Publicidad:
Terra
La Coctelera

Red Latina sin fronteras

redlatinasinfronteras@yahoo.es

1 Diciembre 2009

Chile: A propósito del artículo "Ser o no ser" de Manuel Cabieses


Chile: A propósito del artículo "Ser o no ser" de Manuel Cabieses

por Alejandro de Vivar
fuente: poder_popularcomunitario@yahoogroups.com

Estimado Manuel: En tu nota ‘Ser o no ser', te preguntas ‘¿Quién en sus cabales optaría por el mal mayor?' para plantear que ‘La Izquierda necesita un mínimo de condiciones para rehacerse. Y eso corre peligro bajo un gobierno de la derecha.' Y concluyes que se debería votar por la Concertación, si se da la segunda vuelta.
 
En primer lugar, cada vez que se habla del ‘mal menor', los criterios que ponen en la balanza son, a lo menos, cuestionables.
¿Quién dice que Piñera es el ‘mal mayor'?
¿Bajo qué premisas se definen ‘bien' y ‘mal'?
¿En qué perspectiva temporal se miden ‘bien' y ‘mal'?
¿Es lo mismo hablar de Chile de aquí al 2020 que de Chile de aquí al 2050?
 
Finalmente, ¿qué estamos vislumbrando como contextos regional y mundial para los próximos 20 años? Hablar de ‘mal menor' permite, en una siguiente vuelta de la tuerca, justificar todos los horrores que marcan la historia reciente de la ‘civilización': Holocausto, Hiroshima y Nagasaki, Jmer Rouge, y un largo etcétera.
 
 El segundo lugar, son veinte años de condiciones en las cuales la Izquierda se ha ido disgregando cada vez más, y sus dirigencias ‘se han ido a la casa' o han sido cooptadas por la Concertación. Si nos planteamos ‘tener condiciones' para rearticularnos, no tendríamos en la historia de la Revolución a Lenin, Mao, Ho Chi Minh ni Fidel.
 
Por el contrario, la Concertación ha sido nefasta para la Izquierda. Desde la asunción de Aylwin, el movimiento popular ha sido descabezado, atomizado, dispersado. Sus medios o los que lo representaba se han ido perdiendo. El Estado se ha ido fortaleciendo, constituyendo un poderoso servicio de inteligencia, unas fuerzas armadas con gran capacidad militar, las fuerzas policiales -de fuerte orientación antiterrorista- sirven de modelo para sus congéneres regionales, y los mecanismos represivos se han ido afinando cada vez más, pero -eso sí-, dentro de la ley.
 
Todo el aparato estatal se ha rearticulado en función de dos principios doctrinarios de la Concertación: 1) el principal agente económico (o sea, creador de valor e impulsor del crecimiento) es el empresariado; 2) el principal agente perturbador del orden establecido es el pueblo.
 
Los instrumentos del movimiento popular están bajo el control del Estado. Así, las organizaciones sociales deben enmarcarse en un ordenamiento jurídico coercitivo. Las radios comunitarias han sido brutalmente reprimidas y la nueva ley simplemente las deja fuera del alcance de las comunidades. Las juntas vecinales están bajo la tuición de la Contraloría. Y los ‘sectores más conscientes del pueblo', bien lo dijiste tú: "Se ha enredado en minucias y discusiones estériles, atrapada entre un discurso reformista y parlamentarista y una lluvia de consignas dogmáticas, sin contenido, que producen más rechazo que adhesión.
 
Se han puesto en primer plano los intereses de partidos, grupos y personas. Así se ha conseguido anular las posibilidades de un proyecto común y dispersar todavía más las escasas fuerzas. Una parte de la Izquierda se ha contaminado del pragmatismo de la contracultura neoliberal. Ha terminado por aceptar, en los hechos, que la lucha por el socialismo no tiene viabilidad en Chile y que éste es un tema anticuado, propio de soñadores. Ha renunciado en la práctica a presentar una propuesta de carácter socialista que permita elevar el contenido del discurso político." (Miguel y la utopía revolucionaria) El Estado se guía por una premisa: el pueblo es la amenaza. Y cuando el Estado le teme al pueblo, tenemos fascismo latente.
Fraternalmente.

