Venezuela_Guevaristas: Contra la burguesía y el reformismo (II)
2da parte (1ra parte en mensaje anterior)
En Venezuela
La captación del movimiento de masas por parte del sistema, era vital para aislar
cualquier peligro de rebrote revolucionario. En este sentido se han invertido gran
cantidad de recursos y producido una avalancha de supuestos beneficios.
El cambio de nombre de las instituciones, como la organización de nuevas
estructuras que representan y ejecutan labores del estado, sobre todo en los
sectores más desposeídos, es un eslabón clave en la captación ideológica y
orgánica del movimiento de masas. No estamos hablando ya de la típica compra
mediante prebendas de algún líder local, sino de un mecanismo mucho más
completo y complejo, que comprende el concurso interdependiente de muchas
instituciones y organizaciones.
Como ejemplo de lo anterior, podemos citar la organización y entrega de
elementos técnicos a medios comunitarios de información. Aquí se produce un
fenómeno muy interesante de analizar, ya que mediante este mecanismo se
introduce gran parte del paquete ideológico del sistema.
Este paquete habitualmente, no está dirigido al usuario del medio comunitario,
sino a quienes participan de la organización y de las tareas del mismo. Así el
sistema se hace de una mayoría relativa, pero es la mayoría activa políticamente
de la población donde se incuban los conceptos ideológicos fundamentales para
la mantención y reproducción del sistema.
La reivindicación del saber popular por sobre el conocimiento científico social, es
un ataque directo al marxismo y a su método dialectico de transformación, que
implica el diagnóstico científico y la acción revolucionaria. La reivindicación que
cualquier opinión es correcta y respetable, es la quinta esencia del post
modernismo disfrazada de respeto por los sectores populares, cuando en
realidad, implica un gran desprecio por la ilustración de la clase obrera y de l@s
explotad@s de la ciudad y el campo.
Tal como lo anunciara la secretaria de estado de Ronald Reagan, Jeanne
Kirkpatrick, ya hace muchos años, la batalla ideológica la tenía que dar el
capitalismo en los sectores populares, mediante la captación de líderes populares
locales, librando la batalla definitiva en el campo de guerra más estratégico: los
15 centímetros que separan nuestras orejas. Ya no se necesitarían agentes
encubiertos para detener el avance revolucionario, ya que los agentes serían los
mismos que supuestamente deseaban los cambios sociales.
Todo el arsenal ideológico capitalista, se ha vertido sobre todo en la juventud,
como un sector estratégico del enfrentamiento de clases que por su dinamismo,
la convierte en la vanguardia de los cambios y propuestas sociales. De una
juventud proponente y revolucionaria, se pasa a una juventud obediente y
consumidora de los paradigmas del sistema. Los cambios operados sobre todo en
el plano cultural en la juventud, son de una importancia estratégica y deben ser
estudiados teniendo como referencia, la estrategia de refundación capitalista
operada desde la década del sesenta del siglo pasado.
Se trata de una variante más compleja, de la estrategia de quitarle el agua al pez
tal como se ensayó en Viet Nam , que se perfeccionó en la década de los ochenta
en nuestro continente. Dentro de esta estrategia, ya la economía no va desligada
de lo cultural o lo tecnológico, sino que forma parte de un todo único e indivisible.
En nuestro país el surgimiento de organizaciones instrumentales, es quizás uno de
los sellos de nuestro tiempo y desde el mismo surgimiento del movimiento V
República, se ha desarrollado como una forma de postergar el debate y sumar en
torno a objetivos de corto plazo a los cuales se les da carácter épico.
Así se han organizado miles de organizaciones que tienen como fin primario y
último, la defensa acérrima del gobierno, aunque esta defensa entre en
contradicción con los intereses de clase que estos sectores dicen representar.
El surgimiento del Bolivarianismo primero y del chavismo después, expresa sin
duda la amalgama teórica pretendida y la elevación de la misma a categoría
política. Al respecto lo primero que debemos mencionar, es que el
bolivarianismo, está por encima de las clases sociales y la consigna "Venezuela,
ahora es de todos", expresa muy bien este deseo como si estas no existieran. Esta
expresión policlasista, solo se expresa claro está en la composición de la base
social de apoyo, ya que la dirección de este movimiento, es enteramente
burguesa.
También es digno de mencionar, que no importa el pasado político de quien se
dice bolivariano y chavista, solo basta jurar lealtad al líder y la varita mágica
funciona muy bien. Así es que connotados militares anticomunistas y hasta
comprometidos en la represión a los sectores populares, han estado y algunos
están, ocupando altos cargos dentro del aparato estatal o de sus instituciones
auxiliares. Ejemplos de lo anterior hay por cientos, aunque claro, con algunos
casos destacados.
El reciclaje adeco y copeyano dentro del chavismo es ya archiconocido y ya ni
siquiera se cuestiona aceptando incluso, que personajes comprometidos en forma
abierta con el robo y el desfalco en la cuarta república, hoy ocupen altos cargos
en los distintos niveles de la administración pública.
En los sectores populares el discurso y la actitud del jefe de estado han calado
hondo. Cientos de años entregados al más absoluto abandono, hace
comprensible que algunas pocas medidas asistencialistas, dejen una huella
imborrable para muchos, que más allá de cualquier argumento, levantarán las
medidas concretas y puntuales, para explicar el todo del asunto, no pudiendo
entender que el todo no se puede explicar por la parte.
Todo lo anterior hace que el movimiento social en gran medida, este prendido al
líder como nunca en la historia de Venezuela. Un ejemplo de lo anterior es el
conjunto universitario que hace vida en las universidades experimentales. Allí en
gran medida no hay y no ha existido, movimiento estudiantil de ningún tipo y
cuando se vislumbra la posibilidad del surgimiento de algún tipo de movimiento,
autónomo del estado y que reivindique las verdaderas necesidades de los
estudiantes, inmediatamente es coaptado mediante el empleo en su mayor parte
de individuos que no son estudiantes y que cuentan con recursos y elementos
proporcionados por las instituciones del estado. La mayor parte de estos
individuos se desempeñan como profesores, funcionarios, o estudiantes de otras
casas de estudio, que cuentan con sueldo para desempeñar su labor de
contención del movimiento social.
La misma situación con sus variantes, sucede en el campo sindical y campesino,
cuando no es el empleo de la represión en forma directa como en el caso de los
yukpa, es el sicariato desarrollado por los patronos en el caso sindical o
campesino.
El sicariato contra los dirigentes sindicales, tiene una variante siniestra en
Venezuela: la lucha al interior de muchas organizaciones por la compra y venta de
puestos de trabajo y de contratos de todo tipo. Ante esta situación, hay algunos
sectores que pretenden situar la situación como si esto correspondiera solo al
desarrollo de niveles de delincuencia dentro de las organizaciones obreras,
olvidando u omitiendo por diversas razones, que son la perversión del sistema
capitalista y la indiferencia y el auspicio del estado, quien permite el desarrollo de
esas criminales prácticas.
