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30 Septiembre 2008

México_Oaxaca: Hasta Siempre Sally Grace!

Hasta Siempre Sally Grace: Otro activista estadounidense asesinado en Oaxaca

El cuerpo estuvo encontrando en una cabaña a veinte minutos de San José
del Pacífico

Por Kristin Bricker

27 de septiembre 2008

Cuando me acuerdo de Sally Grace, ella aparece en mi memoria exactamente
como se ve en la fotografía que sus amigos publicaron junto con el
comunicado en el que se denunciaba que había sido violada y asesinada:
riéndose con una cámara en la mano.

Sally me dijo que era una especie de vagabunda cuyos lazos más fuertes
estaban en Arizona. Cuando llegó a Oaxaca en el verano del 2007 para
ayudar a organizaciones locales en la lucha popular en contra del
gobernador Ulises Ruiz Ortiz, publico sus fotos, actualizaciones y
traducciones del Consejo Indígena Popular de Oaxaca, Ricardo Flores Magón
(CIPO-RFM) y la APPO en Indymedia de Arizona. Cuando regresó a Arizona en
marzo, organizó eventos para recaudar fondos así como reportajes en donde
mostraba fotos y videos de las calles de Oaxaca y vendía artesanías
tejidas por las mujeres del CIPO.

Los amigos de Sally en el CIPO-RFM, Encuentro de Mujeres Oaxaqueñas
"Compartiendo Voces de Esperanza", Colectivo Mujer Nueva, Voces Oaxaqueñas
Construyendo Autonomía y Libertad, Colectivo Tod@s Somos Pres@s y
Encuentro de Jóvenes en el Movimiento Social Oaxaqueño dicen que ella
ayudaba en donde hiciera falta, ya fuera pintando lonas o murales,
bailando danzas árabes, organizando conciertos de punk para recaudar
fondos para las organizaciones que apoyaba, dando clases de defensa
personal a mujeres o traduciendo y enseñando inglés. También fungió como
observadora internacional de los derechos humanos y acompañaba a
activistas que se sentían amenazados por el gobierno o los paramilitares
en Oaxaca.

Recientemente, Sally acompañó a familiares de un testigo en el caso del
asesinato del periodista de Indymedia, Brad Will. Ella vivía en su casa y
los acompañaba en sus actividades cotidianas. Sin embargo, un miembro de
la familia pensaba que la situación también ponía en riesgo la vida de
Sally. Por ejemplo, las personas misteriosas que seguían a la familia,
nunca los dejaban en paz, incluso si Sally iba con ellos. Así que la mujer
animó a Sally a irse con unos amigos que no estaban involucrados en el
movimiento.

Sally y yo nos conocimos en Oaxaca en las protestas y conmemoraciones con
motivo del aniversario del asesinato de Brad Will en noviembre del 2007.
Nos levantamos temprano el día de la reunión cuyo objetivo era
reestablecer las barricadas en el lugar en donde los agentes
gubernamentales le dispararon a Brad. Alguien fue a inspeccionar el lugar
de reunión y regresó pálido. "Ahí está la policía. Están enmascarados y
están agarrando a todos los que llegan. No podemos ir". Entonces nos
quedamos escondidos en donde estábamos: Sally y yo platicamos sobre
quiénes éramos y a qué nos dedicábamos. Ella habló sobre el vecindario
donde vivía y dijo que era peligroso porque se estaba juntando con
miembros del PRI, quienes apoyaban al repudiado gobernador Ulises Ruiz
Ortiz.

Unas horas después, Sally se fue con otros compañeros y compañeras para
participar en una gran marcha convocada por el sindicato de maestros de la
Sección 22 y otros miembros de la APPO. Así como tomar fotos de la misma.
Yo no fui con ellos argumentando que tenía trabajo que hacer "detrás de
cámaras". Sally regresó unas horas después y se puso a subir las fotos que
tomó en la marcha en Indymedia Arizona y su álbum Flickr. Trabajó en ello
toda la noche mientras que el resto de nosotros dormíamos.

