20 DE AGOSTO DE 1940: A 69 AÑOS DEL ASESINATO DE LEON TROTSKY
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Moriré siendo un revolucionario proletario, un marxista, un materialista dialéctico y, en consecuencia, un ateo irreconciliable.
20 DE AGOSTO DE 1940: A 69 AÑOS DEL ASESINATO DE LEON TROTSKY
Testamento León Trotsky
Mi presión arterial (que sigue aumentando) engaña a los que me rodean sobre mi estado de salud real. Me siento activo y en condiciones de trabajar, pero evidentemente se acerca el desenlace. Estas líneas se publicarán después de mi muerte.
No necesito refutar una vez más las calumnias estúpidas y viles de Stalin y sus agentes; en mi honor revolucionario no hay una sola mancha. Nunca entré, directa ni indirectamente, en acuerdos ni negociaciones ocultas con los enemigos de la clase obrera. Miles de adversarios de Stalin fueron víctimas de acusaciones igualmente falsas.
Las nuevas generaciones revolucionarias rehabilitarán su honor político y tratarán como se lo merecen a los verdugos del Kremlin. Agradezco calurosamente a los amigos que me siguieron siendo leales en las horas difíciles de mi vida. No nombro a ninguno en especial porque no puedo nombrarlos a todos.
Sin embargo, creo que se justifica hacer una excepción con mi compañera, Natalia Ivanova Sedova. El destino me otorgó, además de la felicidad de ser un luchador de las causas del socialismo, la felicidad de ser su esposo. Durante los casi 40 años que vivimos juntos ella fue siempre una fuente inextinguible de amor, bondad y ternura. Soportó grandes sufrimientos, especialmente en la última etapa de nuestras vidas. Pero en algo me reconforta el hecho de que también conoció días felices.
Fui revolucionario durante mis cuarenta y tres años de vida consciente y durante cuarenta y dos luché bajo las banderas del marxismo. Si tuviera que comenzar todo de nuevo trataría, por supuesto, de evitar tal o cual error, pero en lo fundamental mi vida sería la misma. Moriré siendo un revolucionario proletario, un marxista, un materialista dialéctico y, en consecuencia, un ateo irreconciliable. Mi fe en el futuro comunista de la humanidad no es hoy menos ardiente, aunque sí más firme, que en mi juventud.
Natasha se acerca a la ventana y la abre desde el patio para que entre más aire en mi habitación. Puedo ver la brillante franja de césped verde que se extiende tras el muro, arriba el cielo claro y azul, y el sol brilla en todas partes. La vida es hermosa. Que las futuras generaciones la libren de todo mal, opresión y violencia y la disfruten plenamente.
La Revolución Permanente
León Trotsky-Jefe del Ejercito Rojo que derrotó a 14 ejércitos extranjeros.
"Ahora, cuando podemos abarcar toda la labor de la revolución durante cinco años, aparece con meridiana claridad que casi todas, si no todas, las principales cuestiones y dificultades de la edificación soviética -en su forma más compacta, condensada y ruda- se presentaron principalmente ante nosotros en el terreno militar". León Trotsky (1923).
Siguiendo la línea de analizar a la Revolución Rusa, el tercer hombre en importancia ha sido Trotsky.. ¿Quién era León Trotsky?, Liev Davídovich Bronstein , mejor conocido como Liev Trotsky o León Trotsky, nació en Yanovka, Ucrania, el 26 de octubre (según el calendario juliano pre-revolucionario) o 7 de noviembre (según el calendario gregoriano) de 1879 - Murió en Coyoacán, México, el 20 de agosto de 1940. Político y teórico revolucionario ruso, principal responsable directo del éxito de la revolución de octubre en Rusia en 1917.
Negoció la retirada de Rusia de la Primera Guerra Mundial mediante la Paz de Brest-Litovsky y consolidó definitivamente los logros revolucionarios mediante la creación del ejército rojo, que vencería a 14 ejércitos extranjeros y a los Ejércitos Blancos (Contrarrevolucionarios) durante la Guerra Civil. Fue el quinto hijo de una pareja de granjeros de clase media. Estudió matemáticas por un breve período en Nikolayev. Fue en este período en el que comienza su verdadero activismo. Primero adherido al llamado populismo agrario para después integrarse definitivamente en el marxismo. Es en Nikolayev donde organizará la Liga Obrera del Sur de Rusia, cuyas actividades contra el régimen autocrático zarista harían que fuera detenido, encarcelado y posteriormente desterrado a Siberia.