La tercerización de l@s trabajador@s de buena parte de las funciones de las
empresas e instituciones del estado y la entrega de contratos millonarios a
cientos, sino miles de cooperativas fantasmas, cuando en realidad son propiedad
de altos funcionarios, unido al hecho del elevado costo de la vida para l@s
trabajador@s, es un aliento indiscutido a la lucha por los puestos de trabajo
dentro de la clase obrera y a la aparición de mafias que tratan de controlar este
nuevo "mercado" económico. Todos estos elementos buscan mantener
controlada y dividida, a una clase trabajadora que muchas veces ha mostrado su
temple para la lucha.
El sometimiento a proceso judicial de más de dos mil dirigentes o activistas
sociales, que no se encuadran dentro del gobierno, pero tampoco dentro de la
oposición de la derecha más reconocida, es solo un botón de lo que sucede en el
actual escenario y que se empieza a evidenciar ya a los ojos de cualquier
espectador desprevenido.
Los medios de comunicación oficial y de la derecha tradicional, se unen en
silenciar este soterrado movimiento aún disperso y muy fácil de golpear por lo
mismo. Es casi imposible encontrar en la prensa oficialista, alguna pequeña crítica
a políticas o personajes que se identifiquen con el gobierno. La derecha tiene
motivos distintos pero el resultado es el mismo. Los abusos patronales, la
especulación en los alquileres y el drama que viven cientos de miles de familias
sin casa y que sufren la usura mes a mes, simplemente no es noticia y se oculta
tanto en Venezuela como fuera de ella. Cualquier crítica frente a esta situación
desesperada que viven las masas, se le quiere asimilar a la derecha o a supuestas
campañas organizadas por la CIA y el imperialismo, cuando en realidad su origen
muchas veces es muy distinto.
A pesar de todo lo anterior han ido surgiendo gérmenes de organizaciones
autónomas del estado y algunas con claro sentido clasista.
La misma situación se puede observar en las empresas básicas y en muchos otros
sectores de la producción y el comercio. También dentro de los pueblos indígenas
va surgiendo cierto malestar expresado en las protestas por la puesta en libertad
de Sabino Romero, líder yukpa injustamente encarcelado.
En las comunidades y en los barrios más pobres, la organización de la protesta es
más compleja, pero allí también se expresa la organización en forma espontánea
de la protesta social como medio de solución a sus problemas más urgentes. Se
podría decir que el sector más atrasado en este momento, es el estudiantil, donde
una parte ha sido coaptada por la derecha, y la otra inmovilizada por el chavismo
y por el gobierno. A pesar de este cuadro complejo, se avizora una nueva
situación para el movimiento social en medio de una de las peores crisis
capitalistas.
La penetración de las bandas paramilitares en los barrios y en varias regiones del
país, se ve potenciada por la actuación de los cuerpos policiales que actúan
abiertamente al lado de las bandas traficando con armas y brindando protección
a connotados criminales y traficantes de drogas. En este sentido es preciso
señalar que según datos oficiales una gran parte por ejemplo de la Policía
Metropolitana, tiene procesos abiertos por actuaciones delincuenciales y
criminales y sin embargo, continúan ejerciendo funciones a pleno conocimiento
de las autoridades que como en el caso de la fiscal general, declaran que es
preferible "tenerlos activos y controlados, que en la calle sin control".
5- La difícil rearticulación de la izquierda revolucionaria.
Nos gustaría poder decir aquí que se ha avanzado en esta dirección, pero eso no
sería decir la verdad al respecto. A la derrota y destrucción de los grupos de la
izquierda revolucionaria, le siguió todo un proceso de desgaste y reclutamiento
de muchos de sus cuadros dirigentes.
La derrota de este sector se expresó de forma clara ya a finales de los años 80,
quedando aislados del movimiento de masas y fragmentados en cientos de
pedazos desperdigados por todo el territorio nacional.
Muchos de sus militantes terminaron en partidos pluriclasistas y
socialdemócratas, abandonando toda pretensión revolucionaria. A la franca
deserción de algunos para incorporarse a conglomerados compuestos por
quienes fueron sus enemigos y torturadores, como el caso de Bandera Roja con la
excepción de algunos de sus militantes, que terminaron en la socialdemocracia y
que hoy son connotadas figuras dentro del gobierno, le siguió un grueso grupo
que simplemente abandonó la política y se dedicó a realizar su proyecto personal
aislado de cualquier participación.
Otros grupos se replegaron hacia el chavismo y se perdieron en forma y
contenido dentro de nuevas estructuras poli clasistas, cercanas a la
socialdemocracia más de derecha. Muchos militantes en forma individual, se
incorporaron al nuevo proceso en desarrollo y cumplieron papeles
administrativos y dirigentes en empresas e instituciones de variado carácter,
finalmente se adhirieron al aparato estatal productivo sin mucha figuración y
apoyando al gobierno en forma oportunista.
Hay otro grupo que se adentró en las profundidades del trabajo de inteligencia de
los aparatos del estado y su labor es vigilar a sus antiguos compañeros y
neutralizar el surgimiento de organizaciones clasistas, ya sean políticas o de
masas. Estos personajes deben ser considerados agentes represivos en forma
abierta y deben ser reconocidos como tales por el movimiento de masas.
Otro pequeño grupo perseveró en sus ideas y se organizó bajo una variante
táctica de dudosa eficacia para nosotros, llamada y conocida como de "apoyo
crítico". Estas organizaciones fueron diezmadas en forma sistemática desde el
estado, mediante la coaptación de muchos de sus miembros y el
desprendimiento de importantes grupos de militantes, que había costado mucho
formar en condiciones muy desventajosas.
Existen muchos grupos anclados en comunidades locales, que rescatan parte del
pensamiento revolucionario y le incorporan elaboraciones de todo tipo, desde un
nacionalismo patriotero, hasta evocaciones casi religiosas.; ("Jesús, el primer
revolucionario". Afirmación por lo demás históricamente falsa y políticamente
incorrecta).
También existen en Venezuela viejos caudillos de antiguas estructuras
guerrilleras, que de alguna forma, tratan de capitalizar su participación en esas
estructuradas mencionadas y levantan su nombre como faro de unidad y acción
para el resto.
No queremos quitarle méritos a nadie en general ni en particular, pero el hecho
cierto es que todos estos caudillos (o con pretensiones de serlo), provienen sin
ninguna duda, de experiencias fracasadas y algunas tristemente célebres como
para hacer de ellas, una referencia de construcción no solo valida desde el punto
de vista histórico político, sino también teórico y práctico para el presente.