Alejandro de Vivar


la nota en cuestión:

Ser o no ser
por Manuel Cabieses Donoso

A 15 días de las elecciones, la diezmada Izquierda chilena se encuentra otra vez atrapada entre la nada y la servidumbre a un proyecto ajeno, entre ser una fuerza independiente que abra un camino de liberación o resignarse a un espacio para vegetar en la institucionalidad burguesa. De un lado, el vacío: el voto nulo o en blanco, la abstención o el voto frívolo que fomentan El Mercurio y la TV. En definitiva, ser un cero a la izquierda. De otro lado, apoyar a una Concertación en crisis a través del Juntos Podemos. Votar por Arrate que levanta un programa de Izquierda como la Asamblea Constituyente o la renacionalización del cobre. Y después, en enero, votar por Frei para atajar a la derecha, como ya hicimos con Lagos y Bachelet. La pesada cruz del mal menor: votar por un candidato cuyo decepcionante desempeño como presidente ya conocemos. Todo sea para impedir que un empresario de oscuro historial como especulador financiero llegue a La Moneda con todos los herederos de la dictadura. Un papel frustrante pero razonable para una Izquierda debilitada. ¿Quién en sus cabales optaría por el mal mayor? Entre prolongar el ocaso de la Concertación, desgastada por la corrupción y un pragmatismo sin principios, o legitimar a una derecha golpista y terrorista, no hay mucho margen de duda. Más de lo mismo o algo peor. La Izquierda necesita un mínimo de condiciones para rehacerse. Y eso corre peligro bajo un gobierno de la derecha. De manera que si Piñera no gana en primera vuelta -lo cual puede ocurrir-, en enero estaremos haciendo fila para votar por la otra derecha, la de los nuevos ricos de la Concertación. Otra vez llegamos desarmados a la coyuntura electoral. Sin siquiera comenzar la construcción del movimiento social y político capaz de sostener una alternativa independiente de Izquierda. Llevamos años perdiendo el tiempo en el bla, bla, sin asumir esa tarea, lamiéndonos nuestras derrotas, evocando el pasado para no criticar el pauperismo ideológico y orgánico de hoy. La preocupación por el futuro rebrota cuando llegan las elecciones. Entonces el Partido Comunista, de honorable historia pero de secular vocación reformista, se encarga de levantar un tinglado electoral que designa a un candidato con un programa de circunstancias. Ese "frente" electoralista, que desaparece la misma noche de los cómputos, se guía por los intereses del PC, como es natural. Pero no hay que confundirlos con los intereses mucho más amplios, variados y de largo plazo de esa Izquierda que pena en las sombras sin lograr todavía corporizarse. Lo que haga o deje de hacer el PC no debe servir de excusa para no ponerse a construir la Izquierda independiente, democrática y socialista que hace falta. Ese proyecto no puede amarrarse a la suerte de la Concertación, so pena de ser arrastrado por la vorágine de su fracaso. La Izquierda tiene que abrir un nuevo camino, cuyo destino es el socialismo. Nos enfrentamos a la posibilidad que la derecha gane las elecciones y debemos prepararnos para ello. Hay que estar listos para enfrentar la peor eventualidad. Piñera pertenece a la calaña de gobernantes de su amigo el colombiano Álvaro Uribe, cómplice de narcotraficantes y paramilitares, asesino de dirigentes sindicales y defensores de derechos humanos. Uribe no ha vacilado en entregar la soberanía de Colombia para instalar las bases militares norteamericanas que apuntarán al petróleo, el agua y demás recursos de Venezuela, Brasil y del resto de Suramérica. El imperio está desplegando con vigor su estrategia para detener el socialismo en América Latina. Un profundo conocedor de la región, Fidel Castro, ha escrito: "Sostengo el criterio de que antes de que Obama concluya su mandato habrá de seis a ocho gobiernos de derecha en América Latina que serán aliados del imperio" (Una historia de ciencia ficción, 12/11/2009). Aunque todavía no se ha dicho la última palabra, Chile es uno de esos probables enclaves en la onda reaccionaria que inició el golpe de Estado en Honduras. Ello plantea -como una necesidad de supervivencia- iniciar la construcción de una Izquierda independiente en Chile para unirnos a los que luchan por salvar a la Humanidad de la locura depredadora del capitalismo. Eso exige optar entre ser o no ser. Y es tiempo de ser. (*) Publicado en Punto Final

servido por red-latina-sin-fronteras sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Los comentarios están cerrados


Crea tu blog gratis en La Coctelera