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20 Diciembre 2010

Así nos roban los bancos

Los secretos sucios del templo de Moloch: Cómo manejan el mundo los bancos* y la Reserva Federal de los EE.UU.

Por Stephen Lendman (The Rebel)* *
Sábado 11 de diciembre de 2010*

Hace años leí el excelente libro de William Greider, publicado en 1987,
sobre el funcionamiento del Sistema de la Reserva Federal de USA. Detallado
y explícito, es una lectura maravillosa e informativa, con la excepción de
la solución que sugiere para un inmenso problema. Fue, por lejos, demasiado
tímido. Este artículo propone una solución muy diferente. Greider llamó su
libro "Secrets of the Temple" [Secretos del Templo] con un subtítulo: "Cómo
la Reserva Federal maneja el país." Un subtítulo mejor podría haber sido
como la Fed (y muchas otras bancas centrales esenciales) manejan el mundo.
Este artículo trata de resumir lo que hace, cómo lo hace, a quién beneficia
y a costa de quiénes. Para los que no están al tanto, prepárense para
informaciones y comentarios sorprendentes.

Aclaremos algo desde el inicio. La Reserva Federal de USA, el Banco de
Inglaterra, el Banco de Japón y el Banco Central Europeo (de los 12 países
europeos que adoptaron la moneda común europea en 1999) son instituciones
con un poder enorme, mucho más allá de lo que puede imaginar la gente en
algún sitio del mundo. Estos bancos centrales, los más dominantes de todos,
así como la mayoría de los demás, tienen una poderosa influencia en las
condiciones financieras en casi todos los países, incluyendo, desde luego,
los suyos, en un mundo financiero con cada vez menos fronteras, en el que un
evento económico importante en una nación puede afectar, para bien o para
mal, a la mayoría.

Otro poderoso banco forma también parte del mundo financiero actual. Hay que
mencionarlo por su importancia, aunque requiere un artículo separado para
explicar de modo más completo cómo trabaja. En el Banco de Pagos
Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), hermético, inviolable y sin
responsabilidad ante nadie, fundado en 1930 y basado en Basilea, Suiza. Este
banco, del que la mayor parte de la gente jamás ha oído hablar, es el banco
central para sus bancos centrales miembros - una especie de "mandamás de
mandamases" bancario, equivalente a lo que al parecer existe en el mundo
enigmático de los Dones de la Mafia. Como la mayoría de las demás bancos
centrales, incluyendo a la Reserva Federal (explicado más adelante), es de
propiedad privada de sus miembros.

Algunos académicos y otros que han estudiado el BIS creen que la élite
dominante del capitalismo financiero estableció este banco de bancos para
que esté en la cima del poder a fin de que ejerza su autoridad sobre un
sistema financiero mundial poseído y controlado por ella. Se piensa que su
plan era utilizar este banco para dominar el sistema político de todos los
países y controlar la economía del mundo de un modo feudal. En una palabra,
la idea es que esa súper-elite quiere regir el mundo controlando su dinero,
y que estableció ese todopoderoso banco de bancos supranacional para que así
lo hiciera. Por importante que sea, esa discusión quedará para otra ocasión,
ya que la intención de este artículo es concentrarse sólo en la Reserva
Federal de USA.

Los bancos centrales dominantes y el BIS, junto con la mayoría de los otros,
ejercen su influencia en una alianza mutua de tipo cartel para asegurar que
todos se beneficien más de lo que harían si no fuera por ese confortable
arreglo. Con su inmenso poder no es jugar con palabras si uno dice que esas
instituciones financieras ciertamente gobiernan el mundo. Porque pueden
crear dinero, financian las necesidades de sus gobiernos, sus fuerzas
armadas y todas las actividades empresariales, que no podrían funcionar sin
un suministro expeditivo de esa mercancía, la más necesaria de todas. Es el
dinero, no el amor, lo que hace que el mundo se mueva, y los banqueros
centrales tienen el poder de crear o sacar de la circulación mucho o poco,
según gusten y con la intención que se les ocurra. Es el tipo de poder que
puede mover o destruir montañas.

Ningún banco central nacional es más poderoso en la actualidad que la
Reserva Federal de USA, pero no fue siempre así, y ahora enfrenta
competencia por el primer lugar, lo que no había conocido desde la Segunda
Guerra Mundial. La Fed, como lo llaman, ha existido desde que fue
establecido originalmente por una ley del Congreso en 1913. Pero el Banco de
Inglaterra ha existido desde que Bretaña controlaba los mares, desde 1694,
cuando el Rey William III necesitó ayuda para financiar el tipo de aventura
que requiere mucho dinero disponible - la guerra. En aquel entonces fue
contra Francia, y el rey necesitaba un banco amigo que lo imprimiera para su
uso, para ayudarle a combatir. También necesitaba ayuda financiera para
facilitar el comercio y administrar la deuda del país que siempre aumenta
cuando se libran guerras. El Banco de Inglaterra no fue el primer banco
central, pero fue el primer banco central de propiedad privada del mundo
moderno en un país poderoso. Se llamó el Banco de Inglaterra para impedir
que el público supiera que, igual que nuestra Reserva Federal, era y sigue
siendo de propiedad privada y no parte del gobierno. También fue el modelo
utilizado en la formación de nuestro propio banco central y de la mayoría de
los otros.

