Venezuela_Guevaristas: Contra la burguesía y el reformismo (I)
MOVIMIENTO GUEVARISTA REVOLUCIONARIO
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guevariando@gmail.com
Primera parte
(2da parte en siguiente mensaje)
Contra la burguesía y el reformismo,
¡¡Adelante con todas las fuerzas de la historia!!
Hoy presentamos este documento para ayudar a la comprensión del momento
político y a clarificar nuestra posición con respecto al periodo que vivimos.
Hace unos días, cuando se preparaba la redacción final de nuestro informe sobre
la táctica aprobada para el periodo, surgió con fuerza la idea de definir con la
mayor claridad posible cual era el tiempo político que estábamos viviendo
Entonces nos pusimos como tarea entregar nuestra opinión sobre el tiempo
político que atravesamos cuya lectura es la base de nuestra posición política, de
nuestra táctica y de nuestra estrategia.
1- La derrota del movimiento revolucionario.
A principios de la década del sesenta del siglo anterior, el modelo de contención
de la revolución llamado "Estado de bienestar" y sus derivados en nuestra región,
tales como "la revolución en libertad", "nacionalismo de estado", "peronismo" y
muchos otros sub modelos de supuesto desarrollo capitalista, estaban agotados y
el capitalismo como sistema total, entraba de lleno en una profunda crisis de
sobrevivencia.
El producto más visible de tal crisis era el deterioro progresivo de la hegemonía
del imperialismo norteamericano y la creciente rebeldía de los pueblos a nivel
mundial. Pero no solo era el imperialismo norteamericano el que corría peligro,
era el sistema capitalista mismo el que estaba en cuestión y entraba en una crisis
hasta de paradigmas.
El colonialismo base fundamental de aquel capitalismo, se deteriora en forma
progresiva al finalizar la segunda guerra mundial, producto de la debilidad de los
estados europeos y la creciente rebeldía de los pueblos, que emprendían la tarea
de la liberación nacional, comandada la mayor de las veces por las burguesías
locales. El resultado de este proceso, es que solo se logró una inestable y relativa
independencia territorial, al no unirse las tareas de liberación con la construcción
del socialismo en la mayoría de los países recién liberados, que se dieron a la
tarea de reproducir el sistema capitalista en su territorio. Este hecho provocó un
reacomodo de la correlación de fuerzas y se inauguraron nuevos métodos de
dominación.
Pese a lo anterior, este potente movimiento debilitó la base económica de los
centros imperialistas, reordenó el comercio mundial, proletarizó a millones de
campesinos y creó una fuerte base subjetiva de lucha antiimperialista, que
objetivamente influyó en otras regiones del mundo donde millones de
trabajadoras y trabajadores se lanzaban con nuevas fuerzas a la lucha.
En nuestra región en ese entonces, se vivía ya casi el fin del relativo desarrollo
industrial que trajo la segunda guerra mundial. Las burguesías locales débiles en
capital para avanzar en el desarrollo industrial requerido para ese momento de
crisis de producción en Europa producto de la guerra, echaron mano del estado
para que este se encargara con recursos de toda la población, de desarrollar una
base productiva en varios países de la región que abasteciera en su mayor parte a
los países que se encontraban en guerra para ese entonces.
Al finalizar el conflicto bélico y después de haber quemado el capitalismo, una
buena parte del capital sobrante y haber producido una nueva concentración y
centralización del capital, ocupa gran parte de su esfuerzo en las tareas de
reconstrucción de Europa empleando para ello una buena parte de las ganancias
obtenidas producto de la guerra. La diferencia con la etapa anterior reside en el
hecho que la nueva industria surgida en la post guerra sobre todo en Europa, es
propiedad en gran medida de las empresas transnacionales, que necesitan nuevos
mercados para sus mercancías y este es el comienzo del fin para la bonanza
económica productiva de algunos países de nuestra región.
La etapa anterior de industrialización había dejado un gran contingente obrero
organizado, por lo general en grandes centrales sindicales y con una experiencia
de lucha reivindicativa de gran alcance. Este potente movimiento obrero se había
visto reforzado por la emigración de pre y post guerra, además de importantes
contingentes campesinos que se sumaban todos los días a las ciudades en busca
de nuevas posibilidades de vida.
La conciencia de clase en el movimiento obrero se había venido desarrollando
desde comienzos de siglo en varios países, destacándose entre ellos Argentina,
Chile, Brasil, Uruguay y Bolivia, alcanzando en su desarrollo posturas políticas de
avanzada, pasando en muchos casos de la reivindicación económica, a la
reivindicación política.
