México: Reaparece el ERPI
16 junio, 2009
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fuente: www.agenciawalsh.org Guerrero, México: Especial sobre la reaparición pública del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente ERPI Reaparece públicamente el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (AW) En los últimos días, una comunidad campesina del estado de Guerrero, México, denunció la intromisión de comandos militares que, con la excusa de estar persiguiendo una columna guerrillera, saqueó y torturó a un niño de catorce años. Buenos Aires, martes 16 de junio, Agencia Walsh, El Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERPI), es una organización guerrillera desprendida del Ejército Popular Revolucionario (EPR) de extracción Marxista-Leninista. Estos grupos, junto con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), son las tres organizaciones guerrilleras más conocidas de México. A pesar de no haber hecho hasta el momento ninguna acción militar de envergadura, El ERPI ha ganado trascendencia por su modo pausado de hacer política de masas desde las bases, trabajando con el campesinado de Guerrero. En los últimos días, militares mexicanos entraron disparando sus armas a una comunidad campesina, Puerto de las Ollas, presuntamente buscando al comandante Ramiro quien, una semana atrás, había dado una conferencia de prensa en pleno monte. Luego de dos años de silencio, el ERPI reaparecía en las montañas de Guerrero para denunciar, a través de la palabra de Ramiro, la complicidad entre el ejército, las autoridades políticas y bandas paramilitares que asesinas campesinos que se oponen a la explotación y saqueo de maderas. Durante la conferencia, el comandante Ramiro afirmó que en los últimos siete años, se dedicaron a la "limpia de delatores militares y paramilitares". Luego agregaría que el principal causante de la violencia en México es el narcotraficante Joaquín "Chapo" Guzmán, a quien denunció estar protegido por los gobiernos federal y estatal. El ERPI se escindió del Ejército Popular Revolucionario en 1998, quien en el año 2007 hizo voló un gasoducto de la empresa estatal petrolera PEMEX, causando solo daños materiales, en reclamo de dos compañeros secuestrados por el ejército quienes se encuentran desaparecidos hasta el día de hoy. Alejandro Haddad Agencia Walsh AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH Cerco militar Sitian 500 militares cuatro días dos pueblos de la sierra para buscar a Ramiro del ERPI (AW) Comandos del ejercito mexicano cercan por cuatro días Puerto de Ollas, comunidad del estado de Guerrero (México), presuntamente buscando una columna del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), una semana después de que el comandante Ramiro diera una conferencia de prensa denunciando la connivencia entre las autoridades políticas y del ejército con bandas paramilitares. Por Jesús Saavedra 16 de junio Puerto de Las Ollas / Coyuca de Catalán, Guerrero, México
Unos 500 efectivos militares mantuvieron sitiadas por cuatro días las comunidades de Puerto de Las Ollas y Las Palancas, municipio de Coyuca de Catalán, en donde torturaron a dos personas, robaron comida, maltrataron a las mujeres y a los niños, y pretendieron sembrar en las casas ropa militar, semilla de amapola y armas. La operación militar, que comenzó el martes y tenía el objetivo de capturar a la columna guerrillera que encabeza Omar Guerrero Solís, el comandante Ramiro del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), de acuerdo con la denuncia que hicieron los vecinos afectados a organismos civiles de derechos humanos que los visitaron el sábado. La habitual calma de este poblado enclavado en la mesa del macizo de la Sierra Madre del Sur, en las colindancias de los municipios de Coyuca de Catalán y Petatlán, se vio perturbada al mediodía del martes cuando un convoy militar ingresó a toda velocidad por la brecha de terracería al grito de "¡Viva Rogaciano!"; los gritos de los soldados se referían a Rogaciano Alba Álvarez, viejo cacique priísta de Petatlán, ex alcalde, ex presidente de la Unión Ganadera de Guerrero por más de 15 años, y a quien autoridades federeles vinculan con el cártel del narcotráfico que encabeza Joaquín El Chapo Guzmán. La irrupción violenta de los soldados provocó minutos de angustia, de miedo, de llanto en Puerto de Las Ollas, una comunidad de una docena de humildes viviendas de madera en donde habitan familias serranas que se dedican a la siembra de autoconsumo y que se oponen sistemáticamente a explotar la riqueza natural de madera que les rodea y que les ha traído problemas con "los civiles armados que a fuerza quieren que explotemos el bosque", dice Angélica. Los primeros soldados que llegaron a este poblado provenían del Cuarto Grupo de Morteros destacamentados en Zacatula, municipio de La Unión , quienes