Los británicos podrán haber tenido una ventaja de 219 años sobre la Fed,
pero los banqueros centrales sólo son tan poderosos como los países que
representan y sus economías. En la actualidad los otrora dominantes
británicos tienen que aceptar el papel menor de ser sólo uno de muchos
socios inferiores de un hegemón USA que emergió después de la Segunda Guerra
Mundial como el poder económico dominante del mundo. Siguen siéndolo hoy en
día, aunque algunos expertos fiables creen que este país puede haber llegado
a la cumbre y se halla en decadencia. Algunos van más lejos y afirman que
nuestra decadencia ha sido acelerada por la desastrosa política del gobierno
Bush que cree irracionalmente que librar la guerra sin fin contra el mundo
es la manera de gobernarlo, de impulsar un crecimiento económico y una
dominación sin fin, y de preservar así la posición preeminente de la nación
como el campeón económico reinante.

Es fácil cuestionar este punto de vista y pensar que el campeón se ha subido
al cuadrilátero algunas veces de más, tiene planes interminables de volver a
repetir sus combates, y que probablemente le pasará lo mismo que a muchos
personajes anteriores que no supieron cuándo abandonar y terminaron con un
daño cerebral crónico, conocido como demencia. La lección de la historia es
siempre la misma. El precio a pagar por una conducta imprudente es elevado,
doloroso e inevitable. Vale para los países así como para los individuos,
pero demasiado a menudo ni los unos ni los otros lo ven hasta que es
demasiado tarde. La mayor diferencia entre USA de hoy y otras naciones del
pasado que pagaron caro por no ceder cuando ya era demasiado tarde es que
tenemos un arsenal todopoderoso, como los demás nunca tuvieron. Si
decidiéramos utilizarlo, probablemente no quedaría gran cosa para un
sucesor. No es un pensamiento agradable, pero es muy real.

Todo comenzó en 1910 en la isla Jekyll

Suena como el título de una película de horror, pero los eventos de la vida
real que ocurrieron en 1910 en esta isla de propiedad privada a poca
distancia de la costa de Georgia habría sido un reto hasta para la
imaginación de la fábrica de pesadillas de Hollywood.

En la isla Jekyll se reunieron en secreto durante nueve días siete hombres
muy acaudalados y poderosos y crearon el Sistema de la Reserva Federal que
nació tres años más tarde, el 23 de diciembre de 1913 mediante una ley del
Congreso. Desde entonces, la nación y el mundo nunca volvieron a ser lo
mismo, sólo se beneficiaron los ricos y poderosos. De eso se trataba, y
funcionó tal como lo planificaron.

La Ley de la Reserva Federal que le dio origen es seguramente una de las
obras legislativas más desastrosas para el bien público que jamás haya sido
producida por un organismo legislador. También puede haber sido y sigue
siendo ilegal según el Artículo 1, Sección 8, de la Constitución que
casualmente es la ley inviolable del país. El artículo indica que el
Congreso tendrá el poder de acuñar (crear) dinero y de regular su valor. En
1935, la Corte Suprema de USA determinó que el Congreso no puede delegar
constitucionalmente su poder a otro grupo u organismo. El Congreso actuó,
por lo tanto, en violación de la misma Constitución que juró preservar y al
hacerlo creó el Sistema de Reserva Federal que, como explicaremos más
adelante, es una corporación privada con fines de beneficio que opera a
costa del bien público. Mediante su acción, nuestros legisladores cometieron
fraude contra el pueblo del país y hasta ahora se han salido con la suya sin
que el público ni siquiera conozca el daño que se ha infligido.

El vergonzoso resultado es que lo que jamás debería haber llegado a ver la
luz es ahora la institución más dominante del mundo, y todo debido a lo que
comenzó en una isla de propiedad privada de nombre espeluznante. Pero, si el
Congreso hubiese actuado responsablemente, la ley de creación de la Fed
jamás habría sido promulgada. La legislación que la estableció fue tan
dañina para el interés público, que probablemente jamás habría sido aprobada
si no hubiera sido encauzada mediante una reunión del Comité Parlamentario
de Conferencia organizada en plena noche entre las 1.30 y las 4.30 AM
(mientras dormía la mayoría de los miembros del Congreso) el 22 de diciembre
de 1913. La Ley fue votada al día siguiente y aprobada a pesar de que muchos
miembros del organismo habían partido para sus vacaciones de Navidad y la
mayoría de los que se quedaron no habían tenido el tiempo necesario para
leerla o conocer su contenido. ¿Suena familiar? Pero la aprobaron (como un
ladrón en la noche) y fue convertida en ley por un Woodrow Wilson
inconsciente o cómplice, que admitió posteriormente que había cometido un
terrible error, diciendo "Arruiné inconscientemente a mi país." Pero era
demasiado tarde para autopsias, y el pueblo usamericano lo ha pagado caro
desde entonces. Es hora de que el público lo comprenda y comience a exigir
que se termine con más de 90 años de daño.

Eso casi ocurrió hace 43 años cuando un presidente decidió actuar a favor de
la gente que lo eligió. Ese hombre fue John Kennedy, quien planificó antes
de su muerte el fin del Sistema de Reserva Federal para eliminar la deuda
nacional que un banco central crea al imprimir dinero y prestárselo al
gobierno. Esa deuda ha aumentado ahora a más de 8.400.000.000. 000 dólares
que tienen que ser pagados por todos los contribuyentes, quienes lo han
hecho por una suma que asciende a casi 174.000.000. 000 de dólares sólo en
los tres primeros meses de 2006. Este servicio de la deuda es ahora un monto
anualizado que excede dos tercios de un billón de dólares. Ha enriquecido a
los banqueros (de eso se trataba) y ha empobrecido al público, porque nos
cobran impuestos para pagar la cuenta. No es exagerado decir que se trata
del mayor fraude financiero en la historia del mundo que aumenta con cada
día que pasa.

