Uruguay: ¿Laudará o sucumbirá?
Ningún hecho político, en general, por más importante que sea,
prolonga su gravita-ción en el tiempo o tiene proyecciones
significativas muy duraderas, sin la intervención más o menos
conciente y articulada de la inmensa mayoría de los antagonistas
socia-les involucrados directa o indirectamente en él. Mucho menos si
tampoco existió esa acción colectiva previamente.
Que el hecho político se desarrolle hasta colocarnos en lo que
llamamos "aconteci-miento histórico" o "coyuntura histórica", depende
de múltiples circunstancias, y no todas son necesariamente
controlables o permeables a la intervención de la voluntad humana así
nomás, cuando nos dispongamos prestamente al intento de intervenir y
listo.
Da la impresión, sin embargo, de que actuáramos, también en general,
como si es-perásemos del "hecho político" movimientos "propios",
"autónomos", indicadores de que él seguirá desarrollándose como si
fuera un ser vivo. Parecería que estuviésemos convencidos de que eso
irá ocurriendo mientras nosotros tratamos de interpretar o leer "los
datos de la realidad", las cifras, las tendencias; como si creyéramos
que nuestras polémicas, debates o le que sea queriendo "analizar" lo
ocurrido para ir luego resol-viendo "qué hacer", fuera "entendido" por
el hecho político, que aguardará, atento y esperanzado, a que
finalicemos la discusión y le prestemos atención en la práctica
concreta cotidiana.
No hay ningún afán de ironizar en esto que se dice, pero está claro
que en esta di-námica ya no puede seguirse, salvo que estuviésemos
resignados a ser de hecho "po-litólogos militantes" que observan y
comprenden lo que se vive, sin entender de que de lo que se trata,
efectivamente, es de entender y participar activamente en las
transfor-maciones que más de una vez han estado ahí, ofreciéndose
virtualmente, aunque no "esperándonos".
Es lo que se me ocurre decir viendo cómo nos entretienen con ficticias
instancias au-tocríticas a lo sumo utilitaristas y funcionales al afán
de preservar algo que hace un buen rato empezó a caerse a pedazos, y
que no es solamente el "frenteamplismo" posibilista, el populismo
conciliador o la fuente de cargos burocráticos a repartirse
"democráticamente" entre los más esclarecidos.
Es lo que se me ocurre viendo el riesgo de, una vez más, ver pasar los
"hechos polí-ticos", calificarlos de "históricos", y, sin embargo,
carecer precisamente de aptitud his-tórica como para pararnos frente a
ellos y dentro de ellos, para realmente "hacer la historia" y no
seguir balconéandola a pesar de nuestras sanas intenciones.
Por cierto que me estoy refiriendo al impresionante fenómeno N-B del 9
de mayo, que si es o no "un hecho histórico", está por verse (por mi
parte y por la parte de unos cuantos más, no son pocas las horas de
sueño perdidas tratando de imaginar cómo hacer para intentar hacer
todo lo que no pudimos hacer previamente al 9, fundamen-talmente por
carecer de lo que tanto reclamamos de nosotros mismos: unidad de los
revolucionarios).
De su lectura, simple y sencilla, sin mucho embrollo teórico y sin
agarrar la calcula-dora, lo que salta a la vista ante nuestros ojos y
los de la burguesía, es categórico:
El 9 de mayo es expresión de una multitudinaria unidad de pensamiento
y acción, que, por darse inorgánica y "espontáneamente", precisamente,
multiplica su riqueza y potencialidad en sí misma; llama a "jugar
fuerte" no solamente en la cortita del deporte electoral; ofrece la
posibilidad de serias rectificaciones entre quienes nos considera-mos
"fuerza militante" y otros que se autoconsideraron, además, la única
opción con-secuente apegada a los principios y "la ética"...
El 9 de mayo llama a "hacer la historia" amasando el descontento y la
rebeldía desde adentro; con humildad y la mano en el corazón, y, sobre
todo, sin ánimo futbolero ni veleidades de docencia al pedo.
La materia prima de la ineludible resistencia, está lista. ¿Laudará o
sucumbirá como tantas veces?.
¡Arriba los que luchan con lo que tenemos a nuestro alcance para
mañana tener lo que hoy nos falta en pila!!!.
Gabriel Carbajales
