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18 Octubre 2010

Bolivia: Historia del Racismo_Régimen Político, Iglesia Católica y Pueblos Indígenas

Autor: Jhonny Lazo Zubieta
Jhonnylazoz@hotmail.com

[Fragmentos del libro Historia del Racismo en Bolivia: Régimen Político, Iglesia Católica y Pueblos Indígenas: pp. 34 - 38]

A continuación realizaremos un breve esbozo teórico de los más conspicuos representantes del darwinismo social boliviano:
nos referimos a Nicomedes Antelo[1] y Gabriel René Moreno[2]. 

Leopoldo Zea escribe: "¿Cuál era la causa de todos los males de Bolivia? ¿Cuál la fuente de todos sus desaciertos? ¿Cómo regenerar a este pueblo? Tales eran las preguntas que se agitaban en la mente de los hombres que aspiraban a regenerar a la nación boliviana. Las mismas preguntas que hemos visto se hacen otros hispanoamericanos en sus diversos pueblos. Gabriel René-Moreno nos habla, en sus Notas biográficas y bibliográficas, de Nicomedes Antelo, boliviano, originario de Santa Cruz de la Sierra , que reside en Buenos Aires desde 1860 hasta 1882."[3] 

Nicomedes Antelo se instruyó en la metrópoli rioplatense; desde allí va a calificar y juzgar los males de Bolivia, tratando así de dar con el origen de las enfermedades sociales que aquejan al país. 

René Gabriel Moreno citando a Antelo expondrá: "La filosofía de la evolución, como la han formulado recientemente los positivistas ingleses y alemanes de la nueva escuela darwiniana, era profesada por Nicomedes Antelo con fervor de sectario y con autoridad de apóstol."[4] Más adelante seguirá exponiendo que   "El maestro de escuela de Buenos Aires[5] sabía leer de corrido en Lamarck, en Darwin, en Herbert Spencer, en Haeckel."[6] 

Consiguientemente, los males del país eran puestos en cuestión desde esa perspectiva filosófica-política. Es decir, desde el positivismo social expresado en Spencer, fundamentalmente. Moreno formulando el pensamiento de Antelo escribe: "¿Se extinguirá el pobre indio al empuje de nuestra raza, como se extingue el dodo, el dinornis, el ornitorrinco?"[7]. Más adelante dirá: 'Si la extinción de los inferiores es una de las condiciones del progreso universal, como dicen nuestros sabios modernos, y como lo creo, la consecuencia, señores, es irrevocable, por más dolorosa que sea. Es como una amputación que duele, pero que cura la gangrena y salva de la muerte."[8]
 

Antelo sostenía, entonces, que con el exterminio de la raza india y la mestiza, Bolivia se regeneraría. Más adelante Moreno cita a Antelo: "...el cerebro indígena y el cerebro mestizo eran celularmente incapaces para concebir y entender la libertad republicana, con su altivez deliberativa y sus prestaciones de civismo"[9] 

Explicaba aquel razonamiento de la siguiente manera: "...esos cerebros pesan entre cinco, siete y diez onzas menos que el cerebro de un blanco de pura raza. En la evolución de la especie humana tal masa encefálica corresponde, fisiológicamente, a un período psíquico de dicha especie hoy ya decrépito, a un organismo mental raquítico de suyo para resistir el frotamiento y choque de las fuerzas intelectuales, económicas y políticas con que la civilización moderna actúa dentro de la democracia."[10]

En otro párrafo señala que    "El indio incásico no sirve para nada. Pero, eso sí - y aquí la funesta deformidad -, representa en Bolivia una fuerza viviente, una masa de resistencia pasiva, una induración concreta en las vísceras del organismo social."[11] 

Su punto de vista de los mestizos no era nada alentador. Veamos: "Los mestizos, casta híbrida y estéril para la presente labor tecnológica como el mulo para el transformismo de las especies asnal o caballar, los mestizos, con un tórax levantado por los apetitos y su espíritu ungido por el instinto del proselitismo del caudillaje, representan en la especie humana una variedad subalterna, que corresponde a una degeneración confusa de la impetuosidad española y el apocamiento indígena."[12] 

Sigue Antelo con su razonamiento. La unión de los blancos con las indias, ha dado comienzo al mestizo que es levantisco, rastrero, anárquico y holgazán. "La propensión de la casta tiende, como es notorio, al ocio, a la reyerta, al servilismo y a la intriga, gérmenes del bochinche y del caudillaje; bien así como, de otro lado, la estupidez y el amilanamiento del indio incásico se amoldan a punto para perpetuar en la sociedad en el despotismo."[13] 

Citado por Moreno, Antelo dirá: "... por la virtualidad que es propia del transformismo desaparezcan cuanto antes el indio y el mestizo de Bolivia, esos dos agentes arcaicos, incásico uno y colonial el otro; que se extingan bajo la planta de la inmigración europea..."[14]

De acuerdo a Leopoldo Zea, Antelo tomaba como punto de partida y justificación de su posición respecto del indígena a la historia Argentina: Según Antelo, toda América sabía de la dilatada guerra que en este país se había desatado entre las castas mestizas del interior, acaudilladas por Rosas, y la raza criolla de la capital. En esta contienda la civilización se había impuesto a la barbarie. Antelo que vivía por esos años en Buenos aires, había sido testigo del gran avance material de la Argentina , era testigo de su cada día mayor progreso, señala irónicamente el intelectual mejicano

Moreno, refiriéndose a Antelo agrega: "Contemplaba con pasmo la precisión casi mecánica del fenómeno sociológico, según el cual a medida que el indio y el mestizo iban pereciendo vencidos en la lucha por la existencia contra la superioridad irresistible de las razas indoeuropeas, se afianzaba en los vecindarios el orden público..."[15] Según Moreno, Antelo observaba el progreso intelectual y moral como torrentes sorprendentes. La abundancia - sigue Moreno - la prosperidad y la serenidad se iban propagando por todos los resquicios de la pujante República Argentina. Antelo, testigo ocular de esta progresión económica y cultural, juzgaba conveniente aplicar la misma fórmula pero con mayor énfasis y tenacidad en Bolivia.

