Chile: Luis Vitale -Obras escogidas-
Luis Vitale -Obras escogidas-
http://mazinger.sisib.uchile.cl/repositorio/lb/filosofia_y_humanidades/vitale/
Notas relacionadas:
Camarada Luis Vitale
Encuentro lamentable que la muerte (como la obra) de Luis Vitale haya pasado de puntillas por estos andurriales en los que afanosamente andamos recuperando todas las memorias...
Pepe Gutiérrez-Álvarez 2-7-2010
www.kaosenlared.net/noticia/camarada-luis-vitale
Encuentro lamentable que la muerte (como la obra) de Luis Vitale haya pasado de puntillas por estos andurriales en los que afanosamente andamos recuperando todas las memorias...Para mí, Luis Vitale era el rostro de la Cuarta Internacional en Chile, en parte porque tuvo ocasión de conocerlo personalmente en septiembre de 1969, en la ciudad (felliniana) de Rimini con ocasión de un Congreso de Sociología comparada o algo así, que era lo que decía ser el IX Congreso de la IV Internacional. Era un camarada irónico y discreto del que pude escuchar sus elaboradas informaciones sobre la historia del movimiento obrero chileno, tema en el que llegó a ser una verdadera autoridad al tiempo que un militante reconocido.
Su presencia era una de las habituales del grupo latinoamericano que me adoptó -yo andaba bastante perdido en todo aquello-, parte de un grupo caluroso y conversador hasta el agotamiento, y en el que se hacían notar las figuras del histórico dirigente cuartista boliviano Hugo González Moscoso, el argentino Daniel Pereyra, luego refugiado e instalado en los Madriles, e historiador de todas aquellas luchas guerrilleras que tanto nos exaltaba, el mexicano Manuel Aguilar, igualmente historiador, y un vejete uruguayo llamado "Marcos" que, para mi estupor, resultó ser Raymond Molinier, y personaje encantador con el que tuve ocasión de formar parte de dos anécdotas asaz curiosas...
Por aquellos días yo estaba metido de pleno en el libro de Pierre Broué, Le Mouvement Communiste en France (1919-1939), una recopilación de escritos de León Trotsky en la mítica Éditions de Minuit que por cierto, todavía conservo después de miles de avatares. Pues bien, Broué se despechaba muy irritado con Raymond, en buena medida -supongo- que para disparar contra Pierre Frank que era allí mi valedor, y como me preguntaban por mi lectura, alguna vez mostré mi estupor por la apuesta que Trotsky había hecho por aquel tipo que hizo esto, lo otro, y lo de más allá...Hasta que "Marco" me izo un aparte para decirme:"Mira muchacho, yo soy Raymond Molinier, y de todo lo que cuenta ahí Broué, la mitad es verdad y la otra mitad mala información...".
La otra anécdota es que "Marco" que era editor en Montevideo, se comprometió en regalarme una edición de El Programa de Transición ya que yo me quejaba de no tener ni tan siquiera una edición, y una mañana de finales del año siguiente me llamaron desde el nuevo local de la Ligue para decirme que tenía un par de paquetes a mi nombre "Jacques, Renault". Por allí andaba un curioso Henri Weber, y creo que recordar que también Jaime Pastor y Lucía González, y entre todos abrimos las cajas. Contenía unos libritos idénticos a los misales que aquí habían llevar a los niños "pijos" con la Primera Comunión, con la silueta de un nene recibiendo la hostia desde el cielo...Caray, la cara de los presentes debió ser para retratarlas. Pero al abrir el librito nos encontramos con una flamante edición de El Programa de Transición en traducción castellana variante pampera...
El prestigio de Luis nos llegó en los años setenta, de ahí que Fontamara editara un libro suyo y tenía pendiente algunos más cuando la crisis editorial del final de la década mando a hacer puñetas una tonelada de proyectos, de manera que los aportes de Luis Vitale os llegaron luego a cuentagota, sobre todo en forma de artículos de Imprecor. Una verdadera lástima porque su "curriculum" es impresionante, en la nota publicada en la Web de Viento Sur viene descrito como:
"Revolucionario, académico universitario, tanguero impenitente, nacido en Argentina y chileno por elección, sus innumerables obras publicadas abordan temáticas asociadas a la historia social comparada de los pueblos de América Latina; la interpretación marxista de la historia de Chile; la teoría de la historia; los pueblos originarios; el protagonismo social de la mujer; el deterioro ambiental; vida cotidiana; movimientos estudiantiles; teoría política, etc.