buscaban a "los secuestradores, los asesinos esos que encabeza Ramiro, en dónde está, porqué lo protegen", gritaban furiosos los militares a una docena de mujeres con sus hijos que miraban temerosas esa acción inesperada el mediodía del martes. A pesar de que no hay información oficial de esta operación, se deduce que los efectivos del Ejército buscaban a una columna guerrillera que encabeza Omar Guerrero Solís, el comandante Ramiro, del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) y que el domingo 31 de mayo ofreció una conferencia en "algún lugar de la sierra". La entrevista se publicó en medios de Guerrero y de la ciudad de México, y en el programa Punto de Partida que dirige Denis Maerker en el canal 2 de Televisa el martes 2 de junio por la noche. En la información que se proyectó en ese espacio de Televisa, Ramiro denunciaba la "complicidad" de autoridades del estado y del Ejército con Rogaciano Alba Álvarez a quien acusó de tener un grupo civil paramilitar para aniquilar a campesinos que se oponían a la siembra de drogas o a la tala de montes en la sierra de Petatlán. De igual forma el jefe guerrillero advirtió que el ERPI estaba preparado "militarmente" para responder a un ataque de las fuerzas armadas o de esos grupos paramilitares y descartaba la vía electoral para cambiar las condiciones políticas y sociales del país. Exactamente una semana después de que se transmitió esa información en Televisa, los soldados irrumpieron en Puerto de Las Ollas en donde suponían que había sido la entrevista con Ramiro y que sus pobladores estaban coludidos o daban protección a "los asaltantes, a los asesinos", calificativos que eran utilizados en la época de la guerra sucia contra los guerrilleros. Los abusos cometidos en la irrupción de los militares fueron denunciados por los vecinos por medio de organizaciones civiles, y publicados en El Sur, y por ello este sábado defensors de los derechos humanos y reporteros acudieron a ese lugar para verificar las denuncias de abusos de efectivos militares. A este recorrido en donde se levantaron esas denuncias acudieron los coordinadores de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos (Codehum) de Tierra Caliente, Rubén Román Bahena; de Costa Grande, Ramón Navarrete Magdaleno; el médico de la Codehum , Leonidas Mancilla Calvo; el abogado Juan Castro Castro del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan ; Manuel Olivares Hernández del Centro de Derechos Humanos de Chilapa José María Morelos y Pavón; Virginio Vázquez del Consejo Ciudadano de Chilapa; Raymundo Díaz del Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad (Ccti) y Javier Monroy del Taller de Desarrollo Comunitario (Tadeco). AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH Los que siembran el terror Militares torturan, roban y disparan (AW) Con la excusa de estar persiguiendo una columna guerrillera del ERPI, comandos militares ocuparon una comunidad campesina amedrentando a sus habitantes abriendo fuego sobre sus viviendas, torturando y saqueando las viviendas. Guerrero, México, martes 16 de junio Los testimonios recabados en esta población son de madres de familia e hijos, quienes narraron los momentos difíciles que vivieron desde el martes al sábado cuando los militares colocaron en estado de sitio el lugar donde viven, hasta para ir al baño los vigilaban, ejemplifican en sus relatos. De acuerdo con esas denuncias, el martes al mediodía llegaron unos 60 soldados a bordo de tres camionetas artilladas y se dirigieron a la tienda comunitaria de Las Ollas en donde vieron que un joven estaba afuera tomando un refresco con un rifle; el joven al ver que llegaron de forma violenta huyó al monte y dejó el arma que utiliza para cazar; los testimonios indican que los soldados catearon la tienda comunitaria y dispararon al aire el rifle calibre .22, para "justificar" disparos de los civiles hacia ellos y responder con disparos al aire. Los soldados se dirigieron a la cancha en donde decomisaron una cuatrimoto que llevaba pacas de láminas de cartón, para una vivienda que los varones mayores de edad estaban construyendo en conjunto para una familia, y que huyeron al oír las detonaciones de las armas de los militares; por radio los soldados ya habían pedido "refuerzos" pues decían que habían sido atacados por los civiles. Después de la irrupción en este poblado, los soldados detuvieron a un joven de 14 años y a otro varón de 33 años que está enfermo debido a un derrame cerebral del que pudo salir vivo. Los soldados se retiraron de la comunidad el sábado antes de las 2 de la tarde, viajaban a bordo de 12 vehículos Humvee, seis camionetas de redilas y una camioneta artillada, donde viajaba el comandante a cargo de la operación. Cinco kilómetros antes de llegar a Las Ollas, los militares se encontraron con el convoy de cinco camionetas donde viajaban reporteros