Pueblos Originarios: PENSAMIENTOS DEL NORTE ANCESTRAL
Manataka American Indian Council
UN SALUDO DE PAZ Y AMISTAD, EXTENDIDO A NUESTROS HERMANOS DEL SUR DEL ABYA YALA
(LA AMÉRICA LATINA )
¡Saludos!, Osiyo!; ¡Todos estamos relacionados! , Mitakuye Oyasin!
Honorables vecinos, amigos, familiares, Acianos Espirituales Indígenas del Sur del Abya Yala, hermanos todos:
Le extendemos este saludo a todos los que vienen en paz y estén interesados en compartir el conocimiento de nuestra herencia común, invitándolos, además, a que nos unamos para llevar a cabo las profecías de nuestros ancestros, al efecto de que todas los pueblos y gente del Abya Yala un día llegarían a un entendimiento común.
SOBRE NUESTRA HISTORIA Y TRADICIONES
De acuerdo a nuestras tradiciones, en un tiempo todos éramos Uno -- "la tribu de los cinco dedos" --, con un conocimiento ancestral dado a todos y cada uno. Igual que apunta nuestra Rueda Medicinal, el Gran Espíritu distribuyó a la gente: los Rojos al Este, los Amarillos al Oeste, Los Blancos al Norte y los Negros al Sur. A cada color se le dio las Leyes del Espíritu, grabándoselas en los corazones, y a todos el conocimiento de Todo. A todos se les dio un lugar donde vivir y talentos para mantener en balance a la Tierra Madre.
A cada uno de nuestros pueblos se les dijo esto, según su entender, y pasaron este conocimiento a través de las generaciones. Fue así, por miles de años: Una Tierra, Una Gente; familias de seres humanos unidas en igualdad por lo que les era común, cada una con sus talentos y conocimientos particulares.
Pueblos, como los hopi del suroeste americano, los kogi de la Sierra Madre de Colombia, los inca y otros pueblos del Tawaintisuyu, los maya y tantos otros de Centro y Sur América, los tibetanos de las Himalayas, y muchos otros más, han mantenido estas enseñanzas a través del tiempo, a pesar de las grandes dificultades y enormes esfuerzos requeridos.
En la Tierra había lugares especiales, sitios sagrados, dados a la humanidad para ser mantenidos y conservados como santuarios y sitios de sanación, donde todas las "tribus de cinco dedos" se podían reunir, sin una levantar una mano contra la otra. Y en estos lugares debían compartir el conocimiento, el entendimiento que residía en sus corazones y sus reflexiones, para el avivamiento de sus espíritus y el fortalecimiento de sus cuerpos, todo a ser efectuado en paz. Así había sido dispuesto por el Creador y así, a su vez, la gente de la Tierra, manteniéndose en balance y en armonía, debían mantener estos lugares sagrados. Cada uno debía hacer lo que le correpondía en su ámbito particular, confiando los unos en los otros, y actuando de la manera devota y repetuosa que les era profundamente conocida.
A grandes rasgos, esta es la historia de los orígenes y la tradición compartida por los pueblos y naciones de la Isla Tortuga (hoy día llamada Norte América).
MANATAKA - EL SITIO DE LA PAZ
Por miles de años el sitio donde fluyen las aguas curativas, o No-wa-sa-lon, en la Isla Tortuga, era conocido mayormente como
Ma-na-ta-ka (el Sitio de la Paz). A este venían en peregrinación pueblos indígenas de todos lados para ahí llevar a cabo ceremonias, y recibir el beneficio de sus aguas termales y vapores de agua, que eran sanadoras.
Venían para recoger las piedras especiales que se encontraban en este sitio. (El área se conoce como la capital del mundo del cristal de cuarzo por la profusión de estos, los cuales brotan de la tierra.) Venían también por el barro curativo, que todavía se usa para estos propósitos, y por la gran variedad de plantas medicinales que se daban cerca de los manatiales que rodeaban la montaña Manataka. Todo esto es parte de la razón por la que se consideraba un sitio sagrado.
Tenemos conocimiento de que gente de los pueblos del Sur visitaba este sitio, porque así está relatado en historias de pueblos del Norte y del Sur, y por los artefactos encontrados que dan prueba de ello. Estos habían permanecido ocultos hasta que fueron encontrados y confiscados por las autoridades gubernamentales, como parte de la usurpación de los bienes y las tierras de los pueblos ancestrales de la Isla Tortuga, ahora mayormente reducidos a ivir en reservaciones.
