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18 Octubre 2009

Colombia: Viva el Pueblo... abajo el mal gobierno (Caminando por la gobernabilidad popular)

Viva el Pueblo... abajo el mal gobierno (Caminando por la gobernabilidad popular)
Colombia, Octubre 17 del 2009
editor@elcachicamo.net
http://www.elcachicamo.net/

Esto dijo el Armadillo
en la Minga legislando
con el pueblo movilizado
la ley va caminando.

Colombia recorre caminos contradictorios, mientras la mayoría de los gobiernos y pueblos de América Latina constituyen nuevas formas y métodos soberanos de relacionamiento con los Estados Unidos basado en la independencia y el respeto, el gobierno de Colombia promueve seguir convirtiendo a este país en una neocolonia, queriendo sujetar nuestro destino a las multinacionales y corporaciones financieras armamentistas del país del norte.

Colombia en contravía de la historia

En tanto, los gobiernos progresistas, democráticos y de izquierda del continente pugnan, mediante una política de unidad de los países del Sur (Unasur) por adoptar una Nueva Doctrina militar distinta a la doctrina de seguridad nacional que hace de los ejércitos de América una institución de terror, de persecución y de ejercicio criminal del poder hacia el pueblo convirtiéndose en su verdugo, el gobierno de Colombia convalida la seguridad democrática tiñendo de sangre campos y ciudades, criminalizando la lucha social y política.

Cuando todos los pueblos y la mayoría de gobiernos del continente toman distancia contra prácticas de terrorismo de Estado, las clases en el poder colombianas atizan convertirnos en una base de lanzamiento para agredir a los pueblos del continente y amordazar las ideas, las movilizaciones y las libertades del pueblo escalando la guerra y pretendiendo convertir al país en una sociedad signada por el silencio y la impunidad.

Tiene razón Noam Chomsky cuando afirma, en entrevista reciente que le hiciera Eva Golinger, que "hablar de soberanía de Colombia suena a chiste". Claro es que la oligarquía de este país nos ha conducido por la senda de la antidemocracia, pues de todos es reconocido que un fundamento de la democracia es la autodeterminación y por ello la democracia no puede existir si no hay soberanía de la nación que es ejercida por una auténtica soberanía popular.

Es sumamente grotesco y desastroso que Colombia ocupe el primer puesto en el mundo por ser el país donde más se asesinan indígenas y afrosdescendientes. En un lapso de 10 años han sido muertos 1.980 indígenas y solo en lo que va corrido de este año la suma va por los 85, es decir cada mes son asesinados 10 indígenas que supera el número de sindicalistas asesinados. Y otra realidad parecida viven nuestros pueblos y comunidades afro descendientes acumulando una tragedia humanitaria y del derecho al territorio y a la vida.

Somos una vergüenza y ocupamos los primeros puestos en lo que se refiere a la corrupción y de ser un país gobernado por las mafias paramilitares. En tres años han sido encarcelados e investigados por delitos de enriquecimientos y asesinatos o promoción de grupos paramilitares 102 congresistas y se han mostrado los vínculos del presidente Uribe con el narcoparamilitarismo. El número de congresistas untados de parapolítica es algo conservador pues opera el mecanismo del encubrimiento gubernamental.

La mayoría de los gobiernos de nuestra América se esfuerzan por un nuevo marco constitucional que signifique distanciamiento con el neoliberalismo por sus consecuencias desastrosas en la vida de los pueblos, el gobierno colombiano se empecina en liquidar la constitución del 91 y se ha destacado por promover el neoliberalismo como política de regulación y administración privada de la sociedad.

En conclusión, hay una casta dominante que anda en contravía de los sentimientos de independencia y democracia, de un nuevo modelo de desarrollo y de sociedad que recorren los pueblos de nuestra América y anda pegada al carro imperial del norte constituyéndose en una desgracia para el pueblo colombiano.

