Gran marcha solidaria con el SME en la ciudad de Mexico
Salieron a marchar decenas de miles de personas el 15 de octubre-unas 300,000, según el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), grupo organizador. La mitad, según la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal. Lo cierto es que la marcha partió del Ángel de la Independencia a las 4:00 de la tarde, y cuatro horas después los contingentes todavía llegaban al Zócalo, todos coreando su repudio al golpe de Felipe Calderón contra el SME y la empresa pública Luz y Fuerza, ocupada por la policía federal desde el sábado 10 de octubre. Con el grito de "¡No pasará! No pasará!" hubo un fuerte rechazo al decretazo que pretende extinguir la empresa, quebrar el sindicato con tradición de combatividad, privatizar el servicio de la energía eléctrica y entregar las concesiones de la tecnología e infraestructura de fibra óptica a empresas privadas.
La ira de la gente también se dirigió contra Televisa, Televisión Azteca y otros medios masivos que han criminalizado al sindicato y difundido falsa información para legitimar el golpe. Una pancarta dice: "Ciro Gómez Leyva, Loret de Mola, López Dóriga ganan miles de pesos por decir mentiras". Resulta que el salario promedio de un trabajador electricista, lejos de ser un robo al erario público como difundido en algunos noticieros, es de $6,600 pesos mensuales.
Los numerosos contingentes de electricistas y sus familiares dejados en la calle de un día para el otro, fueron acompañados por hombres y mujeres de los sindicatos de mineros, telefonistas, maestros, y trabajadores de salud, de transporte y de las universidades --unos corporativos y otros independientes-- que ven la escritura sobre la pared: la intención del gobierno no sólo es seguir con la política de comprar a los líderes y debilitar a los sindicatos, sino de acabar con estos por completo.
Hubo contingentes de partidos políticos que a veces se presentan como "izquierdistas", pero a pesar de la promoción de sus candidaturas en los medios, no lograron dominar la marcha. Más fuertes eran los contingentes de obreros, estudiantes, colonos y organizaciones sociales que rechazan la dictadura de "Felipillo" y las alzas en la luz y las telecomunicaciones. Mientras pancartas exigían: "Felipe Calderón: No apagues la luz", la gente gritaba: "¡No pagues luz! ¡No pagues luz!"
El mismo día, marchas se celebraron en 10 estados de la república; también llegaron al DF contingentes del FPDT de San Salvador Atenco y de la APPO y la Sección 22 magisterial de Oaxaca, con sus valiosas experiencias de recientes rebeliones en territorio mexicano.
Mientras los oradores en el mitin reiteraban su apoyo para el SME o proponían una huelga general u otra estrategia, el líder sindical Martín Esparza habló del derecho constitucional de los trabajadores a organizarse y del derecho del pueblo a servicios de telecomunicaciones accesibles, como el acceso barato a la banda ancha de internet. Con poco entusiasmo, la gente congregada recibió el anuncio de la decisión de la administración federal de instalar una mesa de negociación aunque ésta había sido una demanda del sindicato.
Aunque Esparza no tiene la misma reputación de corrupto que la mayoría de los líderes sindicalistas, no inspiraban mucha confianza sus recientes invitaciones a ciertos oficiales para actuar como intermediarios con el gobierno: el carnicero de Atenco, Enrique Peña Nieto, y el limpiador étnico (y de la juventud) del Distrito Federal, Marcelo Ebrard. Pero no había nada por qué preocuparse. El gobierno federal nunca tenía la intención de negociar. Antes de la manifestación, el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont se había reunido con concesionarios de radio y televisión para reafirmar que no habría marcha atrás en la decisión de extinguir Luz y Fuerza. Cualquier diálogo sería parte del proceso de liquidación.
Aún así, Esparza afirma la participación del SME en la mesa para "agotar la vía del diálogo" mientras insiste en que la lucha sigue para revocar el decreto.
En varias partes de la metrópolis, la ausencia de la labor y experiencia se siente. Hay apagones porque los empleados "de confianza" no saben realizar el trabajo necesario. El SME ha denunciado casos de secuestros por la Policía Federal y el Ejército para obligar a los sindicalistas a "trabajar para enfrentar el inmenso colapso eléctrico". http://www.jornada.unam.mx/2009/10/14/index.php?section=politica&article=003n1pol
Las decisiones tomadas por el SME ahora se vuelven más relevantes en un escenario donde el gobierno busca contener "el estallido social" para acelerar el saqueo del país mientras cada vez más gente se encuentra en una situación intolerable.
http://www.jornada.unam.mx/2009/10/15/index.php?section=politica&article=009n1pol