La izquierda revolucionaria no tiene por qué recibir la carga de la derrota de otras
generaciones. A lo sumo debe estudiar dichas experiencias y extraer lecciones
que jamás pueden ser consideradas recetas para actuar en el presente y futuro
político de la izquierda revolucionaria. Respetamos a todos quienes creyeron y
lucharon por el socialismo en forma autentica en el pasado, pero corresponde a la
juventud hacerse cargo de su futuro y recrear su propia experiencia.
Esto no quiere decir negar todo lo anterior ni mucho menos, sino que debe ser la
juventud quien haga la síntesis histórica necesaria con el apoyo de personas y
organizaciones, que con la generosidad que se requiere, entreguen su aporte y
contribución histórica mirando el futuro.
De tal forma que cuando se habla de la corriente histórica de la izquierda
revolucionaria, debemos tener mucho cuidado a quien podemos clasificar dentro
de esa categoría sin correr el riesgo de equivocarnos.
Nosotros guevaristas, no siendo desprendimiento de ninguna organización y
tampoco un agrupamiento de los viejos sectores, preferimos hablar de la
formación de la Nueva Izquierda Revolucionaria.
Esta que para nosotros es la nueva izquierda revolucionaria, tiene varios
elementos que es necesario recrear a nuestro entender para una mejor
comprensión.
- Es una izquierda marxista. No es una repetidora de Marx, sino que trata de
recrear el marxismo en su esencia creadora. Método de análisis dialectico y
práctica política militante como medio de transformación de la realidad
social.
- Es una izquierda latinoamericana e internacionalista. No está sujeta a falsos
patriotismos oportunistas ni se identifica falsamente con la ilusión de la
liberación nacional, asignándole un carácter nacional a la burguesía que
nunca ha tenido ni puede tener.
- Es una izquierda guevarista. En tanto síntesis del método marxista
consecuente entre teoría y práctica política, como medio de
transformación.
- Es una izquierda clasista. Reivindica a la clase obrera como motor
revolucionario más allá de su número y se emplea a fondo por
conceptualizar y conformar el sujeto revolucionario que hará posible el
triunfo revolucionario. Este sujeto revolucionario debe expresar la alianza
estratégica de la clase obrera que para nosotros, deben ser los explotados y
pobres de la ciudad y el campo.
- Es una izquierda de combate. Se esfuerza en conformar las distintas fuerzas
sociales, políticas y de todo tipo, que se emplearán en el desarrollo superior
de la lucha de clases.
- Es una izquierda que no está sujeta a ninguna derrota. Es superadora de
todos los procesos anteriores en tanto síntesis, pero también es nueva
creación de la clase obrera y de los sectores explotados. Es una izquierda
que aprendió luchando y que tiene grandes conquistas conceptuales y
prácticas de este tiempo de maduración.
- Es una izquierda consecuente. No está sujeta a los vaivenes del poder
capitalista y declara sin pudor su intención de derribar el estado opresor.
- Es una izquierda joven y alegre. No estamos llorando por el pasado, ni
tampoco solo soñando con el futuro. Este lo construimos hoy mismo y sin
permiso de nadie.
- Es una izquierda inteligente. No se deja engañar por conducciones
unipersonales ni sigue a un líder en particular, asignándole al colectivo un
carácter estratégico.
- Es una izquierda para la revolución. Construimos con un sentido estratégico
y en todas direcciones, sin abandonar jamás la idea del diseño de la nueva
sociedad que es el objetivo estratégico.
- Es una izquierda que sirve. La organización al servicio de las tareas políticas
de las masas obreras y populares y no al revés como solía ocurrir.
- Es una izquierda que lucha por prepararse e ilustrarse en el pensamiento
científico, renunciando al empirismo y al tareismo.
- Es una izquierda sin apellidos. No somos trotskistas, ni maoístas, ni
estalinistas, a Guevara lo tomamos en tanto síntesis de la práctica del
marxismo científico; formulación teórica y praxis personal y colectiva para
afirmar o negar lo anunciado. La referencia debe estar al servicio de la
revolución y no al revés. Si la denominación es un obstáculo para la unidad
y la acción revolucionaria socialista, debemos estar dispuestos a
deshacernos de la denominación y buscar la síntesis en una nueva
referencia.
- De cada líder o personaje histórico, tratamos de extraer su aporte en un
contexto histórico concreto y no hacemos del diseño estratégico de est@s
compañer@s, una cuestión de principios, sino que tratamos de leer nuestro
propio tiempo y diseñar de acuerdo a las condiciones concretas que
debemos enfrentar. Damos por superada, para nosotros las viejas
divisiones en la izquierda y nos enfrentamos felices a los nuevos desafíos
que tendremos que superar.
Estos son algunos de los elementos que visualizamos que debe contener la
Nueva Izquierda Revolucionaria como insumos de su propia construcción y
desarrollo. Sin duda existen e irán surgiendo muchos otros elementos que
sumar a este enunciado, pero creemos responsable hacernos cargo de lo que
hasta el momento alcanzamos a visualizar como mínimo necesario para la
construcción.
La unidad de los revolucionarios se da al calor de la lucha de clases y como una
síntesis de esta, pero en Venezuela lo anterior tiene rasgos particulares.
Los grupos que existen no tienen presencia en todas partes, lo que hace difícil
la coincidencia en la lucha concreta y cotidiana. Si a lo anterior le sumamos la
falta endémica de recursos materiales para el trabajo práctico, la tarea de la
unidad en la acción se hace mucho más difícil.
A este desarrollo desigual y en condiciones de difícil desplazamiento, le
debemos sumar el trabajo de saga que realizan los aparatos de inteligencia en
tanto desarmar a las organizaciones antes que se desarrollen y buscan su
división y atomización, como medio para avanzar luego en su domesticación y
aquietamiento.
De acuerdo a lo anterior, es que proponemos el debate y el encuentro de las
organizaciones en torno a una agenda de trabajo que implique alcanzar
acuerdos mínimos, a partir de los cuales construir primero las bases del
pensamiento revolucionario y luego avanzar en la estructuración.
Lo anterior significa un desprendimiento gigante y una visión estratégica que
creemos hoy aún no existe, pero que se empieza a perfilar a partir de las bases
mismas de las organizaciones revolucionarias. Tal proceso de unidad debe
según entendemos, situarse en la construcción de un programa político y
reivindicativo para las masas trabajadoras y explotadas y no en discusiones
teóricas abstractas, que en la actual situación no tienen sentido y están muy
alejadas de las necesidades reales de nuestra clase y de tod@s l@s
explotad@s de la ciudad y el campo.
De acuerdo con la lectura anterior, es que hemos diseñado nuestra táctica
para el periodo y que ya presentamos en un documento anterior. De aquella
táctica aprobada en el último ampliado guevarista, queremos mencionar
especialmente la construcción paciente en el seno mismo del pueblo de la
alternativa revolucionaria. Esto implica clarificar como nunca antes nuestra
visión sobre el actuar del gobierno que hoy administra el Estado burgués
capitalista y a eso vamos en el siguiente punto.
