Argentina: tras la huella del trabajo esclavo en las granjas avícolas*
fuente: Agencia de Noticias Biodiversidadla
http://biodiversidadla.org/content/view/full/54776
18-2-2010
Niños de 4 o 5 años trabajando como recolectores de huevos de gallina,
familias enteras cercadas por una alambrada eléctrica, jornadas
laborales de sol a sol sin franco ni reconocimiento legal. A estos
graves hechos, por los que es denunciada la empresa Nuestra Huella, se
suma una serie de complicidades dentro de los entes estatales de control
y del sindicato de los trabajadores rurales (UATRE).
"Fuimos el día del niño disfrazados de Boy Scouts para comprobar si era
como nos contaban. La realidad superaba lo relatado: todo un sistema de
producción diseñado para que lo hagan chicos, desde juntar huevos y
revolver el guano hasta manipular agrotóxicos", recuerda Juan Grabois.
Esa visita fue registrada con una cámara oculta y las imágenes son una
prueba contundente. Desde aquel día de agosto de 2008, las familias
trabajadoras vienen tratando de reclamar condiciones justas de empleo a
la empresa Nuestra Huella en sus diferentes granjas y con la ayuda de la
Fundación Alameda y del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE),
donde participa Juan Grabois.
Según cuenta Grabois, los Luaces, propietarios de Nuestra Huella, son
"una familia muy poderosa en Pilar. Por ejemplo un ex intendente es
abogado de la empresa. Tienen fuerte vinculación con el establishment
político y judicial de la zona". Carlos Luaces es también conocido por
haber sido piloto de Turismo Carretera. Como corolario de su ideario
poseen un colegio religioso que se llama Nuestra Señora del Pilar.
A mediados de 2009 un grupo de trabajadores se organizó para reclamar
condiciones dignas de empleo (blanqueo y derechos básicos como el
descanso semanal) y para pedir que cese la utilización de mano de obra
infantil. Agustín Navarro, pese a ser elegido delegado, encabezó la
lista de los despidos sin causa realizados por Nuestra Huella a partir
de ese reclamo. Le siguieron seis despidos "aleccionadores" más. Pese a
que en los juzgados laborales se ha ordenado la reincorporació n y a que
Nuestra Huella acumula 14 causas judiciales y multas por trabajo
infantil, la empresa insiste en continuar con su modus operandi.
Para que todo no quede empantanado en los cajones de los juzgados, el
pasado lunes 8 un grupo de trabajadores de las granjas junto a La
Alameda y el MTE realizaron una acción de bloqueo al Molino de Nuestra
Huella. En ese predio la empresa tiene tres silos donde almacena la
materia prima que abastece a las decenas de galpones. "Es uno de los
puntos neurálgicos, de ahí sacan el alimento para las gallinas, entonces
era un punto simbólico, porque los siete trabajadores despedidos son de
distintas granjas", explica Grabois. Tras nueve horas de bloqueo y con
una larga fila de camiones esperando, se hizo presente en el molino
Marcelo Martino, del ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos
Aires. Tanto él como Jorge Matos, inspector de la misma cartera, se
negaban a tomar registro de las denuncias por trabajo infantil que allí
mismo le hacían los menores presentes junto a sus familias. Luego de una
discusión febril, accedieron tomar algunas notas [1].
*Métodos decimonónicos*
Juan Grabois fue testigo del funcionamiento de una de las granjas de
Nuestra Huella, llamada La Escondida, en la localidad de Pilar, donde
asegura que "tenían cercas electrificadas y el trabajo infantil era
masivo". "Algo que pone en evidencia que esto no era algo episódico, y
yo lo planteo en mi declaración judicial, es que las canaletas de los
huevos estaban a la altura de un chico de 5 años y el nivel de precisión
con el que los pibes los juntaban y ponían en los palets era tal que
quedaba excluida la posibilidad de que lo habían hecho dos o tres veces
solamente, eran chicos ya capacitados en la tarea". Grabois habla del
trabajo de niños con edades que iban de los cuatro a los doce años
aproximadamente y que trabajaban junto a su familia dentro de un galpón
lleno de polvo, excrementos y agrotóxicos/. /¿Cómo hacía Nuestra Huella
para ocultar este sistema? "En cada granja puede haber entre 4 y 5
galpones y contratan una familia para cada galpón. Sólo le pagan y
reconocen al jefe de hogar y tienen trabajando a toda la familia", detalla.
