Pais Vasco: Solidaridad con l@s Solidari@s!
Pais Vasco: Liberación inmediata de los detenidos de Askapena
Alfonso Sastre, John Brown y Santiago Alba Rico (*)
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A fuerza de olvidar que existe un problema político en el País Vasco y un gravísimo problema constitucional y social en el Estado español, llegan a criminalizar todo antagonismo real, a matar toda vida política efectiva
Las últimas detenciones ocurridas en el País Vasco siguen la lamentable tónica de las precedentes. Las personas detenidas desarrollaban todas ellas actividades políticas pacíficas y legales y lo hacían a la luz del día. Ciertamente, los militantes de Askapena son favorables a la autodeterminación y a la independencia del País Vasco, también auspician para este país un orden social poscapitalista. En esos objetivos coinciden sin duda con muchas personas que hoy no pueden expresar su opinión mediante el voto, pero que representan un buen porcentaje de la población vasca. En los objetivos de autodeterminación han venido siendo respaldados, hasta la prohibición de la izquierda abertzale, por un 60% de la población de su país. En los objetivos anticapitalistas también los secunda otro importante sector dentro y fuera del País Vasco.
De lo que se les acusa hoy es de que sus objetivos políticos coincidieran con los de ETA y de que sus nombres aparecieran en documentos incautados a miembros de esa organización armada. Muy endebles argumentos para privar a las personas de libertad en una democracia. Ya se sabe el uso que hizo la junta militar argentina de las agendas personales de los guerrilleros que caían en sus manos: todos los que en ellas figuraban eran detenidos, torturados, eliminados. No se trataba de neutralizar la violencia armada, siempre minoritaria, sino de neutralizar a amplias corrientes sociales y políticas. Un grupo armado con objetivos políticos puede coincidir en sus objetivos con amplios sectores sociales que no comparten los mismos medios. Ello no significa que el conjunto de estos sectores sean «violentos», sino que algunos «violentos» comparten sus objetivos. Sería sorprendente que los jueces españoles considerasen que los ultraderechistas y racistas armados que votan al PP o al PSOE contaminan irreversiblemente a estas organizaciones políticas. ¿Acaso esperan encontrar en la agenda de un militante de ETA contactos con la derecha españolista? A fuerza de olvidar que existe un problema político en el País Vasco y un gravísimo problema constitucional y social en el Estado español, llegan a criminalizar todo antagonismo real, a matar toda vida política efectiva.
La metonimia de la agenda permite reconstituir una red, pero no la red de la organización armada, sino la del movimiento político y social con cuyos objetivos coincide la organización armada. En otros términos, por la metonimia de las agendas y por la analogía que informa el propio concepto -profundamente antijurídico- de «terrorismo», termina aplicándose el derecho penal de las dictaduras que conoció su época dorada durante el régimen nazi. Según el derecho penal liberal, para castigar un acto delictivo, éste ha debido previamente ser definido de manera precisa y rigurosa, a fin de evitar la metonimia de las agendas y la analogía del «terrorismo», que castiga tanto al enemigo armado del Estado como a quienes comparten sus objetivos políticos o incluso a los miembros casuales de su «entorno». Esta amalgama antijurídica es la que inspira la persecución estrictamente política dirigida contra el conjunto de la izquierda independentista vasca; es la que hace que el Estado español cuente con el mayor número de presos políticos de Europa, compitiendo en ignominia con la semidictadura militar turca.
Cuando ETA acaba de declarar una tregua unilateral y la izquierda abertzale está iniciando los contactos con mediadores internacionales indispensables para un genuino proceso de paz, la actuación de los magistrados y de la fiscalía españoles contra los sectores más comprometidos con este proceso muestra la verdadera cara del régimen.
A fin de evitar que el nuevo proceso de paz que hoy puede desarrollarse fracase como los anteriores, los abajo firmantes exigimos la derogación del conjunto de las leyes antiterroristas y la inmediata liberación de los centenares de presos políticos que estas leyes antidemocráticas y antijurídicas han conducido a prisión. Reclamamos la inmediata puesta en libertad de los militantes de Askapena recientemente detenidos. Exigimos al Estado español el cumplimiento de sus compromisos internacionales en materia de derechos de los individuos y de los pueblos.
