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Red Latina sin fronteras

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4 Mayo 2009

Combatir el machismo desde adentro

Mayo 2009
El Zenzontle, México
www.elzenzontle.org

Primera parte

Las Mujeres Creando Comunidad de Bolivia usan el
ejemplo de un cuerpo integral para explicar el concepto
del feminismo y su importancia en nuestras
comunidades, sean estas: el pueblo, el barrio o el
colectivo. Dicen que el cuerpo entero representa a la
comunidad. La mitad es la fuerza, la sabiduría, y las
capacidades de los varones de la comunidad. La otra
mitad está hecha por la fuerza, la sabiduría y las
capacidades de las mujeres. El cuerpo no se puede
cortar en dos partes porque así muere la comunidad.
Pero si un lado del cuerpo es más débil que el otro,
tampoco puede funcionar bien. Si tapamos un ojo, si
detenemos un brazo, si una pierna no se mueve bien o
está forzada a seguir exactamente los mismos
movimientos de la otra pierna, el cuerpo no camina
bien, camina más lentamente, se cae, no logra sus
objetivos fácilmente. Cada lado del cuerpo se mueve
y trabaja de una forma distinta, pero sólo trabajando
juntos puede caminar, correr y también resistir.
Como compañeras que participamos creando los
movimientos sociales, nos enfrentamos a varias
barreras. Compartimos los espacios de lucha y trabajo
con nuestros compañeros, pero obviamente seguimos
teniendo que luchar desde adentro de esos espacios
para ser reconocidas y respetadas. Aunque tengamos
presencia en espacios libertarios, socialistas o
progresistas -en muchos momentos se queda nuestra
participación a un nivel marginal-; es decir, nuestras
experiencias como mujeres, nuestra visión, nuestras
necesidades y exigencias, no son tomadas en cuenta,
no dan forma a la manera que tienen nuestros
compañeros de relacionarse, el tipo de organización
que tengamos ni el movimiento que vayamos
construyendo.
Al mismo tiempo, los intentos de ir desafiando al
machismo dentro del movimiento se quedan muchas
veces en debates polarizados creando víctimas y
monstruos en lugar de un esfuerzo común para acabar
con un enemigo común. Muchas veces encontramos
una apertura ideológica superficial, (por ejemplo,
incluir un análisis anti-patriarcal en nuestros
principios, incluir a mujeres en nuestros colectivos,
hasta tener sectores de mujeres en nuestros
movimientos) pero no realmente una apertura concreta
en la cual honramos las experiencias de las mujeres en
lugar de debatir por horas si tienen ellas razón en
denunciar actos particulares como machismo. No
creamos un espacio en el cual nuestra política antisexista
se aplique en nuestras relaciones personales o
en el cual el machismo pueda ser abiertamente y
activamente identificado y discutido de forma colectiva.
Así las denuncias del machismo se convierten en
acusaciones y castigos, pero no en un entendimiento o
compromiso colectivo.
Hay que destacar que este problema vive en las
actitudes y los comportamientos que nos parecen ser
los más normales, inofensivos y muchas veces
invisibles. Por esto, realizar un cambio no es trabajo
fácil. No pide que acabemos con la masculinidad. Lo
que pide es abrirnos, dejarnos ser vulnerables,
identificar los procesos que nos socializaron a aceptar
el machismo como la forma de vida, escucharnos y
querer cambiar. Parte de esto es también empezar a hablar
de cómo el machismo ha formado, dañado y quebrado a
los hombres.
Dice Bell Hooks, una escritora y maestra anti-capitalista
y anti-patriarcal de la comunidad negra en los Estados
Unidos: «Para mí, el perdón y la compasión siempre
están vinculados: ¿cómo hacer responsables a la gente
por hacer el mal y al mismo tiempo mantenerse en
contacto suficientemente con su humanidad para creer
en su capacidad de ser transformados?»
Este proceso de transformación necesita la participación
activa de mujeres y hombres y al mismo tiempo un
respeto grande hacia las experiencias de las mujeres
que sufren los golpes del patriarcado de una manera
constante; ni en sus espacios progresistas encuentran
un descanso de esa o p r e s i ó n .
Obviamente, las mujeres también
propagan el machismo con la
diferencia que los que se quedan con
los privilegios y beneficios son los hombres. Sin
embargo, sin tomar en cuenta la
experiencia de ambos, no
l o g r a r e m o s entender como el
patriarcado forma a nuestros compañeros ni como
romper ese círculo dañoso que va creando a los actores
machistas de la próxima generación -nuestros hijos-
y asegura que el capitalismo permanezca. Hay una
urgencia de acabar con esa opresión sistémica que las
mujeres, nosotras, sentimos día tras día al nivel físico
y emocional. Nosotras no tenemos el privilegio de
ignorar esa urgencia con pretextos de «no tener tiempo
o energía», «tener cosas más importantes que hacer»
o simplemente pensar que el patriarcado existe «ahí