6- Nuestra posición frente al gobierno del presidente Chávez
Siempre que sacamos un escrito o un documento de análisis, recibimos críticas y
preguntas sobre si somos de oposición o no al actual gobierno. Los más osados
nos han tratado hasta de escuálidos, una forma que se inventó en Venezuela para
identificar a los burgueses, no llamarlos burgueses y disfrazar la existencia de la
lucha de clases. Otros nos dicen que somos ultra izquierda y estupideces de ese
tipo siempre escuchamos y recibimos.
La tesis de la ultraizquierda fue construida en la década del sesenta del siglo
pasado, por el imperialismo como una forma de aislar del movimiento de masas a
las posiciones más consecuentes de la izquierda. Fue construida la imagen de una
izquierda buena y otra mala. A la primera se le podía tolerar siempre y cuando se
mantuviera en sus posiciones vacilantes, mientras que a la otra había que
exterminarla. La tesis surgida en la Argentina sobre "los dos demonios", se podría
decir que es un derivado de lo anterior.
Fue en Chile donde más se difundió aquella fantasiosa teoría de las dos
izquierdas, cuando en realidad siempre ha existido solo la izquierda
revolucionaria y el reformismo socialdemócrata, que disfraza su actuar con una
verborrea revolucionaria, cuando en la práctica trabaja para la contrarrevolución.
En ese país se llegó al descaro más absoluto, al decir que fue a causa de la
existencia y práctica de la extrema izquierda, que se produjo el golpe de estado
en contra de Allende. Esta mentira elaborada por el departamento de estado
norteamericano y difundida mil veces por los medios de comunicación al servicio
del capital, hizo mella en muchos sectores que al repetir esa mentira, falsean la
historia y asumen el argumento del enemigo.
Nuestro presidente, creemos que a causa de haber estado muchos años en un
ejército formado bajo la influencia de la doctrina de la seguridad nacional, ha
esgrimido no pocas veces dicho argumento y citado el caso de Chile al respecto,
como excusa para no profundizar los cambios.
Citamos esta situación, porque de alguna manera refleja la política que desde el
estado se fija con respecto a las organizaciones revolucionarias. También es
bueno decir que estas situaciones vividas, nos pone frente a la necesidad de
clarificar lo más profundo posible nuestra posición frente al gobierno y frente al
estado que este administra.
Lo primero decir, que en Venezuela lo que existe es un estado capitalista que se
encarga de administrar y distribuir preferentemente, la renta petrolera obtenida
mediante la venta de esta materia prima a nivel internacional.
La distribución de la renta petrolera se efectúa en Venezuela de acuerdo con los
intereses que expresa la actual administración del estado. Como el carácter y la
administración del estado son de carácter capitalista, la distribución de la renta
favorece en gran medida a la gran burguesía parasita venezolana.
La distribución de tal renta se produce mediante variados mecanismos, siendo los
principales la contratación con el estado, la venta de insumos, la venta de
servicios, la contratación de créditos preferenciales, la escala de precios, la
especulación sobre el suelo, el otorgamiento de concesiones, la fijación de
impuestos preferenciales, el mercado de divisas y la importación y exportación de
todo tipo de mercancías
De lo anterior se desprende que estamos frente a un tipo de economía de
carácter rentístico-extractivo capitalista, que favorece de manera unilateral a la
burguesía parasita venezolana, asociada en muchos casos con trasnacionales de
todo tipo. La relativa debilidad del imperialismo norteamericano, ha llevado a
esta burguesía a unirse con otras de igual tipo en América Latina, y fijarse como
objetivo, obtener una mejor posición de negociación de estos capitalistas con el
imperialismo, en relación con la venta de las materias primas, papel asignado
dentro de la división internacional del trabajo a nuestras burguesías.
La contradicción entre las burguesías nativas y el imperialismo, no es de carácter
antagónico y solo corresponde a la feroz competencia que existe dentro del
sistema, pero que busca su conservación y desarrollo.
Así las cosas, nuestras burguesías nativas están unidas inalámbricamente con el
imperialismo y tienen su suerte sometida a la de los centros imperialistas. Este
solo hecho niega el carácter supuestamente nacional de nuestras burguesías y
hecha por tierra las pretensiones del reformismo.
Por lo tanto las burguesías Latinoamericanas tienen una doble condición: Nativas
en tanto existen en un espacio y tiempo determinados geográficamente y, aliadas
estratégicas del imperialismo, porque necesitan de él para la venta de las
materias primas y de esta forma objetivar su ganancia.
Ese tipo de Estado y ese tipo de clase social parasita del resto de la sociedad, es
nuestro enemigo estratégico y así entendemos nuestra lucha. La lucha
antiimperialista, asume necesariamente un carácter territorial porque al luchar
contra las burguesías nativas y derrotarlas, se está de hecho propinando una
derrota estratégica al imperialismo que toma cuerpo y forma en nuestros países a
través de su alianza con las burguesías nativas, por mucho que mantenga puntos
en disputa con ellas por cuestiones menores de competencia.
La lucha es contra el capitalismo, ya que el imperialismo es la expresión superior
del mismo según Lenin. No se puede ser antiimperialista si no se lucha contra el
capitalismo a nivel local y regional y no se puede estar contra un país imperialista,
sin estar contra todos los países imperialistas o con pretensiones de serlo.
Por lo tanto nuestra lucha se desarrolla en primer término y no puede ser de otra
forma, contra la expresión local del capitalismo imperialista, social, comercial y
política del imperialismo, que no es otra que la burguesía nativa, mal llamada
"nacional".
La lucha en contra de esta burguesía nativa, parasita y subordinada al capital
trasnacional, tiene por fin la destrucción del Estado capitalista de explotación y
dominación y la construcción de una nueva sociedad socialista. Entendemos que
nuestra lucha no se acaba en lo nacional y nos situamos por tanto en la
cooperación y ayuda mutua con otras organizaciones hermanas y pueblos en
resistencia que apunten a los mismos fines y objetivos.
El desarrollo creciente de esta lucha en contra de la expresión administrativa,
jurídica y política, organizada por el capital y que toma forma de Estado
contrainsurgente, necesariamente nos pone en una vereda (acera) contraria al
administrador de turno que se dé el capitalismo y la burguesía para representarlo,
tomando de esta forma la lucha de clases, una expresión política y muchas veces
militar y militar de masas.
Una vez definido con precisión nuestros objetivos y los posibles y necesarios
enemigos que tendremos que enfrentar, es posible responder con mayor
propiedad nuestra posición de clase con respecto al gobierno bolivariano.
El proyecto bolivariano tal y como está presentado, responde a la vieja aspiración
de construir una burguesía regional que con visión de futuro, logre desarrollar el
capitalismo en la región y pueda enfrentarse con éxito con las burguesías de otros
continentes en la disputa de los mercados.