Buscando confluencias

Aunque hay una política dirigida desde la casta dominante para evitar que sean divulgadas las construcciones alternativas y el sentido de la vida cotidiana crítica que se vive en sectores importantes del pueblo, aplicando la autocensura en los medios de comunicaciones, hay una realidad social que estalla que se manifiesta y se moviliza muy a pesar de esta dictadura mediática.

Haciendo un seguimiento a las noticias alternativas y las fugas que se producen en los medios de la oficialidad gubernamental todos los días en Colombia ocurre un foro social o una conferencia política; sucede una marcha de habitantes reclamando agua potable o el mejoramiento de los servicios públicos, exigiendo el derecho a la alimentación y en contra de la pobreza, se suceden protestas o una asamblea estudiantil, una asamblea sindical y barrial, una tulpa o minga de pensamiento o asambleas políticas de oposición.

En los parques se aglomeran los pensionados y desempleados quienes en sus conversaciones tienen como referente la realidad del país tomando claro partido contra el orden de injusticias y de nulas oportunidades para trabajar.

Esta es una constelación cotidiana donde el país real asume una lucha y la crítica al desgobierno; donde el país de los que caminan de a pie o en los malos servicios de transportes colectivos sienten con crudeza lo que significa el neoliberalismo.

Pero también se van originando fuertes y combativas alternativas desde la oposición política y los movimientos sociales populares que han comenzado a tejer en el país una agenda desde los de abajo.

Ha sido importante y notable en esta coyuntura el relanzamiento político del Polo Alternativo Democrático, en la crisis de las fronteras y en la defensa de la soberanía nacional ante los acuerdos del gobierno uribista de instalar nueve bases militares norteamericanas, asumiendo una política que se empalma en favor de los pueblos y gobiernos democráticos del continente, buscando el diálogo con los gobiernos de los países vecinos.

El país Colombiano se va tiñendo de los colores del arco iris de la Minga de la Resistencia social y comunitaria de los pueblos que se va desplazando por todos los territorios con las mingas de pensamiento, que significa la divulgación de los cinco puntos de lucha pero al mismo tiempo, y esto es lo esencial, se van tejiendo entre todos los sujetos participantes la agenda de los pueblos en las TULPAS que se han ido celebrando.

Es clara la conciencia de confluencia en la comisión política de la Minga cuando afirma que "queremos ir juntando las resistencias y volverlas una sola", juntando las luchas, las aspiraciones y recogiendo desde los pueblos y desde los excluidos sus reivindicaciones para construir la agenda que permita pasar de nuestra condición actual de "un país con dueños y sin pueblos a un país sin dueños y con pueblos".

Para octubre, la Minga de la Resistencia Social y Comunitaria tiene previsto realizar tres pre congresos en Cali, Bogotá y Cartagena, que hacen parte de la construcción de una nueva juridicidad desde abajo, en un proceso que debe confluir el año entrante en un GRAN CONGRESO DE LOS PUEBLOS, que marcaría toda una fase de acción y construcción colectiva para dar un salto hacia un pensamiento de nación y de lucha por un nuevo gobierno de los pueblos y comunidades. Y ese Congreso estaría acompañado de marchas en todo el país como la Minga Heroica contra el hambre y la pobreza de la costa Caribe.

Se realizó un esfuerzo unitario con la presencia de más de 1.000 delegados de todo el país, quienes se congregaron en una Cumbre Social y Política. Este es otro escenario de unidad social que va marcando un camino de superación de la dispersión de las luchas sociales y políticas del país.

Esta Cumbre acentuó en cuatro las grandes tragedias del país: la Tragedia Económica del país sometido al neoliberalismo; la Tragedia Social de desempleo, ausencia de derechos sociales, de trabajo, salud, entre otros; la Tragedia Humanitaria que convierte a Colombia en el primer país en el mundo con más población desterrada y con el Estado más criminal y la última Tragedia de un Estado mafioso y parapolítico.

