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15 Septiembre 2009

México: el revolucionario César Yáñez Muñoz

enviado por coricara1305@yahoo.com.au

"VIVIR POR LA PATRIA O MORIR POR LA LIBERTAD"
César Germán Yáñez Muñoz

De no haber tenido la pretensión de emular a Ernesto "Che" Guevara, el próximo 23 de octubre, un hombre desconocido pero sin duda grande, estaría cumpliendo sesenta y seis años de edad.

Cazado como animal, después de haber esquivado durante dos meses la persecución de dos Batallones de Infantería del  Ejército Mexicano, el revolucionario César Yáñez Muñoz cifró con su muerte una leyenda que aun es transmitida por los habitantes de las cañadas de la selva lacandona. Su cadáver nunca fue localizado, por lo que su familia lo considera un desaparecido político y todavía demanda su presentación.

De forma autónoma, yo me uní a su búsqueda, sin resultados positivos. De cuantas fabulaciones y recuerdos difusos recogí, el más interesante me parece el alusivo al presunto diario de campaña de César. Las dificultades inherentes a una investigación de campo en una zona militarizada me impidieron darle seguimiento a la pista, pero ojalá alguien con más suerte que yo dé algún día con el cuadernillo, si es que existe.

A continuación, ofrezco una breve semblanza biográfica sobre la vida y muerte del joven César Germán. A partir de esta entrega intentaré subir tantas biografías de desaparecidos mexicanos como me sea posible, preferentemente en la fecha de su nacimiento. Dedico este esfuerzo investigativo y divulgativo a todos los desaparecidos políticos del mundo, por todo lo que les seguimos debiendo...

CÉSAR GERMÁN YÁÑEZ MUÑOZ (A) AGUSTÍN, PEDRO, MANUEL

Nació en la ciudad de Monterrey, N. L. el 23 de octubre de 1942. Era hijo del doctor Margil Yáñez Martínez y de la señora Beatriz Muñoz. Cursó el bachillerato en la Preparatoria No. 1 de la Universidad de Nuevo León y estudió leyes en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la misma.

En 1960 ingresó a la Asociación de Jóvenes Esperanza de la Fraternidad (AJEF) y comenzó a participar activamente en el movimiento estudiantil. En 1963 fue electo presidente de la Sociedad de Alumnos de la Facultad de Derecho y el mismo año intervino en la conformación del comité neoleonés del Movimiento de Liberación Nacional, del que se separó en 1965.

Yáñez y sus amigos más cercanos se dedicaron a asesorar movimientos campesinos y obreros y editaron el periódico Pueblo y Revolución. Debido a sus actividades, César pisó la cárcel por lo menos tres veces, pero salió de inmediato debido a que la presión popular impedía que hubiera presos políticos en el estado. Por aquel entonces, el grupo de César, integrado por simpatizantes fervorosos de la revolución cubana, promovió la creación de la Unión Revolucionaria Socialista (URS), la cual tomó las riendas del Instituto Mexicano-Cubano de Relaciones Culturales sección Monterrey, N.L. (IMCRC).

A través de Carlos Vives, Yáñez contactó a Mario Menéndez en la Ciudad de México y éste invitó a la URS a formar parte del Ejército Insurgente Mexicano (EIM) que se gestaba en la selva lacandona. De este modo, el joven César abandonó definitivamente a su esposa y a sus dos hijos y se dedicó de tiempo completo a la lucha revolucionaria.

Cuando el EIM se disolvió, algunos de sus miembros tomaron la decisión de conformar las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), en cuya asamblea fundacional Yáñez fue elegido como primer responsable, un 6 de agosto de 1969. En 1972 impulsó la formación del Núcleo Guerrillero Emiliano Zapata (NGEZ), del que fue comandante en jefe y, en 1974, cuando dio inicio la primera operación contrainsurgente en las cañadas, conocida como Operación Diamante, "Manuel" dirigió el repliegue táctico del grupo en la selva lacandona, pero fue descubierto y asesinado por el ejército en Cintalapa, mpo. de Ocosingo, el 16 de abril de 1974.