Luego logra evadirse de su cautiverio y consigue llegar a Europa occidental donde conoce a Lenin, L. Mártov, Gueorgui Plejánov principales dirigentes del Partido Socialdemócrata Ruso (POSDR), que editaban el periódico ISKRA (La Chispa). Es entonces cuando empezará a utilizar el seudónimo de Trotsky, nombre de uno de sus carceleros de Siberia.
Con Lenin no llegó a compartir su concepción autoritaria de partido y tampoco apoyaba el carácter independiente de los mencheviques
Así su papel en este punto fue tratar junto a Lenin de conciliar ambas tendencias. Finalmente durante el segundo congreso del POSDR, celebrado en Londres en 1903, Trotsky se opuso a las teorías de Lenin y los bolcheviques, y se unió a los mencheviques.
Así, el estallido de la Revolución de Febrero le sorprendió en Nueva York, donde colaboraba para un periódico ruso. Consigue llegar en Mayo a Rusia, asumiendo el control de la Organización Socialdemócrata Interdistrital e integrándose en el soviet de Petrogrado, nuevo nombre que se dio a San Petersburgo.
Fracasada la revolución, fue encarcelado y deportado de nuevo a Siberia. Durante esta época escribe dos de sus obras: 1905 y Balance y perspectivas. Es durante el tiempo previo a la Revolución de 1917 que dedicará sus esfuerzos principalmente a contactar con diferentes conspiradores revolucionarios y a defender sus ideas en disputas ideológicas.. De esta forma se apartaba de su anterior neutralidad durante el exilio implicándose directamente con los bolcheviques en el proceso revolucionario.
Gracias a su poderosa dialéctica alcanza una enorme popularidad que le permite llegar a formar parte del Comité Central del partido bolchevique, al cual había ingresado en Julio. Trotsky empieza a escribir temas en relación entre la guerra y la revolución; al proceso que dio lugar al surgimiento de los soviets como "órganos de lucha", "embriones de un gobierno revolucionario para la conquista del poder". (L. Trotsky) o "embrión del gobierno provisional revolucionario" (Lenin), a la discusión sostenida entre los bolcheviques de Petersburgo y otras ciudades y Lenin sobre su carácter y la relación entre éstos y el partido, a la discusión sobre la composición de los soviets
(la relación entre "número" y "fuerza") y el rol jugado por la socialdemocracia en ellos; a la inauguración de la Huelga general política como método específico del movimiento obrero con el objetivo de paralizar la economía y desorganizar el poder del Estado; a la necesidad de la alianza con los campesinos, estudiantes y las nacionalidades oprimidas y el rol de las consignas democráticas en función de esta tarea; a la formación de las milicias armadas y la política para quebrar y ganar sectores de la armada (en particular el estudio sobre el levantamiento del acorazado Potemkin y el papel de los bolchequives dentro de él) y el ejército; al ejercicio de la libertad de prensa y en especial de la prensa obrera; a la relación entre los soviets y los sindicatos; a la relación entre la lucha económica, la política parlamentaria y la lucha revolucionaria; a la visualización de los sectores estratégicos para desorganizar el poder burgués; así como el rol de Trotsky como dirigente y teórico revolucionario durante y posteriormente a los acontecimientos.
Pero como plantea Trotsky: "La Revolución de 1905 no fue sólo el ensayo general de 1917 sino también el laboratorio del cual salieron todos los agrupamientos fundamentales del pensamiento político ruso, donde se conformaron o delinearon todas las tendencias y matices del marxismo ruso" (Tres concepciones de la Revolución Rusa).
La revolución permanente? (Tesis fundamentales de Trotsky, por él mismo):
"La teoría de la revolución permanente significa que la resolución íntegra y efectiva de sus fines democráticos y de su emancipación nacional tan sólo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado, empuñando éste el poder como caudillo de la nación oprimida y, ante todo, de sus masas campesinas. El problema agrario, y con él el problema nacional, asignan a los campesinos, que constituyen la mayoría aplastante de la población de los países atrasados, un puesto excepcional en la revolución democrática. Sin la alianza del proletariado con los campesinos, los fines de la revolución democrática no sólo no pueden realizarse, sino que ni siquiera cabe plantearlos seriamente. Sin embargo, la alianza de estas dos clases no es factible más que luchando irreconciliablemente contra la influencia de la burguesía liberal-nacional.
