Argentina: Se cumplieron 16 años del asesinato del periodista y militante de la UTPBA Mario Bonino

Un compañero comprometido con las ideas de la UTPBA, siempre presente
Hace 16 años asesinaron al periodista Mario Bonino
Se cumplieron 16 años del asesinato del periodista y militante de la UTPBA Mario Bonino, quien fue secuestrado y desaparecido el 11 de noviembre de 1993, y cuyo cuerpo apareció cuatro días después flotando en el riachuelo.
Mario Bonino desapareció el 11 de noviembre de 1993 cuando se encontraba distribuyendo comunicados por las agresiones a los periodistas, cuatro días después su cuerpo aparece en las aguas del riachuelo. Las pericias legales y la Comisión de Investigación, integrada por periodistas de diversos medios, determinaron que había sido asesinado.
Bonino se desempeñó laboralmente como periodista deportivo en los diarios Popular, Sur, La Razón, y en 1993 trabajaba en el área de prensa de la UTPBA, como redactor y militante de las ideas de la entidad.
A continuación, la ANC reproduce una primera parte de testimonios dados por compañeros de trabajo, familiares y amigos. Entre otros:
Federico Bonino, hijo de Mario
Todos coinciden en que fue una muy buena persona. Que siempre ayudó a los demás. Que fue solidario y gran compañero. Y todo eso es una muy buena herencia. Quisiera que algún día pudiera hacer al menos una parte de lo que fue él. Es muy lindo y muy fuerte sentir el cariño y el respeto que todos le tienen. Y lograr eso en la vida no es poca cosa.
Ana Villarreal, Secretaria de Derechos Humanos de la UTPBA
Hay que decir que la injusticia, en el caso de Mario Bonino, es una arista más de la injusticia inherente a la esencia del capitalismo. Su causa espera castigo como esperan responsabilidad política los miles de niños, hombres y mujeres que padecen hambre, cuando existen evidencias de poder atacar el crimen con otra distribución de la riqueza. Como esperan justicia todos los que son condenados a padecer males evitables causantes de sufrimientos y muertes, todos los que son arrojados a la oscuridad del analfabetismo y destinados a la falta de oportunidades para educarse.
Héctor Corti, periodista
El asesinato de Mario tuvo una escasa y fugaz repercusión en la mayoría de los medios periodísticos controlados por los principales grupos mediáticos, y en algunos casos, más allá de los infructuosos intentos de muchos compañeros por publicar, aunque sea, algunas líneas. También hubo hipócritas comentarios de algunos de los "profesionales", cómplices del poder, que intentaron imponer la teoría del suicidio de Mario, y hasta se atrevieron a ensuciar su imagen sembrando malignamente dudas sobre su vida personal.
Marta Conti, Compañera de Haroldo Conti
Un tiempo si Maio! Sin su mano compañera siempre extendida en su capacidad de dar. Sin su sonrisa transparente escondiendo timidez. Sin su mirada brillante hablando de su hijo. Sin su fuerza cuando tenia que poner el cuerpo en esa pelea diaria contra el hostigamiento, sin máscara, hacia la prensa. No importaba el riesgo ni el cansancio. Mario era incansable ante el reclamo de los que eran amenazados. Su espíritu solidario fortalecía su férrea voluntad de lucha ante la injusticia.
Jorge Búsico, periodista
Boneco, como le decían, era de esos tipos que entraban con facilidad en el corazón de uno. Siempre tenía una sonrisa a mano, un chiste y, por sobre todas las cosas, la solidaridad que le brotaba del alma. Más tarde, comencé a compartir con él algunas actividades en la UTPBA. Lo veía ir siempre de un lado al otro, recorriendo las redacciones con sentido militante, sin horarios, multiplicándose para estar siempre, alzando la bandera de "La peor opinión es el silencio".
Daniel Lagares, periodista
¿Se puede pedir algo más en la vida que cariño y respeto de los iguales? No se lo regaló nadie. Se lo ganó él, siendo como era, buena leche, madera noble. Se lo llevaron. Lo mataron. Lo recordaremos. Siempre.
