El sistema de salud autónoma zapatista

Caracol de Oventic, Chiapas, archivosZAP2007 (extracto de El zapatismo en la voz de las Juntas de Buen Gobierno, por Tomás Vázquez Castañeda)
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El sistema de salud autónoma zapatista
Las Juntas, junto a las comisiones de salud de cada zona, expusieron los graves problemas que padecen las comunidades, principalmente la muerte de personas por enfermedades curables debido a la escasez de medicamentos. Sin embargo, también se habló de los avances que se han ido produciendo gracias a la resistencia y la autonomía, con el desarrollo de las clínicas municipales y los dispensarios locales. Para avanzar más en este terreno, se pone especial interés en la capacitación de los promotores de salud en el área de la medicina natural.
En este aspecto, Roel, de la JBG de La Realidad, lamenta que durante el siglo pasado se fue perdiendo el conocimiento sobre las plantas medicinales, por lo que se está trabajando con los ancianos para ir recuperando lo que ellos aún saben. Claudio añade que se pone especial énfasis en la prevención (hervir el agua, limpiar el solar, utilizar letrinas-) porque son conscientes de que así se reduce notablemente el número de enfermedades.
Las autoridades de Oventic recuerdan cómo nació la idea de la salud autónoma -antes del levantamiento armado de 1994- por el elevado índice de muertes por enfermedades curables ("aunque a veces hay hospitales, no somos bien recibidos ni tenemos dinero"). La primera clínica se empezó a construir en San Andrés en 1988, con el apoyo de los pueblos y la solidaridad internacional, y empezó a funcionar en febrero de 1992. Poco a poco va mejorando la capacitación de los promotores y el equipo médico, aunque "la enfermedad no espera a que estemos capacitados, pero ahí vamos".
El Gobierno, por su parte, ha tratado frecuentemente de bloquear para que no lleguen los apoyos, a pesar de lo cual en la zona de los Altos de Chiapas, por ejemplo, ya se realizan campañas de vacunación y cuentan con 12 microclínicas, una clínica central (La Guadalupana) y 6 centros de capacitación en los que ya se han formado unos 300 promotores de salud, también en medicina natural. Cuentan, además, con 3 centros de atención a la mujer atendidos por promotoras de salud reproductiva -apoyadas por personal sanitario solidario-.
Explican que cuando no pueden atender a los pacientes más graves, los trasladan a un hospital acompañados de un promotor. Para evitar que los pacientes se tengan que trasladar innecesariamente, algunos municipios cuentan con farmacia autónoma, en donde los medicamentos se venden más baratos (gratis si se trata de donativos).
Marleni, del Caracol de La Garrucha, cuenta que poco a poco se desarrollan nuevas áreas de salud autónoma en aquella zona. En el 2003, por ejemplo, cada pueblo nombró un promotor de primeros auxilios, que se capacita cada dos meses. Estos promotores, que como todos los cargos en la organización zapatista carecen de salario, no han de realizar más trabajo colectivo, y la comunidad los apoya. En cuanto a la coordinación, cada comunidad tiene un representante en las asambleas municipales de salud.
Carla, del Caracol de Morelia, recuerda que las consultas son gratuitas, también para los no-zapatistas (incluso las mujeres de los paramilitares acuden a las clínicas autónomas). En esta zona cuentan con una clínica por cada municipio autónomo, algunas de ellas abiertas las 24 horas del día. La comisión de salud de esta zona, por otra parte, trabaja mucho la prevención y la concienciación de las familias.
En la zona norte, afirma Miguel de Roberto Barrios, las parteras y hueseros del gobierno cobran entre 500 y 1000 pesos a sus pacientes, de ahí la importancia de desarrollar la salud autónoma para poder atender cada vez a más gente. El gobierno, por su parte, trata de comprar a los promotores para que dejen de serlo, en la muestra más miserable de la estrategia de contrainsurgencia.
Otro de los ejes fundamentales de este Encuentro, y pilar básico de la autonomía, es la defensa del territorio. La cosmovisión indígena está profundamente ligada a la tierra. El Comandante Abraham explica que se le llama Madre Tierra "porque la necesitamos cada día, para comer, para beber, para vivir". Desde el levantamiento armado de 1994, en que se recuperaron muchas tierras en desuso por parte de finqueros y terratenientes, los conflictos agrarios han sido constantes.
