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8 Diciembre 2010

A 123 años del ahorcamiento de Georg Engel, Adolf Fischer, Albert Parsons y August Vincent Theodore Spies

A 123 años del ahorcamiento de Georg Engel, Adolf Fischer, Albert Parsons y August Vincent Theodore Spies

¡UNIR FUERZAS, TRITURAR AL DIVISIONISMO, SEÑALAR Y CERCAR A LA BURGUESÇIA CIPAYA Y SUS ADULONES DE TURNO, DÍA Y NOCHE, EN EL LABURO Y EN EL BARRIO, EN LA CALLE Y EN EL BONDI, CONTRA VIENTO Y MAREA Y A RIESGO DE QUE SE NOS LLAME COMO QUIERA LLAMÁRSENOS!!!.

El 11 de Diciembre de 1887, a poco más de un año de la bestial represión antiobrera con que se respondió en Chicago a la reivindicación de la jornada laboral de 8 horas -desde la huelga iniciada el 1º de Mayo de 1886-, el capitalismo le habló claro a la humanidad entera, y, desde ese día, sin tregua, los hechos sucedidos a lo largo de 123 años, no lo han desmentido en lo más mínimo en ninguna parte del planeta.

Ese día, precisamente en los EE.UU. pre imperialistas, llegó a su punto culminante la cruda  exposición pública de la naturaleza antihumana y monstruosa del sistema capitalista, desnudando contenidos que nada tienen que envidiarle a los contenidos miserables y mezquinos del feudalismo derrotado bajo la consigna "igualdad, fraternidad y libertad",  robada por la burguesía al proletariado europeo mientras se afilaba los dientes para el gran robo permanente y organizado de la "plusvalía" o "ganancia capitalista" que ha desangrado a generaciones enteras de asalariados y sus familias, sumiéndoles en una humillación y una alienación perpetuas más alevosas y premeditadas que las que antes habían sufrido generaciones enteras de esclavos y siervos bajo el poder económico-militar de las ignorantes y toscas clases dominantes que precedieron al culto y refinado poder burgués.

Ese día, con la ejecución de 4 de los obreros apresados en las jornadas de mayo del ´86, quedaría bien claro para los pueblos oprimidos del mundo entero, que la lucha de clases no es un invento de anarquistas y comunistas trasnochados, ni, tampoco, algo que pueda superarse a través de las formas clásicas de la acción política y el "diálogo civilizado", sino, lisa y llanamente, a través de una auténtica revolución social, durísima e implacable, que no sea solamente revolución de las formas (de producción, de relacionamiento social, de aspectos técnicos), sino fundamentalmente de los contenidos, de real destrucción de una sociedad dividida en clases, en la que unos -los menos- se rascan las bolas y otros -la inmensa mayoría- trabaja para mantener a los atorrantes de cuello duro y su descendencia parásita.

Los ahorcados el 11 de noviembre de 1887 por los verdugos "inversionistas" de entonces, fueron: Georg Engel (alemán, 50 años, tipógrafo); Adolf Fischer (alemán, 30 años, periodista); Albert Parsons (estadounidense, 39 años, periodista) y August Vincent Theodore Spies (alemán, 31 años, periodista). Louis Lingg (alemán, 22 años, carpintero), para no ser ejecutado, se suicidó en su propia celda.

Hoy, mientras en nombre de la misma consigna expropiada a los oprimidos hace 200 años, se reprime y sataniza la lucha de los trabajadores en todo el mundo -incluído el Uruguay "progresista"-, nuestro mejor homenaje a los Mártires de Chicago merece serlo cargando las tintas, con dolor pero con energía, en denunciar el propósito de la burguesía cipaya y sus adulones de turno, de dividir y enfrentar a los que viven de su trabajo y luchan para dejar de ser esclavos modernos, debiendo juramentarnos en lo más hondo de nuestros corazones y nuestras conciencias, a no descansar un solo segundo en la impostergable tarea de contribuir a unir fuerzas y razones que no solamente derroten la estrategia divisionista de los ricos, sino que también posibiliten la conquista de un espíritu y una organización de los oprimidos y los explotados, de tal magnitud y profundidad de compromiso, que nos coloquen en condiciones de desguampar para siempre hasta el último vestigio de sociedad capitalista y que permitan señalar y cercar toda desviación o condescendencia con los asesinos de la maldita plusvalía.

Serán las condiciones concretas las que dirán cómo luchar en cada momento y en cada lugar, pero 123 años después tiene sentido transcribir esta octavilla que circuló en mayo de 1886 por las calles y las fábricas de Chicago, y que resultó ser la "justificación" de la burguesía yanqui para el ahorcamiento de Georg Engel, Adolf Fischer, Albert Parsons y August Vincent Theodore Spies:

"Trabajadores: la guerra de clases ha comenzado. Ayer, frente a la fábrica McCormik, se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza!

¿Quién podrá dudar ya que los chacales que nos gobiernan están ávidos de sangre trabajadora? Pero los trabajadores no son un rebaño de carneros. ¡Al terror blanco respondamos con el terror rojo! Es preferible la muerte que la miseria.

Si se fusila a los trabajadores, respondamos de tal manera que los amos lo recuerden por mucho tiempo.

Es la necesidad lo que nos hace gritar: ¡A las armas!.

Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del orden...

¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís!

¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!".

La proclama terminaba convocando a un acto de protesta para el día siguiente, el 4, a las 4 de la tarde, en la plaza Haymarket. Se concentraron en esa plaza más de 20.000 personas que fueron reprimidas ferozmente por 180 milicos. Un artefacto explosivo estalló entre ellos produciendo un muerto y varios heridos. Los milicos abrieron fuego contra la multitud matando e hiriendo a un número desconocido de obreros.

Se declaró el estado de sitio y el toque de queda, deteniéndose a centenares de trabajadores que fueron golpeados y torturados, acusados del asesinato de un policía.

Después, vino la frutilla de la torta que los pobres dignos de todo el mundo, jamás olvidaremos y jamás perdonaremos, así pasen mil años y mil derrotas.

El presente pide al presente, el mejor de los homenajes y la peor de las venganzas: ¡UNIR FUERZAS, TRITURAR AL DIVISIONISMO, SEÑALAR Y CERCAR A LA BURGUESÇIA CIPAYA Y SUS ADULONES DE TURNO, DÍA Y NOCHE, EN EL LABURO Y EN EL BARRIO, EN LA CALLE Y EN EL BONDI, CONTRA VIENTO Y MAREA Y A RIESGO DE QUE SE NOS LLAME COMO QUIERA LLAMÁRSENOS!!!.

Gabriel Carbajales/Uruguay

 

Tags: resistencias

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