto. Lo “nuevo” emerge y crece como una marea casi incontenible, pero que puede ser asfixiada, derrotada o encausada, para que no pasen de ser experiencias focalizadas a alternativas generalizadas.

La Otra se sabe parte de este proceso más general que describimos anteriormente. Se reconoce en ese subsuelo que rechaza las vanguardias, los dogmatismos, las representaciones; en ese saber popular, consciente en que nada de lo que venga de arriba será bueno para las mayorías. Apuesta a los “de a pie”, a los sin rostro y sin nombre, y es ahí donde tiene puestas sus esperanzas y expectativas, tanto en México como en Latinoamérica.

Corre con la ventaja de ir en el sentido de los nuevos vientos que soplan la historia; sintoniza con una tendencia, pero es enorme el desafío que enfrenta: tener la capacidad de no encerrarse en dinámicas excluyentes, sectarismos y autismos militantes, para finalmente, extender la invitación, o al menos el estímulo, a los millones y millones para los que resulta impostergable la destrucción del capitalismo. La conclusión, después de todo, está en ellos.

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[1] Juan Rey es estudiante de la carrera de sociología, Universidad de Buenos Aires. Es integrante de la agrupación La Náusea, en el Frente Popular Darío Santillán. juriln@yahoo. com
[2] Enrique Pineda es egresado de la carrera de sociología por la Universidad Autónoma Metropolitana de México; participa de la agrupación jóvenes en resistencia alternativa, organización adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona e integrante de la Otra Campaña. cebrion1@yahoo. com
[3] El cambio de etapa es analizado desde distintas perspectivas teóricas: desde las fases B de los ciclos de Kondratief, hasta las versiones del posmodernismo, o posfordismo. Sin entrar en una caracterizació n de la fase de acumulación, es contundente el reordenamiento productivo y las implicaciones de ello en el tejido social.
[4] Desde dos ópticas diferentes (como el trabajo a través de sistemas mundo propuestas por Immanuel Wallerstein, y visiones del marxismo crítico como el de John Holloway), se llega a conclusiones similares en el balance de la etapa del Estado de Bienestar y los populismos, en especial sobre su carácter opresivo y como modelo de dominación.
[5] Esta forma estatal es, por una parte, la expresión efectiva de la dominación y la hegemonía de las clases dominantes. Y, por otro lado, se ve obligada a permitir la expresión de los intereses y los objetivos políticos de las clases subordinadas. En razón del compromiso, las clases dominantes deben aceptar la organización política de los trabajadores y aceptar incluso la posibilidad de que los trabajadores puedan acceder al gobierno. (Gómez Lestón Juan Carlos: 2005: 183)
[6] Negritas nuestras.
[7] Dando lugar, por ejemplo en Argentina, a la “resistencia peronista” a mediados de la década del 50’ y a las combativas coordinadoras interfabriles en los setenta, o la llamada “insurgencia sindical” mexicana en esa misma década.
[8] Puede revisarse para esto los trabajos de John Holloway “Se abre el abismo. Surgimiento y caída del keynesianismo” y de Raúl Zibechi “Los cambios en la protesta social”.
[9] Según cifras del Banco Mundial (BM), el 57 % de todo el trabajo urbano en Latinoamérica es informal, y esta modalidad aumenta de manera “sorprendente y preocupante”. En: http://www.elporven ir.com.mx/ notas.asp? nota_id=148641
[10] Como plantea Paolo Virno: “El trabajo ya no actúa como potente sucedáneo de un tejido ético objetivo, no hace las veces de las formas tradicionales de eticidad, vaciadas y disueltas desde hace tiempo. Los procesos de formación y de socialización de los individuos se despliegan fuera del ciclo productivo, en contacto directo con la extrema labilidad de cualquier orden”. En: Virno, Paolo, Virtuosismo y revolución, Ed. Traficantes de sueños, Madrid, 2003.
