DIAS MOVIDOS
por María Luisa Etchart

Si alguien se sentía preocupado por la situación mundial, bastará encender el televisor y mirar algún noticiero, por ejemplo de CNN en Español, para sentirse que, en realidad, sus problemas no eran tales, si se los compara con los del pobrecito Nicholas Cage, con su cara vacía de expresión, que no sabe cuál de sus múltiples mansiones deberá vender para pagar los impuestos que olvidó afrontar, o con los de los afghanos que tendrán la dicha de recibir 34.000 tropas más de los Estados Unidos y alguno que otro del Reino Unido para que les enseñen cómo deben organizarse y vivir.
Si comparamos el costo declarado de 1 millón de dólares anuales que cuesta cada soldado enviado con otra de las noticias, que mostró una especie de buzón donde las madres africanas depositan a sus bebés (algunos aún con su cordoncito umbilical colgando), activando así un timbre que avisa a los voluntarios que están en el interior atendiendo como pueden a tanto niño abandonado por imposibilidad materna de hacerse cargo de su alimentación y cuidado, tal vez volvamos a ponernos nerviosos y hasta indignados, pero no es cuestión de tomarse todo tan a pecho.
Siempre podemos escuchar a Gabriela Frías que nos dará consejos sobre "cómo conviene invertir nuestro dinero" (aunque la gran mayoría no tengamos más que cuentas por pagar) y, sonriente, segura de sí misma, como habiendo olvidado que jamás ella y sus expertos compañeros sospecharon siquiera que se estaba por iniciar una crisis y fingían saber lo que decían hace algo más de un año, nos ofrezca su probada experiencia.
También oiremos sobre las elecciones en Honduras, donde todo está ya en orden, y cuenta para ello con el reconocimiento de Obama y algunos de los falderos que siguen al Imperio aunque hayan omitido expresamente informar sobre qué porcentaje de la población habilitada fue realmente a votar. Bueno, el show hondureño, tan desprolijamente organizado en principio se fue ordenando y es sólo cuestión de tiempo para que sea dejado de lado, como tantas otras veces ya ha ocurrido.
Y si aún siguen preocupados por el cambio climático, o por la proliferación de la droga, la delincuencia, la contaminación del planeta, el creciente número de pobres, desempleados y desesperanzados, prepárense con entusiasmo para hacer sus compras navideñas por internet, llenar sus casas de lucecitas de colores y nieve artificial y esperar a Santa Claus, que de eso se trata, después de todo, lo que nos han venido convenciendo que era esa fecha. También pueden ver algún partido de fútbol, ese deporte que tanto aporta a la confraternidad universal, o escuchar a alguno de los múltiples "especialistas" en tantísimos temas que nos dirán qué y cómo debemos hacer las cosas, o mirar arrobados algunas de las modelos siliconadas tan de moda.
También piensen que en realidad somos afortunados que, sin tener que pagar 175.000 dólares como alguien lo hizo, podremos ver un video de Marilyn Monroe fumando marihuana, por si no nos basta ver a tanto piedrero fumando crack en cada esquina.
En fin, cualquier cosa menos ponerse a pensar por cuenta propia, porque, de hacerlo, pueden recaer en la depresión o la furia. Aunque, de ser así, no se preocupen demasiado, varios laboratorios están a sus órdenes, fabricando toda clase de pastillitas que en un santiamén, les harán pasar esos síntomas no deseados, mientras esperan la ahora algo olvidada dosis de vacuna con que nos tienen amenazados. ¿Qué qué pasó con la gripe porcina, luego convertida en humana? Bueno, no se puede estar en todo, son tantos los frentes para distraer la atención de lo que realmente está pasando, que tengan paciencia, ya va a volver a primera plana. Mientras, disfruten y recuerden al poeta que dijo:
"Si quieres ser feliz como tú dices, no analices, muchacho, no analices."
