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18 Octubre 2009

Cuestión indígena, cuestión nacional mundial: todavía sólo 200 estados para 5000 naciones.

difusión de  http://actividadentrerios.blogspot.com/
Nota enviada por Karlo Raveli para
http://bolivia.indymedia.org/node/32349

Un saludo y una contribución desde Europa para la IV Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Abya Yala, justamente mientras que en el estado español, con la presentación de la candidatura institucional INICIATIVA INTERNACIONALISTA (*), formada por todas las naciones del estado en vista de las próximas elecciones al parlamento Europeo, se está dando también otro importante paso adelante para los pueblos originarios de otro continente.

El indigenismo se expresa solo desde hace pocos años de manera explícita con la utilización del término NACIÓN, para referirse a todos los pueblos que tenemos una propia especificidad y homogeneidad de lengua, cultura y relación con determinado territorio, a pesar de no disponer de estado propio.

Hablamos de sociedades que en casi todos los casos y hasta hace poco tiempo veníamos denominadas con vocablos más ambiguos y reduccionistas: tribu, etnia, minoría regional, población autóctona, grupo étnico, raza aborigen, grupo primitivo, nacionalidad (entendido como casi-nación, nación no del todo), montañeses, sociedad ancestral, etc, etc.
Por fin hemos empezado a reconocernos a nosotros mismos, sin vuelta atrás posible, llana y simplemente como lo que somos: naciones. Que es un término de calidad, no de cantidad.

Se van así debilitando y abandonando esas categorías reductivas que se utilizaban para obstaculizar el reconocimiento de la objetividad del hecho nacional, de miles de poblaciones del planeta. Definiciones inventadas y aplicadas por culturas e idiomas pretenciosamente más desarrollados (y hasta superiores...), principalmente eurocentristas, de imprenta expansionista y colonial. En general, se atribuían y se siguen atribuyendo a pueblos conquistados y sometidos por la fuerza, que vivimos en un determinado territorio con nuestra propia cultura y lengua, tradiciones, costumbres, mitos, arquetipos... en fin, NACIONES, pero administradas o controladas desde un cierto momento por jurisdicciones estatales foráneas.

Esas denominaciones reductivas se creaban y empleaban, y se siguen todavía utilizando, pasando por encima de la naturaleza homogénea de muchos pueblos de varios millones de personas, a veces divididos entre más de un estado (Curdos, Aimara, Amazigh, Guaraní, Vascos, etc.). O, al contrario, sin tener en cuenta que no es la cantidad de población lo que determina su calidad nacional. Visto además que el mismo derecho interestatal reconoce la legitimidad de estados y naciones de dimensión y población muy reducida, hasta en el mismo corazón de la Europa imperialista.

Por otro lado, la existencia de la "cuestión indígena", en origen exclusivamente destinada para pueblos de los territorios coloniales y ex-coloniales, se ha ido paulatinamente asumiendo en todos los estados de todos los continentes, Europa inclusive. En fin de cuentas existen cuestiones indígenas en casi todos los 200 estados de la Tierra, debido a la implícita constitución y función expansionista y depredadora de la forma-estado actualmente dominante, al servicio de intereses económicos, tan minoritarios como imperialistas.
Tanto es, que hoy nadie se escandaliza cuando decimos que los vascos somos un pueblo indígena o aborigen europeo, aunque no se reconozca el hecho nacional vasco, que por supuesto niegan los estados ocupantes, francés y español. Pero, a pesar de estas resistencias, ahora resulta menos llamativo afirmar que en los estados francés y español, dos ejemplos clásicos y brutales de negación nacional de sociedades naturales u originarias, viven y siguen desarrollándose naciones como Catalunya, Galiza, Bretaña, Córcega, Euskal Herria, etc.