Luis Vitale, que amó la vida y la ofreció a los humillados y ofendidos del mundo, fue académico titular de la Universidad de Chile, Universidad de Concepción, Universidad Técnica del Estado, Universidad Gôete de Frankfurt, Universidad Central de Venezuela, Universidad Nacional de Bogotá, Universidad Río Cuarto de Córdoba, Argentina, y fue Profesor Doctor Emérito de la Universidad de Groningen, en Hamburgo.
Entre 1952 y 1954 militó en el Partido Obrero Revolucionario -donde realizó sus aprendizajes primeros-; entre el 55 y 64 fue parte del POR chileno; del 64 al 70 integró las filas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR); y del 71 al 73 estuvo en el Partido Socialista Revolucionario. Ya en el exilio se incorporó a diversas secciones europeas de la IV Internacional (74 -75); en Venezuela militó en el Topo Obrero (80 - 85); y junto a su retorno a Chile, entre el 93 y el 95, tomó partido por un nuevo movimiento revolucionario (93 -95).
Luis Vitale fue dirigente nacional de la Central Única de Trabajadores "de los buenos tiempos de Clotario Blest" (58 -62), y en la actualidad se definía como "marxista libertario" desde donde contribuyó, aun enfermo, con organizaciones que luchan por una alternativa al capitalismo neoliberal..."
También se apuntan Vínculos con la obra de Luis Vitale:
http://mazinger.sisib.uchile.cl/repositorio/lb/filosofia_y_humanidades/vitale/
Interpretación Marxista de la Historia de Chile (7 tomos)
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Y para comodidad de los amigos y amigas de aquí que quieran saber más, he extraído
este artículo
Murió Luis Vitale, militante e intelectual al servicio de las luchas de los trabajadores y el pueblo, hasta el último aliento
por : Dolores Mujica , Nicolás Miranda
Jueves 1ro de julio de 2010
Nos dejó, un domingo 27 de junio de 2010. Nos dejó pero queda presente con nosotros, porque hasta su último aliento fue un militante y un intelectual al servicio de las luchas de los trabajadores y el pueblo, hasta el último aliento. Y fue así en un período en el que tantos y tantos abandonaron la lucha para ocupar puestos en universidades, editoriales, librerías, imprentas, servicios estatales. O que pusieron su pluma al servicio de justificar (promover) el abandono de la militancia, el fin (o la inutilidad) de la lucha revolucionaria, el fin de la clase obrera. No sólo no abandonó su lucha, ni depuso su pluma, sino que recibía a militantes, estudiantes, intelectuales, curiosos, en su casa, en sus cursos, en los foros donde era invitado, y con generosidad discutía, formaba, seguía luchando. ¿Cuál fue su lucha? No toda su lucha es nuestra lucha, pero sí en toda lucha nos encontramos todos, nosotros, ustedes, y él.
Luis Vitale, en la historia del trotskismo en Chile El trotskismo en Chile ha intentado ser ignorado. Su historia sinuosa lo facilita: nacido como un fuerte partido de vanguardia con la Izquierda Comunista, tuvo peso e influencia en sectores de la clase obrera y la intelectualidad, fue parte de la batalla de Trotsky contra el decurso hacia el abandono del marxismo revolucionario y hacia la colaboración de clases de los partidos comunistas stalinizado; y concluyó, ya bajo la forma del Partido Obrero Revolucionario, abandonando su marco estratégico de lucha por un partido de independencia de clase y por la revolución socialista, hasta disolverse. Vitale fue protagonista de toda esta historia: fue protagonista en la lucha del trotskismo en Chile -y gracias en parte a su figura se conservó en Chile el nombre del trotskismo cuando todo llevaba a su olvido-; y fue protagonista del abandono de su marco estratégico.
