Uruguay: desde la Base Eduardo Pinela, de la Cachimba del Piojo, a tres cuadras de la Plaza Raúl Sendic; los cumpas dicen
1).- En la Base Pinela -auténtico bastión revolucionario desde principios de los ´60-, año a año, un conjunto de compañeras y compañeros que tratamos con muchísimas dificultades de contribuir modestamente al necesario entrejido social con que afrontar los duros momentos que vive nuestro pueblo -y así, de alguna manera, emular mínimamente el ejemplo del querido Eduardo-, más allá de triunfalismos y entrevistas periodísticas, hemos procurado mantener en funcionamiento dicho local, emprendiendo proyectos y disparando ideas, no siempre con éxito, pero sí, siempre, con sano entusiasmo y la esperanza de que nuestro pequeño aporte ayude a superar, al menos, naturales estados de ánimo adversos entre muchísima gente de trabajo y muy buenos vecinos que, también, esperan y buscan lo mismo que nosotros;
2).- Entre nuestras actividades de muy bajo perfil propio, recordar y homenajear a Eduardo en lo que fue su hogar y el improvisado "cuartel general" de la Cachimba del Piojo en los tiempos en los que él encontró la muerte en un accidente de trabajo con apenas 24 años, recordarlo como él hubiese querido, con sencillez y sin sectarismos, ha sido lo que hemos procurado llevar adelante año tras año, con su gente, con vecinas y vecinos trabajadores que lo conocieron y lo quisieron infinitamente, y con otros que no lo conocieron pero también lo aman como debemos amar y honrar a todos nuestros caídos en cualquier cinrcunstancia y sin andar mirando a qué corriente pertenecían o dejaban de pertenecer.
3).- Este año lo repetimos, afortunadamente con una concurrencia bastante más amplia y numerosa que en años anteriores, de lo que nos congratulamos y así lo expresamos abierta y fraternalmente el jueves 13 de agosto, entre las 20:00 y las 22:30 horas. Es más, sugerimos como grupo, en esta ocasión, que debía pensarse en cómo seguir la charla que se produjo sin mucho esfuerzo a pesar de los muchos matices y las grandes diferencias habidas entre los concurrentes; lo hicimos así por creer que a las Compañeras y los Compañeros caídos en la lucha, debemos homenajearlos de esta manera, encarando de frente, sin prejuicios pero tampoco sin pelos en la lengua, sincera y frontalmente, como corresponde al menos entre quienes deseamos seguir siendo lo que somos: militantes sin fama ni micrófonos, ni más ni menos que nadie, gente dispuesta a seguir peleándola, pero no ya aguantando paternalismos ni caprichos de "luminarias" o "aparatitos" de ninguna especie, que vengan a darnos cátedra de nada, ni muchos menos "darnos órdenes".
4).- Eso fue "la reunión", efectivamente, a la que se alude en la tan comentada entrevista. Ese fue el encuentro con los "radicaletas", entre los cuales había varias vecinas muy pero muy entradas en años y muy pero muy respetuosas de la memoria de aquel "radicaleta" que cayó de un 17ª piso, con 24 años, reventado de cansancio, fundido de tanto laburar y a la vez de tanto darle a la pata y al corazón para tratar, por aquellos años, de arrimar su granito de arena a lo que no titubeaba en llamar por su nombre: la revolución y el socialismo, poco importaba si era o no con un fierro en la mano, si cuadraba, o sencillamente repartiendo un volante u organizando alguna actividad constructiva y merecida para los más chicos del barrio.
Ese fue el encuentro entre quienes quisieron homenajear a Eduardo, sin andarnos poniendo cartelitos de lo que sea, porque no está bien marcar a la gente como ganado ni tampoco cabe hacerlo hacerlo con tanta ligereza como la exhibida mediáticamente, luego, sin decir claramente a qué se fue esa noche a la querida Base "Eduardo Pinela", que no es un reducto ni un escondrijo de mala muerte "administrado" por taraditos que no saben de qué hablan cuando dicen socialismo, sino un sitio de respeto y lucha que será defendido siempre como tal, entre los "radicaletas" del barrio y otros barrios y tal vez algún "reformeta" de esos que se han ganado el respeto de los vecinos por estar donde hay que estar en las buenas y en las malas cuando las papas queman (y ¡si quemarán más de una vez!).