La deuda era menos onerosa hace 40 años, pero Kennedy comprendió el peligro
que representaba para el país y la carga que imponía al público. Por lo
tanto, el 4 de junio de 1963, dictó la orden presidencial EO 11110 dando
autoridad al presidente para emitir moneda. Luego ordenó al Tesoro de USA
que imprimiera 4.000 millones de dólares en "Billetes de USA" para
reemplazar los de la Reserva Federal. Su intención era de reemplazarlos
todos cuando hubiera suficiente cantidad de la nueva moneda en circulación
para poder terminar con el Sistema de la Reserva Federal y el control que
daba a los banqueros internacionales sobre el gobierno de USA y el público.
Sólo meses después de la entrada en vigencia del plan Kennedy, fue asesinado
en Dallas en lo que seguramente fue un golpe de estado disfrazado para que
pareciera otra cosa y que puede haber sido realizado, por lo menos en parte,
para salvar el Sistema de la Fed y la concentración de poder que creó, tan
beneficioso para los poderosos banqueros del país. Los que se beneficiaban
tenían buenos motivos para involucrarse en la conspiración para proteger el
privilegio especial al que no estaban dispuestos a renunciar sin lucha. Es
una explicación plausible que podría explicar quién puede haber estado tras
el asesinato y por qué motivo. Sea cual sea la verdad, el cartel bancario
sólo se vio afligido por poco tiempo. Una vez que Lyndon Johnson se hizo
cargo, rescindió la orden presidencial de Kennedy y restauró el antiguo
poder del cartel. Lo ha mantenido desde entonces y ahora, por cierto, es más
poderoso que nunca. Ni siquiera los presidentes son capaces de detenerlo y
los que quisieran tratar de hacerlo, tienen una lección que les da la
historia para que reflexionen.

Los predecesores de los posibles complotadores del golpe contra Kennedy
fueron los hombres que se reunieron en la isla Jekyll en 1910. Representaban
a algunos de los hombres más poderosos del mundo - los Morgan, Rockefeller,
Rothschild de Europa (que dominaron toda la banca europea a mediados del
Siglo XIX y que todavía podrían ser la familia más rica y poderosa de todas)
y otros de gran influencia y poder. Estaba también un senador de USA, un
alto funcionario del Tesoro, el presidente del mayor banco del país en la
época, un destacado personaje de Wall Street y el hombre que más tarde
llegaría a ser el primer presidente del Sistema de la Reserva Federal. Fue
una colección extraordinaria y fueron para lograr una sola cosa. Querían
cambiar la ideología y el curso de los negocios usamericanos, que hasta
entonces se basaban en la competencia en el mercado y reemplazarlos por el
monopolio. También sabían lo que quiso decir el barón M.A. Rothschild cuando
dijo: "Denme el control sobre la moneda de una nación y no me importa quién
haga sus leyes." Conocían también la sabiduría de lo que dice en Proverbios
22:7: ""El rico se enseñorea de los pobres; y el que toma prestado es siervo
del que presta".

Fue el alba de la era de los carteles poderosos, cuando los siete titanes
financieros reunidos en secreto en la casa del club de la isla decidieron no
seguir compitiendo entre ellos y exigieron el poder para arreglarlo. Ya
estaban informalmente coludidos, pero sabían que todo funcionaría mejor si
se realizaba bajo un cartel avalado legalmente. Querían un cartel bancario y
obtuvieron uno que hoy florece por debajo del radar público con el
instrumento que más deseaban - la capacidad de controlar el suministro de
dinero de la nación, que les dio un poder casi ilimitado. El cartel trabaja
ahora en cooperación con sus gobiernos y con todas las demás poderosas
corporaciones transnacionales en una alianza global dominante que les
permite controlar los mercados, los recursos, la mano de obra barata del
mundo, y nuestras vidas.

El Sistema de Reserva Federal no es una agencia gubernamental - es un cartel
de propiedad privada de poderosos bancos protegido por la ley.

Se cree común, pero erróneamente, que el Sistema de Reserva Federal es una
función gubernamental y sometida a su control. Es falso. A menudo se habla
de un banco central descentralizado, casi-gubernamental, pero es sólo una
cobertura para disfrazar lo que es en realidad: un cartel de propiedad y
operación privada que es presentado como si el gobierno estuviera a cargo.
El hecho de que su central esté en Washington en el formidable e
impresionante edificio Eccles (bautizado con el nombre de un antiguo
presidente de la Fed) forma sólo parte del astuto subterfugio. Funciona como
sigue:

La Fed está compuesta de un Consejo de Gobernadores en Washington y de 12
bancos regionales en las principales ciudades de todo el país (incluyendo a
mi propia ciudad de Chicago donde cualquiera solía poder, pero ya no puede,
ir a un cajero y comprar valores del Tesoro de USA). El sistema también
incluye a numerosos y diversos bancos miembros, incluyendo a todos los
bancos nacionales que tienen que formar parte del sistema. Se permite
también que otros bancos se sumen y muchos lo hicieron. La Reserva Federal
comenzó sus operaciones en noviembre de 1914, casi un año después de la ley
parlamentaria que creó el sistema el año anterior. Recibió mandato legal
para poseer el mayor poder de cualquier institución del país - el poder de
crear y controlar su suministro de dinero.