afuera» pero no en nuestras vidas.
Esta urgencia nace y va creciendo en cada momento
que estamos siendo humilladas, golpeadas, violadas,
tratadas de ignorantes, cada vez que se nos niega el
derecho a un aborto, cada vez que se nos acusa de ser
sectarias por querer hablar del machismo en una
reunión, cada vez que un compañero luchador nos
silencia o nos trata de objeto en la casa mientras que
se diga anti-patriarcal en las reuniones, cada vez que
se espera que nosotras proveamos apoyo emocional
pero se nos llama histéricas o débiles cuando esperamos
ese mismo apoyo y cada vez que nuestras
preocupaciones como mujeres son descalificadas como
asuntos personales y no materia revolucionaria. Pero
si vemos bien, en todos esos momentos y experiencias
opresivas, los hombres también van creando un sistema
que les abusa, que les niega un humanismo más amplio,
que les tiene con pocas posibilidades de sentirse
liberados de la culpa, la vergüenza y la impotencia que
sienten en muchos de esos instantes.
Hooks resume bien esa «doble necesidad» de apoyar
a los hombres a sanarse ellos mismos y al mismo tiempo
de los hombres de tomar responsabilidad por sus actos
hacia las mujeres. «Los hombres sí oprimen a las
mujeres. Las personas son lastimadas por
los patrones rígidos de los papeles
machistas. Las dos realidades coexisten. La
opresión de las mujeres a manos de los
hombres no se puede perdonar por el hecho
que también los hombres son lastimados por
los papeles machistas rígidos.
L@s activistas
feministas deben de reconocer ese dolor y
trabajar para cambiarlo -sí existe. Esto no
borra o disminuye la responsabilidad de los
hombres en apoyar y perpetuar su poder bajo
el patriarcado para explotar y oprimir a las
mujeres de una forma mucho más grave que
el estrés psicológico y dolor emocional
profundos causados en los hombres por
conformarse con los patrones rígidos de los
papeles machistas.»
Para mayor información:
comiteverdadjusticiaylibertad.blogspot.com
Una mujer se pregunta mientras mira a un
performancero representar a un personaje muy
parecido a Cristo: ¿Así sufren los presos políticos?
Otra mujer la regaña y, al tiempo, dice: No, él representa
el sufrimiento de los familiares por la injusticia.
Con un performance, la actuación del Llanero Solitito
y la consigna de «¡Ni un día más presos!» se realizó
una jornada artística en el Foro Abierto de la Casa del
Lago, por la libertad de Gloria Arenas y Jacobo Silva,
encarcelados desde hace 10 años por el delito de
rebelión. Los ex guerrilleros, cumplida su condena
desde el pasado marzo, han permanecido en la cárcel
so pretexto de tener pendiente otro proceso pendiente
en Toluca.
Organizado por el Comité Verdad, Justicia y Libertad,
Jacobo y Gloria, en el espacio retomado por el Centro
Libre de Experimentación Teatral y Artística (CLETA)
en Chapultepec, el evento realizado el 19 de abril, tuvo
como propósito demandar la excarcelación inmediata
de los rebeldes, que se encuentran recluidos en las
cárceles del Altiplano y Chiconautla.
Un personaje que caracterizando al capitalismo
interrumpió, de improviso, a los oradores y no dejó de
burlarse, denostando la lucha política por liberar a los
que fueron conocidos como comandantes Antonio y
Aurora. Finalmente, el payaso neoliberal fue corrido a
patadas por el público.
Una canción dedicada a Gloria Arenas, El poder de la
Ternura, acompañó la jornada que difundió no sólo la
lucha por la excarcelación de los presos políticos sino
la valía de la defensa jurídica realizada por el propio
Jacobo Nogales, que le permitió ganar un
amparo que debiera liberarlo, pero que en los
hechos la justicia no ha concretado.
Los familiares y amigos de los ex miembros
del Ejército Revolucionario del Pueblo
Insurgente resaltaron la parte artística que
ambos presos han desarrollado aún dentro
de la prisión y expusieron mediante discos y
postales, una muestra significativa. Gloria ha
destacado en la parte literaria, mientras
Jacobo ha realizado un vasto trabajo pictórico
con más de 700 obras.
Un bailarín, con música y sentir andinos,
representado al pueblo indígena sobajado por
los opresores históricos, en búsqueda de su
liberación, fue consoladoespontáneamente
por una mujer del público que, amorosa y
solidaria, lo abrazó como gesto de acompañamiento
en el dolor y lucha de tantos en nuestra América Latina.
Finalmente la alegria satírica del el Xeneke animó a
toda la concurrencia, apesar de la primera lluvia del día
a aplaudir y gritar consignas de la resitencia.
Con el lago mayor de telón de fondo y una enorme
manta con un autorretrato de Jacobo Silva, el acto se
caracterizó por la emotividad mostrada por los
asistentes, quienes no dejaron de demandar: ¡Libertad
a todos los presos políticos!
Así es: ¡Libertad¡ ¡Ni un día más presos!
Gloria y Jacobo: Ni un día más presos

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