Tal proyecto fue el que se levantó en los albores de la así llamada
"independencia". La independencia tenemos que entenderla en la relativa
autonomía de las clases dirigentes locales para negociar las mercancías de la
región sin tener que pagar al centro imperial español.
Por lo tanto lo que se presenta como la independencia de los países
latinoamericanos, no es más que la independencia de las clases dirigentes locales
con respecto al centro imperial español para mejor negociar y realizar sus pactos
comerciales.
Ninguna independencia fue alcanzada por los oprimidos de entonces ni los de
ahora, la relativa libertad de esclavos de la época solo sirvió para mejor explotar
una mano de obra barata que se puso al servicio de la extracción masiva de
materias primas destinadas fundamentalmente a Europa y los EE.UU.
Pero las burguesías criollas, no estaban ya en condiciones de alcanzar al resto del
sistema capitalista, porque ya tenían asignado un papel en la nueva división
internacional del trabajo. No es entonces que el capitalismo como concepto
económico global no se haya realizado plenamente en nuestra región, sino que su
desarrollo corresponde objetivamente al papel asignado en la división social del
trabajo ya revisada. Es este el motivo del fracaso de tal proyecto que levantaron
varios de los líderes de la naciente burguesía criolla al fundar las repúblicas en la
región.
No existen factores de otro tipo, que no sean el escaso desarrollo alcanzado por
las fuerzas productivas en la zona y que condiciona a nuestro capitalismo a
ocupar, un papel subordinado y segundario en la división internacional del
trabajo.
La trasferencia de riquezas extraídas de nuestros territorios, significó en gran
medida el desarrollo creciente de las fuerzas productivas de otras regiones del
mundo y como buenas hijas de sus padres europeos, las burguesías locales
cumplieron con el papel asignado casi sin muchas protestas de importancia en
todos estos años.
Como hemos visto, la invasión y conquista de nuestro continente por España, fue
sin duda una empresa capitalista y la llamada "independencia", también lo fue tal
y como lo confirma la historia y todos los hechos objetivos. Acentos más o
acentos menos, lo que buscaban unos y otros quienes encabezaron esas jornadas,
era la instauración de un sistema capitalista de explotación basado
fundamentalmente en el modelo francés.
Hoy reflota tal proyecto más como una consigna populista, que con posibilidades
reales de alcanzar dicho objetivo. El desarrollo capitalista de los dos últimos
siglos, no ha hecho otra cosa que concentrar aún más el capital en unas pocas
manos, subordinando en esta dinámica a otras regiones del planeta y
aumentando la capacidad de coerción económica y militar en esas zonas. El
debilitamiento relativo de EE.UU como centro imperialista, no quiere decir el
debilitamiento del capitalismo, ni mucho menos el debilitamiento del mismo
concepto de imperialismo. La explotación extensiva de la mano de obra en otras
regiones, ha hecho surgir otros países con iguales apetitos imperialistas que los
norteamericanos.
Las tareas inconclusas de la independencia, no se refieren al desarrollo de una
pujante burguesía productora, sino al objetivo no alcanzado de liberar de la
explotación y de la miseria a millones de Latinoamericanos que aún hoy, padecen
los acuerdos y desacuerdos de la llamada "independencia".
Señalemos solo un hecho al respecto que puede ayudar a clarificar la lectura de
ese periodo histórico. Los pueblos originarios continuaron siendo saqueados y
explotados por los nuevos amos surgidos de las repúblicas recién formadas.
Contra ellos se aplicó la política de exterminio masivo y el intento por borrar todo
vestigio de sus culturas ancestrales. Ese avasallamiento, sigue hasta hoy día
cuando vemos que en todos los países, incluido el nuestro por supuesto, se
reprime con gran fuerza a nuestros pueblos originarios y se los relega a ser un
elemento de decoración turística muy al estilo de las reservaciones de indígenas
norteamericanos.
Erróneamente como casi durante todo el siglo pasado, la vieja izquierda
reformista, confundió a los pueblos originarios con campesinos sin llegar a
entender sus costumbres, sus reivindicaciones, ni mucho menos su cosmovisión.
En muchos lugares el reformismo, ha querido utilizar a los pueblos originarios sin
pronunciarse sobre sus propuestas y aspiraciones. Luego frente a la protesta
legítima de las comunidades, estos mismos sectores coludidos con el capital,
criminalizan las acciones legítimas de los pueblos originarios y emprenden o
legitiman la represión.
Este es uno de los temas no resueltos por la llamada independencia, al igual que
la tenencia de la tierra y el aprovechamiento social de sus frutos. Aún hoy esa
disputa se mantiene vigente y es uno de los pilares de la desigualdad, la miseria y
enriquecimiento de unos pocos en desmedro de las muchas y muchos que
efectivamente trabajan y producen sin poder disfrutar de su esfuerzo creador y
productivo.
La organización de las repúblicas implicó una división artificial de los territorios y
en muchos casos, determinó el actual estado de postración que sufren muchos
pueblos de nuestro continente. La organización del Estado a imagen y semejanza
de sus pares europeos por las burguesías nativas, tuvo como fin asegurar para sí
por parte de la clases dominantes, la apropiación de los recursos naturales
convertidos en mercancías y la organización de una fuerza militar, que se
encargara de la custodia de los beneficios de clase obtenidos por la burguesía y la
represión sangrienta al pueblo pobre y explotado que ya en ese entonces,
preparaba la resistencia.
Como vemos, el proyecto burgués levantado en aquellos primeros años de las
repúblicas, tenía variantes y matices en la disputa interclase de la burguesía y con
otras clases dominantes, pero en los aspectos generales, desde el punto de vista
económico social, no difería gran cosa al asegurar el poder económico, político,
administrativo, militar y social, a clases parasitas y minoritarias, que aseguraban
su futuro mediante la explotación ampliada de hombres, mujeres y niños,
poniendo en el centro de su quehacer, el propio beneficio.
Lo que realmente estaba en disputa, en aquellos tiempos era quien iba a resultar
en amo de millones de seres humanos condenados sin más, a los más terribles
padecimientos.
Se habla mucho y con gran eco, sobre todo dentro del reformismo, del proyecto
de una gran nación que uniera a todos o a la mayoría, de los pueblos
latinoamericanos en economía, en cultura, en política, en lo administrativo y en lo
militar.
Pero la pregunta que debemos hacernos desde el campo revolucionario es: ¿Qué
orientación tendría un tipo de estado de esa naturaleza? ¿Era esa la solución para
la miseria, la explotación y dominación de nuestros pueblos? ¿Acaso no serían las
mismas clases dominantes con la burguesía a la cabeza, quien administraría dicho
estado? Lo cierto es que dicho proyecto era burgués y buscaba convertir a gran
parte de nuestro continente, en un estado y país parecido a los Estados Unidos de
Norteamérica, país con el que se quería competir desde una mejor posición
geopolítica.
