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13 Octubre 2009

México: DECLARACIÓN CON MOTIVO DEL DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN

DECLARACIÓN CON MOTIVO DEL DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN
 
TENEMOS DERECHO A COMER
INDEPENDENCIA ALIMENTARIA ¡YA!

En el marco del Día Mundial de la Alimentación y la Soberanía Alimentaria, las organizaciones que participamos en la Campaña Nacional Sin maíz no hay país hacemos un llamado urgente al gobierno federal y al Congreso de la Unión para que asuman su responsabilidad y actúen para detener el avanzado proceso de destrucción de las sociedades rurales y los recursos naturales, a la vez que exigimos la reorientación de las políticas públicas hacia la recuperación del potencial productivo del país. La verdadera independencia y soberanía residen en la capacidad de producir en el país los alimentos que necesita nuestra gente.
 
Hoy en México, nos encontramos ante un panorama de emergencia alimentaria, económica y ambiental. Lo constatan las siguientes evidencias:

  • El país es cada vez más dependiente de las importaciones agroalimentarias, como resultado de la insuficiente producción doméstica de alimentos. Producción que se ha visto mermada por los perniciosos efectos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), desde 1994.
  • México importó en 2008 el 42% de su consumo alimentario. Para comer dependemos de las importaciones del 97% en soya; 70% en arroz, 50% en trigo; 33% en maíz; 30% en sorgo; 10% en cebada; 20% en carne de res; 33% en carne de cerdo; 14% en carne de pollo; 13% en leche.
  • En lo que va de la administración calderonista (2007-2008), las importaciones agroalimentarias han ascendido a la cifra récord de 40 mil millones de dólares; un promedio sin precedentes de 20 mil millones de dólares por año que contrasta con el presupuesto anual de la Sagarpa (2008): 5 mil millones de dólares.
  • Volumen y valor de las importaciones de granos y oleaginosas (maíz, frijol, trigo, sorgo, arroz, cebada, soya) durante la administración de Cárdenas al frente de la Sagarpa: 36.5 millones de toneladas equivalentes a 10 mil millones de dólares; promedio anual de 18.2 millones de toneladas y de 5 mil millones de dólares.
  • Lejos de las promesas y fantasías agroexportadoras, México es un importador neto agroalimentario. El saldo de la balanza comercial agroalimentaria durante el calderonato (2007-2008) ha sido -7,500 millones de dólares; un promedio anual de -3,750 millones de dólares. En 2007, el saldo negativo de la balanza comercial agroalimentaria alcanzó la cifra récord de 5 mil 587 millones de dólares, poco más del 50% del saldo negativo de la balanza comercial total en ese año. El sector agroalimentario es responsable de la mitad del déficit de la balanza comercial total de México.
  • En los últimos 10 años, la superficie sembrada de maíz ha disminuido en un millón de hectáreas y la de frijol disminuyó en 500 mil hectáreas.
  • Un millón de hectáreas de riego permanecen ociosas por falta de mantenimiento de los sistemas de riego, de crédito y rentabilidad de los cultivos.
  • Las exportaciones agroalimentarias han aumentado pero en menor proporción que las importaciones. Además, las exportaciones agroalimentarias están excesivamente concentradas en una minoría de agricultores ricos y empresas exportadoras, buena parte de ellas extranjeras. Los beneficios de las agroexportaciones se concentran en muy pocas manos con un altísimo costo social (explotación de jornaleros agrícolas sin salarios adecuados, sin seguridad social, con pésimas condiciones de higiene y seguridad -envenenamiento con pesticidas, enfermedades congénitas en nacimientos, etc. - y con altísimos costos ambientales (contaminación de mantos freáticos y de suelos agrícolas, abatimiento de los acuíferos, ensalitramiento de áreas de riego, etc.).
  • 20 millones de personas (18 de cada 100) viven en pobreza alimentaria, es decir, tienen hambre. Tres de cada diez personas que viven en el campo no cuentan con los medios para adquirir la canasta básica.
  • En México, la anemia afecta a casi 1 de cada 3 niños a escala nacional y a 35 por ciento de los menores pertenecientes a grupos étnicos, por lo que ambos grupos se encuentran en riesgo de perder entre 12 y 15 por ciento de su potencial intelectual, con los problemas de aprendizaje y baja estatura que esto genera, además de ser entre 8 y 12 veces más propensos a contraer enfermedades infecciosas, como diarrea e influenza o enfermedades crónico-degenerativas.
  • Paralelamente, tenemos el primer lugar en obesidad infantil en el mundo y el segundo en obesidad en la población adulta; 70 por ciento de este grupo padece sobrepeso.