Lucio Fernández Moores, periodista
¿Cómo puede ser que siempre sea tarde en la Argentina? ¿Cómo puede ser que la muerte de Boneco siga sin Justicia, sin explicación? ¿Cómo puede ser que tantas muertes en la Argentina sigan sin respuesta? ¿Por qué no hacen todos (jueces, policías, presidentes) su trabajo, a conciencia, como lo hacía Mario?
Adrián Casaccio, periodista
El dolor por la pérdida de Mario Bonino está intacto en quienes lo conocimos y supimos de sus sueños y de sus locuras durante la época en la que éramos colaboradores casi ilegales para La Razón del viejo Laiño. No soportamos la extinción de Mario, como tampoco la de José Luis Cabezas
Ariel Scher, escritor y periodista
Mario fue la representación clara del significado de la solidaridad, ejercida en todos y cada uno de los momentos de la vida.
Alejandro Fabbri, periodista
Mario fue un compañero que estuvo siempre presente en la lucha contra las agresiones a los periodistas, y en la defensa de los ideales de nuestra organización.
Rubén Kupa, periodista
Duele saber que no está, justamente él, que estaba en todos lados. Porque sabía abrir las puertas de diarios, canales, radios, agencias, editoriales y llegar con el mensaje de la Utpba. Porque sabía que era bien recibido, aun cuando anunciaba alguna pálida del gremio.
Daniel Miguez, periodista
Como cronista tuve una tarea que para todos los que teníamos que cumplirla era angustiante: cubrir periodísticamente los primeros días desde su desaparición hasta el hallazgo de su cuerpo, asesinado. No se podían responder varias de las preguntas básicas de una crónica. Quién, cuándo, dónde, cómo. El qué ya aparecía claro y después quedaría confirmado. Fue un crimen. Y en cuanto al por qué, no queda ninguna hipótesis en pie que no sea la vinculada a su militancia.

Bitácora de un ser humano y el crimen de la censura logística
por Héctor Sosa*
La Agencia Nacional de Comunicación (ANC) reproduce a continuación la nota escrita por el compañero y amigo de Mario Bonino, el periodista Héctor Sosa, realizada al cumplirse 15 años del crimen.
"Una bitácora, en sus orígenes, era el armario que tenían los barcos para guardar los instrumentos, algo así como un cuaderno donde el capitán iba anotando las decisiones tomadas en orden cronológico", enuncia el escritor Juan Gelman en su Blog.
Durante años la UTPBA fue señalando, informando, explicando y denunciando sobre cómo, por qué y quiénes mataron al compañero y militante de las ideas de la de la Organización, el periodista Mario Bonino.
Tiempo suficiente para conocer trampas judiciales, soldados de las mentiras, acciones mafiosas y "olvidos" organizados u "olvidos" cómodos.
La "Bitácora" de los medios masivos de (des) información puso proa hacia el surco de la censura logística: de ésto no se habla.
Mario, y muchos otros, fueron hacedores de una cronología propia, que disparada en el tiempo siempre colocó sus energías más bellas y más profundas en la defensa de los trabajadores.
Mario vital, irónico, compañero del compañero, enemigo del enemigo; se desprendía de él mismo cabalgando con su sonrisa, mientras su cuerpo y mente abandonaban individualismos tontos para abarcarse y abarcar a los otros, a "EL OTRO".
Que cada cual cargue con sus silencios y su determinación de ser brazo de la censura logística ante el asesinato de Mario Bonino.
Él caminaría (como lo hizo siempre) los vericuetos y máscaras de las mentiras y de los olvidos, para desnudarlos y anotar la determinación de matar a la muerte. Esa era su decisión tomada. Ninguna otra. Ninguna.
Héctor Sosa
(*) Periodista. Responsable del área de Comunicación UTPBA.
¿Quiénes fueron los ideólogos, los ejecutores y los cómplices de tan aberrante crimen? ¿Dónde, cuándo, cómo y por qué lo hicieron?