Tribus antiguas venían a Manataka en peregrinación, trayendo objetos ceremoniales y ofrendas que eran depositadas en la cuevas de esta montaña. Los que procedían del sur ponían sus ofrendas en una cueva que había al extremo sur y los que procedían del norte, en una al extemo norte. Tres otras cuevas contenían las ofrendas de la gente del este, del oeste y del centro de la Isla Tortuga. La cueva en el extremo sur, y que estaba más cerca de la superficie, una vez guardó la Piedra de Manataka, o piedra-calendario, traída por representantes de la gente del sur.
A través de los años, y hasta el presente, numerosos ancianos espirituales del norte de este continente y de algunos países del sur, han viajado hasta aquí, compartiendo sus tradiciones y rememorando las historias de sus viajes a la Montaña Sagrada. Han venido desde tiempos inmemoriales; tiempos que se remontan a mucho antes de que vinieran los invasores del occidente. Hoy día el Consejo Indígena Americano de Manataka (CIAM) continúa siendo un repositorio y custodio de estas historias, comprometidos con mantener viva las ceremonias y rituales tradicionales en torno a el Sitio de la Paz. (Para más información, favor de marcar The Story of Manataka. En un próximo número esta versión detallada estará disponible en español.)
El Consejo tiene como misión primordial preservar este sitio sagrado y compartir sus historias, con el propósito de mantener íntegras las tradiciones del Sitio de la Paz. Además de los pueblos indígenas, otros pueblos -- independientemente de raza, color, credo y origen nacional -- son bienvenidos a este sitio para que puedan manifestar el respeto que merece Manataka por lo que es y por lo que representa, según fue dispuesto por el Creador.
AMPLIANDO EL CÍRCULO DE FUEGO
De acuerdo a nuestras tradición, el fuego es sagrado. El fuego en nuestras reuniones de consejo es visto como una manifestación del Creador; es el fuego del Sol que, con la luz y el calor que abriga a la Tierra, permite la vida.
Cuando efectuamos una ceremonia, le damos la bienvenida a nuestro círculo a todo aquel que respeta al Creador y a la Tierra Madre, y que viene en paz a honrar a todos los seres, para que gocen de salud, crezcan y se desarrollen.
Nuestras ceremonias no se hacen para conceder privilegios o imponer la manera de ser de unos sobre otros, o que lo que uno sostiene tiene como propósito excluir a los que no piensan igual. Se hacen para expresar que compartimos valores dirigidos a honrar a la Madre Tierra y todo lo que Ella nos brinda, como bendiciones del Creador cuya chispa reside en el interior de cada ser humano.
Aquellos que se acercan con buenas intenciones y con devoción al lugar sagrado que es Manataka, reciben nuestros respetos, y como resultado, nuestro Círculo de Fuego se amplía. Le damos la bienvenida a todos los que vienen, con un buen corazón, a aprender de todo lo noble que alberga este sitio sagrado y a compartir lo que saben para el beneficio de los demás. Aquellos que vienen con una actitud deshonorable, o con malas intenciones, reciben nuestro rechazo, pero aún así, y de acuerdo a nuestra tradición, esto se hace acompañado de nuestras oraciones para que encuentren el buen camino.
EL ÁGUILA Y EL CÓNDOR --- COMPARTIENDO NUESTROS VALORES ANCESTRALES
En años recientes hemos recibido informes y noticias sobre un nuevo despertar, la agrupación de fuerzas y toma de impulso, de los pueblos indígenas de la América Latina que han decidido que no desean continuar trabajando sometidos a valores impuestos y trabas creadas artificialmente. Hemos oído de una revitalizació n religiosa, con énfasis en el retorno a los valores, las creencias y los rituales ancestrales, lo que los está encaminando a retomar el camino originario que promueve el balance de la Madre Tierra. Algo similar ha estado ocurriendo en el Norte.
Esto ha traído a nuestra atención la profecía antigua de que cuando el águila del norte y el cóndor del sur vuelen juntos, la Tierra va a despertar. Se ha dicho que estos seres del aire no pueden ser libres, a menos que se unan para formar un Todo en el conocimiento, en el entendimiento y en las cosas del Espíritu. Sólo entonces la gente de los pueblos ancestrales del Abya Yala volverán a ser seres humanos íntegros y podrán vivir a plenitud, según fue destinado por el Creador desde el principio. Entonces toda la Tierra seguirá a estos seres que se remontan por el espacio, para arribar unidos a un Nuevo Mundo, a un Nuevo Sol, a un Nuevo Día. Este será el final de unos tiempos destructivos. Este es el camino de la inmortalidad, el camino que nosotros en el Norte llamanos: el Buen Camino Rojo.
