Argentina: Protesta con acampe piquetero en la Avda 9 de Julio de Buenos Aires
Acampe piquetero en la Avenida 9 de julio de Buenos AiresPostales iluminadas por el espíritu del Cholo
http://www.prensadefrente.org/pdfb2/index.php/a/2009/11/10/p5240
Por Mariano Pacheco para Prensa De Frente
Desde la mañana del lunes 3 hasta la tarde-noche del martes 4 de noviembre, unas 20 organizaciones sociales acamparon frente al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, sobre la Av. 9 de Julio, exigiéndole al gobierno nacional que diera una respuesta al reclamo de democratizar el Programa "Argentina Trabaja". A continuación, cuatro postales de una jornada agitada, con detenidos, corridas y una repetida puesta en acto de la consigna en homenaje a Maximiliano Kosteki y Darío Santillán: "multiplicar su ejemplo, continuar su lucha".
Primera postal
Gladis prepara la olla para calentar el agua del mate. Siempre que hubo que organizar la cocina en los cortes de ruta, durante los años 2000, 2001, 2002, ellas se ofrecía. Y lo continúa haciendo, ahora que los movimientos territoriales vuelven a ocupar un espacio dentro de las grandes corporaciones mediáticas. Cuando Gladis se acercó al MTD de Lanús, enseguida hizo buenas migas con Julio Escobar. Tal vez porque ella es lesbiana, y el Cholo -como le decían todos en el barrio- era homosexual. La del Cholo es una historia muy particular. "Porque él era peronista, de Perón y Evita... de la justicia social de Evita...", según recuerda Pablo. Pero había sido policía ("Imagínate", insiste Pablo, "primero fue cana, y después, fue vedette de los corsos"). Discriminado por sus camaradas de armas, expulsado de la fuerza por travesti, el Cholo era para sus compañeros de cortes de ruta una figura rara, pero querida. Estuvo firme cuando el MTD ocupó tierras en el barrio. Se paseaba con una bandera Argentina como capa. Pero ya estaba enfermo de HIV. Según Florencia, en el MTD "encontró un lugar para morirse tranquilo. Encontró una contención". Antes de morir, hizo ir a sus compañeros del movimiento ante un escribano. Estaba re obsesionado con la posibilidad de donar de su casa para una biblioteca. Pablo Solana nunca pudo olvidar una de las últimas actitudes del Cholo antes de morirse, allá por noviembre de 2001. Como iba a dejarle un seguro de vida a un sobrino, le hizo firmar ante un escribano que conste que iba a pagar las deudas que tenía en el almacén y las cinco cuotas del televisor que le faltaban. Florencia recuerda con emoción esa situación un tanto ridícula. "Las cuotas del almacén, una casa que no tiene título de propiedad, que está en el medio de la villa! ¡El chabón quiere que se firme que se dona para algo...!". Pero así se quedaba tranquilo. Porque así era el Cholo. Alguien para quien la dignidad no es una palabra vacía a utilizar en campañas electorales, sino una actitud de vida. Y por eso se hizo piquetero. Porque como alguna vez les supo decir a los funcionarios del legendario intendente de Lanús Manuel Quindimil: "el MTD va a estar en cada lugar donde haya una injusticia".
Segunda postal
Desde las 2 a las 6 de la madrugada del martes, en las intersecciones de las calles Tacuarí y Chile, entre los manifestantes que reclamaban que uno de los referentes históricos del Frente Popular Darío Santillán, Pablo Solana (amigo y compañero de Darío en tiempos del MTD Aníbal Verón) fuera liberado de la Comisaría 4°, donde se encontraba detenido junto a Ezequiel Fernández y Antonio Vega (integrantes de la CTD), se encontraban varios muchachos y chicas que protagonizaron la jornada de lucha que culminó con los asesinatos de Kosteki y Santillán, el 26 de junio de 2002. Como también lo hicieron varios de ellos durante las jornadas del 20 de diciembre de 2001, e Indignados por las detenciones, cantaron, gritaron y levantaron barricadas frente a la fila de infantes que custodiaban aquella esquina. Pasó ya casi una década. Algunos de ellos eran niños cuando sucedieron los levantamientos populares de Cutral-có y Plaza Huincul, allá por 1996; adolescentes cuando se sumaron a los Movimientos de Trabajadores Desocupados. Ahora son jóvenes, aunque varios con hijos a cargo, gestados a partir de esos tantos amoríos que surgieron luego de tantos días y noches de cortes de ruta. Apenas liberaron a Pablo, todos cantaron aquella canción que ya es un himno entre quienes viendo dando batallas por la dignidad y el cambio social: "No te de por vencido, no aun vencido, no te sientas esclavo ni aun esclavo. Trémulo de pavor, piénsate bravo y arremete feroz ya mal herido. Lucha, lucha..."