La mayoría de la gente sabe poco o nada sobre el dinero y la banca,
probablemente nunca piensa en el tema, y no tiene la menor idea de cómo lo
que hacen la Fed y los banqueros afecta sus vidas. Antes de escribir este
artículo, tenía un poco más de los modestos conocimientos que aprendí en un
curso obligatorio sobre el tema y contabilidad básica como parte de mi plan
de estudios para la maestría de administració n empresarial, hace 46 años.
Esos cursos dejaron de lado las partes más importantes de la historia y
nunca dieron a entender que pudiera haber algo siniestro en el
funcionamiento real del sistema bancario. Pero nadie debería imaginar que
los bancos fueron establecidos para funcionar en su beneficio o que se
quisiera que lo hicieran. Evidentemente no es así, y todo el que sugiriera
que lo es, debería leer lo que sigue. Son tan beneficiosos para el bienestar
público como lo fue el misil balístico intercontinental MX Peacekeeper (el
lenguaje ingenioso es impresionante) que debía portar ojivas nucleares a
mediados de los años ochenta y que tenía el poder de destruir toda vida en
el planeta y que aún podría hacerlo en su forma antigua o modernizada.

La Ley de la Reserva Federal (la ley del país) estipula que los Bancos de
Reserva Federal de cada región son de propiedad de sus bancos miembros. Esos
bancos de la Fed son corporaciones de propiedad privada que hacen un gran
esfuerzo por ocultar que ellos, en realidad, son dueños de lo que gran parte
del público piensa que forma parte del tesoro y gobierno públicos. Es fácil
pensarlo ya que los presidentes de la Fed y siete de los doce gobernadores
son nombrados por el presidente y aprobados por el Senado. Como tal, el BRF
es una especie de entidad casi-gubernamental, pero el hecho es que el
Sistema es de propiedad privada con fines de beneficio privado como
cualquier otra empresa. Tiene accionistas como otras corporaciones públicas,
que reciben un 6% de intereses libres de riesgo cada año sobre su
participación en el capital.

El público lo ignora, y probablemente no constituiría buenas relaciones
públicas si lo descubriera. La gente podría molestarse aún más si supiera
que algunos de los propietarios de nuestra Reserva Federal son poderosos
inversionistas extranjeros en el Reino Unido, Francia, Alemana, Holanda e
Italia. Son socios de gigantescos bancos de USA como JP Morgan Chase y
Citibank así como de poderosas firmas de Wall Street como Goldman Sachs en
un cartel banquero del nuevo orden mundial que influencia y afecta por
doquier los negocios y nuestras vidas.

El problema de la propiedad privada de los bancos de la Reserva Federal ha
sido cuestionado varias veces en los tribunales federales, en vano. Cada vez
los tribunales confirmaron el actual sistema bajo el cual cada banco de la
Reserva Federal es una corporación separada de propiedad de los bancos
comerciales en su región. Un caso semejante fue el de Lewis contra USA que
fue decidido por el 9º Circuito de la Corte de Apelaciones que dictaminó que
los bancos de la Reserva son corporaciones independientes, de propiedad
privada y controladas localmente.

Los fundadores de la nación usamericana tenían diferentes ideas que los
poderosos que se reunieron en la isla Jekyll

A través de nuestra historia, hubo desacuerdo sobre quién debía controlar el
suministro de la moneda de la nación y el derecho de emitirla. Los
fundadores de la nación usamericana comprendieron que el parlamento
británico se vio obligado a imponer impuestos injustos a sus colonias
americanas y a sus propios ciudadanos porque el Banco de Inglaterra había
acumulado tanta deuda que el gobierno necesitaba ingresos para reducirla.
Benjamin Franklin, de hecho, consideraba que fue la verdadera causa de la
Revolución Usamericana. La mayoría de los fundadores de la nación también
comprendieron el peligro que podía resultar si los banqueros acumulaban
demasiada riqueza y poder. James Madison, el principal redactor de nuestra
Constitución, los llamó "cambistas", refiriéndose a la Biblia que dice que
Jesús expulsó dos veces a los cambistas del Templo de Jerusalén hace 2.000
años. Madison dijo:

"La historia nos dice que los cambistas han utilizado todos los medios
posibles de abuso, intriga, engaño y violencia para mantener su control
sobre los gobiernos controlando el dinero y su emisión."

Thomas Jefferson utilizó la misma energía en su condena cuando dijo:

"Creo sinceramente que las instituciones bancarias son más peligrosas para
nuestras libertades que los ejércitos permanentes. Ya han creado una
aristocracia del dinero que ha desafiado al gobierno. El poder de emisión
debería ser arrebatado a los bancos y restaurado a aquellos a los que
pertenece como corresponde."

Jefferson y Madison comprendían los peligros de los monopolios comerciales
de todo tipo y trataron de asegurar que nunca existirían en la nueva nación.
Ellos, de hecho, deseaban que se agregaran dos enmiendas adicionales a la
"Declaración de Derechos" en la Constitución, pero nunca lo lograron. Creían
que para proteger la libertad de la gente la nación debería ser "libre de
monopolios en el comercio" (lo que ahora son las corporaciones gigantes
incluyendo a los grandes bancos internacionales y las firmas de inversión de
Wall Street) y "libre de fuerzas armadas permanentes," o ejércitos en pie de
fuerza. Tratemos de imaginar cómo sería el país en nuestros días si
Jefferson y Madison lo hubieran logrado - un país sin gigantescas
corporaciones depredadoras que explotan a todos para obtener beneficios y
sin fuerzas armadas desenfrenadas que hacen guerra al mundo, amenazando con
destruirlo, y que lo hacen para que esos gigantes corporativos puedan
obtener beneficios aún mayores.