5).- Adjunto, para refrescar la memoria y hacerse mejor idea sobre qué estamos hablando, dos notitas entregadas mano a mano esa noche entre todos los concurrentes; en ellas no se dejan dudas, ni por asomo, de qué piensan todavía las vecinas y los vecinos que bien recordamos a Eduardo, sobre la revolución, sobre el socialismo y sobre la práctica de los que abandonaron una cosa y la otra (sobre si la humanidad está o no preparada para el socialismo, ella lo dice día a día; ella, la humanidad, que no habla de socialismo, pero que lo busca empecinadamente y sin más preparación que el hambre, la miseria y la bronca dejada por los que abandonaron hasta la palabra socialismo; esa misma humanidad que sábado a sábado, en la Plaza Raúl Sendic, a tres cuadras de la Base Pinela, más allá de que se vote a quien se vote, vé en el socialismo la única salida... En el socialismo, no en su negación).
Muy agradecido y con un abrazo fraterno (van las notas).
Firma: uno más dentro de "la 8".
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Eduardo Pinela vuelve a decirnos que nuestro destino es el mismo y uno solo: REVOLUCIÓN
En tiempos de posibilismo al mango y del hacé la tuya a como dé lugar, cuando los misiles de la prédica capitalista apuntan a la destrucción total de valores de la clase obrera y de la moral revolucionaria, detenernos a honrar la memoria de personas como Eduardo Pinela, equivale a levantarnos no solamente contra el olvido, sino también contra nuestras agudas debilidades actuales, para buscar en esas vidas jóvenes y ejemplares de tantas y tantos, un aliento, una señal, la recuperación de al menos un cachito del rumbo que ellos trazaron con su entrega y su rebeldía sin concesiones.
Recordar, hoy, al querido Compañero Eduardo Pinela, no es reivindicar a quien se reivindica solo, a través de su propio ejemplo; recordarlo es resistir la ferocidad de la misma clase dominante contra la que pelearon Eduardo y muchísimos más -miles y miles más-, y resistir también al riesgo de la peor de las derrotas, que es la que nos lleva a la conclusión de que la lucha y los caídos han sido en vano, que nada hemos podido cambiar desde aquellos años en los que el atropello, la injusticia, los crímenes del capitalismo, pusieron en nuestras manos las armas con las cuales ir a buscar más armas del arsenal de los ricos, para derrocarlos, someterlos a la justicia popular e iniciar un camino de liberación.
Resistir, hoy, es rescatar la idea de que por más agreste e inhóspita que esté la senda ya trazada, ella será nuevamente desbrozada si cada día y cada minuto de nuestras vidas, nos replanteamos el combate a la resignación y el derrotismo agarrando por las guampas al toro de la segmentación, el sectarismo y las diversas formas del divisionismo que hacen estragos con tanta eficacia como los embates de nuestros enemigos históricos: la oligarquía y el imperialismo.
Honrar la memoria de Eduardo Pinela y muchas y muchos más caídos en este medio siglo de revolución renga, es más que nada, en estos momentos duros y difíciles, un gesto y un deseo de poder estrechar las filas de un movimiento popular asediado por las propuestas imbéciles de un mundo mejor en un mundo que está muriendo aunque lo haga matando a mansalva de balas y de hambre a media humanidad.
Recordar a Eduardo, y en él, a todas y todos los que se han ganado para siempre un lugar en el alma del pueblo, significa juntarnos y volver a juntarnos en estos diminutos encuentros casi familiares, para reconocernos y para reconocer en nuestra voluntad de estar juntos, el compromiso de estar más juntos aun logrando estarlo férreamente unidos y con valentía revolucionaria para tentar caminos de unidad que no están escritos en ningún lado, pero que existen si existimos nosotros en el reconocimiento cotidiano que ayuda a reconocer o volver a conocer nuestro propio destino como humildes integrantes de este pueblo oriental...
