Cuba: El sombrero de Camilo
El sombrero de Camilo
Un día llegué yo a caballo a donde ellos estaban: era el día que llevaba el animal para ensillárselo a Camilo para que se trasladara de un lugar a otro, y él coge y se pone mi sombrero y me dice que a mí no me lucía ese sombrero, que le lucía, por ejemplo, al capitán Camilo, y se lo puso, se miró en un espejito y me dice:
¿Qué chico? Ponte la gorra esta.
Le digo:
Bueno, me la llevaré para la casa y me pondré otro sombrero que tengo allá, que inclusive es mejor que este que tengo puesto, que tiene unos cuarenta años ya.
Él se quedó con el sombrero y yo lo miraba y me reía, y él luego miraba que yo le estaba mirando el sombrero y él se reía y guiñaba un ojo y le hacía señas a los otros compañeros. Y él luego le hacía señas a ellos de que yo estaba mirando el sombrero; parece que él pensaba que yo quería el sombrero, pero era mirando que lucía bien. Ese sombrero que Camilo traía era mío. Era mío y a mí me era orgullo que a él le luciera bien, lo trajera y que Camilo con ese sombrero luce más bonito todavía. Ese sombrero se lo regalé, se lo regalé yo en el sentido que él lo cogió y se lo puso y le quedó bien, me miró y me dijo que le lucía más a él que a mí y se quedó con él.
(Narración de Rafael Verdecia Lien)
http://www.granma.cubasi.cu/2009/10/12/nacional/artic10.html