Nunca lo lograron, por cierto, y la gente lo ha pagado caro desde entonces,
incluyendo el gran daño causado porque el gobierno renunció a su derecho a
controlar el suministro de moneda de la nación. Lo entregó secretamente sin
que el público lo supiera, ignorante del daño que se le había hecho. Ha sido
peor todavía desde los años ochenta, porque el poder de la Fed aumentó bajo
un presidente republicano amigo, y la algarabía dirigida por los medios
corporativos ocultó el efecto. Para ellos, es inaceptable que la Fed sea
degradada en público, así como sus gigantescos bancos miembros o sus aliados
de Wall Street.

Las cosas se descontrolaron especialmente durante el ejercicio de Alan
Greenspan. Sorprende que haya habido quien encontrara muchos motivos para
elogiar a semejante presidente de la Fed antes de que dirigiera la Fed,
cuando fue asesor presidencial, o durante el período en el que la dirigió.
Sólo entró al servicio gubernamental después del fracaso de su firma de
consultoría financiera, probablemente porque necesitaba una nueva línea de
trabajo. Allí se las arregló para convertirse en un exuberante profeta de la
banca central que fue casi elevado a la santidad por los expertos en los
negocios que pensaron que bajo su ejercicio los cielos fueron sólo azules y
que las pocas nubes a la vista siempre presagiaban que volvería a brillar el
sol. Ahora Alan se retiró a los horizontes más fértiles de los contratos
literarios y de las conferencias, lo que muestra que si trabajas bien para
los ricos y poderosos que te lo permitieron, (a costa del resto de la gente)
la recompensa final valdrá la pena. Es probable que el nuevo presidente de
la Fed haya tomado nota y que tratará de continuar la tradición como
corresponde.

Pero tratemos de imaginar un tipo diferente de presidente de la Fed, alguien
que conociera, tuviera fe en y practicara las palabras y la sabiduría de
otro presidente usamericano de cierta importancia: Abraham Lincoln. En 1886
Lincoln dijo: "Los poderes del dinero se alimentan de la nación en tiempos
de paz y conspiran contra ella en tiempos de adversidad. Son más despóticos
que un monarca, más insolentes que la autocracia y más egoístas que una
burocracia. Denuncian, como enemigos públicos, a todos los que cuestionen
sus métodos o saquen a la luz pública sus crímenes. Tengo dos grandes
enemigos: el Ejército del Sur frente a mí y los banqueros detrás. De los
dos, el que está atrás es mi mayor enemigo."

Parece que Lincoln también dijo (aunque algunos lo disputan): "Veo que se
acerca en el futuro cercano una crisis que me inquieta y que me hace temblar
por la seguridad de mi país... han entronizado a corporaciones y seguirá una
era de corrupción en los cargos importantes, y el poder del dinero del país
se esforzará por prolongar su reino utilizando los prejuicios de la gente
hasta que toda la riqueza se acumule en unas pocas manos y la República sea
destruida." Imaginemos lo que Lincoln diría en nuestros días.

Lo que Lincoln pensaba sobre los banqueros y el poder del dinero en el país,
parece provocar la pregunta obvia: ¿Tuvieron algo que ver, o fueron la razón
de su prematura muerte a manos de John Wilkes Booth? Los banqueros
internacionales detestaban evidentemente a Lincoln después de que logró que
el Congreso aprobara la Ley de la Moneda de Curso Legal que autorizó al
Tesoro de USA a emitir papel moneda llamado "greenbacks" [verdes]. Lincoln
necesitaba esa legislación después de que renunció a pagar a los banqueros
las tasas usureras de interés de entre un 24 y un 30% que exigían por los
préstamos que necesitaba para financiar su guerra con el sur. Con la nueva
ley bancaria, Lincoln pudo imprimir los millones de dólares necesarios,
libres de deuda y de intereses. Esto no era, evidentemente, lo que deseaban
los codiciosos banqueros, ya que sólo pueden sacar beneficios cuando
arrebatan su trozo de carroña de las transacciones financieras que
controlan. Lincoln fue asesinado poco después del fin de la guerra, y un
poco más tarde rescindieron la así llamada ley "Greenback" [verde],
aprobaron una nueva ley bancaria, y todo el dinero volvió a producir
intereses.

Cómo funciona el Sistema de la Reserva Federal.

El Sistema de la Reserva Federal resulta de que el Congreso y el Presidente
aceptaron privatizar el sistema monetario de la nación y renunciar al poder
que debería hacer seguido siendo el derecho exclusivo del gobierno. Esa ley
fue tan escandalosa que la Fed tuvo que ser estructurada deliberadamente
para que pareciera una delegación del gobierno federal a fin de ocultar que
en realidad es un cartel bancario todopoderoso de propiedad privada cuyos
bancos miembros (incluyendo todos los nacionales) comparten los vastos
beneficios obtenidos de poseer la licencia más importante que debiera ser
exclusiva de los gobiernos- el derecho a imprimir dinero en cualquier
cantidad, controlar su suministro y precio, y beneficiarse inmensamente de
prestarlo a cambio de un beneficio, incluyendo al propio gobierno que debe
pagar intereses por el dinero, lo que nunca sería necesario si simplemente
lo imprimiera. Pensemos en lo que ocurriría si el gobierno legalizara el
derecho a falsificar la moneda nacional para beneficio privado. No es una
exageración afirmar que es la mayor estafa financiera de todos los tiempos,
que causa un daño incomprensible a un público que sigue sin enterarse.
Funciona como sigue:

La Fed recibió la autoridad de dirigir la política monetaria de la nación
con el poder de controlar el suministro y el precio de la moneda. Tiene tres
maneras de hacerlo - mediante operaciones abiertas de mercado, la tasa de
referencia que cobra a los bancos miembros, y el requerimiento del
porcentaje de reserva de los activos de los bancos miembros que se les exige
que mantengan en su poder y no sea prestado. El Consejo de Gobernadores
tiene la responsabilidad del manejo de la tasa de referencia y de los
requerimientos de reserva, mientras que el Comité Federal de Mercados
Abiertos (FOMC, por sus siglas en inglés) está a cargo de las operaciones de
mercado abierto de compra o venta de obligaciones que explicamos más
adelante. Mediante el uso de estos instrumentos, la Fed puede influenciar el
suministro y la demanda de dinero y así controla directamente la tasa a
corto plazo de los fondos federales que es siempre fija a menos que la Fed
desee elevarla o bajarla. Las tasas a mayor plazo son controladas por los
poderosos negociantes institucionales en el mercado de obligaciones.

El FOMC y cómo funciona

El Comité Federal de Mercados Abiertos es realmente la clave de todo el
proceso de creación o contracción de dinero. Consiste de 12 miembros - siete
miembros del Consejo de Gobernadores de la Fed, el presidente del New York
Fed Bank (el más importante de todos) y cuatro de los restantes 11
presidentes del Banco de la Reserva que sirven por turnos períodos de un
año. El FOMC realiza ocho reuniones regularmente programadas por año para
evaluar las condiciones económicas y decidir lo holgada o estricta que ha de
ser la política monetaria para impulsar su objetivo declarado de un
crecimiento económico sostenible y de estabilidad de los precios.

Literalmente, el FOMC tiene el poder de crear dinero de la nada. Lo hace
mediante un proceso de cuatro etapas:

Primera etapa: El FOMC aprueba la compra de obligaciones del gobierno de USA
en el mercado abierto.

Segunda etapa: El New York Fed Bank adquiere las obligaciones a los
vendedores (los mercados financieros siempre tienen un número idéntico de
compradores y vendedores).

Tercera etapa: La Fed paga por sus compras con créditos electrónicos a los
bancos vendedores que, por su parte, acreditan las cuentas bancarias de los
vendedores. Estos créditos son literalmente creados de la nada.

Cuarta etapa: Los bancos que reciben los créditos pueden entonces
utilizarlos como reservas para posibilitar que presten hasta 10 veces su
suma (si su requerimiento de reserva es de un 10%) mediante la magia (que
sólo poseen los bancos) de la banca de reserva fraccional y, por cierto,
cobran intereses por el total. ¡Qué negocio! y todo es legal. Imaginemos
cuán ricos podríamos ser todos si pudiésemos hacer lo mismo como individuos
privados. Pedimos prestado un millón a la Fed, como por arte de magia lo
multiplicamos por 10, y cobramos intereses sobre el total, con la excepción
de un 10% que debemos mantener en reserva. Es la magia de la creación de
dinero de la reserva fraccional y explica cuán poderoso es el estímulo
económico cuando la Fed quiere realzar el crecimiento económico.

Cuando la Fed desea contraer la economía reduciendo el suministro de dinero,
simplemente invierte el proceso mencionado. En lugar de comprar
obligaciones, las vende de manera que el dinero sale de las cuentas de los
bancos compradores en lugar de ingresar en ellas. Entonces, los préstamos
bancarios tienen que ser reducidos 10 veces si el requerimiento de reserva
es de un 10%.

Cómo la Fed daña el interés público

El sistema de la Reserva Federal existe sólo para servir a sus propietarios
y a los bancos miembros y al hacerlo es hostil al interés público. Eso,
porque es un cartel bancario con el poder de restringir la competencia por
mayores beneficios obtenidos a nuestra costa. Sale de nuestros bolsillos, a
los de ellos, y el público pierde de cuatro maneras:

Primera: A través del impuesto invisible de la inflación que resulta de la
dilución del poder adquisitivo causado por el ingreso al sistema de dinero
recién creado, lo que reduce el valor de los dólares que ya están presentes.
La Fed de Greenspan fue especialmente expansiva, nunca fue responsabilizada
por sus excesos y pudo legar el serio problema que creó a un futuro
presidente de la Fed y a la sociedad, para que lo encararan. El hombre al
que ahora ensalzamos como mago monetario comenzó de modo sensato. Desde
1982, antes de que llegara en 1987, hasta 1992, el suministro de dinero
aumentó en un promedio de un 8% por año. Pero de 1992 a 2002, las imprentas
trabajaron horas extra en sincronizació n con la desregulación y el
crecimiento de los mercados globales, expandiendo la moneda en más de un 12%
por año. Se hizo aún más extremo después del 11-S y desde 2002 creció a una
tasa de un 15%. Ahora se ha más que duplicado en menos de una década. Parece
que el nuevo presidente de la Fed tomó nota y ha comenzado a reducir el
ritmo de expansión monetaria ya que sigue aumentando la tasa de los fondos
federales a cualquier nivel que tenga en mente.