SANANDO A LA MADRE TIERRA
Estamos convencidos que el mundo está necesitado de balance, de abrirse nuevamente a los senderos del espacio que conducen a seres excelsos y sagrados, de restituir en la Madre Tierra el lugar que le correponde al aspecto femenino divino, para lograr el balance entre los géneros --- lo que todavía está dominado por la fijación en el aspecto patriarcal masculino, con el desbalance resultante -
El balance era lo que originalmente regía la manera de ser y de estar de la gente de la Isla Tortuga, por lo que siempre buscaban el centro en todas las cosas, honrando todas las relaciones, practicando la inclusión, respetando todas las formas de vida por estas ser intrínsecamente merecedoras de respeto, viendo el valor medicinal en todo, y asegurando que todo estuviera en círculo o que fuera restituido a éste, sin jerarquías o distinciones.
De acuerdo a nuestra tradición, creemos que para sanar a la Madre Tierra, el masculino y el femenino deben ser balanceados y reconocer que todos los seres humanos sólo tienen diferencias como medios para encontrar parecidos y llegar a acuerdos. El Creador creó los diferentes colores para que pudieramos apreciar el signo que encierra el arcoiris. Este es un Gran Principio: que al igual que sólo unidos los diferentes colores hacen un arcoiris, en la diversidad está la fuerza. La Gran Rueda Medicinal de la Madre Tierra también nos muestra este principio: incluye más de una dirección, pero todas se unen en el centro.
Por eso, con el desequilibrio provocado por la destrucción de nuestras tierras y de nuestras fuentes de agua, de nuestras culturas, de nuestros pueblos, en fin, de la gente de todos los lados, indiscriminadamente , la Madre Tierra no puede continuar sosteniendo la vida.
Las grandes profecías, como la de los maya, de los hopi y de muchos otros pueblos ancestrales, predijeron este tiempo -- denominado por los mayas como el Tiempo del Quinto Sol -- en el que los habitantes del Planeta deberán aceptar la necesidad de restituirle el balance a la Madre Tierra, tomando el camino de la sanación, o enfrentar una destrucción terrible. Los temblores, los huracanes y las tormentas que están ocurriendo son muestras de un planeta desequilibrado, lo que está provocando que el poder del Sol Central haga que nuestra estrella, el sol que nos alumbra, transmita poderosas energías que acelerarán este cambio.
El vuelo del águila y del cóndor juntos es la Senda de la Paz, de la sanación y del balance. Manataka, como el Sitio de la Paz, es un lugar donde esto puede ser encontrado. Nuestro sentir y nuestro corazón nos reafirman el conocimiento que tenemos de este hecho. Confiamos que con esfuerzos como el de esta humilde publicación y los objetivos propuestos, estaremos repondiendo a lo que consideramos es un llamado superior para contribuir a la realización de la profecía del vuelo del águila y del cóndor, unidos.
EL COMIENZO DE UN VIAJE POR UN TERRITORIO NUEVO REPRESENTA GRANDES RETOS
Al tener conocimiento de los eventos que se están dando en los pueblos indígenas de la América Latina, dirigidos a retomar su cultura y sus tradiciones ancestrales, y por las otras consideraciones anteriores, comenzamos a sentir, con gran regocijo, un impulso para responder a estos eventos. Esto nos motivó a preguntarnos: ¿qué podemos hacer para contribuir al proceso de reafirmación de la identidad espiritual que está tomando fuerza entre nuestros hermanos y hermanas del Sur? Al igual que el Consejo Indígena Americano de Manataka está haciendo en el Norte, ¿podemos tratar de hacer algo para brindarle a los pueblos del Sur nuestro apoyo para ayudarlos a la realización del mandato del Creador, al efecto de que toda la gente se una en paz para lograr el propósito de esta vida y su destino final? El esfuerzo de esta publicación es una modesta contribución a la atención que merece estos retos. Sus objetivos nos parece están claros. Preliminarmente y en términos generales, estos son:
--- Dar a conocer qué es Manataka, el Consejo Indígena Americano de Manataka (CIAM), y la misión y el trabajo que este Consejo realiza.
--- Abrir puertas para el intercambio de información entre el Norte y el Sur para, de manera recíproca, adquirir conocimiento y promover el entendimiento en beneficio de todas las partes.
--- Brindar, de acuerdo a las diferentes maneras que estén a nuestro alcance, nuestro apoyo al proceso de reafirmación y fortalecimiento, o el llamado "empoderamiento" , de las culturas, cosmovisión y tradiciones de los pueblos del Sur. (Esto, desde luego, será posible con aquellos que podamos comunicarnos o a que podamos tener acceso de alguna manera, que será mayormente a través del correo electrónico.)