Al mismo tiempo, se van descubriendo el carácter y las enormes riquezas culturales indígenas de estos pueblos, por parte de muchas ciencias sociales hasta ahora muy serviles de civilizaciones, culturas y poderes imperialistas. Es decir: se empieza a reconocer la importancia y objetividad biorregional de realidades sociales que existen desde mucho antes de la formación de los estados modernos. Al mismo tiempo que se pone cada vez más en evidencia el significado y empuje nacional que manifiestan bajo diferentes formas de autoreconocimiento y autovalorización.

En realidad, este auge de conciencia indigenista nacional tiene razones muy concretas. Hay causas sociales de fondo que explican la progresiva autodefinición nacional y cultural de los que definimos también pueblos originarios. Se trata por supuesto de un tema que hay que desarrollar de forma mucho más extendida, pero podemos dibujar estas siete líneas generales de algunas de las causas más recientes:

1. Es el fruto de procesos sociales paulatinos, a veces difuminados, sea de carácter voluntario que inducido, fundamentalmente con relación a la economía, como la inserción individual o de pequeños colectivos en tareas productivas exteriores: relaciones comerciales, empleo en la extracción minera, petrolera, maderera, en multinacionales agrícolas, en el transporte, fábricas, servicios, etc; así como nuevas expresiones de participación política estatal, o de diferente autovalorización cultural. Se encienden de esta forma nuevas contradicciones, necesidades y conciencias de autoreconocimiento, como reacción a las nuevas formas de alienación y explotación. La propia y específica contradicción identitaria, aunque solo sea vivida de forma personal y hasta individualista, no colectiva, es descubierta y acentuada como reacción o reflejo frente a conceptos y categorías formadas en las contradicciones del nuevo entorno social y económico.

2. De forma más dramática que la anterior, puede ser el resultado de la doble dialéctica entre, por un lado, la colonización tradicional del territorio y por el otro una más rápida y extendida inserción de importantes sectores sociales originarios en procesos productivos y mercantiles estatales y mundiales. Hablamos de regiones del planeta colonizadas por estados imperialistas en los últimos siglos, pero que hasta hace pocas décadas habían quedado al margen de una integración productiva internacional directa y general. Un fenómeno que se ha enormemente acelerado con la globalización y que se cruza con los demás impactos negativos anteriores (ocupación y saqueo de recursos, presión turística internacional, vías de comunicación estatales, infiltraciones y campañas religiosas o de Ongs, imposición de sistemas de educación, sanitarios, etc.). Así, la propia dimensión nacional de los colectivos implicados se suele materializar bajo dimensiones más concretas y explícitas, en antagonismo con sus desplazamientos, su explotación obrera y con los demás procesos de asimilación cosmopolita, de glotofagia exterior y hasta de genocidio o exterminio de las etapas anteriores.

3. Por el aumento de la intensidad de los fenómenos migratorios internos a los estados, internacionales, interestatales e intercontinentales, con sus obvias incidencias, sociales, culturales y económicas, a veces crecientes y traumáticas (abandono masivo del campo y de los pequeños poblados, pérdida de muchos referentes culturales, sanitarios, ideológicos, nuevas relaciones familiares con centros metropolitanos lejanos, impacto de las remesas exteriores de dinero,etc.). Que por otro lado puede también impulsar hacia una relación y recíproco reconocimiento entre culturas oprimidas, marginadas y explotadas. Además, también para los demás puntos, hay que poner el acento sobre los más recientes procesos de interculturalidad controlada y de integración cosmopolita "ciudadana", o de mestizaje cultural teledirigido, que se entrecruzan con los otros fenómenos señalados.