Los operadores cambiarios también parecen haber tomado nota del ritmo de la
expansión general del suministro de dinero. Con la excepción de un descanso
en 2005, es bastante probable que la debilidad del dólar desde 2002 sea el
resultado del exceso creado por los gastos derrochadores del gobierno de
Bush para financiar sus interminables guerras y sus insensatos recortes
tributarios para los ricos. El problema se complica aún más ya que desde
1964 hasta la actualidad, el servicio de la deuda ha crecido de un 9 a un
16,5% del presupuesto federal, y sigue aumentando, y el actual déficit ha
pasado de un superávit de un 1% a casi un 7% de déficit; el endeudamiento
federal ha crecido en un 40% sólo desde 2001 y ha sido financiado en gran
parte por "la gentileza de extranjeros" que podrían estar perdiendo los
nervios. Además, desde marzo de 2006, la Fed dejó de publicar la suma M-3
del monto total de dólares en circulación. Sin esa transparencia, ahora los
grandes compradores de obligaciones del Tesoro de USA tienen que calcular el
valor del dólar basándose en la especulación y la inseguridad en lugar de
datos seguros - no es algo que inspire confianza en los mercados financieros
que funcionan mejor en una atmósfera de franqueza y claridad.

Segunda: El público también pierde porque el cartel bancario puede practicar
la usura - por su poder sobre una moneda flexible para aumentar o bajar
artificialmente las tasas a cualquier nivel que escoja lo que muchos
pequeños prestamistas no pueden hacer en un mercado verdaderamente libre y
abierto. Además, la dominación sobre el mercado por el cartel fuerza a la
mayoría de los prestatarios (especialmente los más pequeños que están en
menos condiciones de emitir sus propios instrumentos de deuda) a pedirle
préstamos que luego puede hacer utilizando lo que debería ser el dinero de
la gente, puesto a su disposición al coste más bajo posible por numerosos
pequeños prestamistas fuertemente regulados por el gobierno, que competirían
en busca de clientes.

Tercera: Mediante los impuestos, nosotros, el público, tenemos que pagar
para cubrir los intereses de la inmensa deuda nacional (actualmente de más
de 8,4 billones de dólares) acumulada del dinero imprimido por la Fed y
prestado al gobierno. Como dijera anteriormente, totaliza ahora un monto
anualizado que excede dos tercios de un billón de dólares y aumenta a
diario. Ha enriquecido a los banqueros, empobrecido a la gente de a pie, y
el público todavía no se entera de que está siendo esquilmado en grande.

Cuarta: Exacerbando el abuso mencionado, el cartel puede hacer que el
público saque de apuros al sistema con más dólares del contribuyente. Esto
sucede cada vez que alguno de los bancos demasiado grandes para que se
permita que fracasen necesita ayuda financiera para sobrevivir. Lo mismo
vale para grandes corporaciones como Chrysler o Lockheed, grandes firmas
inversionistas o fondos hedge como Long-Term Capital Management o incluso
países como México. También vale cuando cierra un solo banco y hay que
compensar a los depositantes o, de modo más serio, después de una crisis
financiera sistémica como la que acabó con muchos bancos de ahorros y
préstamos en los años ochenta. Sea un solo banco o muchas docenas al mismo
tiempo, los dólares tributarios del público son utilizados para salvar el
sistema o sólo para pagar la cuenta a fin de rembolsar a depositantes
asegurados contra pérdidas por el seguro de protección gubernamental hasta
un cierto monto por cuenta.

¿Cómo habría reaccionado Adam Smith ante el Sistema de la Reserva Federal?

Esta concentración de riqueza y poder del cartel bancario es lo contrario de
lo que Adam Smith, el padrino ideológico del capitalismo de libre mercado,
propugnó en sus escritos, incluyendo su obra fundamental "La Riqueza de las
Naciones". Smith escribió sobre una "mano invisible" que dijo funcionaba
mejor en un mercado libre con numerosos pequeños negocios en competencia
local los unos contra los otros. Se opuso enérgicamente al mercantilismo
concentrado de su época (lo que haya sido) que actualmente sería el
equivalente de nuestras gigantescas corporaciones transnacionales y el
cartel bancario con el poder para restringir la competencia, mantener
precios más elevados de lo que hubiera sido posible de otro modo y, como
resultado, ganar mayores beneficios a expensas del público.

El tipo de cartel bancario que existe hoy en día es precisamente lo que
Smith habría condenado. Pero que haya un banco central no es un mal de por
sí siempre que el banco sea de propiedad del gobierno, controlado y operado
en función del bien público. Sólo aparece un problema cuando establecen el
banco mediante subterfugios para que parezca como si fuera de propiedad del
gobierno y operado por éste, cuando en realidad, funciona en función del
interés privado como en nuestro caso y también en la mayoría de los otros. Y
en USA, para que funcione el amaño, el Sistema es dirigido por un organismo
rector nombrado en su mayoría por el gobierno, que actúa como un alcahuete
para los miembros privados del codicioso cartel de la banca que fue el
primero en desear que existiera y que logró que un Congreso corrupto lo
pusiera a su disposición. Para que funcione, el cartel precisa de la
cobertura que consigue como resultado de su asociación con el gobierno, pero
perjudica al interés público gracias a esa estructura en provecho de sus
propias ganancias privadas.