Entre el kerensquismo {Alexander Kerensky- el AMLO-, el líder de los mencheviques-el PRD de entonces} y el poder bolchevista { al estilo APPO}, no cabe ni puede caber posibilidad intermedia, es decir, una dictadura democrática de los obreros y campesinos. El triunfo de la revolución socialista es inconcebible dentro de las fronteras nacionales de un país. Una de las causas fundamentales de la crisis de la sociedad burguesa consiste en que las fuerzas productivas creadas por ella no pueden conciliarse ya con los límites del Estado, nacional. De aquí se originan las guerras imperialistas, de una parte, y la utopía de los Estados Unidos y de Europa. La revolución socialista empieza en la palestra nacional, se desarrolla en la internacional y llega a su término y remate en la mundial. Por lo tanto, la revolución socialista se convierte en permanente en un sentido nuevo y más amplio de la palabra: en el sentido de que sólo se consuma con la victoria definitiva de la nueva sociedad en todo el planeta.
La teoría de Stalin-Bujarin no sólo se opone mecánicamente, contra toda la experiencia de las revoluciones populares, la revolución democrática a la socialista, sino que divorcia, la revolución nacional de la internacional. Miembro principal del Politburó después de Lenin, apoyaría a éste en sus principales innovaciones hasta que una enfermedad obligó a Lenin a apartarse de la política.
En oposición a Trotsky, se estableció una troika entre Grígori Zinóviev, Liev Kámenev y Stalin. Finalmente la maquinaria burocrática de la troika resultó más poderosa y Trotsky es primero destituido como comisario de Guerra, luego apartado de la dirección del partido y posteriormente expulsado del mismo. Más tarde sería deportado a Kazajstán (Asia Central) y finalmente expulsado de la URSS en 1929.
A partir de entonces empezaría un autentico peregrinaje por diferentes países desde los cuales pudiera expresar públicamente sus críticas al nuevo régimen estalinista. Acabará instalándose en México, invitado por el presidente Lázaro Cárdenas. En este país fue recibido por los pintores Diego Rivera y Frida Kahlo, con los cuales entabló una estrecha amistad.
Escribiría números ensayos (la autobiografía Mi Vida, Historia de la Revolución Rusa, La revolución traicionada) y artículos sobre temas de actualidad (estalinismo, nazismo, fascismo, la Guerra Civil Española).
Desde su exilio también encabezaría la oposición comunista disidente, que formaría la IV Internacional. En el caso de México, el arribo de León Trotsky en 1937 causó diversos debates entre la izquierda mexicana (como se sabe, la llamada Comisión Dewey, que exoneró a Trotsky de los cargos hechos por el gobierno de Stalin, tuvo su sede en la calle de Viena en Coyoacán, el barrio intelectual de la Ciudad de México). Sin embargo, como se sabe, la simpatía no se limitó al albergue sino que también se estableció cierto compromiso con la sociedad y el arte: Rivera firmó, junto con André Bretón y Trotsky, un manifiesto a favor del arte revolucionario que apareció en el número de otoño de 1938 de Partisan Review. Breton era llamado el "papa negro" del extraordinario y subversivo movimiento surrealista.
Mientras que Trotsky apenas sí había sobrepasado en sus inclinaciones literarias de la tradición realista del siglo XIX, y Bretón navegaba por otros espacios, a veces muy alejados, había algo que los acercó y que finalmente los unió en un proyecto de internacional cultural. Bretón sentía hacia Trotsky lo que él mismo denominaba "Complejo de Cordelia" (en referencia a la hija menor del rey Lear, de Shakespeare), y entre las múltiples tomas de posición en torno a Trotsky, escribió:
"Me imaginaba a aquel hombre, que fue la cabeza de la revolución de 1905, una de las dos cabezas de la revolución de 1917, no sólo al hombre que puso su genio y todas sus fuerzas vivas al servicio de la causa más grande que conozco, sino también al testigo excepcional, al historiador profundo cuyas obras hacen algo más que instruir, pues infunde en el hombre el deseo de alzarse. Me lo imaginaba junto a Lenin y, más tarde, defendiendo solo su tesis, la tesis de la revolución, durante los congresos trucados. Lo veía solo, de pie entre sus compañeros, ignominiosamente abatidos, solo, atormentado por el recuerdo de sus cuatro hijos a los que habían asesinado. Acusado del mayor crimen que pueda existir para un revolucionario, con su vida amenazada en todo momento, entregado al odio ciego de aquellos mismos por quienes se prodigó por todos los medios. ¡Por fuerza ha de ser fácil organizar la noche de la opinión!" (Antología.1913-1966, Siglo XXI, Madrid, 1977, p. 144) .