Su cuerpo nunca fue encontrado y su familia denunció su desaparición por razones políticas. La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) acreditó el delito de desaparición forzada contra su persona en el año 2001.[1] El Ejército Zapatista de Liberación Nacional le ha extendido un reconocimiento especial en algunos comunicados.[2]

[1] 172-U, Caso del señor Yáñez Muñoz César Germán, Exp. CNDH/PDS/91/ CHIS/S00036. 000 en http://www.cndh. org.mx/lacndh/ informes/ espec/desap70s/ expedientes/ URBANA/fr_ urbana.htm

[2] "Carta de Marcos a familiares de desaparecidos políticos", La Jornada, 18 de abril de 2000, México, versión electrónica en: http://www.jornada.unam.mx/2000/04/18/piedra.html ;

Comunicado leído por el Subcomandante Marcos en la Casa Museo del Dr. Margil en el 23 aniversario del EZLN, 17 de noviembre de 2006 en: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/la-otra-campana/579/

Publicado por Adela Cedillo
http://guerrasuciamexicana.blogspot.com/2008/10/csar-germn-yez-muoz.html

Casa-Museo del Doctor Margil AC, Municipio de Apodaca, Nuevo León

Palabras de la Comisión Sexta en el 23 aniversario del EZLN en el 2006
17 de Noviembre 2006

Vayan ustedes a saber por qué o cómo, pero el caso es que el EZLN salió muy otro.
Tal vez haya sido por la extraña mezcla de norte, centro y sur de México que animó sus primeros pasos.
O tal vez por la inmensamente mayoritaria sangre indígena de sus dirigentes, dirigentas, soldados y soldadas, bases de apoyo, y autoridades autónomas.
O tal vez por el largo y complicado puente que une, a pesar de los años, la distancia, los dolores, las desapariciones y las muertes, a esta casa, hoy sede de la "Casa Museo del Doctor Margil A.C.", con las montañas del sureste mexicano.
O tal vez sea por el amasijo de todas esas cosas, que fueron y son la argamasa que nos da identidad, raíz histórica, aspiración y modo a los zapatistas, a las zapatistas.
Los modos y "ni modos" del EZLN han desconcertado a cercanos y lejanos al llamado neo zapatismo. Y cuando alguien aventura una definición o una certeza, ¡zaz!, las y los zapatistas salimos con alguna de nuestras ocurrencias.

Ya ven cómo hacemos rompecabezas con los calendarios y las geografías. Y luego resulta que las historias y mapas no se entienden si se acomodan mirando hacia arriba, y sólo quedan cabales si se mira hacia abajo y si se pone uno de cabeza.
Un ejemplo: uno de los oficiales insurgentes del EZLN sostiene firmemente que, en lugar de felicitar a los cumpleañeros y cumpleañeras en su día, a quien habría que celebrar es a la madre o al padre, o a ambos.

Hoy el EZLN es el cumpleañero.
Así que yo quiero darle luz y tibieza a mis palabras en este lugar, que vio crecer a César Germán Yáñez Muñoz, nombrando y celebrando a Doña Beatriz Muñoz García, originaria de Nueva Rosita, Coahuila, y al Doctor Margil Yáñez Martínez, originario del municipio Lamadrid, en Coahuila, que fueron sus padres.
La digna sangre que César Germán y sus hermanos y hermanas llevan en las venas, vino de esa mujer, la doña Rosita le decíamos, y de ese hombre, a quien llamábamos "el don Romeo".
Y no nombro ni celebro el dolor de no tenerlos aquí con nosotros. Tampoco el que ellos cargaron durante tantos años, buscando la respuesta a la pregunta de qué pasó con el tercero de sus hijos.

No, pero en cambio nombro y celebro las semillas que formaron, cuidaron y orientaron para que fueran lo que fueron y sean lo que son.
Así que aquí hay otro ejemplo del modo muy otro de los zapatistas, porque el don Romeo, el doctor Margil pues, nomás asomándose al mundo se dio en complicar los calendarios. Y es que al doctor se le ocurrió la travesura de nacer un 29 de febrero, haciendo un desmadre padre con sus cumpleaños.
Pero no sólo, porque resulta que el don Romeo, previo acuerdo con la doña Rosita y habiendo hecho el trato respectivo entre quienes se aman, pues se dieron a la amable tarea de nacer rebeldes.

