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14 Agosto 2009

Uruguay_Montevideo: HOMENAJE AL COMPAÑERO EDUARDO PINELA A 46 AÑOS DE SU MUERTE

JUEVES 13 DE AGOSTO
A LAS 19:30 EN HEREDIA 4440
CASI CALLE INCLUSA, LA TEJA

Invita Agrupación 8 de Octubre / Base Pinela
agrupocho10@gmail.com

Eduardo Pinela vuelve a decirnos que nuestro destino es el mismo y uno solo: REVOLUCIÓN

En tiempos de posibilismo al mango y del hacé la tuya a como dé lugar, cuando los misiles de la prédica capitalista apuntan a la destrucción total de los valores de la clase obrera y de la moral revolucionaria, detenernos a honrar la memoria de personas como Eduardo Pinela, equivale a levantarnos no solamente contra el olvido, sino también contra nuestras agudas debilidades actuales, para re-buscar en esas vidas jóvenes y ejemplares de tantas y tantos, un aliento, una señal, la recuperación de al menos un cachito del rumbo que ellos trazaron con su entrega y su rebeldía sin concesiones y que hoy parece extraviado entre tanta contradicción mal encarada.

Recordar, hoy, al querido Compañero Eduardo Pinela, no es reivindicar a quien se reivindica a través de su propio ejemplo imperecedero; recordarlo es resistir la ferocidad de la misma clase dominante contra la que pelearon Eduardo y muchísimos más -miles y miles más-, y resistir también ante el riesgo de la peor de las derrotas, que es la que nos lleva a la conclusión de que la lucha y los caídos han sido en vano, que nada hemos podido cambiar desde aquellos años en los que el atropello, la injusticia, los crímenes del capitalismo, pusieron en manos del pueblo pobre las armas con las cuales ir a buscar más armas del arsenal de los ricos, para derrocarlos, someterlos a la justicia popular e iniciar un camino de liberación.

Resistir, hoy, es rescatar la idea de que por más agreste e inhóspita que esté la senda ya trazada, ella será nuevamente desbrozada si cada día y cada minuto de nuestras vidas, nos replanteamos el combate a la resignación y el derrotismo agarrando por las guampas al toro de la segmentación, el sectarismo y las diversas formas del divisionismo que hacen estragos con tanta eficacia como los peores embates de nuestros enemigos históricos, que no son otros que la oligarquía y el imperialismo.

Honrar la memoria de Eduardo Pinela y muchas y muchos más caídos en este medio siglo de revolución renga, es más que nada, en estos momentos duros y difíciles, un gesto, un deseo y una voluntad de poder estrechar las filas de un movimiento popular asediado por las propuestas imbéciles de un mundo mejor en un mundo que está muriendo aunque lo haga matando a mansalva, de balas, de hambre y de exterminio a media humanidad.

Recordar a Eduardo, y en él, a todas y todos los que se han ganado para siempre un lugar en el alma del pueblo, significa juntarnos y volver a juntarnos en estos diminutos encuentros casi familiares, para reconocernos y para reconocer en nuestra voluntad de estar juntos, el compromiso de seguir más juntos todavía, logrando estarlo férreamente unidos y con valentía revolucionaria como para tentar caminos de unidad que no están escritos en ningún lado, pero que existen si existimos nosotros en el reconocimiento cotidiano que ayuda a reconocer o volver a conocer nuestro propio destino como humildes integrantes de este pueblo oriental...

Eduardo Pinela, pues, vuelve a decirnos que el destino de los oprimidos es uno solo y el mismo para todos en cualquier lugar donde sigan reinando la injusticia, la opresión y la prepotencia; nuestro destino es la revolución.

Y en la revolución socialista sigue estando la ¡PATRIA PARA TODOS!!!.

Agrupación 8 de Octubre
agrupocho10@gmail.com

13 de agosto de 2009

A nuestro querido Eduardo...

En momentos en que flamean las banderas, que los discursos son promesas, que a codazos y zancadillas se disputan "representaciones" falseadas... revivir historias, ésas, las expropiadas y enterradas, sólo asomadas para, en alguna anécdota, servir de "certificado" a algún ídolo de patas de barro.
La Teja, arropada en su tradición solidaria y combativa, sigue, pese al paso del tiempo, guardando casi en secreto sus historias... las de tantos hoy anónimas vecinas y anónimos vecinos que en aquellos agitados años grabaron a fuerza y coraje, sin medias tintas ni protagonismos idiotas, el camino de construcción que desembocara en la herramienta de liberación popular.
Olvidados hoy por toda una camada de oportunistas, los que claro está no resistirían la comparación, van sólo quedando presentes en el recuerdo de ya unas pocas canosas cabezas.
Reivindicar a verdaderos protagonistas no es solamente revivir trascendentes momentos que, con el paso de los años, se han convertido en emocionantes recuerdos que florecen en nuestros cada vez más esporádicos encuentros. Los falsos íconos de hoy asientan sus credenciales en el olvido... esperando que el tiempo borre toda traza de una historia aún no escrita, ese pasado aún tan presente en actitudes y renunciamientos para tantos tan inexplicables.
Esquinas, calles, plazas, clubes, fábricas, ranchos o casas... ¡cuántas historias!, sus protagonistas: hombres y mujeres jóvenes mezclados con algunos más, ya tordillos. Una "barra" como tantas de entonces, un club de fútbol creado en el potrero, un arenal siempre endurecido por la humedad de «la cachimba», a la que vaya a saber quien la bautizó como "del Piojo"... la infaltable peluquería "para caballeros", tertulia de participación libre para todos, salvo para milicos y carneros.
El abajo se movía... minoritario, fuertemente solidario en el país que caía a pedazos. Principiaban los años 60, de la afamada "Suiza de América" sólo iban quedando de ese queso, los agujeros; el tallercito que fabricaba esteras de junco de la vecina doña Amelia dejó de funcionar, lamentos de los viejos gallegos emigrados, don Celso y la Lorenza que conocían de otras bien difíciles allá por sus lejanas Orense y Coruña...

Pero no todo fueron broncas y lamentos.
La solidaridad con los más afectados era norma, de vecino a vecino... quedaba escuela de lo que fueron las inundaciones del 59, y las ollas populares de los obreros en lucha. Día a día se resentían los salarios, ¡cuándo no!. Para peor, la pérdida de los empleos. Unos barbudos amantes del ron, la rumba y el béisbol mostraban que, con unidad y acción, otro gallo ensaya el canto...y allá en las barbas del Tío Sam.
Mal ejemplo para gente cansada de injusticias, reprimidos siempre, indomables y bastante "orejanos".
Ya no se dice más, que ciertas organizaciones se juntaron regularmente en un coordinador a poquitos pasos de la "Cachimba del piojo", que construyeron un local en lo que tenía un hoy "olvidado" Eduardo Pinela, obrero pintor y líder natural por su total entrega, no por su chamuyo... Lo dió todo, hasta su joven vida.
Aquella semilla que Eduardo cultivó junto a varios amigos de la infancia y otros compañeros, se convirtió en árbol, dió sus flores, sus frutos, tuvo y tiene sus marchitas, sus frutas maduras que alimentaron esperanzas, y como todo en la vida, también sus frutos podridos...
Aún queda el humilde rincón que guarda su nombre, siempre cerquita de lo que fue "la cachimba del piojo»...
Mientras arda una brasita, EDUARDO, Hermano, Compañero, seguís presente!!!.-

Francisco "Quito" Martínez

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