La grave crisis que se vio desatada producto de la baja significativa de la
producción y venta de productos terminados o materias primas semi elaboradas a
los países que antes se encontraban en guerra, encontró a un poderoso
movimiento social organizado que pugnaba por mejorar su calidad de vida y
estrechaba aún más el cerco al sistema capitalista.
Estallaron grandes huelgas y paralizaciones, tanto en el campo como en la ciudad
y muy pronto una buena parte de la pequeña burguesía ilustrada también se
sumaría al movimiento por los cambios agudizando mucho más el conflicto de
clases.
El reformismo instalado cómodamente en nuestros países por décadas, tenía que
hacer sus mejores esfuerzos por contener el avance del movimiento social y muy
pronto la palabra socialismo y también revolución ganó terreno entre las masas
que veían como a diario se deterioraba su nivel de vida.
Se juntaron por primera vez en la historia dos grandes movimientos que
amenazaban con fundirse en uno solo. La lucha anticolonialista y la ya abierta
lucha anticapitalista en varios países de nuestro continente.
El ejemplo de Cuba alentaba por primera vez a las masas en ir más allá del
reformismo, expresado en los partidos obreros tradicionales y nuevas y
novedosas formas de lucha se ponían a la orden del día, eran asumidas en forma
entusiasta por las masas que observaban ahora con un referente cercano, que la
revolución no solo era posible, sino que además era necesaria y vital para
defender sus derechos frente al capital que se veía tambaleante.
En ese contexto, se imponía para el capitalismo dar un golpe de timón que
resolviera dos cosas vitales para su sobrevivencia en orden consecutivo.
La primera tarea del capitalismo, era derrotar de forma estratégica al movimiento
revolucionario emergente en todos los terrenos. Pero para lograr la derrota
teórica, cultural, política y social, primero tenía que emplearse a fondo en
propinar una derrota militar al movimiento revolucionario lo más extendida
posible, fundamentalmente en el llamado "tercer mundo" y dentro de eso, lo
estratégico era el sudeste asiático y Latinoamérica. Una vez lograda la derrota del
movimiento revolucionario, la burguesía tendría el camino libre para refundar el
sistema capitalista en nuestra región y en el mundo bajo nuevos paradigmas.
Ahora en el caso de las burguesías locales, asociadas desde siempre con el capital
transnacional, había un importante botín al que echar mano expresado en miles
de empresas estratégicas en manos del estado y desarrolladas por todas y todos
los trabajadores de nuestros países. El Estado había cumplido una vez más el
papel asignado por las clases dominantes en orden a producir una acumulación
estratégica en periodos de debilidad burguesa y luego hacerse de esa
acumulación, es la tarea más importante para la burguesía cuando se atraviesa
por estos periodos. La experiencia vivida por los países de Europa del Este luego
del derrumbe del muro de Berlín confirma plenamente esta tesis.
Para lograr la derrota militar del movimiento revolucionario, el capitalismo tenía
que emplear dos formas principales y subordinar sus otras estrategias y políticas
para las regiones nombradas a las fundamentales para sus intereses.
Las dos formas empleadas de manera principal en estas dos regiones
mencionadas, eran la combinación de la guerra abierta por un lado y desatar el
mayor esfuerzo terrorista que haya conocido la historia moderna en lo que se ha
llamado eufemísticamente como "la guerra sucia". La combinación de estos dos
elementos en forma abierta y la integración con los factores económicos,
culturales, religiosos, mediáticos, técnicos, científicos y otros, nos hablan de un
concepto político-militar de guerra total de la clase dominante en contra de los
sectores que amenazaban sus intereses.
No estaría de más poder revisar el esfuerzo capitalista en su conjunto y como
logró hacer de su estrategia algo global e integrado armoniosamente, sobre todo
a partir del año 64 y en un próximo documento nos referiremos a ello en extenso.
La experiencia del golpe militar en Brasil, inicia un nuevo ciclo de agresiones
contra la clase obrera en la región, pero ahora es un movimiento de nuevo tipo
que busca asentar la contrarrevolución de manera estratégica e iniciar la
refundación capitalista como ya dijimos con nuevos paradigmas.
Lo cierto es que el capitalismo logra sobre todo en nuestra región, asestar duros
golpes al movimiento revolucionario, impidiendo la realización primero de nuevas
revoluciones, para luego consolidar su dominio sin contrapeso. La guerra
sicológica y el significativo papel de la ideología burguesa, jugaron un gran rol
durante este periodo en orden a utilizar al reformismo y sus supuestos planes de
cambios sociales como un factor que permitiera aislar de las masas a los sectores
revolucionarios.