Nacido en la Argentina, vino a vivir a Chile en febrero de 1955, conociendo aquí a Humberto Valenzuela y al Partido Obrero Revolucionario (POR). Llegado a Chile, comienza a trabajar en un Laboratorio, donde iniciará sus primeras actividades sindicales. Logra convertirse así en el Presidente del Sindicato de Empleados de Laboratorios, y en el Presidente de la Federación de Química y Farmacia. Siendo elegido en representación de este sector, como dirigente nacional de la CUT en el año 1959. "En los mitines y huelgas generales allí está la persona y el accionar de Vitale. En las jornadas heroicas del 2 de abril de 1957, en los combates callejeros del 3 y 7 de noviembre de 1960 allí está Vitale en primera fila, junto a Clotario Blest" ("Semblanzas de Luis Vitale" de Humberto Valenzuela en libro de Luis Vitale "Historia del Movimiento Obrero", 1962). Más tarde ingresa al gremio de la industria gráfica, en donde colabora con el desarrollo de la Federación de Obreros de Imprenta de Chile. El trotskismo en Chile, y Vitale fue uno de sus dirigentes, fue un partido de la lucha de clases, parte viva de la clase obrera.
En 1962 Luis Vitale escribe su primer libro llamado "Historia del Movimiento Obrero", convirtiéndose a partir de ese momento en una pieza fundamental del Partido Obrero Revolucionario. E iniciará la investigación y publicación de su Interpretación Marxista de la Historia de Chile. Así, con sus escritos, que trascendieron temas, tiempos, fronteras, el trotskismo en Chile fue protagonista de la elaboración de una historia que enfrentaba la historia oficial de la burguesía, que investigaba los procesos de la lucha de clases, la relación entre el estado, la economía, la política y las clases, con sus partidos y sus luchas. Era también una historia que polemizaba con las versiones stalinistas que promovían una etapa de reformas dirigida por la burguesía progresista, en la perspectiva trotskista de la revolución socialista, sin temor a ser tachado de poco serio, poco riguroso, etc, como hace hoy la academia, sin caer en la distorsión deliberada de lo estudiado, que es eso lo único -y no la política y la ideología- que puede convertir un estudio en un folletín.
En 1965 Luis Vitale es parte del proceso mediante el cual el POR inicia el camino a su liquidación como partido independiente: junto con otras organizaciones, impulsará la formación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Incluso poco después se combina el abandono de la lucha por la dirección del MIR, con su expulsión por el grupo de Miguel Enríquez. Aunque habrá un intervalo en el que reintentarán una recomposición del trotskismo en Chile (con el Partido Socialista Revolucionario-PSR), el fin de sus esfuerzos por construir un partido trotskista en Chile se iniciaba. El golpe militar, que Vitale como tantos y tantos otros, enfrentó valientemente, empujaría en este sentido: A la llegada del golpe militar, Luis Vitale pasa por nueve campos de concentración... Nueve campos de concentración. De tortura. De donde logra salir vivo, y exiliarse en 1975 en Alemania. Y seguiría este derrotero: colaboraría, sin ser parte, en la formación del FPMR. El fin de sus esfuerzos por construir un partido trotskista independiente en Chile, al disolver el POR en el MIR, se expresaría correspondientemente en su producción teórica: mencionemos sólo el libro "De Martí a Chiapas", donde la perspectiva de la revolución socialista según el marco estratégico del trotskismo es dejada de lado, disolviéndola en una pluralidad de sujetos y organizaciones.
Luis Vitale, en la historiografía marxista chilena
La historiografía marxista en Chile tuvo entre sus principales protagonistas a Julio César Jobet, Marcelo Segall, Hernán Ramírez Necochea, Luis Vitale y Fernando Ortiz.
Estos autores transformaron radicalmente las problemáticas historiográficas tradicionales, de la burguesía: una historia de elites, de batallas, de presidentes. Fueron sus figuras: Diego Barros Arana, Miguel Luis Amunátegui, Alberto Edwards, Jaime Eyzaguirre o Francisco Antonio Encina.
Entre los elementos nuevos que aporta la historiografía marxista en Chile, están:
- La centralidad de las condiciones materiales, y de los procesos económicos en específico (que no es lo mismo);
- La centralidad de la formación de clases -con las dos clases fundamentales: la burguesía y el proletariado- y de la lucha de clases;
- La proposición de que la clase obrera tiene la misión histórica de ser vanguardia en la construcción de una sociedad sin clases;
- El planteo de que el quehacer intelectual, en este caso de los historiadores, no es un mero ejercicio intelectual, un pasatiempo, sino que tiene un sentido militante, de transformación socialista de su presente, y su futuro;
- Hay otro factor, hoy obscurecido por el torbellino de la globalización: el peso del imperialismo en la configuración de nuestras formaciones histórico- sociales.