Tercera postal
Julián, Mónica, Daniela, Pepe son integrantes del grupo de jóvenes del MTD de Almirante Brown, fundado por un grupo de vecinos (entre quienes se encontraba aquel joven de barba y remera de Ernesto Guevara llamado Darío Santillán) del barrio Don Orione (Claypole), durante el verano de 2000. Estas chicas y estos muchachos, aun recuerdan a Darío, cuando visitaba la casa de sus padres. O cuando hablaba en las asambleas. Ellos, que fueron a las primeras meriendas y actividades que organizó el MTD en sus barrios, son ahora quienes reproducen con los más chiquitos del barrio la copa de Leche y la recreación infantil. Junto a Yolanda, una ex enfermera de más de 60 años que ya es legendaria en el barrio por haber sido de las primeras piqueteras que se involucró en el movimiento con toda su familia, realizan semanalmente un taller de Panadería. Tal vez esa es una de las obsesiones de Yolanda desde hace años: que los más jóvenes luchen, pero que también aprendan un oficio. Julián, Mónica, Daniela, Pepe y otros más dan vueltas por el acampe. De los cortes de ruta de comienzos del milenio sólo se acuerdan flashes. Aunque de mirar tantas veces las fotografías y de escuchar los relatos de esos años, les parece que se acuerdan más. "Crecieron los guachos", dice el Turu, que comenzó arrimándose a la asamblea del movimiento para ver si se ligaba un plan y ahora es uno de los referentes barriales del FPDS. Siempre habla de Darío. No con nostalgia, tampoco con tristeza. Más bien con orgullo, porque fue uno de los primeros en acompañarlo a recorrer el barrio, repartiendo volantes y pegando afiches en los puestos de la feria, cuando el movimiento piquetero aun no era tal, y organizarse en el barrio parecía una tarea que sólo era posible de realizar si se desbordaba desmesura.
Cuarta postal
Los estudiantes y profesores del Bachillerato Popular de Jóvenes y adultos Roca Negra, situado en un Predio Recuperado por el MTD de Lanús en una de las barridas de Monte Chingolo, se hicieron presentes durante el segundo día de acampe en la 9 de Julio, luego de haber decidido arrimar su solidaridad en una asamblea realizada el día anterior.
Llevaron una carta, escrita a mano en una hoja de carpeta, donde decían que la lucha por las cooperativas era también su lucha. Con ellos también ha sucedido, en su pelea por el financiamiento integral y el reconocimiento oficial de estas experiencias educativas, que el gobierno ha preferido, muchas veces, patear la pelota para adelante y esquivar las definiciones que pudieran destrabar los conflictos. En una clara actitud de desprecio por la labor comunitaria y militante desarrollada cotidianamente por los movimientos sociales, los funcionarios han accedido a solucionar sus problemáticas luego de que las situaciones estallaran y adquirieran visibilidad pública, producto de la protesta. Entre una de las tantas tareas comunitarias que desarrollan en el Predio Roca Negra, se encuentra el rearmado de la Biblioteca Popular que comenzó funcionando en un barrio lindero, cuando el Cholo dejó su casa para esa tarea. Ahora, en su homenaje, funcionará en el Bachillerato, y llevará su nombre.
Sentados en ronda y entre mates, los integrantes de este y otros Bachilleratos de la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, que cotidianamente trabajan desde la Educación Popular, desarrollaron una clase pública frente al ministerio de Desarrollo Social. Josefina, una de las estudiantes que ya cumplió los 70 años, comenta por lo bajo que se siente emocionada por estar ahí, acompañando la lucha de los más jóvenes, entre los que se encuentra Carlos, que suele asistir a las clases luego de trabajar todo el día y que ahora, tras haberse quedado sin trabajo nuevamente, aspira a poder ser parte de las cooperativas que el gobierno anuncia. "Si el presente es de lucha el futuro es nuestro". Con esa frase terminaba la carta. Y tras las palabras del Che comenzaron los aplausos.