En una década sumó cerca de un millón de muertos, millones de exiliados, cientos
de miles de presos políticos, cientos de miles de desaparecidos, decenas de
millones de desplazados, aumentó la cesantía en decenas de millones, pulverizó a
las organizaciones revolucionarias, diezmó en forma estratégica la organización
popular y de masas, liquidó físicamente a casi todos los pensadores y
constructores sociales y revolucionarios y le dio un golpe de timón a la economía.
Logrado estos objetivos mediante su estrategia integrada, estuvo en condiciones
de imponer sin contrapeso su visión y su proyecto económico y social. Por lo
tanto es bueno recordar que las dictaduras militares que asolaron nuestro
continente, no fueron otra cosa que la expresión militar abierta de la dictadura de
las burguesías en nuestros países y por lo tanto fueron dictaduras de clase y no de
unos pocos generales gorilas que querían vestirse de glorias personales.
2- La imposición ideológica de la nueva izquierda y de los "nuevos métodos
de lucha".
Ya en ocasiones anteriores hemos denunciado, como el exilio de una parte de la
intelectualidad pequeño burguesa que se llamaba asimismo de izquierda y que
hasta posaba de "extrema izquierda", sirvió para que esta fuera subvencionada
por la burguesía y se le preparara para su nueva misión de quinta columna
enquistada en los movimientos sociales de resistencia.
La nueva misión asignada por la burguesía gobernante a este segmento
oportunista de la pequeño burguesía que se llamaba de "izquierda", no fue otra
que vaciar en contenido y forma, la propuesta revolucionaria y hacer invisible
cualquier otra salida política que no fuera en los márgenes del sistema.
Primero fue el eurocomunismo, después el post modernismo, luego vino el
"Negrismo" (Tony Negri y su invención del Imperio y la pretendida intención de
disfrazar la lucha de clases haciendo cual mago, desaparecer a la clase obrera y las
demás clases sociales en otro nombre de ficción como es "La Multitud".), para
terminar por el momento aterrizando en el hibrido descafeinado "Socialismo del
siglo XXI".
La vuelta del exilio de ese segmento oportunista en varios países, se da en un
contexto de gran debilidad del movimiento de masas y de la lucha de clases en
general, a causa del terror impuesto a sangre y fuego y esto les permite ganar
gran presencia, a pesar de presentar viejas y gastadas recetas de como dirigir y
perfeccionar el Estado capitalista de explotación.
Sin líderes de masas, clasistas y combativos, a causa de la represión feroz, son
estos personajes sin brillo, tecnócratas en su gran mayoría, los que se adueñan de
los titulares de los medios de comunicación y reciben la promoción necesaria que
les permita, una vez restablecidas las democracias burguesas ahora tuteladas y
monitoreadas, hacerse con el control administrativo del Estado capitalista.
Todo lo anterior sucede en un contexto general mayor, cruzado por el derrumbe
de la URSS y del resto del bloque soviético. La caída del llamado "socialismo real",
significó un golpe estratégico para el movimiento revolucionario y de masas, del
cual aún hoy no se repone, porque significó entre muchos otros factores, la
relativización del proyecto histórico y la pérdida de confianza del movimiento de
masas en sus propias capacidades de producir los cambios revolucionarios.
Muchos compañeros y compañeras han manifestado hasta alegría por la caída del
"estalinismo" y no pocos amigos de la izquierda, hasta llegaron a celebrarlo. No
podemos compartir dicha lectura. Si bien debemos coincidir en que el proyecto
soviético estaba muy alejado de lo que consideramos socialismo revolucionario,
no podemos dejar de desconocer que la caída de la URSS significó la miseria, el
hambre y depredación de sus conquistas sociales a millones de seres humanos y
le entregó a la burguesía cuantiosos recursos de todo tipo que han sido puestos al
servicio de la dominación capitalista y hoy Rusia forma parte de la telaraña
imperialista.
Así las cosas nos vimos enfrentados a un dominio sin contrapeso y comenzamos a
vivir la desenfrenada orgía capitalista burguesa.
Se estrenó un mundo con una globalización ideológica y solo se hicieron visibles
pequeñas variaciones del mismo esquema, ofrecido como único sistema posible.