A su vez, la escuela historiográfica marxista, dio también fuertes batallas en su seno. Por recordar sólo un ejemplo: el carácter del modo de producción de nuestros países -si capitalista o feudal- fue una dura batalla teórica al servicio de la construcción de una estrategia que guiara el accionar político de los partidos marxistas (trotskista, comunista, socialista) de la clase obrera. En esto también, Luis Vitale fue protagonista en desarrollar el marco estratégico del trotskismo, en este terreno historiográfico, con su perspectiva de la revolución proletaria socialista, contra la versión de los partidos comunistas de la colaboración de clases que promovían una revolución democrática con sectores de la burguesía progresista.
En esta larga batalla, Luis Vitale se formaría como intelectual militante, discutiendo con sus compañeros obreros de militancia, a la par que se internaba en los archivos y bibliotecas: "Yo empiezo a escribir este libro ("Historia del Movimiento Obrero"), con comentarios de Humberto Valenzuela (dirigente obrero del POR), que es la presentación que hace de mi el viejo. Pero bueno, yo sigo investigando, me meto en la historia de Chile profundamente, empiezo a sacar los primeros tomos de la Interpretación Marxista de la Historia de Chile, que salen a fines de la década del ´60 más o menos. Me da la impresión que en el ´71, por ahí. Entonces yo escribía en los ratos libres, investigaba, iba a la Biblioteca, al Archivo, esto y lo otro. Pero me costó muchos años en darme cuenta de que hay un oficio, así como hay obreros de la construcción, empleados, etc., es un oficio, que para practicar este oficio hay que disponer de tiempo, trabajar la mayor cantidad de tiempo posible" (Entrevista de Dolores Mujica a Luis Vitale, 29 de Noviembre, 2008).
Su producción historiográfica, también sinuosa como vimos su trayectoria política, fue abundante, y alcanzó reconocimiento y renombre internacional. Mantuvo en alto, a su modo, cierto, la teoría marxista cuando todos arriaban las banderas. Entre sus muchísimos libros recordemos: Los discursos de Clotario Blest y la Revolución Chilena; Historia del Movimiento Obrero Chileno; Esencia y Apariencia de la Democracia Cristiana; Interpretación marxista de la Historia de Chile (8 tomos); La mitad invisible de la Historia. El protagonismo social de la mujer latinoamericana; 159 años de agresiones yanquis en Latinoamérica; Balmaceda, sus últimos días; Los Pueblos Originarios; Introducción a una Teoría de la Historia para América Latina; Historia General de América Latina (9 tomos); De Martí a Chiapas, balance de un siglo; Contribución a la Historia de Anarquismo en América Latina; De Bolivar al Che. La larga marcha por la Unidad y la Identidad Latinoamericana.
Luis Vitale, y nosotros, los revolucionarios de hoy
Luchando por recomponer el marco estratégico del trotskismo para las próximas batallas de la lucha de clases, no queremos dejar de afirmar que LA MUERTE NO MATA AL MILITANTE. EL BAGAJE DE SU TRADICIÓN SE TRANSMITE A LAS NUEVAS GENERACIONES, EN CADA PALABRA QUE NOS DIO, EN ESOS PEQUEÑOS SECRETOS QUE CONTABA ENTRE SILENCIOS, EN ESOS OJOS TRAMPOSOS CUANDO RECORDABAN ALGUNA INFIDENCIA, EN ESAS PÁGINAS, ESCRITAS CON SU PUÑO Y LETRA SOBRE MI ESCRITORIO, ESPERANDO A QUE SU AUTOR LAS RECLAME.
VITALE NO MURIÓ. Y EN ESO HEMOS INSISTIDO SIEMPRE. COMO NO MURIÓ HUMBERTO VALENZUELA CUANDO SE FUE CON SU PUÑO IZQUIERDO EN ALTO. COMO NO MURIÓ LUIS LÓPEZ Y SU LUCHA POR EL TARIFADO NACIONAL PARA LOS OBREROS DE LA CONSTRUCCIÓN, PESE A QUE LO ASESINÓ EL STALINISMO. COMO NO MURIÓ MANUEL CONTRERAS DIRIGIENDO COMBATES CALLEJEROS CONTRA LOS NAZIS. ESTOS MILITANTES DE AYER, VIVIRÁN EN LA LUCHA DE NOSOTROS, LOS TROTSKYSTAS DE HOY.