Pero, ¿cómo podemos llevar a cabo este proyecto? Estamos conscientes que, no obstante compartir principios fundamentales, la diversidad en las expresiones culturales, las tradiciones, las condiciones sociales y la geografía de los territorios de los diferentes pueblos ancestrales del Sur, condiciona y puede limitar la intercomunicació n. Conocemos algo de estas diferencias entre los pueblos de la región del Amazona, de las montañas de los Andes, de los valles, llanos y páramos a través de todo el Continente y de las Islas Caribeñas -- una vez habitadas por el Gran Pueblo de los taínos --.
Similar a lo que le ha sucedido a los pueblos indígenas del Sur, una secuencia de invasiones, confiscaciones e imposiciones ha trastocado nuestras tradiciones culturales, estructuras sociales, historias y creencias, y hasta generado posiciones conflictivas entre nuestra gente. Nuestros pueblos han sido aislados, divididos y dispersados, como resultado de una política gubernamental para uniformarlos y conformarlos a los intereses y la visión de su civilización. Ha sido, y continúa siendo, una política de disolución y de exterminio.
La política del gobierno de los Estados Unidos dirigida a nuestras comunidades indígenas, aunque aparentemente apoya a éstas, de hecho promueve la división, la pobreza y la destrucción de nuestros valores tradicionales, bajo el supuesto de que es para "protegernos" . En este proceso, el gobierno determina "quién es indígena" y "quién no es indígena", empleando el criterio de la genética, o el por ciento de sangre ancestral en el individuo. Esto sólo logra la reducción de nuestras poblaciones, forzándolas a diluirse en la corriente cultural dominante y fomenta la división entre nuestros pueblos. De esta manera, aquellos que comparten un porcentaje bajo de sangre ancestral -- los llamados medio-indígenas o mestizos por algunos -- quedan excluídos de la participación política en los asuntos de gobierno que los afecta como indígenas que son al fin, porque para efectos legales han dejado de serlo; están en un limbo racial y cultural. Esto contribuye a inhibir la recuperación de su identidad originaria, lo que resulta adverso a nuestros pueblos y sus tradiciones.
Sólo mendiante la aceptación de estos estándares impuestos, es que se logra el reconocimiento y la recompensa gubernamental, lo que muchos acogen estando bajo la impresión de que contribuyen a preservar la cultura, cuando en efecto la hacen desaparecer. Surge entonces la pregunta obligada: ¿cómo pueden entonces los pueblos indígenas del Norte compartir con los pueblos indígenas del Sur sus respectivos valores tradicionales, cuando existen estas barreras y situaciones? Nos hemos preguntado igualmente: ¿por qué una persona del Sur va a confiar en una del Norte, dadas las intervenciones de Norteamérica en sus asuntos? Es obvio que tenemos problemas con las "políticas indígenas" de los gobiernos de este país, ya que van en contra de las aspiraciones y tradiciones de sus pueblos ancestrales; políticas que incluyen la confiscación y el control de sus sitios sagrados, como han hecho con Manataka, lo que para nosotros constituye un reto constante.
Es evidente que los retos que enfrentan los pueblos indígenas del Sur, de muchas maneras son similares a los nuestros. También estamos conscientes de las dificultades que enfrenta la misión que aquí nos hemos propuesto. Pero nada de esto nos desanima, porque pensamos que quizá el Creador hizo muchos colores en el mundo para que pudiéramos apreciar mejor el significado del arcoiris, donde los diferentes colores se encuentran integrados en igualdad para lograr el balance entre sus diferencias, y para que cada uno -- cada uno de nosotros -- pueda brillar.
EL ESPÍRITU NOS OFRECE LA CONTESTACIÓN
Desde sus comienzos, el Consejo Indígena Americano de Manataka ha estado trabajando en la misión de promover entre los pueblos y las gentes indígenas de la Isla Tortuga, el entendimiento y la apreciación del conocimiento y las tradiciones ancestrales del Norte.
En el 2004, el Consejo de Ancianos de Manataka comenzó a pedir en oración que pudiera conocer la mejor manera de abrir puertas a nuestros vecinos y hermanos del Sur. Como resultado, fueron de la opinión que para comenzar debían crear una posición a ser llamada: Embajador de Manataka ante los Ancianos Espirituales de la América Latina, para que el incumbente ayudara a promover y adelantar este objetivo.