Nuestra lucha no es por restaurar un pasado que no volverá. Es por reconquistar las bases, las raíces mismas de un futuro libre, soberano, próspero para las comunidades, para las personas, para los pueblos que componen nuestra patria. Nuestro combate no es el de unos cuantos, no es el de un sector particular, ni tampoco el de un gremio.
 
Nuestra lucha es por los derechos que se nos han conculcado a todos: el derecho a producir, el derecho a vivir dignamente de nuestro trabajo, el derecho a alimentarse sanamente sin transgénicos, alimentos de calidad nutricional en cantidad suficiente y aceptables culturalmente, el derecho a construir una economía humana, basada en nuestra idiosincrasia, que facilite el acceso y disfrute a los avances de la ciencia y de la tecnología en combinación con los conocimientos tradicionales acumulados a lo largo de milenios, la ciencia campesina, el derecho a que nuestra agricultura y nuestras comunidades campesinas no sólo sobrevivan sino que vivan con posibilidades de futuro y dignidad. Y que las y los consumidores tengan acceso físico y económico a alimentos de calidad nutricional suficiente y aceptable culturalmente.

En ejercicio legítimo de nuestros derechos, defendemos de forma pacífica y creativa el futuro de nuestra alimentación, que es también el futuro de la Nación. Esta gran alianza conformada por la Campaña Nacional Sin maíz no hay país tiene como objetivo proteger nuestros bienes comunes y el bienestar colectivo; trabajaremos para:
 
1) Consolidar un modelo alternativo que vele por la soberanía alimentaria, que cuente con políticas públicas de desarrollo rural sustentable para todo el campesinado del país.
2) Rechazar la liberación de maíz transgénico, que pone en riesgo las 59 razas y por lo menos 200 variedades de maíz nativo existentes en México. No es posible que se permitan más casos de contaminación en el centro de origen y diversidad del maíz, como los ya registrados en Tamaulipas, Sinaloa, Puebla, Chihuahua y las delegaciones Magdalena Contreras y Milpa Alta, en el Distrito Federal. Es imperativo consolidar la moratoria a la siembra de maíz transgénico en México y rechazar las solicitudes para sembrar esta tecnología riesgosa para el campo mexicano. Las autoridades no deben ceder a las presiones de empresas transnacionales como Monsanto y pasar por encima de las recomendaciones internacionales y de científicos mexicanos de restablecer la moratoria total a la siembra de maíz transgénico en el país.
3) Renegociar el TLCAN en su conjunto y, en particular, cancelar su capítulo agropecuario.
4) Prohibir el uso de alimentos y tierras agrícolas para producir agrocombustibles. Está demostrado su impacto sobre los precios de los alimentos, además de su saldo negativo en términos ambientales.
5) Elevar a rango constitucional el  Derecho a la Alimentación; para garantizar el abasto de alimentos de buena calidad en todo el país, rechazando los monopolios alimentarios y la publicidad engañosa en alimentos y bebidas.
6) Impulsar la agricultura campesina sustentable y las técnicas de producción agroecológicas, reconociendo las  aportaciones económicas, sociales, ambientales y culturales de nuestros pueblos indígenas y campesinos.
7) Aprobar por el Senado de la República con carácter urgente la Minuta de Ley de Planeación para la Soberanía y la Seguridad Agroalimentaria y Nutricional.
 
Hoy más que nunca, el reclamo de independencia, tierra y libertad vibra en nuestros corazones y estómagos. Convocamos al pueblo de México a conjuntar esfuerzos para defender lo que por siglos nuestros pueblos han creado, reproducido y defendido.
 
Esta semana se llevarán a cabo múltiples manifestaciones, iniciando el 12 de octubre por la defensa de las culturas originarias en todos los países latinoamericanos. En los próximos días se expresará el diálogo intercultural respetuoso de la diversidad en diversos puntos de la República y en la Ciudad de México. Se refrendará la necesidad de cambiar las políticas públicas para garantizar el derecho a la alimentación sana, segura y accesible para todos y todas y la soberanía alimentaria del país. El viernes 16 de octubre, Día Mundial de la Alimentación, será también escenario de las luchas campesinas, indígenas y populares en contra de las prácticas monopólicas de las corporaciones transnacionales que avasallan la producción y el consumo de alimentos en todos nuestros países.

 
Campaña Nacional Sin maíz no hay país
¡El hambre no espera!
¡Alimentos campesinos para México!

 Para tener más información de la Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País visite: www.sinmaiznohaypais.org

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