Todo un sistema que resulta en la implementació n de un "trabajo infantil
masivo, con migrantes en situación irregular que fueron traídos con
engaños y destinados al medio del campo, sin comunicación con el resto
de la sociedad, muy vulnerables a las maniobras de las empresas", afirma
Grabois. Como consecuencia de esta explotación económica, el conflicto
ha tomado dos vías judiciales vinculadas. En primer lugar queda en
exposición toda una serie de denuncias por violación de derechos
humanos. Se trata de delitos penales gravísimos como la explotación
infantil, trata de personas y reducción a la servidumbre. En segundo
lugar está lo estrictamente gremial, que implica tanto los reclamos por
despidos y blanqueo como el no reconocimiento por parte de la empresa de
los derechos sindicales fundamentales.
Como el caso tomó estado público y los abogados de los trabajadores
intimaron repetidas veces a Nuestra Huella, la empresa se ocupó de
blanquear al jefe de hogar a cargo del galpón. Pero, explica Grabois,
"en cada galpón hay miles de gallinas y cada gallina pone un huevo por
día y tiene sus necesidades alimentarias e higiénicas, por lo que es un
trabajo para 4, 5 o incluso más personas. Entonces contrataban familias
numerosas, le pagaban el sueldo al jefe de hogar y tenían trabajando en
forma gratuita a la mujer y a sus hijos, sin importar la edad, de los 4
años para arriba todo les sirve. Esta situación calamitosa se da en una
de las principales empresas avícolas del país". Gustavo Vera, de la
Fundación Alameda, espera que pronto se inicie el juicio a los dueños de
Nuestra Huella por las causas de reducción a la servidumbre y trata de
personas. Esta fundación viene trabajando en Argentina fuertemente en la
denuncia de estos delitos cometidos por los propietarios de talleres
textiles clandestinos (tráfico y esclavización de personas, de origen
boliviano principalmente) y por proxenetas que regentean prostíbulos y
generan una red de trata y desaparición de jóvenes mujeres. Los delitos
de trata y reducción a la servidumbre ahora se hacen evidentes también
en el trabajo rural [2].
*Un negocio redondo, casi como un huevo*
Nuestra Huella le vende casi el 80% de su producción a la empresa
austríaca Ovoprot. Esta compañía procesa en plantas que posee en
Argentina la materia prima que le compra a los Luaces y exporta gran
parte de los productos que derivan del huevo. Polvo de la cáscara de
huevo, yema en polvo y albúmina (clara) en polvo, son los principales
derivados que obtienen a partir de un proceso de deshidratació n similar
al de la leche en polvo.
"Ellos compran a precios muy baratos acá, basados en el trabajo
esclavo", denuncia Grabois, y luego venden el producto principalmente a
Europa a un precio de mercado internacional. Según un informe del diario
/La Nación/, Ovoprot "exporta el 80% de su producción, y sus ventas
representan más del 70% de lo que la Argentina exporta de huevo en polvo
a multinacionales alimenticias como Kraft, Unilever, Danone y Nestlé"
[3]. En la página web de Ovoprot se afirma: "¿Puede el huevo hacerse
perfecto?
Uno puede. Nosotros podemos. Nosotros lo hacemos. 100% huevos puros y
frescos se producen diariamente con los standards tecnológicos mas
altos" [4].
Las condiciones económicas generales en las que se desarrolla este tipo
de trabajo esclavizante son especiales. Según Grabois, "la industria
avícola está en expansión, los huevos tienen propiedades nutritivas muy
buscadas por los europeos, por eso se exporta en cantidad. Estamos ante
empresarios que realizan su acumulación sobre la base de la explotación
de los trabajadores para poder capitalizarse, pero que aún así fracasan
y terminan vendiendo sus empresas al capital multinacional. Nos vamos a
encontrar con que, seguramente en poco tiempo, los siete años de
explotación asquerosa que sufrieron los compañeros culmina con una
empresa con un alto nivel de producción y un mercado asegurado bajo el
mando de un titular de una multinacional. Esta supuesta burguesía
nacional que termina entregada al capital transnacional es un ejemplo
muy claro y paradigmático" .