El 16 de enero de 2005, el Consejo de Ancianos votó unánimemente a favor de crear este cargo, a pesar de tener solamente unas ideas generales de las funciones y deberes que le correponderían. Antes de tener unas ideas definidas, se le presentaron, llamémosle de manera milagrosa, varios candidatos en potencia. El 19 de marzo de 2005 se nos trajo a la consideración para ocupar esta posición, como un candidato enviado, Otto Riollano Dávila, de Boriquén (Puerto Rico), el que luego fue invitado a aceptar el cargo de Embajador creado. Luego de acceder a desempeñar este difícil cargo con la mejor disposición, fue confirmado con el voto unánime del Consejo. (Para más información, favor de referirse a Embajador , marcando esta palabra.)
Desde entonces, y con el nombre adicional de Caballo Blanco con que fuera honrado, para llamarse en adelante Otto Caballo Blanco Riollano, ha estado trabajado diligentemente y con gran dedicación en la ideación y el desarrollo de las bases para establecer relaciones con nuestros hermanos y hermanas del Sur, mediante cartas (correos electrónicos) , llamadas telefónicas y reuniones. Ya ha logrado establecer contacto con Ancianos Espirituales del Sur que están trabajando en el ideal que encierra la visión del águila y el cóndor volando juntos.
Como resultado de esta iniciativa, el 20 de noviembre de 2005 el Consejo de Ancianos de Manataka acordó, unánimemente, autorizar la publicación de una página electrónica ("web page") como un medio para allegarnos a nuestros hermanos y hermanas de la América Latina, para exponerles la misión que aquí hemos esbozado y comenzar a realizarla. En este día, 1ro de enero de 2006, iniciamos este humilde esfuerzo, como una expresión altruista, sustentada por nobles sentimientos, y con la esperanza de que abra puertas para el logro de los objetivos expuestos, mediante el intercambio de información importante, en un espíritu de hermandad y de solidaridad. Este es nuestro ferviente deseo y compromiso.
Las preguntas sobre esta iniciativa, la solicitud de más información, invitaciones y otras comunicaciones relacionadas, deberán ser dirigidas, si en inglés, a: Lee Standing Bear Moore, Secretary, Manataka American Indian Council (MAIC), manataka@sbcglobal.net, y si en español, a: Otto Caballo Blanco Riollano, portal2012@prtc.net. Toda la información reproducida en esta página electrónica (web site) es revisada y/o aprobada por el Consejo de Ancianos de Manataka.
En este primer número la selección de artículos es reducida, por lo que le agradeceremos su benevolencia por lo pronto. Andando el tiempo confiamos que crezca el número de temas y asuntos a ser incluídos . Estamos conscientes de que los caminos, aún los más largos, se andan comenzando con un primer paso. Los invitamos a que nos visiten frecuentemente en este andar. Es sólo un comienzo.
TIEMPO DE ORAR, DE UNIR ESFUERZOS, DE COMIENZOS ...
Damos inicio a este viaje, abriendo nuestros corazones, orando e invitándolos a que nos unamos en un nuevo comienzo. Sentimos que de esta manera podremos lograr aunar esfuerzos con nuestros respetables vecinos indígenas, con los honorables Ancianos Espirituales del Sur del Abya Yala y con otros amigos y relacionados, para encontrar un espacio común donde podamos promover y adelantar la búsqueda y la realización de la paz, la solidaridad, la sanación y el logro de la integridad en nuestras vidas. Estamos confiados de poder contribuir de esta manera al inicio del remonte en vuelo del cóndor y del águila, juntos e impulsados por las alas del Espíritu para lograr la ascención de la humanidad. Este es nuestro ferviente deseo.
Estos son nuestros pensamientos, nuestros convencimientos y nuestras aspiraciones, desde el Norte ancestral. Le ofrecemos nuestra amistad, camaradería y compartir infomación de la mejor manera que nos sea posible, orando porque este ofrecimiento sea recibido en el ánimo que es ofrecido. De cierta manera, el Círculo Sagrado desde donde surgen estos esfuerzos se incorpora al Gran Círculo Sagrado de la Vida, dándole así cabida a nuestros ancestros, a los que nos sucederán, en fin, a todos nosotros, los hijos de la Madre Tierra y el Padre Celestial; los hijos de la Tierra y el Cielo.
Aho.
Mitakuye Oyasin.
Gus dii dada dv ni.
Jim PathFinder Ewing (Nvnehi Awatisgi)
Anciano Espiritual y Anciano Encargado de las Ceremonias
Consejo Indígena Americano de Manataka
Manataka American Indian Council (MAIC), manataka@sbcglobal.net, y si en español, a: Otto Caballo Blanco Riollano, portal2012@prtc.net.