Breton llegó a México en febrero de 1938. Entre él, Trotsky y Diego Rivera --el muralista mexicano que lo había traído al viejo a Coyoacán--, tuvo lugar una serie de conversaciones que desembocaron en la redacción (firmada por los dos artistas, pero redactada fundamentalmente por Trotsky) del Manifiesto por un arte revolucionario e independiente en el que se contemplaba al arte auténtico amenazado por unos nuevos vándalos: el Estado capitalista y la burocracia obrera. El arte, para ser digno de este nombre, ha de ser libre y revolucionario, ha de aspirar a «una reconstrucción completa y radical de la sociedad, aunque sólo fuese para liberar a la creación intelectual de las cadenas que la obstaculizan, y permitir a toda la humanidad elevarse a alturas que solamente genios aislados alcanzaron en el pasado».
La revolución debía de ampliar y profundizar los caminos del arte, ya que ambos buscaban la emancipación del hombre. El artista debe de ser, antes que nada, un creador. Contra toda clase de obstáculo para su libertad, el Manifiesto reclama: «toda clase de licencia para el arte». Ciertamente, la revolución ha de defenderse de sus enemigos, pero entre las medidas de autodefensa y «la pretensión de ejercer una dirección sobre la creación intelectual hay un abismo. Si bien para el desarrollo de las fuerzas productivas materiales, la revolución se ve obligada a erigir un régimen socialista centralizado, para la creación intelectual debe de establecer y asegurar desde el principio un régimen anarquista de libertad individual».
Finalmente, ofrece la siguiente síntesis de sus consignas: independencia del arte para la revolución, la revolución-para la liberación definitiva del arte. En el caso particular de Octavio Paz, éste habia declarado que también sintió admiración por el pensamiento de Trotsky. No obstante, Paz ha comentado que su cambio de ideas posterior se debió no tanto a Trotsky como a un Trotskista, Víctor Serge, un intelectual que escapó de la Unión Soviética en 1935 con la ayuda de los escritores Ignazio Silone y André Gide. (PR, 1942, p. 174-6). Serge vivió en México en los años cuarenta en compañía de diversos exiliados políticos. El Hijo Pródigo (1943-1946), revista literaria de la que Paz formó parte en su fundación, publicó varias páginas de Víctor Serge.
En aquella época Serge junto con otros escritores exiliados en México (Julian Gorkin Gustave Rengler, Grandioso Muñiz y Marceau Pivert) fueron acusados de fascistas por el partido Comunista Mexicano. El Hijo Pródigo defendió simbólicamente la imagen de Serge al publicar sus escritos, mientras que Partisan Review escribió una carta de protesta a Ávila Camacho firmada por 200 prominentes intelectuales de todo el mundo -como Edmund Wilson, Thomas Mann, John Dos Passos - para que se concluyera el hostigamiento político.
Pero Stalin ya había dado orden de asesinar a Trotsky, y Jotov, encargado de las operaciones contra Trotsky en México, se valió de dos comunistas españoles, Ramón Mercader y Caritat del Río de Mercader (madre e hijo), para llevar a cabo el plan.
Olivia Gall revela en su libro Trotsky en México y comprueba en las primeras páginas del libro la participación del líder cubano Julio Antonio Mella en la constitución de la Oposición de Izquierda en el seno del PCM de los últimos años veinte. Este episodio, "borrado" de la historia, impone una nueva lectura de su violento asesinato una noche de enero de 1929, en las calles de Abraham González.
Obliga inmediatamente a redefinir el papel que jugó su amante, la fotógrafa italiana Tina Modotti, que lo acompañaba aquella noche. Un turbulento año después, bajo una falsa acusación de intentar asesinar al presidente Pascual Ortiz Rubio, Modotti fue expulsada de México y embarcada a la fuerza rumbo a Europa. En el mismo barco se encontraba como lo comprobó la investigadora alemana Christine Barckausen-Canale su nuevo compañero, el también italiano Vittorio Vidali, alias Eneas Sormenti alías Carlos Contreras.
