México: Editorial Revista "Rebeldia"
México: Editorial Revista "Rebeldia"
Rebeldía. Año 8, número 68, 2009
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En el conjunto del análisis zapatista sobre la realidad mundial y nacional
se introduce siempre la idea de que lo que se describe son tendencias,
hechos que se están desarrollando pero que no han culminado. Procesos
abiertos que pueden ser revocados o que pueden ser aún más aterradores
de lo que se pensaba al inicio.
Atrás de esta visión se encuentra una idea sobre la historia y la política
que parte de que nada es inevitable, de que todo cambia. En la
medida en que se entiende que el proceso social está realizado por seres
humanos, con conflictos y antagonismos que hacen que se confronten. A
veces, de manera soterrada y, en otras ocasiones, a cielo abierto.
El capitalismo en su fase actual se sentía dueño de todos
los hilos y un día despertó en medio de una crisis que, aunque
se quiera exorcizar con llamados a misa de una recuperación,
sigue existiendo y reproduciéndose. En la
práctica, estamos viviendo la reproducción ampliada
de la crisis, producto de las taras que el mismo sistema
introdujo al proceso de reproducción del sistema,
al poner como prioritario al dinero y no al capital.
Por eso, la tasa de desempleo sigue aumentando
en todo el mundo, y los procesos de reestructuración
productiva no acaban y siempre culminan con empresas
que desaparecen o con ventas de garage como la
que se llevó a cabo en México al venderle a Heineker
la vieja Cervecería Cuahtémoc.
En México, esta crisis hunde en la desesperación a
los hombres del dinero y a la clase política. Y, otra vez,
como para querer exorcizar sus posibles resultados,
todos hablan del peligro del estallido social.
El coro es fuerte pero, como siempre que se
trata de esos señores, hay que leer entre líneas
lo que oculta el discurso.
Atrás, claro, hay miedo pero eso no es
lo único, también se encuentra el querer
imponer un calendario y un espacio a la confrontación.
Los agoreros del estallido social buscan que en
el movimiento la gente se lo crea y se lance a campo
abierto sin la preparación indispensable.
Ellos, los de arriba, con sus gritos histéricos del
estallido social buscan lograr que todos los de arriba
cierren filas en torno a las instituciones y, en especial,
a la más importante: la del dinero. Algo que los puede
unir es una acción de abajo, descontrolada y sin
continuidad.
El tiempo y el espacio son dos coordenadas que
siempre busca controlar el poder del dinero. Muchas
veces, se piensa que se escapa de ese control al hacerse
un análisis frío de lo que arriba pasa, pero sin prestar
atención a los puentes, vasos comunicantes, espejos y
ventanas que se han construido abajo, que siempre es
nuestro punto de vista referencial más importante.
Hoy, es posible decir, con cierto orgullo, que
el Nosotr@s que la Sexta Declaración de la Selva
Lacandona convocó ya está construido. Existe por
voluntad propia y no por fechas y lugares que arriba
se buscan imponer.
Ese Nosotr@s existe al lado de las comunidades
indígenas zapatistas y de su ejército. No busca desbordarlo
por la izquierda, porque ha hecho trato, porque
ha pactado acuerdos. Existe, ni adelante ni atrás
de los zapatistas, sino a su lado.
Por nuestra parte, ese Nosotr@s también ya se estructuró,
ya se creó, ya se culminó una primera fase.
Queremos correr la suerte y los riesgos de los que,
en las comunidades zapatistas, luchan por hacer Otra
cosa. Con ésos que definen nuestro andar. Con aquéllos
que dijeron:
"Nos acusan de no constreñirnos a la supervivencia
que con sacrificios y el apoyo de los abajos en los
rincones del planeta hemos edificado en estas tierras
indias, y de no encerrarnos en lo que las mentes lúcidas
(así se dicen) llaman ‘el laboratorio zapatista' o
‘la comuna de la Lacandona'.
"Nos acusan de salir, una y otra vez, para confrontar
al Poder y para buscar a otras, otros, ustedes,
que lo confronten sin falsos consuelos ni conformismos.
"Nos acusan de haber sobrevivido.
"Y no se refieren a la resistencia que 15 años después
nos permite decir que seguimos luchando, no
sólo viviendo.
"Lo que les molesta es que hayamos sobrevivido
como otro referente de la lucha, de la reflexión crítica,
de la ética política.
"Nos acusan, quién lo fuera a decir, de no habernos
rendido, de no habernos vendido, de no haber
claudicado.
"Nos acusan, en suma, de ser zapatistas del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
"Hoy, 515 años después, 200 años después, 100
años después, 25 años después, 15 años después, 5
años después, 3 años después, declaramos: somos
culpables.
"Y, puesto que es el modo neozapatista, no sólo lo
confesamos, también lo celebramos.
"No imaginamos que esto le iba a doler a algunos
que allá arriba simulan progresismo o se visten de una
izquierda de amarillo descolorido o sin siquiera color,
pero hay que decirlo:
"El EZLN vive. ¡Viva el EZLN!" (Subcomandante
Insurgente Marcos. Primer viento: una digna juventud
rabiosa. Enero, 2009).
Ahí están nuestros principios, nuestra ética y
nuestra inspiración. Arriba no lo saben, pero el tiempo
los está corroyendo, los está aislando a ellos y a
todos los que, desde los medios de comunicación,
decidieron apostar su suerte a una clase política en
descomposición.
Parafraseando una vieja canción de los Rolling
Stones, diríamos: "El tiempo está de nuestro lado. Sí,
así es". Y no hay que olvidar que quien pone bajo su
control el tiempo, pone bajo su control su destino.
enviado por redchiavl@yahoo.com.ar