[11] En sus palabras: “La ‘vida líquida’ y la ‘modernidad líquida’ están estrechamente ligadas. La primera es la clase de vida que tendemos a vivir en una sociedad moderna líquida. La sociedad ‘moderna líquida’ es aquella en que las condiciones de actuación de sus miembros cambian antes de que las formas de actuar se consoliden en unos hábitos y en unas rutinas determinadas. La liquidez de la vida y la de la sociedad se alimentan y se refuerzan mutuamente. La vida líquida, como la sociedad moderna líquida, no pueden mantener su forma ni su rumbo durante mucho tiempo.” (...) “En resumidas cuentas, la vida líquida es una vida precaria y vivida en condiciones de incertidumbre constante.” Bauman, Zygmunt, Vida líquida, Ed. Piados, Buenos Aires, 2006.
[12] La fragmentación y crisis de las clases políticas han venido precedidas de enormes procesos de pauperización, crisis económica y desempleo; al menos en los casos de Argentina, la Venezuela pre Chavista, Ecuador y Bolivia, donde los efectos generalizados de colapso económico terminaron de minar las bases de la ya débil institucionalidad estatal.
[13] Como el PT de Brasil, que “...llegó a corromper a diputados de derechas para que votaran leyes de derechas.” Ramonet, Ignacio: “Brasil, El estropicio”, en Le Monde Diplomatique, ed. Cono Sur, Octubre 2005, pp. 40; o bien los conocidos “videoescándalos” mexicanos, donde cercanos colaboradores del candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador fueron grabados recibiendo dinero ilegal para campañas y fines partidarios durante 2004.

[14] Entendemos la Revolución (con mayúsculas), como el “asalto al Estado”, a través de un gran acontecimiento, dirigido por una vanguardia. A diferencia de la revolución (con minúsculas) que “...será, primordialmente, una revolución que resulte de la lucha en variados frentes sociales, con muchos métodos, bajo diferentes formas sociales, con grados diversos de compromiso y participación.” , según las palabras del Subcomandante Marcos. En EZLN, Documentos y comunicados- 2, ERA, México, 1996.
[15] Esto, llevado a su mayor manifestación, nos arroja como ejemplos las revueltas que derribaron presidentes constitucionalmente elegidos. Bolivia 2003 y 2005; Argentina 2001; Ecuador, 2000 y 2005.
[16] Para ello puede ampliarse la discusión sobre la democracia y su vaciamiento o trastocamiento en ritual procedimental en “Las razones de la democracia en América Latina”, de Marcos Roitman Rosenmann.
[17] En: http://www.newleftr eview.org/ ?getpdf=NLR25202&pdflang=es
[18] Ver, para el caso argentino, entre muchos otros, los cuadros comparativos de Labaqui, Ignacio, Las campañas sin partidos y sus implicancias para la democracia, en: http://www.manageme ntpolitico. com.ar/4tosemina rio/contenidos/ ignacio_labaqui. doc, de Cotarelo, María Celia, Abstención electoral y voto en blanco en Argentina desde 1991, en: www.pimsa.secyt. gov.ar/publicaci ones/C5.pdf, o el link http://www.colectiv onph.com. ar/elecciones200 7.html, del Colectivo Nuevo Proyecto Histórico. En las elecciones del estado de Oaxaca en México, en el reciente proceso electoral de renovación del Congreso local, el abstencionismo alcanzó el 77.10%. Diario La Jornada, edición del 6 de agosto de 2007.
[19] Había sido Gobernador, por dos períodos consecutivos, de Santa Cruz, una provincia patagónica con alrededor de 200.000 habitantes.
[20] También producto de esta ruptura, la “revolución bolivariana” encabezada por Hugo Chávez, y el Movimiento al Socialismo (MAS), en Bolivia, son procesos que atraviesan estos puntos. La Asamblea Constituyente en el país andino, y la formación del Partido Único en Venezuela, relanzan enriquecedores y apasionantes debates abiertos. Discusiones que hacen eje la democracia popular contra la institucionalizació n de la/s rebelión/es. Para el primero caso, recomendamos la lectura de los textos (militantes) de Roland Denis; para el segundo, los análisis de Raquel Gutierrez Aguilar.