Sabemos que decir la verdad es muchas veces repudiado y hasta peligroso para
quienes se atreven a ejercer la mirada crítica sobre los hechos históricos. Por lo
menos no es popular y despierta odios y pasiones en los más acérrimos
defensores del sistema. No importa. Nos arriesgamos aquí como lo hacemos
todos los días en nuestra labor militante.
El reflote de ese viejo e irrealizable proyecto burgués, no cuenta con nuestras
simpatías. Esto no quiere decir que no impulsemos la unidad de los pueblos
latinoamericanos. Todo lo contrario. Estamos por impulsar la unidad más
profunda y amplia de nuestros pueblos. Pero es el contenido y la forma de esa
unidad la que cuestionamos. Nosotros buscamos la unidad de la clase obrera y de
l@s pobres y explotad@s de la ciudad y el campo, para la realización de la
revolución socialista, el derrumbe del estado capitalista burgués y la construcción
de la nueva sociedad socialista.
Es en el marco de esa unidad y de esos objetivos de clase, que entendemos la
unidad latinoamericana. No pretendemos la unidad del continente para contar
con una burguesía fuerte y que mejor negocie para sí, el precio de las materias
primas y la venta de algunos productos manufacturados. Llamar a la unidad del
continente sin definir qué tipo y a quien sirve ese proceso, nos parece no solo
irresponsable, sino y fundamentalmente, un oportunismo desenfrenado de los
sectores reformistas, mientras que desde el punto de vista de los mejor
intencionados, una consigna hueca y sin sentido de la realidad ni de sus
perspectivas objetivas.
Las recientes iniciativas como Unasur, Mercosur, Alba, y otros proyectos
parecidos, solo intentan potenciar la refundación capitalista de la región y no la
destrucción del estado burgués ni del sistema capitalista.
Resumiendo todo este punto, tendremos que decir que estamos contra el Estado
capitalista de dominación hoy vigente en América Latina, luchamos contra la
expresión local del capitalismo e imperialismo, como son nuestras burguesías
nativas, y no estamos por reflotar viejas aspiraciones de la burguesía que
buscamos combatir por todos los medios posibles.
Lógicamente que esto nos sitúa frente al administrador local y de turno del
estado capitalista de explotación y dominación como nuestro enemigo, en tanto
este mantenga la misión de mantener la explotación capitalista empleando para
ello las estructuras del estado. Esa es nuestra definición frente al estado, al
proyecto actual y frente a los administradores de turno del viejo estado burgués.
Ahora bien, ¿Eso quiere decir que nos situamos en la oposición al actual
gobierno? ¿Quiere decir que buscaremos alianzas y pactos con la derecha
venezolana expresada en diversos organismos políticos? ¿Quiere decir que
apoyaremos cualquier medida que apunte al debilitamiento del actual gobierno?
¿Quiere expresar acaso siquiera, la organización de una oposición de izquierda al
actual gobierno bolivariano?
A todas esas preguntas debemos contestar que No. Nunca haremos pactos de
ningún tipo con nuestros enemigos de clase y jamás renunciaremos a nuestra
ética revolucionaria y guevarista.
Nosotros no hemos nacido para hacer oposición a ningún gobierno. Nosotros
hemos nacido para realizar la revolución socialista y nada menos que eso es lo
que haremos.
Criticaremos al actual gobierno, sus medidas de protección a la burguesía y en
desmedro de la clase obrera y el pueblo explotado. Nos pronunciaremos contra la
inconsecuente política internacional llevada a cabo y defenderemos sin más, los
intereses de la clase obrera contra viento y marea. Promoveremos la defensa de
esos intereses recurriendo a la movilización social y de masas que fortalezca las
posiciones de nuestra clase obrera en todo momento y mantendremos muy en
alto las banderas del socialismo revolucionario.
Pero fundamentalmente, lo que haremos será construir una gran fuerza social,
política y porque no decirlo, hasta militar si fuera necesario, para realizar la
revolución socialista. Si el actual o futuro gobierno, se opone a nuestros objetivos,
ese será su problema y esa posición servirá para clarificar ante las masas, quien
impulsa la verdadera revolución socialista.
No hemos nacido para ser oposición a nadie. Hemos nacido para construir junto a
todo el pueblo las herramientas teóricas y organizativas que le ayuden en la gran
tarea de construir la sociedad de la felicidad colectiva e individual y que no puede
ser otra que el socialismo.
De tal forma que si el gobierno decide como hasta ahora, respaldar a la burguesía
en contra de los intereses de las y los trabajadores, es el gobierno quien hace
oposición a los cambios revolucionarios y no quienes están empeñados a
construir las bases del socialismo una vez derribado el estado capitalista hoy
vigente en Venezuela.
Hay que decirlo claro para que nadie se engañe en este importante tema. No
somos ni bolivarianos, ni chavistas, somos revolucionari@s y combatientes por
el socialismo y el comunismo para nuestro país, continente y el mundo entero.
Jamás seguiremos ciegamente a ningún líder, porque ya tenemos uno y ese para
nosotros es la clase obrera, quien en alianza estratégica con los pobres y
explotad@s de la ciudad y el campo, derribarán el putrefacto estado burgués y
construirán no sin esfuerzo, pero felices, la nueva sociedad sin clases.
De tal forma que no somos nosotros quienes tenemos que definirnos, porque ya
lo hemos hecho contra la burguesía y el capitalismo. Es el gobierno quien debe
definirse por la verdadera revolución, o por maquillarle el rostro al capitalismo.
Si el gobierno decidiese realizar la revolución socialista y terminar con el
capitalismo hoy vigente en Venezuela, lo apoyaríamos hasta entregar la vida si
fuera necesario en ese combate. Lo haríamos felices en el entendido que estamos
defendiendo los intereses estratégicos de l@s trabajador@s. Si por el contrario,
el gobierno se empeña en defender los intereses de la burguesía, tendremos que
levantar nuestra voz y en conjunto con los sectores más avanzados de la clase
trabajadora, hacer todo lo posible porque esos planes de apoyo a la burguesía
fracasen y no sean implementados.
Esa es nuestra posición, pero tampoco somos ilusos. En el próximo tiempo, se
mantendrá la política de conciliación de clases y el gobierno seguirá expresando
su opción preferencial por la burguesía y eso clarifica mucho más la situación.
7- El periodo actual y las elecciones
El MGR buscará en el próximo tiempo, constituirse en una pequeña fuerza
organizada, que pueda ser capaz de analizar la realidad, tanto nacional como
internacional desde el marxismo y actuar en consecuencia.
Creemos que la lucha de clases se acentuará en nuestro país en los próximos
tiempos, pero eso no quiere decir que avanzaremos a la revolución. La disputa de
la hegemonía sobre las masas, se dará entre las fuerzas por ahora mayoritarias y
enfrentadas entre sí.