DOLORES MUJICA, NICOLÁS MIRANDA
fuente: Pepe Gutiérrez-Álvarez en Kaos en la Red
También se apuntan vínculos con la obra de Luis Vitale:
http://mazinger.sisib.uchile.cl/repositorio/lb/filosofia_y_humanidades/vitale/
Interpretación Marxista de la Historia de Chile (7 tomos)
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Luis Vitale: luchas y andanzas de un historiador revolucionario latinoamericano
Los nuestros
Ver en línea : Inprecor
Luis Vitale nos dejó el 27 de junio pasado y con él una gran parte de la historia del movimiento obrero chileno (y latinoamericano) que representaba junto a figuras como Clotario Blest. La presencia militante en sus funerales en Santiago, así como en el momento de la ceremonia en torno a sus cenizas en la ciudad minera de Lota (en el sur del país) demuestra que permaneció fiel a sus compromisos y a un riguroso pensamiento marxista durante toda su vida. Los suyos, hasta su último aliento, fueron siempre los y las «de abajo», los trabajadores, los oprimidos, el pueblo movilizado contra cualquier forma de explotación o dominación. «Lucho», como le llamábamos cariñosamente, fue ciertamente un hombre extraordinario, por su trayectoria biográfica, por sus múltiples compromisos: sindicalista, militante revolucionario, historiador marxista prolífico, pero también por su personalidad cálida y brillante.
Nacido en Argentina, muy pronto vinculó su destino al pueblo chileno y a sus luchas. Su trayectoria se inscribe en la línea de la historia del movimiento trotskista de ese país, junto a Manuel Hidalgo, Luis y Pablo López Cáceres, Héctor Velásquez, Joaquín Guzmán o Humberto Valenzuela [1] . Por otra parte fue este último, importante líder obrero y fundador del trotskismo chileno en los años 30, quien le reclutó en 1955 como militante del Partido Obrero Revolucionario (POR) [2]. En 2002, durante una entrevista que «Lucho» nos concedió sobre su vida militante, recordaba: «Las actividades que he vivido no sólo fueron como miembro de la sección de la IV Internacional en Argentina y Chile, sino también como líder sindical. Nací en Argentina, sin embargo cuando llegué a Chile, fundé el primer sindicato de los trabajadores de laboratorio, a partir de ahí me convertí en dirigente de la Federación de Química y Farmacia; en 1958, junto a Clotario Blest llegué a la CUT (Central Unitaria de los Trabajadores). Fui dirigente nacional entre 1958 y 1969. Eso me permitió conocer a todo lo largo del país el movimiento sindical chileno. El conocimiento, y también el hecho de enamorarme allí, dieron a entender que iba a pasar en Chile el resto de mi vida. En aquella época existía en Chile el POR (Partido Obrero Revolucionario) que constituía una sección de la IV Internacional. Dicho partido representaba, si mal no recuerdo, la segunda sección del trotskismo en América Latina» [3] . Así, la militancia de Luis Vitale está marcada por la corriente internacional dirigida por Pablo (Michel Raptis) y Ernest Mandel. Sin embargo Vitale fue de los que rechazaron la estrategia de adhesión total al Partido Socialista chileno en 1955, siguiendo a la minoría dirigida por Valenzuela, y convirtiéndose junto a éste en uno de los dirigentes del POR.
Observador atento de las convulsiones de América Latina, Lucho era un defensor apasionado de la revolución cubana. Especialmente en la estela de ese nuevo período que se abría el POR participó en la creación del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), en 1965, junto a otras organizaciones. Lucho fue el redactor de la declaración de principios del MIR. Mientras que algunos militantes vieron en esa fusión-creación una «liquidación» del POR, Vitale siempre defendió la fundación del MIR el cual, por otra parte, jugaría un importante papel durante el proceso prerrevolucionario de la Unidad Popular (1970-1973): «Desde nuestro punto de vista no se trataba de una operación de "liquidación", sino más bien, teniendo en cuenta lo que significaba la revolución cubana en el ámbito latinoamericano, de intentar una práctica política que permitiera avanzar» [4]. Cuatro años después fue la vieja guardia obrera y trotskista la que abandonó el MIR (incluido Vitale) empujado afuera por una nueva generación (entre ellos Miguel Enríquez) que llama a boicotear a Allende y las elecciones presidenciales de 1969. Los militantes de la IV Internacional formaron entonces el Frente Revolucionario, convertido en el Partido Socialista Revolucionario (PSR) en 1971, organización que intentaría radicalizar las luchas de los Cordones Industriales durante el gobierno de Allende. El golpe de Estado de 1973 significaría para «Lucho», como para cientos de miles de personas, la tortura, los campos de concentración (conoció al menos 9) y después el exilio a partir de 1975 [5]. Siguió militando en Europa y después en Venezuela (El Topo Obrero 1980-85) intentando a su regreso a Chile, a principios de los 90, mantener un nuevo movimiento revolucionario. Sin embargo la ruptura de 1973 (personal y colectiva) también marcó el final de su trayectoria como dirigente político, pero no de su función de intelectual comprometido.