Uno de los paridos por esa digna sangre, cuando el don Romeo sólo tenía en su broma de calendario, un poco más de 7 años, fue llamado "César Germán", y nombrado cumpleañero cada 23 de octubre hasta el año de 1974, cuando fue desaparecido por el gobierno federal mexicano encabezado por un criminal llamado Luis Echeverría Álvarez.

A la rebelión contra el calendario, César Germán sumó la de la rebelión contra la muerte. El recién nacido había recibido la sentencia de muerte cuando vio la luz primera con apenas un kilo de peso. Pensaron que no duraría sino unas horas, pero César Germán fue arrancando vida de estas tierras regiomontanas y libró un año, dos, tres, cuatro, y fue pintándole caracolitos a los calendarios hasta que la noche del 6 de agosto de 1969 lo encontró, ya arrebatados 26 años a la muerte, fundando junto a otros mexicanos un proyecto de vida, de libertad, de justicia y de democracia para ese país que ya dolía y que todavía se llama México, uno de los proyectos más hermosos, nobles y honestos que ha conocido la humanidad: el proyecto de prepararse para aprender, para obedecer, para despertar.

Hoy el EZLN es el cumpleañero.

Pero en nuestro modo hay que celebrar a quien nos engendró.

Por eso hoy, en nuestro 23 aniversario, quiero nombrar y celebrar a quienes, en estas tierras norteñas, formaron y cuidaron a la organización madre de lo que hoy es conocido públicamente como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

En Monterrey, Nuevo León, hace más de 37 años, un pequeño grupo de personas nacieron lo que llamaron Fuerzas de Liberación Nacional. Desde su origen la dotaron de una ética de lucha que después heredaríamos quienes somos parte del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Ni secuestros ni asaltos fueron fuente de sus recursos. En cambio, sustentaron su economía y su tamaño en el trabajo político entre la población explotada, despojada, despreciada, reprimida.

Ni acciones espectaculares, ni golpes de mano marcaron su andar. En cambio, alimentaron lo que llamaron "acumulación de fuerzas en silencio", esperando el momento en que el pueblo, nuestro pueblo, requiriera de los modestos esfuerzos de una organización marcada por la frase del general insurgente, Vicente Guerrero, de "vivir por la patria o morir por la libertad".

No asentarse donde tenían el apoyo, el conocimiento, la costumbre de vivir, trabajar y luchar, sino cruzar el país e irse al último rincón de nuestra Patria: las montañas del sureste mexicano.

No engañar, sino hablar con la verdad sobre caminos y dificultades.
No el culto a la muerte, ajena o propia, sino la lucha por la vida, pero por una vida mejor para quien sólo conoce la supervivencia adolorida del que nada tiene.

No calcar manuales e importar teorías, análisis y experiencias extranjeras y extrañas, sino enriquecer las ciencias y las artes de la lucha con la historia de México y el análisis de nuestra realidad concreta.
No imponer, ni con armas ni con argumentos, la idea propia, sino escuchar, aprender, convencer, crecer.
No seguir el calendario de arriba, sino ir construyendo el calendario de abajo.
No dejarse imponer coyunturas ajenas, sino trabajar para tener la posibilidad de crear las propias, abajo y a la izquierda.

La ética del guerrero que se forjó en una casa de la ciudad de Monterrey, Nuevo León, México, habría de encontrarse años después con la ética de los guerreros de raíz maya en las montañas de Chiapas.
De esa mezcla habría de nacer no sólo el EZLN, también la palabra hecha arma, escudo y espada de los más olvidados de la Patria: los pueblos indios zapatistas.

Ya antes dije que los zapatistas somos muy otros. En esta otredad tenemos la creencia de que a la tierra se le da por parir, cada tanto, a una generación de hombres y mujeres a quienes encomienda una tarea determinada. Una misión especial, decimos los militares.