[21] Un ejemplo obligado es el Partido Justicialista, de Argentina, que muestra por un lado una fuerte fragmentación, y, por otro, incapacidad para movilizar sectores sociales, por fuera de su estructura clientelar.
[22] Como por ejemplo en Ecuador, durante la caída del presidente Lucio Gutiérrez, en abril de 2005, o en Europa, durante las multitudinarias protestas por el No a la Guerra de Irak.
[23] Un taxista, en Buenos Aires, apelaba a la siguiente metáfora para ilustrar esto: “Si vos llamás al perro y cuando viene le pegas, y así una y otra vez, a la cuarta ya no te va a hacer caso”.
[24] Como la etapa que se vive en Argentina desde fines de 2002. Consideramos que, si bien el régimen político ha dado muestras de una recomposición relativa, innumerables elementos (la favorable pero excepcional coyuntura económica, la falta de credibilidad que se mantiene respecto a la clase dirigente –exceptuando al presidente Kirchner- y algunos enumerados más arriba que no vale la pena reiterar, como la crisis profunda de la representació n) nos permiten inclinarnos a pensar que se trata de reflujos transitorios, y que vienen tiempos de nuevos coletazos de este proceso de incertidumbre y de riqueza para la lucha del pueblo por su autodeterminació n.
[25] El autor se refiere al “...emergente de las luchas populares que se desarrollaron en Argentina desde fines de la década de 1990...”. Nos tomamos el atrevimiento de trasladar su definición a innumerables espacios latinoamericanos con universos similares. Mazzeo, Miguel, El sueño de la cosa (Introducción al poder popular, Ed. El Colectivo, Buenos Aires, 2007.
[26] En Holloway, John, Contra y más allá del capital, Ed. Herramienta, 2006.
[27] Sobre estas nuevas características hay una extensa bibliografía: mencionemos al menos el trabajo de CLACSO: “Sujetos sociales y nuevas formas de protesta en la historia reciente de América Latina”, o los trabajos de Guillermo Almeyra, Maristella Svampa, Raúl Zibechi, Luis Hernández, entre muchos otros.
[28] Una interesante y esclarecedora anécdota cuenta que, en medio de reuniones con miembros del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) de Lanús, en el sur del conurbano bonaerense, Manolo Quindimil, intendente justicialista de ese distrito, alertó: “Por favor, muchachos, estoy viejo, me van a marear, me van a matar del corazón ¿Por qué no eligen a un representante fijo y se dejan de embromar?. Todo seria más fácil, ¿no les parece?”. Hernán López Echagüe, Disparen contra la Aníbal Verón, http://www.lainsign ia.org/2002/ julio/ibe_ 009.htm
[29] “Por ilusión estatal quiero decir el paradigma que ha dominado el pensamiento de izquierda por más de un siglo. La ilusión estatal coloca al Estado en el centro del concepto de cambio radical”. Holloway, John, El zapatismo y las ciencias sociales en América Latina, http://www.ezln. org/revistachiap as/No10/ch10holl oway.html
[30] “Las cacerolas salieron de nuevo a la luz”, Diario Página 12, edición del 27 de marzo de 2007, http://www.pagina12 .com.ar/diario/ sociedad/ 3-82393-2007- 03-27.html
[31] Desde el movimiento estudiantil 1999-2000 universitario en la Universidad Autónoma de México, hasta el movimiento secundario de los pingüinos en Chile en 2006.
[32] Wallerstein, Immanuel, 1998, http://bibliotecavi rtual.clacso. org.ar/ar/ libros/unesco/ waller.rtf
[33] Preferimos este último concepto, el de luchas figurativas, más allá de las limitaciones que implica construirlas en el marco del sistema capitalista. Al decir de John Holloway “... considerar como punto de referencia directo e inmediato no ya la toma del poder del Estado ni la organización de un movimiento, sino más bien la creación de relaciones sociales que se proyecten en contra-y-más- allá del capitalismo, las relaciones por las que estamos luchando: el comunismo, en otras palabras. Esta cuestión es, a menudo, considerada en términos de lucha prefigurativa, pero sería mejor considerarla directamente figurativa: no como un pre-algo, sino como la creación inmediata de una sociedad alternativa.” Holloway, John, Contra y más allá del capital, Herramienta, Buenos Aires, 2006.
