México: Otra ética, otra salud
A partir de la década de los 70 a nivel mundial, y en México a
principios de la década de los 80 del siglo pasado, dio inicio la etapa de reformas capitalistas de carácter neoliberal, generando algunos problemas en la concepción de la salud pues se pretende verla con criterios de rentabilidad y generadora de ganancias económicas, para lo que se fortalece una visión clínica asistencialista que deshumaniza a las personas.
En México y muchos otros países esta forma de concebir la salud
(puestas en práctica por medio de las políticas neoliberales) ha
tenido impacto en diversos sectores, de tal manera que los grupos "tradicionalmente" marginados, como el sector indígena, campesino y obrero, han visto agravada su situación de miseria y olvido por parte de ese Estado, y, en el caso en dónde este último los ha "considerado", las políticas "para llevar salud" a las comunidades han sido utilizadas por los gobiernos y organizaciones "institucionales" como forma de cooptar y presionar a la población, al condicionar la atención médica a que la gente que recibe dicha atención sea leal a su proyecto político. En el caso de los obreros las instituciones buscan tener obreros "saludables" para que estos sigan en las fábricas generando los productos que habrán de llegar al mercado a costa de jornadas de trabajo extenuantes, de los riesgos y enfermedades
laborales, la mayoría de las veces ignoradas y menospreciadas por los patrones.
De esta manera en los últimos veinte años hemos asistido al
cambio radical de las políticas en salud, las cuales han ido de las
concepciones asistencialistas y paternalistas que surgieron a partir
de los años 40´s con el auge económico de la postguerra, hasta las
de la economía de mercado donde el Fondo Monetario Internacional
y el Banco Interamericano de Desarrollo "recomiendan" (ordenan)
la disminución de la inversión del Estado en sus instituciones
de salud para desmantelarlas, y que con el tiempo adquieran un
carácter privado. A la par de estas políticas, los grandes consorcios
de "agrupaciones médicas" crean hospitales y clínicas de asistencia privada.
La reorganización del estado y el sistema capitalista
ha dado origen a diferentes movimientos que
rechazan dichos planteamientos económicos y
buscan una organización más horizontal que
busque el entendimiento y acuerdo los diferentes
sectores desplazados y donde se escuche la voz de
todos. Uno de estos movimientos se ha gestado
en nuestro país a partir de la aparición pública
del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional
en enero de 1994. Con su caracterización de la
salud como "un derecho de todos y todas", los
compañeros zapatistas han propuesto superar
el reduccionismo que ve a la salud de manera
negativa (como ausencia de enfermedad),
con mirada biologicista, apolítica y ahistórica;
proponen en cambio que "la salud es vivir sin
humillación, podernos desarrollar como mujeres
y hombres, es poder luchar por una patria nueva
donde los pobres y particularmente los indígenas
se puedan determinar de manera autónoma", y en
consecuencia la política de salud sea "de respeto,
gratuita, con buen consejo, con respeto a la cultura,
autónoma, con disciplina y compañerismo". La
salud como el campo de praxis de "otra" ética
política.
Esta concepción del mundo, y de la salud en
particular, ha hecho eco en muchas personas que
a partir de la aparición de la Sexta Declaración
de la Selva Lacandona y el inicio de La Otra
Campaña, se agruparon alrededor de la idea de
"otra salud", confirmando que ni el sufrimiento
ni la coerción han sido capaces de arrebatar a las
colectividades sus sueños y contener su voluntad
de vivir, traducida en la lucha por la superación
de la opresión y la realización de un proyecto
que avance hacia un horizonte de democracia,
libertad y justicia.
Periódico "REVOLUCION"
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mayo 2010 Año 1 Número 1
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