4. En la línea del punto anterior, señalar igualmente los procesos sociales ligados al desarrollo o intensificación de las tecnologías de comunicación y difusión cultural, mediática e informática, con la emergencia de correspondientes contradicciones de medios (de acceso, por ejemplo) y contenidos (lenguas, costumbres, tipos de entretenimiento, etc.). Es así que muchas regiones, mantenidas bajo nuevas o viejas formas de colonialismo y aislamiento, también pueden vislumbrar nuevas salidas de la subordinación económica y cultural, y hasta política, bajo los impulsos de estas incidencias. Otros padecen por primera vez esta agresión cultural muy intensa y capilar, a la que es muy difícil poner remedio desde una particularidad minorizada y sumisa. Se puede acelerar de esta manera una toma de conciencia sobre la violenta realidad de la globalización y del dominio exterior, multiplicando necesidades y auges de autoreconocimiento y autonomía, al margen o en contra del cosmopolitismo generado por la globalización. Justamente, todo esto se manifiesta cada vez más de forma política, como lógica consecuencia de la mayor autodefinición, es decir la asunción consciente y explícita de la propia y ajena biodiversidad, y de su importancia sobre el desarrollo local, nacional y general.

5. Desarrollo de importantes fenómenos de lucha de clases, con su natural contradicción entre el hecho de formar parte objetiva, sobre todo con la globalización, de una clase obrera opuesta mundialmente a la oligarquía transnacional y estatal, en el marco de las especificidades de cada realidad nacional. Por supuesto, todas las miles de extensiones nacionales de la clase obrera mundial, tienen particularidades y características a veces determinantes para el desarrollo de una lucha de clase específica, más o menos conectada al marco mundial de lucha anticapitalista.
Tanto es así, que no podemos concebir una clase obrera mundial, y el mismo concepto de CLASE OBRERA MUNDIAL, sin tener en cuenta las diferencias a veces extremas de cualquiera de sus extensiones nacionales, cada una con su particular composición (1) y con las respetivas contradicciones que esto genera, positivas o negativas, de cara a la confluencia estratégica. Raras veces se trata de una clase nacional compuesta por un sector trabajador fijo industrial importante, en cualquier caso.
Al contrario, existen compuestos de clase con otras figuras obreras dominantes, distintas del sector trabajador clásico del capitalismo fordista. Figuras obreras a veces muy difíciles de enmarcar en la visión tradicional de las izquierdas, como por ejemplo los niños mineros de algunas naciones africanas o, por el contrario, en la mayoría de los países, todo tipo dominante de desempleo y subempleo obrero, así como otras figuras del tipo de los mingon de las naciones industrializadas de la RP China, o los nanmin metropolitanos de Japón, los trabajadores estacionarios agrícolas, lo campesionos trabajadores de grandes empresas transnacionales, los sinpapeles de las metrópolis, las enormes masas todavía empleadas únicamente en la reproducción (a las que hasta las últimas estadísticas oficiales reconocen la formación de más de la mitad del PIB mundial!), etc.
Todos representan ejemplos más o menos conocidos de figuras y hasta sectores de la c.o. mundial. Con dominancias sectoriales distintas según las regiones, y por muy atomizada, individualizada y dividida material e ideológicamente que resulte o parezca actualmente.

6. Por otros factores como crisis económicas agudas, guerras, catástrofes naturales o ecológicas, improvisos e importantes movimientos políticos, religiosos y culturales en las instituciones estatales dominantes, o nuevos movimientos y procesos sociales estatales o regionales de otro tipo que acentúan contradicciones y procesos de autoreconocimiento, autodefinición y hasta autodelimitación (2) hasta entonces latentes o ausentes.

7. No por último, gracias también a iniciativas socio-políticas y hasta militares o político-militares de alto contenido en dinámicas sociales, que surgen por diferentes razones endógenas y exógenas, además de las ya señaladas. Por desgracia, a veces hasta resultan creadas, facilitadas, deformadas y condicionadas por intervenciones exteriores, o llanamente ideológicas (religiosas), dirigidas a utilizar determinadas contradicciones nacionales para debilitar otros estados, empresas transnacionales y hasta reales procesos de autodeterminación (es sintomático a este propósito el caso reciente del estado boliviano con la utilización de la palanca autonomista contra los procesos autodeterministas de las naciones originarias).