[34] “Un partido que no se calla y enfrenta los atropellos”, rezaba un cartel electoral de una organización de izquierda (Argentina), en las últimas elecciones de la Ciudad de Buenos Aires. Creemos que la primera parte de esta afirmación ilustra bien la posición opuesta, la del monólogo.
[35] En este trabajo no hacemos hincapié en ellas, por cuestiones que superan ampliamente los objetivos y el espacio del mismo; pero creemos que se encuentran en proceso de reflexión, en muchos casos, dentro de las propias experiencias de resistencia. Y todo parece indicar que gran parte de los criterios (explicitados o no) que se describen líneas arriba, son reafirmados cotidianamente en la práctica, y que, más bien, siguen profundizándose.
[36] La otra campaña zapatista se constituyó inicialmente a través de un enorme recorrido nacional del Subcomandante insurgente Marcos, durante 2006. A pesar de pasar prácticamente inadvertido por los grandes medios de comunicación, la Otra Campaña logró aglutinar en más de 200 asambleas, reuniones y mítines, a poco más de 300,000 personas y está integrada por más de 1000 organizaciones y colectivos en todo el país.
[37] Puede revisarse sobre esto a: Aguirre Rojas, Carlos: “Ir a contracorriente: el sentido de la Otra Campaña”, en Revista Contrahistorias Número 6, Agosto de 2006.
[38] Es un acontecimiento sin precedentes que la Otra Campaña esté aglutinando en un mismo proceso a campesinos sin tierra, trabajadoras sexuales organizadas, trabajadoras precarias –maquiladoras- , punks, homosexuales y lesbianas, numerosas organizaciones de pueblos indígenas o estudiantes universitarios, colectivos culturales y académicos.
[39] Los fuertes debates entre la izquierda partidaria y los aportes alternativos de La Otra campaña pueden revisarse en: Villoro, Luis (coordinador) , Las Dos Campañas, Ed. Fundación Heberto Castillo Martínez, México, 2006.
[40] Algunas de estas referencias conceptuales pueden revisarse en el trabajo de Máximo Modonesi: “Pensar la Sexta…ser de izquierda…ser anticapitalista” . En revista Bajo el Volcán, Número 10.
[41] A pesar de sus enormes limitaciones, la otra campaña está logrando aglutinar a una extensa red de movimientos, organizaciones, colectivos, luchas y procesos de resistencia. Para ello, es posible ver Pineda, Enrique, La Otra cara de la Luna, en: http://www.rebelion .org/noticia. php?id=34447
[42] Puede revisarse este tema en: González Casanova, Pablo. Las razones del zapatismo y la Otra Campaña. En OSAL, Número 291, Enero-abril de 2006.
[43] Pineda, Enrique, La otra cara de la luna: a un año de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. En: http://www.rebelion .org/noticia. php?id=34447
[44] Aquí recobra vigencia el “... sentido fuerte del primer considerando de los Estatutos provisionales (escritos por Marx al ser fundada la Primera Internacional en 1864 y que fueron la base de los estatutos Generales de la Asociación Internacional de Trabajadores de 1871): ‘La emancipación de la clase obrera debe ser obra de los obreros mismos’, [que] no toleraba representació n”. Mazzeo, Miguel, El sueño de una cosa, El Colectivo, Buenos Aires, 2007.
[45] Invita también, a través de la zezta internacional, a articular con agrupaciones e individuos de todo el mundo a través de los periódicos “encuentros intergalácticos” .
[46] Tischler Sergio, Valor de Uso y política. Notas teóricas en torno a la Otra Campaña Zapatista. En Revista Bajo el Volcán, Número 10, 2006.

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