Los hombres y mujeres que en los 60's, 70's y 80's lo dejaron todo para tener nada, son nuestras madres y nuestros padres. A ellos y ellas llamamos la "generación de la dignidad", la generación que tuvo como propósito el nacernos y heredarnos lo mejor de su historia personal y colectiva, para formar no a maestros, ni dirigentes, ni mandos, sino aprendices aplicados, dispuestos a aprender de quienes abajo son los que son: indígenas, campesinos, obreros, empleados, ancianos, mujeres, jóvenes, niños y niñas.

Si ahora no están con nosotros para este cumpleaños, no es porque no lo hayan previsto.
Su ausencia fue siempre de una alta posibilidad en el camino y el paso que eligieron, para que nosotros en él andáramos y, a estas alturas del partido, sigamos constatando que las botas de estas mujeres y hombres nos siguen quedando grandes, y tal vez eso sirva para explicar nuestras torpezas y tropiezos.

Esta generación de la dignidad tuvo algunos de sus destellos más luminosos en:
El compañero César Germán Yáñez Muñoz (el compañero Pedro o Manuel), originario de Monterrey, Nuevo León. Desaparecido político desde 1974.
El compañero Alfredo Zárate Mota (el compañero Salvador), originario de Veracruz. Caído en el cumplimiento de su deber en 1974.
El compañero Mario Sánchez Acosta (Manolo), originario de Veracruz. Caído en el cumplimiento de su deber en 1974.
El compañero Mario Alberto Sáenz Garza (Alfredo), originario de Monterrey, Nuevo León. Caído en el cumplimiento de su deber en 1977.
El compañero Raúl Pérez Gasque (Alfonso), originario de Yucatán. Desaparecido político desde 1974.
El compañero Ricardo, originario de Tamaulipas. Caído en el cumplimiento de su deber en 1974.
El compañero Gonzalo, originario de Coahuila. Caído en el cumplimiento de su deber en 1975.
El compañero Juan Guichards Guts (Héctor), originario de Chiapas. Desaparecido político desde 1974.
El compañero Federico Zurita Carballo (Tomás), originario de Tabasco. Desaparecido político desde 1974.
La compañera Elisa Irina Sáenz Garza (compañera Murcia), originaria de Monterrey, Nuevo León. Desaparecida política desde 1974.
La compañera Carmen Ponce Custodio (compañera Sol), originaria de Chiapas. Caída en el cumplimiento de su deber en 1974.
La compañera Dení Prieto Stock (compañera María Luisa), originaria de Nueva York, Estados Unidos. Hija de padre mexicano y madre norteamericana, Dení Prieto Stock se hizo mexicana por elección. Caída en el cumplimiento de su deber en 1974.
Anselmo Ríos Ríos (compañero Gabriel), originario de México, Distrito .Federal. Caído en el cumplimiento de su deber en 1974.
El compañero profesor Fidelino Velásquez, originario de Chiapas. Desaparecido político desde 1974.
La compañera Julieta Glockner Rosains (compañera Aurora), originaria de Puebla. Caída en el cumplimiento de su deber en 1975.
La compañera Ruth, originaria de Campeche. Caída en el cumplimiento de su deber en 1982.
El compañero Mario Marcos, originario de Monterrey, Nuevo León. Caído en el cumplimiento de su deber en 1982, y de quien yo tomo el nombre.

Tan grande fue la luz de esta generación, que su resplandor llegó hasta las montañas del sureste mexicano y semilla fue de lo que hoy se conoce, en México y el mundo, como Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Entre las sombras de la lucha clandestina en el México de los 60's y 70's, forjaron una ética que fue también su método de hacer y de hacerse.
Con esa ética se fundó, hace 23 años, el EZLN en Chiapas, México. Con esa ética creció y con esa ética salió a la luz de afuera el día primero de enero de 1994.
Hay hombres y mujeres que deciden nada tener, nada poseer de bienes materiales. Si preguntamos qué heredan esas mujeres y hombres a otros, a otras, se suele responder que su ejemplo.

Quienes son parte de nuestra raíz como zapatistas no sólo nos heredaron su ejemplo, también nos heredaron una tarea, UNA MISION

Vale. Salud y, claro, los cumplimos muy felices porque no estamos solos, y solas, según.

Desde Nuevo León, el otro norte de México.

Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Noviembre del 2006.
http://enlacezapatista.ezln.org.mx/la-otra-campana/579

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