Nos quedamos ahí donde estábamos unos días. Cuando un amigo y yo decidimos
que la situación en las calles ya se había calmado lo suficiente,
decidimos aventurarnos al exterior para hacer un par de compras en el
centro y encontrar un nuevo lugar para quedarnos. Sabiendo que los
tatuajes, la ropa obscura y cualquier otra cosa "sospechosa" serían
suficientes para agarrarnos, tomamos prestada una ropa ligera que cubriera
nuestros tatuajes y le dijimos adiós a Sally y al resto de nuestros
compañeros. Luego, mi amigo y yo caminamos por las calles por primera vez
en varios días.

Cuando llegamos al centro, nos dirigimos al Mercado. No sé exactamente en
qué momento empezó a seguirnos una camioneta llena de policías
municipales, pero enseguida mostraron su presencia. Dos policías saltaron
de la parte de atrás de la camioneta y, comunicándose con silbatos y
señales, corrieron hacia nosotros. Uno de ellos se puso enfrente de
nosotros y, sin decir nada, nos apuntó con su arma automática.

Tomé la mano de mi compañero y, a pesar de que no hablaba nada de inglés,
le empecé a hablar en ese idioma: "What's going on? What do they want?"
(¿Qué está pasando? ¿Qué quieren?).

"Tranquila, tranquila", respondió. Mantén la calma. Están viendo si te
asustan. El policía mantuvo su arma a la altura de nuestras cabezas,
apuntándola primero hacia la cara de mi amigo y luego hacia la mía. "¿Qué
está pasando?", pregunté en inglés.

Los colegas del policía le silbaron y el les respondió. Después, bajó su
arma y corrió, desapareciendo en una esquina. La camioneta llena de
policías también desapareció. Nosotros seguimos hacia el mercado como si
nada hubiera pasado.

Yo sabía que ser reportera en México tenía sus riesgos. México es, después
de todo, el país más peligroso en el hemisferio para un reportero y el
segundo más peligroso en el mundo después de Irak.

Este punto fue ampliamente demostrado cuando trabajé en Sonora a finales
de octubre del 2006. Estaba cubriendo la celebración del día de los
muertos con el Subcomandante Marcos cuando varios celulares empezaron a
sonar. Quienes contestamos recibimos la mala noticia: habían asesinado a
un reportero gringo de Indymedia en Oaxaca. Su hombre era Brad Will.

El cuerpo violado y en proceso de descomposición de Sally apareció en una
cabaña a 20 minutos de San José del Pacífico. Uno de los vecinos se dio
cuenta del olor y llamó a la policía.

Según la amiga que identificó el cuerpo, la cara de Sally era
irreconocible: estaba negra como si la hubieran quemado y todo su cabello
había desaparecido como si se lo hubieran arrancado. Pero Julieta Cruz
reconoció los tatuajes de Sally.

El asesinato de Sally podría haber sido otro caso más de violencia sexual
y no estar relacionado con su trabajo político con algunas de las
organizaciones más perseguidas en Oaxaca. Sin embargo, los amigos de Sally
en Oaxaca saben que alguien la había estado siguiendo como resultado de su
trabajo con los derechos humanos y sus lazos con el CIPO y otras
organizaciones oaxaqueñas que viven la violencia política de manera
cotidiana.

Si bien los amigos de Sally no pueden decir con seguridad que su asesinato
fue por motivos políticos, están seguros que el gobierno no está haciendo
lo suficiente para esclarecer el caso. La policía y la procuraduría
general están actuando muy lentamente y no están entrevistando a los
testigos claves que vieron a Sally antes de que fuera asesinada y que
probablemente pueden identificar con quién estaba. Las organizaciones que
conocían a Sally protestaron en contra de esta falta de acción el 25 de
septiembre, primero frente al consulado de los EU en Oaxaca y luego en la
Procuraduría General. Un portavoz del CIPO dice que el CIPO simplemente no
tiene los recursos para investigar el caso y el gobierno no quiere
compartir la información con personas que no sean familiares de Sally. Por
esta razón, tiene que presionar al gobierno para que haga su trabajo e
investigue el asesinato de Sally Grace.