Después de diez años de militancia en la matriz moscovita del Socorro Rojo Internacional y de varias misiones secretas por Europa, la pareja Vidali-Modotti reaparece en México, semanas antes del primer intento de asesinato contra Trotsky en mayo de 1940 y todo parece indicar que, desde las oficinas del Edificio Ermita donde operaba, Vidali fue el autor intelectual de los diversos complots que culminaron con el crimen de Coyoacan de agosto de 1940. Aunque el palacete en el que vivía estaba fuertemente custodiado, David Alfaro Siqueiros que fue agente de la GPU (luego KGB, hoy FSB) desde 1928 junto a su hermano y otros miembros de su familia, participaron personalmente en este episodio más conocido en el fallido ataque armado del 24 de mayo contra la casona de Viena, por lo cual fueron inculpados y desvinculados del PCM en un intento de poner a salvo al Partido de todo vínculo en el acoso terrorista.
Ante la imposibilidad de negar estos hechos, Siqueiros construyó en los años cuarenta un discurso justificatorio particularmente atroz cuya retorcida retórica avalan algunos aún en nuestros días. Uno de los argumentos de esta retórica es la acusación de inconsecuencia política de Diego Rivera, a la que se suma ahora la acusación de macho despertada por la reivindicación de precusorsas del feminismo de su "amiga" Tina Modotti y su esposa Frida Kahlo. Ramón Mercader lograría infiltrarse en su círculo ganándose la confianza de una de las secretarias de Trotsky. Con el pretexto de que leyera un escrito suyo se acercó a Trotsky y mientras leía cogió un piolet colgado en la pared de la estancia, clavándoselo por detrás. Trotsky reaccionó enérgicamente pidiendo ayuda pero no se pudo hacer nada. Moriría un día más tarde. Mercader pasó 20 años en prisión por este crimen. Durante el estalinismo los ideólogos oficiales del régimen se encargaron de revisar la figura de Trotsky haciéndolo aparecer como un traidor, aunque el trabajo historiográfico posterior ha demostrado que no son ciertas las aseveraciones hechas contra él.
Cuando sintió que la muerte se aproximaba, Trotsky redactó un breve Testamento, acto que es recogido en una escena de El asesinato de Trotsky, de Joseph Losey, y que se encuentra según Roberto Benigni, junto con los libros de Carlo Levi, entre las fuentes primordiales de inspiración de su laureada película La vida es bella, título extraído del texto, "La vida es hermosa", unas palabras que contrastan con una situación en la que el horror tiene que ser superado por una apuesta de confianza en la vida, aunque sea pensando en su "disfrute" por parte de las nuevas generaciones, a las que había que ahorrarles el espectáculo más espectral de la barbarie reaccionaria.
El exilio mexicano de Trotsky y su muerte violenta en agosto de 1940 en Coyoacán ingresaron en efecto, desde hace por lo menos dos décadas, en las mitologías culturales. Basta citar a colación el éxito de librerías de las memorias del Leandro Sánchez Salazar, el policía mexicano encargado de investigar el asesinato, o las del criminalista Alfonso Quiroz Cuarón, o la compleja novela al estilo John Le Carré de Jorge Semprun, La segunda muerte de Ramón Mercader. El asesinato de Trostsky y la complicidad en el crimen entre la Unión Soviética y el Partido Comunista Mexicano dirigido por Hernán Laborde y Valentín Campa, agudizó la crisis interna y fraccionamiento del PCM, iniciada en 1939. Debido a ello, el PCM recibió una fuerte crítica por parte del entonces Presidente, Lázaro Cárdenas (1934-1940). Todo esto, combinado con la corrupción interna del PCM, haría del anti-comunismo, y la inclinación hacia el fascismo, el tono del gobierno entrante de Manuel Ávila Camacho (1940-1946) , pariente político de Manuel Camacho Solís y Yedckol Polenvsky, importantes personajes muy cercanos a AMLO .
Finalmente, recomendamos visitar El Museo Leon Trotsky de la Ciudad de México, sito en Río Churubusco 410, Coyoacan, México City, México, teléfono: 55/5658-8732. Carlos Monsiváis dijo en una ocasión, Trotsky en México era como un "hipopótamo en el Lago de Chapultepec".