Ya son parte del olvido, los miles de movimientos surgidos al calor del post
modernismo como los Verdes en Alemania y el movimiento ecológico que los
siguió. Todos estos movimientos estaban y están signados por el común
denominador de lo temático como referencia, frente a la visión de conjunto que
nos ofrecía y ofrece el marxismo. Era el fin de la historia.
Se dejó de hablar de revolución y solo se hablaba de "cambios" apuntalando aún
más la idea que una reforma dentro del sistema, no era mal vista, siempre y
cuando se conservara el sistema mismo porque era el único posible.
Como hemos dicho anteriormente, represión y reformismo, son dos elementos
que se condicionan y se necesitan mutuamente en este tiempo político y que es
necesario analizar como conjunto.
Aparejado con la imposición ideológica de la "nueva izquierda", surge con fuerza
de igual magnitud, el tema de las formas de lucha. Si ya no es necesario derribar
el sistema, entonces no necesitamos ejercer la violencia revolucionaria de las
masas y solo debemos recurrir a los elementos que el propio sistema ha diseñado
para su sobrevivencia. La democracia burguesa es elevada a la categoría de
máxima conquista posible, y es dentro de sus reglas donde se puede jugar a
mejorar el sistema.
Cientos o miles de autores sin ninguna rigurosidad científica y de mala calidad,
inundaron todo con sus textos y "teorías" copando los espacios de debate y a
fuerza de repetición, convirtieron en verdad casi absoluta, viejas y gastadas
consignas socialdemócratas presentándolas como revolucionarias.
3- Las revoluciones que no son revoluciones, sino "procesos graduales de
cambios".
La intención primaria de vaciar de contenido las conquistas conceptuales más
valiosas para la izquierda revolucionaria, se vio prontamente coronada al surgir la
pretensión de realizar una "revolución" sin una revolución de verdad.
Lo anterior solo era posible si se distorsionaba en forma profunda, el concepto
mismo de revolución y se cambiaba por otro que se acomodara a los "nuevos
tiempos". Para lograr lo anterior, se modificó en forma grosera el concepto de
revolución, en tanto acto fulminante de las masas para derribar el sistema de
explotación capitalista, mediante una combinación de formas y métodos de lucha
que provocara la destrucción y reemplazo del estado capitalista, por otro de corte
socialista.
El nuevo concepto fue concebido como un proceso, que comienza no en
condiciones materiales de maduración de la lucha de clases, sino en el
surgimiento de un líder preclaro que es capaz de conducir al pueblo por un
sinuoso camino de pequeñas reformas, realizadas en el marco de la legalidad
burguesa, que se van acumulando y se van sumando en el tiempo, hasta alcanzar
un estadio pleno donde se alcanza el todo y el capitalismo desaparece como por
arte de magia.
Esta demás decir que este nuevo viejo concepto, requería para su
implementación de una nueva alianza de clases que dirigida por la burguesía
"nacionalista", cruzara toda la sociedad y que lograra en la práctica la tan ansiada
conciliación de clases, cuya síntesis fueran los "proyectos de capitalismo nacional"
que supuestamente se oponían al neoliberalismo. Se hizo un esfuerzo de
propaganda inmenso para separar neoliberalismo de capitalismo y se inventó la
teoría del capital malo opuesto al capital bueno.
Basados en este nuevo concepto de "revolución", se emplean las ansias de
cambio revolucionario contenidas por muchos años en las masas y además,
utilizando para ello muchos símbolos y emblemas revolucionarios de carácter
emocional, en Venezuela se inicia el llamado "proceso revolucionario" en los
marcos de la democracia formal burguesa. Más tarde o más temprano, en la
mayoría del continente se darían procesos parecidos.
El llamado inicio del proyecto revolucionario, se da en un marco de negación de la
historia de la propia Venezuela, como si antes de este tiempo político, nada
hubiera existido y que lo único rescatable era la construcción en solitario de un
hombre que desde la sombras de la conspiración, organizó todo y planificó todo.
Detrás de esta afirmación se esconden cientos de pactos y acuerdos secretos con
un sector de la burguesía que apoyó en forma resuelta al actual líder desde sus
inicios y que comprometió cuadros y recursos en la conformación de la nueva
alianza de clases que llegó a inaugurar la llamada quinta república.
El papel que cumple la vieja izquierda, es utilizar su arma predilecta para mediar
en el conflicto de clases y producir la aspirada conciliación de clases que necesita
la burguesía y llama al actual proceso "liberación nacional".