Sally no era una figura central en el activismo oaxaqueño; no era una
organizadora. Al contrario, hacía lo único que podía hacer cualquier
activista extranjero: ayudaba en lo que se necesitara. Mediante sus
traducciones y reportajes, mantenía abiertas las líneas de comunicación
entre los EU y Oaxaca. Mucho después de que la atención internacional se
fuera de Oaxaca, Sally se quedó y acompañó a los activistas cuya seguridad
dejó de importarle a la comunidad internacional. No los protegía ni se
involucraba: simplemente observaba y escuchaba.

¿Entonces porqué alguien se tomaría la molestia de seguir y asesinar
brutalmetne a alguien como Sally?

Mi amiga la hermana Dianna Ortiz fue desaparecida y torturada en Guatemala
en 1989. La hermana Dianna enseñaba español a niños indígenas, lo que no
constituía una empresa revolucionaria ni insurgente. Había estado poco
tiempo en Guatemala antes de que desapareciera. Pero la escogieron a ella.

Años después, en sus memorias, la hermana Diana señala que la tortura y la
violencia política no están dirigidas únicamente a los individuos que
sufren físicamente un acto violento. La tortura y la violencia política
están dirigidas a toda la población, para aterrorizarla. Cuando los
atacantes agarraron a la hermana Dianna (quien probablemente era una de
las personas menos importantes y poderosas en su misión y que no tenía
ninguna conexión con la resistencia) enviaron un mensaje a todos: nadie
está a salvo.

Si hubieran agarrado a un sacerdote, un arzobispo, un líder social o un
insurgente, todos hubieran podido explicarlo: "Bueno, era un insurgente, y
ella era una líder. Yo no soy ninguno. Estoy a salvo".

Pero cuando agarran a alguien que opera en la periferia, como la hermana
Dianna o Sally, logran aterrorizar a todos: extranjeros, locales, líderes,
vecinos, activistas, punks, reporteros, mujeres… Nadie está a salvo.

Brad Will murió como un mártir. Murió haciendo su trabajo. Murió durante
un levantamiento. Filmó su propio asesinato. Murió rodeado de compañeros y
testigos. A pesar de esto y de otra evidencia, el gobierno mexicano
todavía trata de explicar su asesinato. Como si utilizar su asesinato como
justificación para realizar una invasión policíaca violenta en la ciudad
de Oaxaca no fuera suficiente, el día en que apareció el cuerpo de Sally
el gobierno anunció que una vez más va a girar órdenes de arresto en
contra de los miembros de la APPO y a sus colaboradores con respecto al
asesinato de Brad Will.

Sally, por otra parte, murió de la peor manera: asustada, atormentada y
sola. No hay evidencia fotográfica ni en video. No hubo un levantamiento
como motivación para su asesinato. Al contrario, su asesinato deja abierta
la pregunta de si fue políticamente motivado o si fue un acto de violencia
sexual al azar. Esto pudo haber sido intencional para obscurecer los
objetivos reales de su(s) atacante(s).

Poco después de haber publicado mi artículo en donde expongo la identidad
de los contratistas privados que lideraron los entrenamientos de tortura
para los policías en León, Guanajuato, me empezaron a seguir. Me pasó dos
veces: la primera iba con un amigo y la persona se fue en su coche después
de un par de cuadras.

La segunda vez estaba sola. Una camioneta gris comenzó a seguirme muy
despacio. Me paré y le pregunté qué quería. No respondió. Solo se me quedó
viendo. Seguí caminando.