*UATRE, la fuerza del campo está en el trabajo (esclavo)*
Las relaciones entre los trabajadores de granja y el gremio que los
debería proteger van de mal en peor. En 2008, cuando aparecieron las
primeras denuncias por trabajo infantil, fue gente de la propia UATRE
(José Luis Cáceres) la que gestionó una coima para silenciar al
trabajador denunciante (Oscar Taboada) y proteger de ese modo a Nuestra
Huella. La Fundación Alameda registró todo en grabaciones [5].
Pasado un año, y sin que se registre apoyo sindical alguno, en agosto de
2009 trabajadores de distintas granjas de Nuestra Huella se reunieron en
La Mimosa II (una de las granjas) para conformar el gremio Unión de
Trabajadores de Granjas Avícolas (UTGA) con trámite de inscripción
gremial iniciado. Agustín Navarro, principal activador de aquel
nucleamiento sindical, recibe a los cinco días de realizada la reunión
una carta en la que se le comunica que "Nuestra Huella Sociedad Anónima
prescinde de sus servicios".
El pasado 10 de febrero se realizó una audiencia en la delegación que
tiene el Ministerio de Trabajo bonaerense en Pilar. Y UATRE siguió dando
la nota, no sólo por afirmar impunemente allí que "son falsas las
denuncias y los dichos públicos sobre trabajo infantil", sino también
por concurrir con una patota de 130 supuestos afiliados a UATRE que
amenazaron a los despedidos y a la gente que los apoya. Grabois explica
que "nosotros somos respetuosos de la personería gremial de la UATRE
pero no podemos convalidar la connivencia que tienen con la empresa. El
contacto más estrecho que tuvimos con la UATRE fue en la audiencia del
miércoles [10 de febrero] cuando mandaron esa patota y decían que nos
iban a pasar a cuchillo a mí y a Gustavo Vera y amedrentaban a los
trabajadores que habían realizado la denuncia".
Todos los caminos parecen cerrados para este sector de trabajadores,
vulnerables a todo tipo de arbitrariedad. La participación dentro de
UATRE y la protección por parte de este gremio aparece como imposible
con la dirigencia actual. La creación de un gremio propio es resistida
claramente por la empresa. Los funcionarios del Estado y el poder
judicial son dubitativos o directamente están en contra de la libertad
gremial. Por el momento la acción en las calles, la difusión de sus
reclamos y la solidaridad popular aparecen como el único bastión que
mantiene vivos los derechos de estos trabajadores de granjas avícolas.
Por Marcelo Maggio mailto:mrmaggio07@yahoo.com.ar para la Agencia de
Noticias Biodiversidadla mailto:agenciabiodla@gmail.com
NOTAS:
[1] Ver el video que ha publicado la Fundación Alameda sobre este
bloqueo: aquí <http://www.youtube.com/watch?v=aEQbtITAv4I>
[2] El abogado de la causa, Pablo Sernani, explica: "Una jueza ya dictó
una reincorporació n a uno de los puestos de trabajo por un amparo. En la
causa penal el fiscal llamó a indagatoria por trata de personas. La
reducción a la servidumbre está próxima a ser elevada a juicio. Hay más
causas, pero estas son las tres principales. La reincorporació n está
siendo tratada en el Laboral 17, la trata de personas en el Federal 2 de
Zárate-Campana y la reducción a la servidumbre en el de Garantías 2 de
Campana".
[3] "La industrializació n de la granja", en diario /La Nación/, 2/10/2007.
[4] http://www.ovoprot.com/es/home.htm
[5] Sobre el final del mismo video citado antes (aquí
<http://www.youtube.com/watch?v=aEQbtITAv4I>).
enviado por Carlos A. Vicente
Acción por la Biodiversidad
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Telefax: 54 220 4771165
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