Contra la manicomialización, a favor del Hospital Público
(AW) Los “locos” están encerrados en hospitales psiquiátricos –que son, en realidad, cárceles- sin que hayan cometido ningún delito. Silenciados por los muros, son pocos los que reclaman por ellos. Sin embargo, el arte aparece como una forma de recuperar la identidad perdida.
Buenos Aires, miércoles 15 de octubre de 2008 (AW) Deambulan por largos pasillos sucios de un edificio que los conducen a un destino común: la deshumanización. Una vez que ingresan, yo no son personas: no son padres, ni hermanos, ni tíos, ni siquiera hijos. Son entes a los que, por sobre todas las cosas, hay que medicar; considerados peligrosos para la sociedad “normal”, los locos estuvieron (y están) privados de la libertad, sin juicio, sin condena y sin fecha de salida.
Hay puertas, muchas puertas, a cada costado del pasillo de baldosas amarillas que, con suerte, destilan olor a lavandina. Dentro, Diego ya no es Diego, Ernesto ya no recuerda su nombre; otro individuo, flaco y encorvado, intenta levantarse de la cama con mucho esfuerzo, como si fuera más difícil que subir el Himalaya.
La mayoría ha perdido su identidad, les han robado lo que los diferenciaba del de al lado, apenas resaltan algunos ojos negros azabaches o algún barbudo; no importa dónde naciste, cómo es tu familia, hincha de qué equipo sos o si realizaste alguna profesión. Desde que entrás al manicomio, sólo sos un loco.
Y en este mundo de locos, quienes mayor poder tiene son los psiquiatras, convertidos en policías y jueces al mismo tiempo, pues son ellos quienes deciden el encierro y lo hacen cumplir. Los locos, convertidos en objetos, son entes privados de sentimientos y pensamientos; encerrados para “devolverles la razón”, se los medica con psicofármacos que los transforman en entes imposibilitados de pensar.
Una ráfaga de luz, en un cuarto muy oscuro
Para que este individuo/objeto recupere su capacidad como sujeto, el arte se convierte en el camino más preciso, la diagonal que nos acerca al centro del corazón. El Frente Artistas del Borda, realizando una modificación sencilla pero profunda, un cambio de vocabulario, convirtió al loco/internado en tallerista/artista. Esta organización, formada por representantes de distintas expresiones artísticas y por psicólogos, viene luchando hace más de veinte años por la desmanicomialización.
Término de moda en los últimos meses, y en boca de personas muy poco confiables, sugiere que la persona con sufrimientos mentales debe y puede vivir como un ciudadano/ser libre relacionado con los otros, sus semejantes. Nada peor para quien tiene sus lazos afectivos en crisis, que cortárselos definitivamente.
Muy lejos de la “propuesta” macrista de cerrar el hospital psiquiátrico, el Frente de Artistas del Borda ha publicado el siguiente mensaje:
COMUNICADO DE PRENSA (emitido originalmente en Abril de 2008)
El Frente de Artistas del Borda en referencia al anunciado Plan de Salud Mental del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, quiere fijar su posición pública.
Desde 1984 el Frente de Artistas del Borda trabaja en la defensa del Hospital y la Salud Pública desde un proceso de desmanicomialización.
Buscamos a través de las distintas disciplinas artísticas y creativas revincular con la comunidad a las personas con sufrimiento mental; así como también, generar espacios de reflexión y organización para modificar el imaginario social y las estructuras institucionales con respecto a la locura.
Para el Frente de Artistas del Borda, DESMANICOMIALIZAR:
ES dignificar la atención de la salud mental.
ES transformar el vínculo entre el profesional y la persona internada.
ES implementar internaciones cortas en Hospitales Generales o Centros de Salud Mental.
ES dignificar a los trabajadores del hospital.
ES procurar la atención ambulatoria.
ES ejercer el derecho a consensuar un tratamiento adecuado.
ES recuperar los lazos familiares y sociales de los internados.
ES garantizar la vivienda.
ES garantizar el trabajo.
ES mejorar la utilización de los recursos económicos.
ES brindar más información, apoyo y contención a las familias.
ES informar y trabajar con la comunidad.
ES convertir al manicomio en un hospital general con un área de salud mental.
ES consensuar las políticas en salud mental.
DESMANICOMIALIZAR:
NO ES cerrar el hospital público.
NO ES dejar en la calle a las personas internadas.
NO ES dejar a los trabajadores de la salud sin sus puestos de trabajo.
NO ES privatizar la atención de la salud pública.
NO ES sobremedicar.
NO ES encerrar.
NO ES segregar.
NO ES ejercer violencia física, psíquica ni química.
NO ES depositar a las personas.
NO ES abandonar ni desamparar.
NO ES judicializar la internación
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Pero, para que esta lucha tenga un futuro asegurado es necesario que toda la sociedad sea consciente de que el sujeto que sufre este tipo de padecimientos mentales debe ser reincorporarlo a la vida cotidiana. Hay que fortalecer los lazos sociales que fueron quebrados durante su encierro.
Los psiquiatras y psicólogos deben trabajar en recuperar al paciente afectado por el consumo habitual de psicofármacos.
El Estado debe garantizar el desarrollo económico de estas personas, darles la oportunidad de que trabajen y brindarles el apoyo profesional adecuado: con psicólogos, trabajadores sociales y médicos. Debe incentivar el resultado positivo que producen las experiencias artísticas y creativas en la recuperación de la salud mental.
Los “locos” están ocultos en las instituciones psiquiátricas, les han robado su identidad, convirtiéndolos en entes anónimos, prohibiéndoles su humanidad. Fueron encerrados, en su mayoría, sin haber cometido ningún delito; sin ser enjuiciados, sin condena, cortando sus lazos afectivos, drogándolos e impidiéndoles que puedan recuperarse ya que, casi el 100%, nunca reconquista su libertad. La sociedad, tiene una fuerte deuda con ellos.
fuente: AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH -Argentina