Después de un rato, me pare por segunda vez. ¿Qué quiere?, grité en
español. Bajó un poco su ventana. ¡"Dígame qué es lo que quiere o déjeme
en paz"!. Se me quedó viendo. "¿QUÉ QUIERE?" Se me quedó viendo.

Me fui y él continuó siguiéndome. Pedí ayuda. Un amigo salió a la calle.
La camioneta gris se fue.

Nunca lo denuncié porque aún no sé cuál era la razón que estaba detrás del
asunto: si era político o se trataba de un pervertido. Eso es lo que pasa
cuando una es una mujer y una activista social. Sufrimos la violencia como
activistas y como mujeres. La violencia casi siempre está relacionada. Sin
embargo, la violencia política puede ser utilizada para encubrir la
violencia sexual y la violencia sexual puede ser utilizada para encubrir
la violencia política.

http://www.narconews.com/Issue54/articulo3201.html

Activistas mexicanos entregan a un hombre de la Ciudad de México a la
policía en el caso del asesinato de Sali Grace Eiler

La detención fue posible con la ayuda de la gente de San José del
Pacifico, Oaxaca

Por Kristin Bricker
En la Narcoesfera

29 de septiembre 2008

Anoche la policía mexicana transfirió a Omar Yoguez Singu, de 32 años de
edad, a manos de la procuraduría general de Oaxaca por el asesinato de
Marcella "Sali" Grace Eiler de 20 años de edad. AP reportó que Yoguez
Singu afirma haber tenido relaciones sexuales con Sali bajo su
consentimiento y que después la mató a machetazos durante una discusión.

Yoguez Singu fue capturado gracias a la acción rápida de activistas
Oaxaqueños que difundieron su muerte internacionalmente.

Yoguez Singu levantó sospechas entre sus amigos cuando regresó a la Ciudad
de México de un reciente viaje a San José del Pacifico, donde vecinos de
la zona descubrieron el cuerpo mutilado y descompuesto de Sali en una
cabaña. Los amigos de Yoguez Singu notaron que estaba herido y que sus dos
perros habían desaparecido, por lo que le preguntaron que había pasado.
Yoguez Singu les contesto que uno de sus perros había mordido a un niño de
la comunidad y que por eso miembros de la comunidad intentaron matar al
perro con un machete. Se dice que afirmó haber resultado herido al tratar
de salvar a su perro.

Gracias a la difusión extensa de la declaración firmada por organizaciones
Oaxaqueñas con las cuales Sali trabajaba, personas en el círculo de amigos
de Yoguez Singu supieron que una mujer había sido asesinada en San José
del Pacifico mientras Yoguez Singu estaba allí. Para confirmar la historia
que él les había dado sobre sus perros, llamaron a activistas de Oaxaca.

Personas del poblado de San José del Pacifico desmintieron la historia de
Yoguez Singu. Dijeron que los dos perros seguían allí porque Yoguez Singu
se había ido sin ellos. También agregaron que él fue la ultima persona que
vieron con Sali antes de su desaparición.

Se reporta que cuando Yoguez Singu fue confrontado por sus amigos acerca
de sus mentiras, este confesó. Sus amigos lo vigilaron mientras activistas
Oaxaqueños viajaban a la Ciudad de México para obtener una orden de
aprensión.

Cuando la orden de aprehensión estaba lista, los activistas se citaron con
la policía en un supermercado para entregar a Yoguez Singu. AP reporta que
fue arrestado el miércoles 24 de septiembre.

Los activistas se apresuraron a poner la muerte de Sali en el contexto de
la violencia desenfrenada e ignorada en contra de la mujer en Oaxaca.
Señalan que los agresores casi nunca son castigados por sus delitos. "No
hay justicia en Oaxaca", dijo un vocero del Consejo Indígena Popular de
Oaxaca-Ricardo Flores Magón (CIPO-RFM).

http://www.narconews.com/Issue54/articulo3202.html

Tags: oaxaca, mexico

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