En sus definiciones la Cumbre Social y Política acentuó la lucha por un gobierno nuevo, en propiciar la movilización por la soberanía nacional, la seguridad alimentaria, la apuesta por la solución política y la paz, al mismo tiempo que dirige sus esfuerzos también por impedir la reelección presidencial.

La Cumbre Social y Política junto a la Minga de la Resistencia Social y Comunitaria se constituyen en dos referentes sociales y políticos que trabajan activamente por la confluencia y romper el estado de dispersión que ha estado presente en las luchas sociales y políticas del pueblo colombiano. Y con el PDA forman una triada de la posibilidad de hacer una marcha ascendente para superar el gobierno de las mafias y ganar en una nueva gobernabilidad de país digno y democrático.

Contrario a los medios de desinformación que muestran un país sumiso a los dictámenes de la alianza de los gobernantes y empresarios norteamericanos con la mafia criolla, el pueblo de la diversidad social y étnica está en lo cotidiano manifestándose y construyendo una alternativa al régimen arbitrario, genocida, neoliberal y de neocolonia que se nos quiere imponer y al que resiste como nación y como continente.

La Unidad y la Lucha tejen el futuro

Un nuevo fantasma recorre a Colombia y esta vez se refiere al fantasma de la Unidad, de la Lucha que confluye y se hace sumando voluntades populares con aspiración de país, con multiplicación de voces y de entrelazar las manos y juntar las resistencias para que no sean solitarias, sino solidarias. La conciencia de tejer una constelación de reivindicaciones para amasarlas en el arco iris de la diversidad con sabor a democracia, con sonidos de pies que caminan por las calles de las ciudades y de los campos, con los bastones de la autoridad milenaria que traen la justicia, con los cantos de protesta gritados por la pobrería, que cada día gana mayor presencia y sentido.

Hay necesidad de avanzar en tejer un escenario de mayor confluencia donde por lo menos coincidan el Polo Democrático Alternativo, la Minga de Resistencia Social y Comunitaria, la Cumbre Social y Política y otras expresiones del progresismo y la democracia auténtica y se conjuguen esfuerzos para definir una agenda nacional que recoja las luchas de resistencia, las tragedias del país, las expresiones que se viene construyendo de dinámicas metodológicas para que la gente de a pie y el pueblo sea protagonista de primera fila. En fin, se necesita un movimiento envolvente y convergente que atice la emergencia de un actor social y político colectivo que sea referente para una nueva esperanza.

Estamos de acuerdo con lo manifestado en el debate de la reelección en la cámara de representantes por la congresista afrodescendiente María Isabel Urrutia cuando afirmó: "Es una vergüenza violar la Constitución para perpetuarse en el poder". Colombia no puede seguir siendo gobernada por pillos que para mantenerse en el poder practican el genocidio.

Avancemos hacia una confluencia de toda la patria para un nuevo gobierno que represente la dignidad del país, que sea un claro referente para interlocutar en democracia y soberanía con los gobiernos y pueblos de América Latina. Que las marchas, los paros, las manifestaciones, todas las energías sociales, culturales, políticas, económicas deben encaminarse a acumular para una gran confrontación política: desplazar al gobierno tirano, mafioso y paramilitar y reemplazarlo por un gobierno que abra caminos hacia la segunda independencia, de la decencia y soberanía, de la paz y la solución política, de la dignidad en equidad social y de género, de frente a la construcción de un verdadero estado social de derecho, de la verdad y la justicia.

Por eso repetimos el llamado a que se haga un amasijo, a que se junten en un solo escenario de confluencia La Minga Social y Popular, la Cumbre Social y Política y el PDA y llamen a la patria a movilizarnos por un gobierno de la DECENCIA Y LA DEMOCRACIA, la paz y la dignidad nacional.

Un gobierno democrático que se plantee como esencial tres iniciativas: La primera es el diálogo de solución a la crisis social con las organizaciones sociales y políticas, la segunda es la convocatoria de una nueva Asamblea Constituyente y la tercera iniciativa es el diálogo de paz con las organizaciones insurgentes.

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