Así, la inmigración europea y la industrialización otorgarían, en suma, las enmiendas proyectadas para la "regeneración de Bolivia"; los emigrantes europeos, llevarían a la extinción de los indígenas y a la industrialización. En consecuencia, estos términos se constituían en la panacea que sacaría a Bolivia de la barbarie indígena para orientarla hacia la civilización occidental. Imitar a Europa había sido, y aún es la consigna de todos los emancipadores mentales de Bolivia.

Gabriel René Moreno, nos dirá que la incapacidad de los indígenas es cerebral impotencia etnológica de sus entendimientos. Por tanto, de acuerdo a Moreno: (...) tendrán que sucumbir a la lucha por la existencia, como están sucumbiendo hoy y se extinguen a nuestra vista en Australia hombres, plantas y animales, precisamente porque las especies importadas o las especies nuevas ya aclimatadas poseen mejores condiciones para la lucha."[16] 

En tanto el general liberal Pando, presidente de Bolivia desde fines del siglo XIX a principios del siglo XX solicitó la ayuda del líder indígena Villca con el fin de derrotar a los conservadores del Sur. Pando tenía la siguiente concepción de los pueblos indígenas: "Los indios son seres inferiores y su eliminación no sería un delito, sino una selección natural, dura y repugnante (...) pero impuesta por las necesidades del progreso".[17] Después de estas aseveraciones, se entiende la lógica de su traición a las comunidades aymaras, las cuales le habían ayudado a derrotar a los conservadores de Chuquisaca.

Resumimos lo expuesto hasta aquí: todas las tendencias del llamado darwinismo social y/o positivismo social se basan en la consideración de que los hombres, razas, clases y la propia evolución humana se rigen, en general, por la ley de vencedores y vencidos. 

Spencer aplica a la problemática social la ley biológica de Darwin sobre la supervivencia del más apto[18]. Por ello, científicos europeos eran traídos por los círculos oficiales para estudiar a los indígenas de este país y recomendar en qué sectores se hallaban los más aptos. Luego de estudios antropométricos realizados a aymaras, quechuas y mestizos, los científicos aconsejaron la cholificación, necesaria para el desarrollo del país.[19]

Autor: Jhonny Lazo Zubieta
Jhonnylazoz@hotmail.com

Lugares de venta: En Cochabamba
Feria del libro: Stand CEDIB
Calle Esteban Arze Nº 538, Galería El Nazareno", Piso 1, Of. 2 (entre Calama y Ladislao Cabrera)

NOTAS:

[1] Nicomedes Antelo, nació en Santa Cruz en 1829 y reside en Buenos Aires desde 1860. En 1883 Muere en Buenos Aires Antelo. Hasta su muerte fue maestro de escuela en Buenos Aires. Escribió numerosos artículos sobre Pedagogía y Etnología boliviana.
[2] René Gabriel Moreno, escritor e historiador. Nació en la ciudad de San Lorenzo de la Barranca en Santa Cruz de la Sierra el año 1834. Falleció el 28 de abril de 1908 en Valparaíso, Chile. Residió muchos años en Santiago de Chile, donde explicó Literatura en la Universidad y fue director de la Biblioteca Nacional.
[3] ZEA, Leopoldo: El pensamiento latinoamericano, Ob.cit., pp. 272
[4] MORENO, René Gabriel, Nicomedes Antelo, Publicaciones de la Universidad , Santa Cruz de la Sierra , 1960, p.21
[5] Moreno, dirá que Antelo como persona tenía el "... orgullo propio de un naturalista darwiniano: ser descendiente por línea de las hembras y por línea de los machos, de las barraganas (concubina) y soldados españoles que fundaron a Santa Cruz de la Sierra. (...)  Estaba contento con ser latino, si bien por las tendencias de su espíritu hubiera sido con más propiedad anglosajón. En MORENO, René Gabriel, Nicomedes Antelo, Publicaciones de la Universidad , Santa Cruz de la Sierra , 1960, pp. 43 ss.
[6] MORENO, René Gabriel, Nicomedes Antelo... Ob. cit. p. 22
[7] Ibíd. p. 21
[8] Ibíd.
[9] Ibíd. p. 22
[10] Ibíd.
[11] Ibíd., p.23
[12] Ibíd.
[13] Ibíd. p. 24
[14] Ibíd.  p.25
[15] Ibíd. pp. 40 - 41
[16] Ibíd. 24
[17] ZEA Leopoldo, El pensamiento latinoamericano... Ob. cit., pp. 274 - 275 
[18] Cf. SPENCER, Herbert, Principios de Psicología, Willams & Norgate, Londres, 1855; Sociología descriptiva, Willams & Norgate, Londres, 1873
[19] DEMELAS Marie Danielle, Darwinismo a la criolla... Ob. Cit. , p. 65

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