(*) Además de Alfonso Sastre, John Brown y Santiago Alba Rico, firman este artículo Carlo Frabetti, Belén Gopegui, Carlos Fernández Liria, Constantino Bértolo, Angeles Díez y Pascual Serrano
http://www.gara.net/paperezkoa/20100930/223505/es/Liberacion-inmediata-detenidos-Askapena
Pais Vasco_Euskal Herria internacionalista
Jesús Valencia Internacionalista
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http://www.gara.net/paperezkoa/20100930/223506/es/Euskal-Herria-internacionalista
La corriente solidaria que atraviesa nuestro pueblo es caudalosa y seguirá fluyendo; Askapena es una de las referencias más brillantes del internacionalismo vasco. Los ahora detenidos regresarán y se reincorporarán a la construcción nacional de una Euskal Herria internacionalista
Al fin llegó. El ataque contra Askapena, tantas veces reclamado por la gusanera mediática española, sobrevino de madrugada. Una de esas madrugadas siniestras tan recomendadas por los manuales de tortura y tan frecuentes contra la Euskal Herria más abnegada. En esta ocasión han sido siete internacionalistas los capturados entre sombras dantescas, flashes mediáticos y burkas policiales
Dicen que los arrancados de sus domicilios eran terroristas que se dedicaban a promover apoyos a favor de la revolución mundial. En 1979 no existía Askapena y buena parte de los ahora detenidos eran muchachos. El Frente Sandinista de Nicaragua pidió que le apoyásemos y este pueblo se volcó en aquella revolución ilusionante. Cientos de vascas y vascos se alistaron en la reconstrucción nicaragüense. Y miles de manos generosas derrocharon esfuerzos intentando consolidar aquel sueño revolucionario. La solidaridad se había enraizado en nuestra tierra y crecía por los cuatro costados. Nicaragua resultaba parcela pequeña para la solidaria Euskal Herria. A nuestras puertas llamaron salvadoreños, guatemaltecos, palestinos, kurdos, mapuches... Y todos encontraron en nuestro pueblo cariño, respeto y ayuda desinteresada. «Gracias por vuestro apoyo a los pueblos indios», confesaba una indígena amázonica en 1989. Si la solidaridad es un crimen, encontraran criminales solidarios en cualquier vericueto de nuestra geografía.
Se dice de los apresados que buscaban puntos de confluencia con otros pueblos y que, en sus siniestros conciliábulos, se dedicaban a ensuciar el buen nombre del Reino de España. ¡Que barbaridad! El imperio español se deslegitima sólo y casi desde su cuna. No existían sediciosos internacionalistas en el siglo XVI y ya las Cortes navarras establecieron dolorosas afinidades con otros pueblos oprimidos. Les bastó conocer en carne propia cómo se las gastaba el imperio tanto en Cuzco como en Amaiur para llegar a la conclusión -hace cinco siglos- de que indígenas y navarros sufríamos parecidos ultrajes. Durante mis años como responsable de Internacionales de Askapena constaté muchas veces el desencanto que experimentaban las delegaciones extranjeras que nos visitaban. La dura realidad que contemplaban desmontaba la tramoya bien aireada de la «modélica democracia española». Otro gravísimo delito que se les imputa a los detenidos es el de promover adhesiones para con la causa vasca. Ridículo y falso. La solidaridad para con nuestro pueblo es viejísima y muy extendida. Quienes han encontrado acogida en nuestra casa sienten un comprensible deseo de apoyarnos en nuestro empeño por ser soberanos. Todavía no existía Askapena y ya oímos a los representantes salvadoreños: «estamos unidos a este pueblo». O a los indígenas ecuatorianos: «Tengan la plena certeza de que siempre podrán contar con nosotros».
Los siete detenidos conocían, hace ya mucho tiempo, que el Gobierno español ha convertido en delito el ejercicio de la solidaridad. Pese a ello, la siguieron practicando. La corriente solidaria que atraviesa nuestro pueblo es caudalosa y seguirá fluyendo; Askapena es una de las referencias más brillantes del internacionalismo vasco. Los ahora detenidos regresarán y se reincorporarán a la construcción nacional de una Euskal Herria internacionalista. Será realidad el deseo que Dulcie September, del Consejo Nacional Africano y asesinada una año más tarde, expresaba en Gernika en 1987: «Se vislumbra ya nuestra liberación».
http://www.gara.net/paperezkoa/20100930/223506/es/Euskal-Herria-internacionalista