Bajo este concepto se esconde la pretensión de asignarle a la burguesía, un
carácter nacional que nunca ha tenido y nunca tendrá, pero además en su
nombre se justifica una alianza estratégica de la clase obrera con sus explotadores
de siempre bajo la excusa de la lucha en contra del imperialismo.
La conciliación de clases es vital para mantener el estado capitalista en
funcionamiento, mientras se busca su perfección en las tareas que tiene
asignadas como instrumento de dominación y coerción de clase. La agitación
creciente de la lucha antiimperialista, tiene por función unificar a la población en
objetivos nacionales que estarían por encima de las clases sociales y en segundo
lugar, debilitar relativamente a otras burguesías de la región buscando la
emergencia de una mejor posición de negociación económica para la mal llamada
"burguesía nacional".
Uno de los pilares del perfeccionamiento del estado capitalista en Venezuela, es
la legitimación de sus instituciones fundamentales y los mecanismos de
negociación y solución de los problemas entre las clases. El nuevo viejo sistema
electoral en este contexto, es vital para la aspiración de consolidar el mecanismo
de negociación social y disolver allí los conflictos generados producto de los
encontrados intereses de clase.
Es así como Venezuela vive en promedio 2 elecciones al año de distinto tipo y las
masas son convocadas a votar y a apostar allí sus aspiraciones por una vida mejor.
Por otro lado el país ha vivido durante esta administración del estado capitalista
solo un paro nacional, justamente convocado por un segmento de la burguesía en
defensa de sus intereses y ninguno convocado por las organizaciones obreras a
pesar que el proceso inflacionario, el más alto de América Latina, se come todo
incremento salarial y sin embargo, la burguesía vive una relativa "paz social"
propicia para desarrollar sus "negocios".
El agudo conflicto interclase vivido en Venezuela en los primeros años de este
gobierno, no tuvo a la clase obrera ni a los explotad@s de la ciudad y el campo,
luchando por sus propios intereses. Estos sectores terciaron en la disputa que
mantenían distintos segmentos burgueses por el control de la economía y del
estado.
La derrota relativa de uno de esos segmentos burgueses mencionados más atrás,
provocó nuevamente la invisibilidad de los explotados como protagonistas del
llamado "proceso" y de ahí en más, solo son convocados para votar cada tanto
por uno u otro caudillo, que el líder decida apoyar en los distintos procesos
eleccionarios nacionales. Todo cambia para que todo siga igual.
Las relativas mejoras logradas y expresadas en algunas medidas asistencialistas
como las misiones sociales, también se pueden leer como medidas de
contrainsurgencia, ya que de no existir estas medidas de asistencia social, como el
subsidio de algunos alimentos, el estallido social anti burgués y anticapitalista, no
se habría hecho esperar, tal y como lo reconoce el mismo presidente en forma
reiterada, al recordarle a la burguesía que si no fuera por él y su gobierno, la
burguesía habría sido barrida hace rato largo por las masas alzadas.
Aparte de las misiones sociales, el gobierno no tiene mucho más que mostrar en
beneficio de los sectores populares. Debemos mencionar el hecho que las mismas
misiones han contribuido a beneficiar a distintos subgrupos y personajes que
forman parte de la nueva promoción burguesa que hoy es quien dirige la
economía. No se trata que haya surgido una nueva burguesía, sino que nuevos
grupos han accedido a ella, mediante los negocios celebrados con el estado
teniendo como garante ejecutivo y administrativo de los mismos, al gobierno.
No se trata de desconocer la necesidad de salud, educación, cultura y alimentos
por los sectores más desposeídos y que buscan cubrir las misiones sociales. De lo
que se trata es analizar en profundo el sentido de estas medidas y quien es el
principal beneficiado con las mismas. En apariencia serían las masas populares las
más beneficiadas. Pero si miramos en un sentido más profundo, nos encontramos
que la mayoría de los servicios y productos que se entregan a través de las
misiones sociales, son comprados a la burguesía, sea esta nativa, regional o
internacional, llevándose por la vía de la venta al estado de productos y servicios,
gran parte de la renta obtenida a nivel internacional con la venta del petróleo.
Solo por mencionar algunos casos, diremos que empresas Polar, es la vendedora
de cerca del 50% de los alimentos que se distribuyen en las redes Mercal y Pdval y
que el 100 % de los módulos de Salud de la red Barrio Adentro, han sido
construidos por empresas constructoras privadas que han significado un jugoso
negocio para las mismas.