Por una parte la burguesía más extrema que logró, agrupar tras de sí a una buena
parte de la pequeña burguesía y que cuenta con un importante número de
burócratas enquistados en el estado. También este sector burgués cuenta con
una presencia apreciable en vastos sectores populares, donde opera bajo
distintas redes de infiltración y masificación.
No se puede pasar por alto el hecho que en las pasadas elecciones de
gobernadores y alcaldes, la oposición burguesa más extrema, ganó los estados
más numerosos del país como son Miranda, Táchira, Zulia y Carabobo e
importantes alcaldías. Eso le da un margen de maniobra mucho mayor que ahora
se expresará de nueva forma a partir de los resultados de las parlamentarias y es
la base de su acumulación de fuerzas con vistas a las futuras elecciones
presidenciales.
Por otra parte nos encontramos con la dirección burguesa del proyecto
bolivariano, que a pesar de sufrir un serio desgaste en los últimos tiempos, aún
cuenta con el apoyo de la mayoría de la población, que se expresa sobre todo en
los sectores populares y en los estados y provincias del interior del país. La alianza
de gobierno, como expresión de una alianza de clases con la hegemonía de la
burguesía criolla a la cabeza, se verá obligada por las circunstancias que se
desprenden de las elecciones parlamentarias, a buscar puntos de negociación con
la burguesía más extrema, mientras ambas fuerzas preparan todas sus baterías en
razón de las futuras elecciones presidenciales.
Nuestra posición con respecto a las elecciones parlamentarias ya la dimos a
conocer en un comunicado reciente, pero no está de más recordar cual es nuestra
opinión al respecto.
En estas elecciones nada estuvo en juego para la clase obrera ni el pueblo
explotado. Por mucho que unos y otros nos traten de convencer de lo contrario,
la elección en estas circunstancias concretas que vivimos, solo resolvió en parte la
repartición de cuotas de poder por distintos segmentos de la burguesía
expresados en los dos grandes conglomerados que se enfrentaron (MUD y PUSV).
Cuatro años con una asamblea enteramente roja rojita, fueron suficientes para
demostrar que tener o no mayoría, en esa instancia para provocar los cambios
para el psuv no eran lo fundamental. Lo fundamental era contar con la conciencia
y voluntad política revolucionaria, para avanzar al socialismo legislando al lado de
l@s trabajador@s. Fue esa falta absoluta de voluntad y de conciencia política
revolucionaria, la que demostró en los hechos concretos que votar por el psuv en
estas elecciones en nada ayudaría a las masas para aliviar su situación. Ni hablar
de avanzar al socialismo. Por su parte la derecha más extrema buscó una mejor
posición de negociación con el gobierno en defensa de sus intereses particulares.
Los y las grandes ausentes una vez más fueron los intereses de las y los
trabajadores y sus urgentes demandas sociales, políticas y económicas.
Con todo hubo compañer@s que concurrieron a votar en la esperanza de
derrotar una vez más a la burguesía y creyendo que votar psuv es avanzar al
socialismo. No los criticamos. Nuestra labor será abrir una política de
comunicación con esos sectores y comprometerlos en la lucha por sus derechos.
En las elecciones parlamentarias, se votó una lista instrumental donde concurren
por una parte el PPT y por otra la USI, expresión de izquierda con importante
presencia en sectores obreros tradicionales como por ejemplo, el petróleo. Esta
alianza instrumental trató de canalizar el descontento con el gobierno sobretodo
en los sectores populares y particularmente obreros en el caso de la USI.
Nuestra caracterización del PPT como partido, ya la hemos entregado en
ocasiones anteriores, como un partido abiertamente burgués y que se presenta a
sí mismo, como "bisagra" de negociación entre los dos segmentos burgueses en
pugna. Este partido anida en su seno, a ex dirigentes del gobierno comprometidos
en graves hechos de corrupción conocidos por toda la opinión pública como el
caso del ex gobernador Manuitt. Nada se puede esperar de ellos.
En el caso de la USI, la situación es compleja. Con este sector de izquierda no
pocas veces hemos coincidido en el análisis y en la valoración de hechos políticos
de importancia. No dudamos de las buenas intenciones de los compañeros de
USI, que lógicamente buscan mejorar su acumulación de fuerzas de cara al futuro,
pero eso no quiere decir que no cuestionemos su alianza instrumental con el
"partido de los negocios", como es también conocido el PPT. Ya en el pasado
estos compañeros han tendido puentes hacia sectores comprometidos con la
burguesía, como en el caso de la derecha sindical burguesa del Movimiento
Solidaridad Laboral y es preocupante ver como perseveran ahora en la misma
dirección con el PPT.
La crítica de esta alianza instrumental, no desconoce lo planteado por los
compañeros en orden a potenciar con la campaña electoral, un mayor
protagonismo obrero y multiplicar la capacidad de movilización de los sectores
populares. Partimos de esa base.
Tampoco nos pronunciamos en contra de las elecciones en general ni al
establecimiento de alianzas instrumentales que se desprenden de la dinámica de
la lucha de clases. Creemos por el contrario, que la participación en las elecciones
bajo determinadas condiciones y el establecimiento de alianzas que sean
beneficiosas para la clase obrera y el pueblo explotado, es uno de los caminos
posibles para los revolucionarios que buscan hacer avanzar una estrategia integral
que desemboque en la revolución socialista.
Nos preocupa eso si la escogencia de los aliados, aunque sean instrumentales y
que ojala en futuras contiendas electorales o de otro tipo, las miradas de nuestros
hermanos de la USI, estén más bien dirigidas hacia la izquierda que hacia sectores
que representan los intereses de la burguesía, por mucho que la alianza sea de
carácter instrumental.
Pero este comentario no es gratuito, ni busca abrir una polémica fraternal con
nuestros hermanos de la USI. Este comentario tiene que ver con las tareas
pendientes de la izquierda revolucionaria.
Debemos ser claros en decir que la clase obrera, ni l@s explotad@s de la ciudad y
el campo, cuentan aún con una herramienta política que signifique jugar un mejor
papel en el desarrollo del enfrentamiento político de las clases en pugna.
A once años de gobierno bolivariano, los sectores revolucionarios, estamos
empezando las tareas de agitación en torno a un esbozo de programa
democrático-burgués como el señalado por los compañeros de la USI.
De allí que la tarea que se desprende de tal lectura, es conformar una fuerza de
izquierda revolucionaria, que se organice en torno a un programa revolucionario
socialista y que sea capaz de desarrollar una táctica y estrategia de triunfo
revolucionario.
Será esta fuerza revolucionaria, la encargada de recoger desde el seno de la
clase obrera y el pueblo explotado, los elementos que contendrá un futuro
programa de agitación y lucha revolucionaria de las masas contra el estado
capitalista hoy vigente en Venezuela (Latino américa) y por el establecimiento
de una sociedad socialista.