...un crimen en donde hoy todavía quedan todas las preguntas sin responder y como resultante de esa realidad, surgen algunas certezas: la perdurabilidad en el tiempo de aquella impunidad construida al calor del gobierno menemista, la escasa vocación para llevar adelante una investigación seria y profunda que tenga como objetivo final la justicia, y el silencio cómplice de quienes trataron y tratan de enterrar este asesinato en el olvido.
La UTPBA a lo largo de estos años habló, escribió y actuó mucho respecto del asesinato de Mario: la denuncia nacional, regional e internacional; las presentaciones ante la justicia; las movilizaciones; los actos; sin embargo nada de todo eso pudo contra semejante impunidad.
¿Quiénes fueron los ideólogos, los ejecutores y los cómplices de tan aberrante crimen? ¿Dónde, cuándo, cómo y por qué lo hicieron? Esas son algunas de las preguntas que familiares, amigos y compañeros de Mario se vienen haciendo desde hace trece años. Pero sólo se las pudieron responder a través de especulaciones. Es que la impunidad de la que gozan los autores materiales e intelectuales del asesinato parece ser mucho más fuerte que cualquier intencionalidad para su esclarecimiento.
Es verdad que en una sociedad donde prevalecía el neoliberalismo, la dictadura de mercado, el menemismo, la corrupción, el poder mafiatizado, la desaparición del Estado, la concentración económica, la desocupación y la miseria, el de Mario Bonino no fue el único crimen que quedó impune.
Pero hay que tener buena memoria. El asesinato de Mario tuvo una escasa y fugaz repercusión en la mayoría de los medios periodísticos controlados por los principales grupos mediáticos, y en algunos casos, más allá de los infructuosos intentos de muchos compañeros por publicar, aunque sea, algunas líneas.
También hubo hipócritas comentarios de algunos de los "profesionales", cómplices del poder, que intentaron imponer la teoría del suicidio de Mario, y hasta se atrevieron a ensuciar su imagen sembrando malignamente dudas sobre su vida personal.
Claro, Mario era un periodista con una transparente militancia en una organización como la UTPBA. Lo que para algunos es "políticamente incorrecto". Será por eso, que muchos de esos periodistas que se declaran "independientes", y que separan la actividad profesional de la ideología, casualmente se olvidaron -y se olvidan- de incluir su asesinato impune, en sus agendas de noticias y comentarios.
Sin embargo, para la amplia franja de trabajadores de prensa que componen la UTPBA, así como la de muchas organizaciones sociales, sindicales, políticas y de derechos humanos que aportaron su solidaridad, Mario Bonino es recordado como un luchador, un hombre con ideología, alguien que creía que un mundo mejor y más justo era posible.
Quien siga su huella podrá recordar que Mario puso su inclaudicable militancia, junto a las de otros compañeros, para garantizar aquel histórico y multitudinario acto realizado en Plaza de Mayo el 16 de septiembre de 1993, para denunciar las agresiones que venían sufriendo los periodistas. La consigna de aquel día fue "Por la Vida contra la Impunidad".
Recorrer los caminos por donde transitó Mario significa encontrar anécdotas desopilantes, recuerdos queridos y entrañables, pero por sobre todo elogios bien ganados. Porque para cientos de compañeros que compartieron esa cotidianeidad Mario era solidario, sincero, gran compañero, buen tipo, alegre, militante, pícaro, comprometido, luchador, querible, sensible, leal y noble.
"Para conseguir lo que uno quiere tiene que pelear", era una de las frases que más repetía a todo aquel que lo quisiera escuchar. Y la pelea es diaria, como el recuerdo de Mario. Por eso, tal como el creía, es necesario el hombre organizado. Es necesario dar batalla todos los días sin bajar los brazos.
Y es necesario que la impunidad de sus asesinos no sea eterna.
Héctor Corti
Periodista. Coordinador de ANC.
Nota recordatoria al cumplirse 13 años
