Haití en nuestras mentes
por Mumia Abu-Jamal
El reciente desastre natural en Haití ha colocado este país, una vez
más, en la mirada del mundo y acentuado lo mejor y lo peor de nosotros.
La magnitud del sufrimiento humano ha evocado compasión masiva en el
mundo y muchos gobiernos se movilizan para ayudar a los que no tienen
con que ayudarse.
Haití, conocido en tiempos coloniales como "la perla de las Antillas" y
luego "la madre de las revoluciones", ha sufrido durante casi dos siglos
por atreverse a pelear y ganar su libertad del colonialismo y saqueo
europeo.
Los medios corporativos nos informan que Haití es la nación más pobre
del Occidente. Pero nunca nos dicen cómo llegó a serlo. ¿Cuántos sabemos
que Estados Unidos brutalmente ocupó a Haití y se quedó ahí durante 20
años? ¿Cuántos sabemos que Haití, que tenía la temeridad de derrotar no
sólo uno, ni dos, sino tres ejércitos coloniales --el francés, el inglés
y el español-- , fue obligado a pagar reparaciones a Francia durante
casi 200 años? Ésta fue la primera y única vez que un vencedor en guerra
tuvo que pagar al país que había derrotado.
Haití no solo es pobre. Ha sido empobrecido por un sistema global de
explotación y una economía capitalista de plantación que fue diseñada
como una sanción contra la liberación negra. C.L.R. James, el gran
estudioso y activista revolucionario, sostiene que la Revolución
Haitíana fue un evento singular en la historia humana --más importante
que la Revolución Francesa o la Americana. Esto es, en parte, porque la
Revolución Haitíana acabó con el imperialismo francés en las Américas.
Napoleón, quien había perdido su vaca lechera Haitíana, vendió extensas
tierras a Estados Unidos por monedas, duplicando el tamaño del país en
un solo día. El hecho de que un predicador americano compara la venta
con un pacto con el diablo, nos da una idea del peso que todavía tiene.
Increíblemente ninguna de las otras dos revoluciones puso fin a la
esclavitud. Todo lo contrario, porque George Washington y Thomas
Jefferson eran dueños de esclavos, y Napoleón Bonaparte envió su
ejército a Haití para defender la esclavitud.
Las décadas y décadas de dictadores respaldados por el Estados Unidos
--un legado del capitalismo de plantación y explotación--, los golpes de
estado apoyados por Estados Unidos como la expulsión de Jean Bertrand
Aristide, y el ahorcamiento corporativo de los obreros pobres de Haití
han dejado un país gravemente subdesarrollado e incapaz de sobrellevar
los desastres naturales.
Hace varios años cuando un huracán golpeó una ciudad en la nación más
rica del mundo, la gente rica y de clase media tenían los recursos para
salir justo antes de que el huracán le cayera. En Haití casi no existen
este tipo de recursos.
Pero un temblor no es un huracán. Golpea de repente, sin aviso. Muchas
naciones como Japón han construido edificios que resisten las sacudidas
y las vueltas de los temblores. Semejantes técnicas aplicadas a las
casas y escuelas de Haití pudieron haber reducido la pérdida de vidas y
el sufrimiento. De no haber sido desangrado y explotado durante siglos,
Haití hubiera tenido los recursos disponibles para proteger a su gente
en la medida que fuera posible.
Ojalá el futuro de Haití sea más esperanzador que su pasado post-colonial.
Del corredor de la muerte, soy Mumia Abu-Jamal.
escrito 16 de enero de 2010
Audio grabado por Noelle Hanrahan: www.prisonradio.org
Texto circulado por Fatirah Litestar01@aol.com
Traducción Amig@s de Mumia, México