y los representantes de organismos civiles de defensa de los derechos humanos; visiblemente alterados y sonriendo irónicamente sólo preguntaron a dónde viajaba ese convoy. "A Las Ollas", respondimos desde las camionetas, "ah, ustedes son esos de derechos humanos, ja, sigan su camino", dijo un soldado que se bajó de la camioneta que iba en la punta de la columna militar y empezaron a grabar desde sus unidades a los que viajaban hacia esa comunidad. Ni una explicación oficial de ese operativo militar de cuatro días. Y es que desde el jueves, representantes del Ccti intentaron llegar a esa comunidad para verificar las denuncias de atropellos, pero un retén militar, instalado kilómetros antes de llegar a la comunidad lo impedía, hasta el sábado que abandonaron el campamento y se retiraron a sus cuarteles. AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH Testimonio "Si los van a quebrar a mí también" (AW) Esas fueron las palabras de Amanda, campesina de la localidad de Puerto de las Ollas, Gurrero, donde el ejército mexicano amenazó de muerte ("quebrar") a los hombres que, al percibir la llegado de los uniformados, corrieron monte adentro perseguidos por las balas castrenses. Puerto de las Ollas, Guerrero, México, martes 16 de junio. Doña Amanda, una señora de más de 60 años, fue la primera en dar su testimonio de lo que sucedió en esos cuatro días de sitio a la comunidad donde vive con su esposo e hijas, "los militares llegaron en tres comandos, llegaron al mediodía del martes, llegaron tirando balazos a la comunidad y no sabíamos porqué esa actitud; desde que salieron de la curva gritando como locos dijimos ‘éstos traen algo malo', porque llegaron matándose en sus carros, en cuanto llegaron se escuchó la balacera, la gritadera y los niños llore y llore, a correr todo mundo". Explicó que los militares decían que andaban buscando a los "asaltantes, a los secuestradores, a los asesinos, que les dijéramos en dónde estaban, que nosotros sabíamos dónde estaban esos que matan gente". Indicó que su nieto y su hijo estaban con ellas cuando llegaron los militares, "les pedimos que trajéramos la cuatrimoto que se había quedado en el camino y que los militares estaban maltratando y cuando regresaban los militares los vieron y ese fue el delito; los tuvieron golpeando como tres horas y los amenazaron que si decían, que otra vez que vinieran los iban a quebrar". "A mí me dijeron que si decíamos la verdad a los de derechos humanos o los reporteros, que me iban a quebrar y les dije que qué esperaban que de una vez, que me quebraran, si eso era lo que andaban buscando, pues que se dieran gusto", dijo doña Amanda. A su nieto Omar García Ávila de 14 años lo torturaron, "se lo llevaron, lo subieron a una camioneta, le taparon la cara con una camisa gruesa y le apretaban la camisa (para asfixiarlo), les decía que se detuvieran porque se estaba ahogando, le dieron de golpes con las palmas abiertas en los oídos, le picaban con un cuchillo la espalda, le dieron toques eléctricos desde una camioneta, le dieron patadas en la nuca y en el estómago. Mi hijo está enfermo de un derrame cerebral, César Ávila Ávila de 33 años, lo tenían en la cancha donde juegan los niños". "No detuvieron a nadie, sólo se llevaron para torturar a mi hijo y a mi nieto; se enojaron porque los hombres escaparon y cómo no iban a escapar si llegaron echando balazos y querían que entregáramos a nuestros esposos que huyeron para el monte". Dijo que nadie respondió con fuego a los militares, "nos decían que nuestros maridos eran unos rajados, que porqué corrían y les dijimos que no tenían porqué pelear. Saquearon las casas, se llevaron la leche de los niños, se llevaron ropa, la ropa interior de las mujeres, las toallas femeninas, se burlaban con esas prendas y diciendo disparates". Dijo que fue "suerte que todos los hombres mayores estaban trabajando en la construcción de una casa para habitarla y cuando oyeron los balazos de los militares huyeron para el monte y los fueron siguiendo, les dispararon". A partir del martes por la noche empezaron a llegar los "refuerzos" de Atoyac y de Lázaro Cárdenas, en total contabilizó la población unos 500 soldados que establecieron su base de operaciones en la cancha de tierra que tienen en Las Ollas; miércoles, jueves y viernes, montaron operaciones en la zona serrana aledaña a esa población en busca de los adultos que huyeron y de los "asesinos", apoyados vía aérea con helicópteros artillados. AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH Para suscribirse envíe un correo a
ENTREVISTA AL ERPI La presente entrevista ha sido publicada en tres partes consecutivas en La Jornada Guerrero (25, 26 y 27 de marzo de 2008). La primera parte también fue publicada, con leves modificaciones, en la edición nacional de La Jornada, el día 25 de marzo. Ficheros del Artículo: Descargar Archivo |