En este contexto, parece muy importante señalar la lenta pero progresiva superación de las viejas nociones anti-nacionalistas, eurocentristas y cosmopolitas de una parte creciente de las "izquierdas" (metropolitanas y periféricas), que hasta hace pocas décadas no aceptaban la valencia socialmente positiva de los procesos de autodeterminación y de emancipación de las naciones originarias. De esta forma, se registra un progresivo acercamiento de movimientos, organismos y expresiones obreras -en los que inciden a menudo estas viejas "izquierdas"- hacia movimientos indígenas y nacionales, lo que significa en realidad la aceptación del potencial obrero, de liberación social, que encierra la autodeterminación de los pueblos.

En realidad, la política global de clase obrera mundial tiende a reconocerse de forma natural en las miles de extensiones nacionales con las que se compone, cada una con sus diferentes o específicas culturas y tradiciones de lucha de clases. O simplemente, de lucha para la supervivencia como objetividad cultural biorregional. Esta confusión entre nacionalismo reaccionario, a menudo fascista y estatalista, con las luchas nacionales de liberación y autodeterminación ha sido un grave limite de muchos movimientos obreros ideológicos (3).

Todo esto, como sucede en Euskal Herria, está produciendo una conciencia anticapitalista radical avanzada, fundada en el concepto de extensión obrera nacional de la c. o. mundial. Es decir: se supera el antiguo internacionalismo estatalista de las izquierdas postestalinistas -aplicado casi únicamente a los estados, es decir figurando una presunta homogeneidad de clase de los mosaicos sociales estatales- para madurar poco a poco un real inter/nacionalismo entre las 5000 y más naciones existentes, por encima (y naturalmente en oposición) con las 200 estructuras capitalistas estatales.
Naturalmente todo esto se mueve en dirección de superar la jaula de los 200 estados ahora reconocidos, los que en la actualidad se reparten de forma ilegítima el control y la gestión económica, político-institucional y cultural de la humanidad. Ilegítima pero legal, es decir: reconocida por el derecho estatal e interestatal oficial.

En definitiva, la relación 200/5000 se está integrando lentamente pero progresivamente en la lucha de clases mundial, con todas sus enormes incidencias y potencialidades culturales, políticas y de desarrollo de diferentes formas de poder popular biorregional. Es decir: de democracia. El desarrollo de la democracia es ya desde ahora inconcebible sin tener en cuenta esta relación 200/5000. Sólo así podemos hablar de desarrollo democrático del ecosistema mundial.

Lo que atine por consiguiente a la necesidad de nuevos planteamientos sobre la cuestión de la forma-estado, que analizaremos en otro artículo.

Es este avanzado reconocimiento de que la mayor riqueza humana del planeta está formada por cada una y todas las miles de naciones existentes, y que también cada una de las extensiones nacionales de la clase obrera mundial somos parte integrante de esta magnífica lucha para la diversidad y el desarrollo social y cultural, todo esto es lo que nos lleva a comprender que necesitamos también ser totalmente dueños de este desarrollo, en todo el sentido natural y completo del término. Un gran avance hacia la solidaridad para la autodeterminación general de la humanidad, que se puede liberar así conjuntamente y progresivamente de cadenas institucionales generadas en el curso de su dramático desarrollo económico y tecnológico.

Nota:
este texto es el 1° desarrollo de la serie 200/5000, sobre referencias del informe 'Sindicalismo y cuestión nacional indígena. Internacionalismo e interestatalismo', escrito para el sindicato vasco LAB de la FSM, 2006, Euskal Herria.
Karlo Raveli, arzo.6864@romandie.com

(1) Esta cuestión fundamental de la composición de clase será tratada en un 2° texto de la serie 200/5000.
(2) Sobre conceptos y procesos con los que se manifiesta la autodeterminación, ver un estudio detallado en el texto anexo en Pdf: ¿Autodeterminación o derecho de autodeterminación?
(3) Cuestión que también será tratada más en extenso en el 2° - 200/5000.

(*) Iniciativa Internacionalista de las Naciones del estado español,  enlace: http://www.iniciativainternacionalista.org/

http://bolivia.indymedia.org/node/32349

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