Pero fue gracias a su trabajo teórico y de historiador por el que Vitale ha conseguido tener un impacto considerable, además a escala internacional. En efecto, después de haber sido sindicalista se convirtió en académico (1968) gracias a un trabajo de investigación reconocido por su seriedad y originalidad. En los años 60 inició la redacción de su obra principal: Interpretación marxista de la historia de Chile (8 tomos reeditados en 2000 por la editorial Lom). De ese modo se afirmó como uno de los historiadores marxistas más leídos en Chile y América Latina, ofreciendo una lectura materialista de la historia del continente [6] donde se pone el acento en las luchas de clases, en el papel del movimiento obrero, en el imperialismo y el lugar de América Latina en un desarrollo capitalista mundial injusto y maquinado. Al mismo tiempo debatió ardientemente dentro de su corriente historiográfica con investigadores e ideólogos vinculados con el estalinismo y los partidos comunistas, rechazando sus teorías de la «revolución por etapas» o su análisis del feudalismo latinoamericano. Siempre ha mantenido el empeño de combinar sus numerosos escritos (67 libros y más de 200 artículos) [7] con una reflexión política y estratégica anticapitalista comprometida. Atento a las pulsaciones de la sociedad, también se mantuvo alegre y festivo. Enamorado del tango, del buen vino y las largas veladas para rehacer el mundo, recibía en su humilde apartamento a estudiantes, militantes y vecinos siempre con algunas buenas historias y mucho humor. Así, supo luchar contra cualquier obrerismo o dogmatismo, abriendo sus investigaciones a la historia de la mujer y el feminismo (La mitad invisible de la historia. El protagonismo social de la mujer latinoamericana, 1988), a la problemática indígena, a la música popular, aportando a la cuestión ecológica y a la historia anarquista (Contribución a la historia del anarquismo en América Latina, 2002). Todo esto, en muchos casos, decenios antes de que estos temas se convirtieran en inevitables. Poco antes de su muerte escribió: «Mi compromiso al lado de los pueblos de Nuestra América se expresa en mis publicaciones [...] Actualmente soy un marxista libertario que contribuye a la lucha de los movimiento sociales por una sociedad alternativa al capitalismo ‘neoliberal', capitalismo que es antes conservador que liberal».
Su gran apertura de espíritu al servicio de un marxismo crítico vivo y su colaboración multiforme con numerosos colectivos explican la diversidad de los homenajes que se le rinden hoy: organizaciones libertarias, trotskistas o anticapitalistas, comités de barrios, sindicatos, colectivos de estudiantes o indígenas Mapuche, todos afirman al unísono: ¡Lucho Vitale presente!
Traducido para Rebelión por Caty R.
Notas
[1] Véase al respecto: Dolores Mujica, Retratos: Hombres y mujeres del trotskismo. La cara oculta de la clase trabajadora chilena, Biblioteca obrera, 2009, www.bibliotecaobrera.cl/wp-content/uploads/2009/04/retratos-web1.doc
[2] Militó anteriormente en el POR argentino (1952-1954)
[3] F. Gaudichaud, «Contribution à l'histoire du mouvement révolutionnaire chilien: conversation avec Luis Vitale», en Autour du mouvement révolutionnaire chilien, Dissidences, Nancy, nº 14-15, enero de 2004 ( www.dissidences.net )
[4] Ibid.
[5] Sobre su experiencia de la represión, así como la de su pueblo: F. Gaudichaud, «Luis Vitale: Memoria de la tortura», Rebelión, 2004, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=8269
[6] Véase especialmente: Historia general de América Latina, 9 tomos, 1984; De Martí a Chiapas. Balance de un siglo, 1995; Historia social comparada de los pueblos de América Latina, 1998.
[7] Varias obras y textos de Luis Vitale están disponibles en línea: http://mazinger.sisib.uchile.cl/repositorio/lb/filosofia_y_humanidades/vitale/

