Uruguay_"El Sabalero": la fraternidad laburanta siempre
Los ejemplos de humildad no son fruto de "esa puta" que a todos nos llega:
"No jodan!!! Ni se me ocurrió pensar que la estaba cagando..."
Hace poco, refiriéndonos a la conducta antisindical en el diario
"plural" de algunos personajes de "nuestra intelectualidad" que
dejaron de apuntar las armas sobre el enemigo para apuntar el dedo
acusador sobre trabajadores movilizados en defensa de sus derechos,
omití señalar la conducta de alguien a quien no le costó nada deponer
su posición de hecho favorable a los intereses de la patronal, en
medio de una huelga gráfica de fines de la década de los ´80, en dicha
empresa.
No se trata de que consideremos que la muerte nos libra de nuestras
inconsecuencias o que ella nos hace automáticamente "buena gente",
eliminando mágicamente todo aquello que en vida nos ha ido colocando
en contra de lo que en los años mozos defendimos fervientemente.
Se trata, sí, de que al menos después de que "esa puta" nos aleje de este
mundo, alguien haga públicas aquellas pequeñas cosas que nos
reivindican sin necesidad de discursos y que, hacerlas conocer, opera
como docencia saludable en tiempos en los que, para algunos, los
principios y la fe en la causa, "ya fueron"...
"El Sabalero", uno de tantos que formó parte del "club de amigos
famosos" que Federico Fasano entretejió en el exilio mexicano de los
años fascistas, tuvo un vínculo laboral fugaz con dicha publicación,
encargándose de una columna "costumbrista" que, por cierto, valía la
pena ser leida.
Andaba para arriba y para abajo entre la redacción y
el taller gráfico de "La República", cultivando una relación afable y
de algún modo fraterna, especialmente con las compañeras gráficas cuya
función era la de "tipear" las pocas notas manuscritas que llegaban a
sus manos, en momentos en los que ya resultaba imparable la práctica
de que los periodistas tipearan directamente sus notas en la
computadora.
Al reventar el enésimo conflicto laboral inventado por Fasano en muy
poco tiempo con la finalidad de irse sacando de encima a "los
rebeldes" sindicali-zados, no fueron pocos los pseudo periodistas
-algunos también "sindicali-zados"- que se ocuparon de sustituir a las
tipeadoras en su tarea, oficiando lisa y llanamente de "rompehuelgas",
pretendidamente amparados en su condición de amigos y "compañeros del
Dr. y su hazaña plural"...
Cuando notamos que José Carbajal, además de sus notas, tipeaba otras
cosas más, nos detuvimos a valorar qué hacer. Primó la idea de
encararlo personal y directamente, y así lo hicimos...
Su reacción fue espontánea y franca:
"-- No jodan!!! Ni se me ocurrió pensar que la estaba cagando; no se
hable más, ya mismo tiro el teclado a la mierda..."
Y lo tiró, nomás, sin más trámite.
¿Cómo le fue luego con el "mandamás" del pluralismo y la libre
expresión?, no lo sabemos.
Sí sabemos que su presencia en el diario,
empezó a ser cada vez menos frecuente, hasta que desapareció
completamente, sin siquiera enviar regularmente sus notas por el
correo electrónico.
No fue necesario incluirlo en aquel volante en el que, obligadamente,
"quemábamos" a los que siguieron de "rompehuelgas" sin escuchar
siquiera a quienes en definitiva luchaban por los intereses y los
derechos de todo el personal de la fantasmal empresa REG SA., en la
que, en resumidas cuentas, hasta el día de hoy, la única manera de
preversar la salud mental y espiritual y hasta el decoro moral, es
irse al carajo, como en definitiva lo hizo "El Sabalero", entre
muchos otros que no vendieron su alma al "Dalai Lama" del cuarto poder
"progresista"...
"El Sabalero" merece este reconocimiento justificado, a pesar de lo
tardío. No por ser un muerto con fama, sino por haber sido, al menos,
un loco de pueblo sin ínfulas de súper iluminado.
Gabriel Carbajales
gabriel.carbajales@gmail.com