Pues Eduardo Pinela vuelve a decirnos que el destino de los oprimidos es uno solo y el mismo para todos en cualquier lugar donde reinen la injusticia y la prepotencia; nuestro destino es la revolución.
Y en la revolución socialista está la ¡PATRIA PARA TODOS!!!.
Agrupación 8 de Octubre / 13 de agosto de 2009
Montevideo
agrupocho10@gmail.com
A nuestro querido Eduardo...
En momentos en que flamean las banderas, que los discursos son promesas, que a codazos y zancadillas se disputan "representaciones" falseadas... revivir historias, ésas, las expropiadas y enterradas, sólo asomadas para, en alguna anécdota, servir de "certificado" a algún ídolo de patas de barro.
La Teja, arropada en su tradición solidaria y combativa, sigue, pese al paso del tiempo, guardando casi en secreto sus historias... las de tantos hoy anónimas vecinas y anónimos vecinos que en aquellos agitados años grabaron a fuerza y coraje, sin medias tintas ni protagonismos idiotas, el camino de construcción que desembocara en la herramienta de liberación popular.
Olvidados hoy por toda una camada de oportunistas, los que claro está no resistirían la comparación, van sólo quedando presentes en el recuerdo de ya unas pocas canosas cabezas.
Reivindicar a verdaderos protagonistas no es solamente revivir trascendentes momentos que, con el paso de los años, se han convertido en emocionantes recuerdos que florecen en nuestros cada vez más esporádicos encuentros. Los falsos íconos de hoy asientan sus credenciales en el olvido... esperando que el tiempo borre toda traza de una historia aún no escrita, ese pasado aún tan presente en actitudes y renunciamientos para tantos tan inexplicables.
Esquinas, calles, plazas, clubes, fábricas, ranchos o casas... ¡cuántas historias!, sus protagonistas: hombres y mujeres jóvenes mezclados con algunos más, ya tordillos. Una "barra" como tantas de entonces, un club de fútbol creado en el potrero, un arenal siempre endurecido por la humedad de «la cachimba», a la que vaya a saber quien la bautizó como "del Piojo"... la infaltable peluquería "para caballeros", tertulia de participación libre para todos, salvo para milicos y carneros.
El abajo se movía... minoritario, fuertemente solidario en el país que caía a pedazos. Principiaban los años 60, de la afamada "Suiza de América" sólo iban quedando de ese queso, los agujeros; el tallercito que fabricaba esteras de junco de la vecina doña Amelia dejó de funcionar, lamentos de los viejos gallegos emigrados, don Celso y la Lorenza que conocían de otras bien difíciles allá por sus lejanas Orense y Coruña...
Pero no todo fueron broncas y lamentos.
La solidaridad con los más afectados era norma, de vecino a vecino... quedaba escuela de lo que fueron las inundaciones del 59, y las ollas populares de los obreros en lucha. Día a día se resentían los salarios, ¡cuándo no!. Para peor, la pérdida de los empleos. Unos barbudos amantes del ron, la rumba y el béisbol mostraban que, con unidad y acción, otro gallo ensaya el canto...y allá en las barbas del Tío Sam.
Mal ejemplo para gente cansada de injusticias, reprimidos siempre, indomables y bastante "orejanos".
Ya no se dice más, que ciertas organizaciones se juntaron regularmente en un coordinador a poquitos pasos de la "Cachimba del piojo", que construyeron un local en lo que tenía un hoy "olvidado" Eduardo Pinela, obrero pintor y líder natural por su total entrega, no por su chamuyo... Lo dió todo, hasta su joven vida.
Aquella semilla que Eduardo cultivó junto a varios amigos de la infancia y otros compañeros, se convirtió en árbol, dió sus flores, sus frutos, tuvo y tiene sus marchitas, sus frutas maduras que alimentaron esperanzas, y como todo en la vida, también sus frutos podridos...
Aún queda el humilde rincón que guarda su nombre, siempre cerquita de lo que fue "la cachimba del piojo»...
Mientras arda una brasita, EDUARDO, Hermano, Compañero, seguís presente!!!.-
Francisco "Quito" Martínez (integrante de la Agrup. 8 de Octubre)
agrupocho10@gmail.com
Montevideo, Agosto del 2009