Jesús, miembro de la Junta de La Realidad, explica cómo los zapatistas y los no-zapatistas comparten territorio y a menudo realizan trabajo común. La mayoría de conflictos se solucionan a través del respeto y de la mediación de las autoridades autónomas. "No tenemos por qué provocar, tenemos que ser un ejemplo para los demás, construir otro mundo desde donde vivimos".
Marcelo, de Oventic, explica que "las mejores tierras continúan en manos de unos pocos, y muchos campesinos no tienen tierras y han de trabajar como jornaleros o emigrar".
Salinas de Gortari modificó el artículo 27 de la Constitución "que dejó nuestro General Zapata", para dividir los ejidos y quitar la tierra a los campesinos. El Gobierno busca provocar enfrentamientos que justifiquen la entrada del Ejército. Los zapatistas, en cambio, "buscamos solucionar los problemas, investigamos y damos la razón a quien la tiene".
Otro obstáculo es que las cosechas son difíciles en un clima tan frío como el de los Altos de Chiapas. Ante esta adversidad se dan talleres de capacitación en agroecología, para generalizar el uso de abonos orgánicos y viveros, para fomentar la reforestación y la conservación de la tierra, así como para mejorar la cría de animales domésticos. Campesinos de otras organizaciones, sin embargo, utilizan fertilizantes y agroquímicos ("no ven lo que provocan"), y esto perjudica a todos, por la contaminación de los ríos y aguas subterráneas. Algo similar sucede con las semillas transgénicas.
Minerva, de Morelia, se pronuncia en la misma línea que sus compañeros en cuanto a las tierras recuperadas. Y es que "no nos avergonzamos de haberles quitado la tierra, porque es de nosotros los indígenas, los rancheros no trabajan y no pagan". Desde entonces, los asuntos agrarios han sido prioritarios para las autoridades zapatistas.
Por acuerdo de los cinco Caracoles, las tierras recuperadas han de ser trabajadas colectivamente. Por otra parte, se respeta la pequeña propiedad (menor a 50 hectáreas) de quienes no las abandonaron en el 94. La Comisión Agraria de cada Junta es la que atiende los conflictos de tierras con otras organizaciones, incluso si ninguna de las partes es zapatista, y en ocasiones han sido devueltas aquellas tierras reclamadas que pudieron haber sido tomadas injustamente durante el alzamiento.
Esta comisión, además, se encarga de controlar la madera, la grava y otros recursos naturales, para que se haga un uso moderado de ellos. Denuncian el saqueo de los recursos que las grandes empresas, en complicidad con los gobiernos Federal y Estatal, cometen en la Selva Lacandona, especialmente en la reserva de la Biosfera de Montes Azules. El ecoturismo, la extracción de maderas finas, el conocimiento en medicina natural y la biodiversidad (para la obtención de patentes farmacéuticas) atraen a los grandes carroñeros hacia el sureste mexicano.
Las autoridades oficiales apoyan y promueven las amenazas y los desalojos, disfrazándolos de enfrentamientos comunitarios o incluso justificándolos con argumentos "ecológicos". Como siempre, los zapatistas desmienten las mentiras gubernamentales con hechos: por acuerdo de la JBG, por cada árbol talado han de reforestarse dos arbolitos.
Por otra parte, cuando se produce un despojo sin razón, hay el acuerdo de defender la tierra aunque el afectado no sea zapatista. Y es que "el gobierno quiere que perdamos la cultura del colectivismo. Pero nuestros niños ya han nacido sin patrón, sin humillación, y no permitiremos que nos arrebaten la tierra".
Están tratando de mejorar la relación con otras organizaciones para defender la tierra y hacer frente común, como por ejemplo a través de La Otra Campaña (en la que, además de otras organizaciones, están empezando a participar muchas familias que habían abandonado el EZLN). Los intentos oficiales por arrebatársela directa o indirectamente a los campesinos (a través del PROCEDE y otros programas) está causando estragos, pero empieza a encontrar la otra cara de la moneda cuando incluso priístas y zapatistas empiezan a unirse en algunas zonas para defender su tierra.
La nota más negativa de este apartado es la existencia, todavía, de campamentos de desplazados, quienes tuvieron que huir de sus comunidades a causa de ataques militares o paramilitares -que continúan impunes-, y que padecen enfermedades y escasez de alimentos.