Estos dos momentos de la lucha de clases, no son lineales ni están divididos
necesariamente en el tiempo. Pueden ser procesos paralelos y complementarios
de acuerdo con la realidad concreta que enfrentemos.
Desde ya propiciamos el encuentro y discusión de los revolucionarios en torno a
las siguientes reivindicaciones como arma de lucha y combate.
Programa reivindicativo y de combate
Nacionalización efectiva de las principales empresas estratégicas para el
desarrollo nacional: Recursos energéticos, acuíferos, mineros, marinos,
aeronáuticos, transportes, viales, portuarios, riquezas naturales y recursos
del subsuelo.
Industria petrolera 100% nacional, eliminación de las empresas mixtas y
eliminación de los acuerdos vigentes con las transnacionales, bajo control
de sus trabajadores y técnicos.
Nacionalización y expropiación efectiva de la banca privada, sin derecho a
indemnización. Esta medida es de carácter estratégico y no se puede dejar
pasar ni suavizar.
Cesación inmediata del pago de la deuda externa.
Liquidación efectiva del latifundio, mediante una nueva Ley de Tierras
Regulación de la propiedad urbana y rural destinada a la vivienda.
Reforma tributaria que grave en forma real, la excesiva ganancia de los
capitalistas.
Control Obrero y Social en la gestión de las principales empresas
nacionalizadas.
Regulación de la tasa de ganancia para el comercio.
Elaboración de la Escala Nacional de Salarios. Eliminación de la figura del
salario mínimo y su reemplazo por el Salario básico, que iguale el costo de
la canasta básica de alimentos y que se reajuste cada tres meses según
inflación.
Nueva Ley del Trabajo. Esto lo consideramos de importancia, aunque
debemos decir que no buscamos una ley que mejor regule la explotación
capitalista, sino un instrumento que nos permita luchar en mejores
condiciones para derribar el poder burgués.
Eliminación de la tercerización del trabajo en empresas públicas y privadas.
Reforma completa al Sistema de Educación Nacional con la gratuidad
completa de la educación en todos los establecimientos. Se debe crear sin
retraso la Nueva Universidad Técnica de Trabajadores, ligada a las
necesidades de la producción de cada región.
Establecimiento de las seis horas diarias de trabajo para todos los
trabajadores sin rebaja salarial.
Ley de Arrendamiento que fije en un 10% de los salarios de los inquilinos la
tarifa de los alquileres destinados a vivienda, y que suspenda los procesos
de desalojo en el caso de casa-habitación. Establecimiento de la Escala
Nacional de Alquileres para comercios y otro tipo de bienes inmuebles.
Liquidación de las cadenas privadas de alimentación y distribución de
alimentos.
Establecimiento del nuevo Sistema de Salud Revolucionario. Este reconoce
la salud como un derecho del individuo y por lo tanto el servicio es gratuito
en todos los niveles y en todos los establecimientos, expropiación
inmediata de todas las clínicas privadas.
Nueva Ley del medio ambiente que prohíba la explotación industrial de
todo tipo de importantes reservorios naturales y zonas de interés
estratégico para el medio ambiente.
Eliminación de los seguros médicos de forma inmediata, ya que ellos
constituyen una buena parte de la comercialización de la salud.
Sindicalización obligatoria para empresas con más de 25 trabajadores. En
caso de las empresas con menos de 25 trabajadores, se debe permitir la
conformación de los sindicatos ínter empresa.
Negociación colectiva por rama de la producción para todos los
trabajadores e imposibilidad de contratar rompehuelgas por parte de los
empresarios mientras dure el proceso de conflicto y negociación.
Conformación de una sola organización sindical de la clase obrera a nivel
nacional.
Democratización de los medios de comunicación social y control de los
mismos por las organizaciones de trabajadoras y trabajadores, además de
la participación de las organizaciones sociales.
Eliminación inmediata de todas las empresas destinadas a los juegos de
azar y al blanqueo de capitales.
Confiscación de todos los bienes en forma inmediata a quienes se dediquen
al negocio de estupefacientes, psicotrópicos o prostitución.
Confiscación inmediata de todos los bienes que sean probadamente
provenientes de la corrupción.
Control social para la gestión de gobernaciones y alcaldías por las
comunidades organizadas en consejos revolucionarios. Los gobernadores y
alcaldes que no cumplan con el plan de gobierno acordado con sus
comunidades, deben ser removidos de inmediato sin esperar revocatorio.
Reforma profunda al sistema de Administración de Justicia. Creación del
Poder Judicial Revolucionario.
Nueva política diplomática, que prohíba mantener relaciones diplomáticas
o comerciales con países que violen los derechos humanos, políticos y
sociales.
Reconocimiento como fuerzas beligerantes a todas las organizaciones
revolucionarias que mantengan un conflicto armado con los estados
capitalistas.
Reivindicación histórica, política y pública para todos los combatientes por
el socialismo caídos en combate. Sistema de pensiones y becas para
familiares
Juicio y castigo ejemplar para todos los comprometidos en el golpismo,
asesinatos de líderes campesinos y de trabajadores, paramilitarismo y
demás actividades de corte fascista.
Juicio y castigo ejemplar para todo funcionario de gobierno, ya sea local,
estadal, o nacional, que en el ejercicio de su cargo, desarrolle o propicie
actos de corrupción.
Todas estas medidas y otras que necesariamente irán surgiendo producto
del aporte de las organizaciones sociales y políticas comprometidas con la
revolución socialista, no buscan reformar el sistema capitalista, sino que
buscan conscientemente quebrar la columna vertebral de la burguesía y
debilitarla en forma estratégica en el combate por la revolución socialista.
Nuestro interlocutor para la implementación de estas medidas, no es el
gobierno y tampoco la asamblea nacional ni puede serlo. Nuestro
interlocutor debe necesariamente ser la clase obrera, los pobres y
explotad@s de la ciudad y el campo y toda persona honesta y
comprometida de verdad con los cambios sociales.
Esta propuesta no pretende ser un plan o programa de gobierno, porque
entendemos que no tenemos el gobierno para implementar dicho plan y
tampoco estamos en campaña para difundirlo ni prometerlo.
Pretende ser un programa que ordene nuestras luchas y delimite los
intereses inmediatos de la clase obrera y el pueblo explotado de la ciudad y
el campo. Por lo tanto es un programa de lucha, que irá mutando en el
tiempo y debe ser corregido y ampliado por las organizaciones sociales y
políticas que se comprometan en la lucha por la revolución socialista.
Nosotros guevaristas, estamos a la orden para comenzar hoy mismo esta
fraternal discusión y debate necesario en el seno de la izquierda
revolucionaria.
Tal propuesta es una invitación a seguir discutiendo en medio de la
construcción tan necesaria de espacios de encuentro, síntesis y propuestas
de la izquierda revolucionaria.
fin de la 2da parte //3ra parte en mensaje siguiente