Quien puede negar hoy que las grandes constructoras se han visto beneficiadas
con la contratación con el estado a nivel local, igual ocurre con los alimentos a
nivel latinoamericano, donde las burguesías locales de países como Argentina,
Uruguay, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, mucho le deben a
los bolivarianos, mientras que a nivel internacional, han sido transnacionales
chinas, europeas, rusas y norteamericanas como el caso de la Chevron quienes se
llevaron la mejor parte del pastel.
El caso de Colombia, es particularmente llamativo, llegando en un momento la
criminal burguesía colombiana a percibir, cerca de 7.000 millones de dólares por
intercambio comercial con Venezuela.
Este análisis es compartido por gran parte de la izquierda venezolana y por
muchos compañeros que a nivel personal, manifiestan su desacuerdo con esta
política, pero estos mismos compañeros caen en la vieja práctica de no criticar
públicamente al gobierno para no ser acusados de "escuálidos" o de la oposición
golpista y se refugian en el argumento del "mal menor" o del "apoyo crítico",
sumando con ello confusión al movimiento de masas.
Todo este proceso al que asistimos no solo en Venezuela, tiene por sentido
último, la refundación capitalista del estado de dependencia económica, social,
política, tecnológica, cultural, militar y paradigmática. Por lo tanto según
entendemos, el análisis de la situación no puede efectuarse desde el marxismo
tomando solo los aspectos económicos o políticos, sin caer en la bancarrota
reduccionista más absoluta y abandonando en la práctica el método de análisis
marxista.
Es imposible entender el estadio de desarrollo de la lucha de clases en nuestro
continente, aislando los elementos o suponiendo que los fenómenos que se
expresan como tendencias actuales, fueron diseñados en forma aislada, o que
forman parte solo del "caos capitalista" como gustan decir algunos "analistas".
Lo que pone de manifiesto la situación que vivimos, por mucho empeño que
hagan los historiadores a sueldo del sistema por ocultarlo, es la existencia de la
cadena de dictaduras militares con igual misión y contenidos, y además la
organización y estructuración de una Internacional orgánica del crimen y del
terror capitalista. Como sucesión de lo anterior, la tendencia principal es la
instauración de gobiernos civiles en su mayoría de derecha, que prepararon el
camino lo más ordenado posible, para diversos procesos de "cambio graduales"
dentro de la estructura capitalista de explotación y dominación y que no alteraron
la misma y que son usados para descomprimir la presión social.
Solo basta que termine de surgir una nueva internacional que exprese de manera
abierta, las pretensiones de la conciliación de clases y el abandono por completo
de la teoría revolucionaria y su reemplazo por las pretensiones teóricas de los
lideres independentistas del siglo XVIII, que expresaban los deseos de ver surgir
en nuestro continente, a una burguesía como la europea, que es de donde toman
su pensamiento en mayor parte.
A lo anterior habría que sumar además, el pensamiento socialdemócrata
reformista de la segunda internacional, el post modernismo, el horizontalismo
liquidador de la organización y todo pensamiento y organización que sirva para
distraer a las masas del camino revolucionario.
Ese tipo de movimiento ya fue anunciado y está por verse como toma cuerpo en
el próximo tiempo, aunque existen muchos indicios que sería la tan anunciada
quinta internacional.
4- El movimiento de masas como instrumento de la mantención del sistema.
En cada país esta estrategia ha tenido sus propios elementos y será nuestra tarea
ir recogiendo todos estos antecedentes que se sumen al análisis de la situación.
Pero no está demás citar la instrumentalización del movimiento indígena, que en
muchas partes participó de procesos electorales burgueses legitimando con su
presencia, las perfecciones jurídicas de la explotación y dominación capitalista
expresadas en la inauguración de nuevas constituciones, que supuestamente
expresaban sus intereses y luego fueron decepcionados.
La utilización de ONGs en la región por parte de la socialdemocracia capitalista, ya
es de vieja data, pero fue a principios de los años noventa donde se produce una
verdadera invasión de estas instituciones logrando en muchas ocasiones, captar al
militante de base e intermedio, aislando así a las direcciones revolucionarias
sobrevivientes, no solo del movimiento de masas, sino hasta de su base
partidaria. Se promovió la llamada "militancia social" como antagónica con la
militancia política, como si la militancia política, no fuera a la vez una militancia
social que expresa los intereses de clase en ella comprometidos.
Existen muchas formas empleadas en la captación del movimiento de masas por
el capitalismo y será misión de los revolucionari@s, ponerlas al descubierto como
producto de un trabajo sistemático de conocimiento y comprensión de la
sociedad capitalista en decadencia.
fin de la primera parte// 2da parte en el mensaje siguiente