Y así llegamos al quid del problema: el Congreso elegido para servir al
pueblo, lo traicionó en lugar de cumplir con su deber al crear un cartel
bancario todopoderoso y otorgarle la autoridad para practicar la banca de
reserva fraccional con el poder de obtener dinero libre creándolo de la
nada. Luego permitió a sus miembros un derecho de casi-monopolio para
establecer las tasas de interés que deseen cobrar a los prestatarios. Todo
el proceso equivale a un atraco legalmente sancionado por parte de los
poderosos bancos que operan confabulados con el gobierno para obtener sus
propios beneficios. Forma también parte de un proceso más amplio organizado
por el gobierno para transferir riqueza del pueblo a los bolsillos de las
grandes corporaciones y de los ricos, y lo hace mientras los afectados
desconocen que siquiera ocurre.

El Sistema de Reserva Federal también daña al público de otra manera:

La Fed daña el bien público de otra manera importante, y de nuevo la mayoría
de la gente no tiene la menor idea. El Sistema de Reserva Federal fue
supuestamente establecido para estabilizar la economía, limar asperezas de
los ciclos de la coyuntura, mantener una tasa saludable de crecimiento
sustentable mientras conserva la estabilidad de los precios y beneficia a
todos. ¿Ha hecho bien su trabajo? Desde su creación en 1913, hemos tenido
los cracks de 1921 y el más importante y recordado de 1929. Fue seguido por
la Gran Depresión que duró hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial,
la que según el destacado economista conservador Milton Friedman fue causada
y exacerbada porque la Reserva Federal decidió sorprendentemente la
reducción del suministro de dinero en tiempos de contracción económica, en
lugar de aumentarlo. Luego tuvimos recesiones en 1953, 1957, 1969, 1975,
1981, 1990 y 2001. También tuvimos comienzos de inflación en los años
sesenta. Ésta fue bastante severa durante gran parte de los años setenta y a
comienzos de los ochenta. Y tuvimos una importante crisis bancaria en los
años ochenta en la que quebraron más bancos y asociaciones de ahorro y
préstamos que nunca antes en nuestra historia. Sucedió después de la
desregulación del mercado financiero, al permitirse que los bancos
persiguieran sus propios intereses sin supervisión gubernamental que
controlara su inclinación a correr riesgos excesivos o que impidiera que
trataran de salirse con la suya mediante fraudes deliberados.

Junto con la estabilidad económica que la Fed nunca logró, también se ha
disparado la deuda de los consumidores; déficits presupuestarios y
comerciales de nivel récord; una cantidad elevada de bancarrotas personales
y crecientes delitos con préstamos hipotecarios; un interés sobre una
creciente deuda nacional que representa un porcentaje grande y creciente del
presupuesto federal; la pérdida de nuestra base manufacturera y de puestos
de trabajo con salarios elevados porque son exportados a países de baja
remuneración; una economía en la que los servicios acaparan ahora cerca de
un 80% de todos los negocios que en su mayoría pagan mal, con trabajos menos
capacitados con poca o ninguna prestación; y una brecha en el aumento de los
ingresos y la riqueza que sigue dañando a las personas de bajos o medianos
ingresos para beneficiar a los pocos ricos y acomodados, así como un
gobierno que impulsa esta situación.

Todo se sintetiza en una conclusión: La Fed no cumplió, por sobre todo, la
tarea esencial para la que fue establecida para comenzar. Pero es mucho peor
todavía, si comprendemos los verdaderos motivos de un cartel. No es servir
el interés público. Es abusar de él, porque así aumentan los beneficios.
Puede hacerlo con la concentración de su poder, legalmente sancionado, y un
gobierno amigo aliado con sus socios o facilitadores. Se sale con la suya
cuando comete los más espléndidos de los robos gracias a este amaño oculto
de la vista del público.

Una solución necesaria para un problema inmenso.

Se desprende de la información presentada que el Sistema de la Reserva
Federal fue establecido mediante el sigilo y el engaño por un puñado de
políticos corruptos al servicio de sus poderosos aliados de la banca y de
Wall Street. Lo hicieron para defraudar al público y sin que éste haya
tenido la menor idea de lo que sucedía, y de lo dañino que era para su
bienestar e interés. Los que estaban en el Congreso y el presidente Wilson
(un hombre formado en derecho, ex abogado practicante, antiguo académico
apreciado y presidente de la Universidad Princeton) o sabían o deberían
haber sabido que la ley que él y ellos aprobaron al establecer la Fed estaba
en violación directa de la Constitución que habían jurado defender. No lo
hicieron, y violaron la ley, y el público pagó caro su crimen desde entonces
hasta la actualidad.

De manera que, ¿qué recurso queda, y es posible movilizar a la gente para
darle seguimiento? Hay una sola solución sensata y justa para deshacer el
daño que se ha hecho a tantos durante tanto tiempo: abolir el Sistema de la
Reserva Federal y restaurar el poder que tiene actualmente a un Gobierno
Federal que trabaje por el bien público. Recuperarlo del poderoso cartel
bancario que trabaja en su contra y no volver a permitir jamás que vuelva a
caer en sus manos. Es el único camino. El gran poeta y dramaturgo alemán
Bertolt Brecht habría estado de acuerdo cuando dijo que "es más fácil robar
estableciendo un banco que asaltarlo."

La liberación del poder de esos poderosos "cambistas" traería enormes
beneficios para todos. Establecería una política prudente de creación de
dinero que minimizaría nuestro impuesto más injusto - la inflación que es
causada por banqueros privados en busca de beneficios que manipulan el
suministro de dinero de la nación para aumentarlos. Estabilizaría la
economía y suavizaría los extremos en el ciclo de la coyuntura agudizados
por el cartel que trabaja para su propio beneficio y contra el nuestro.
Reduciría el coste del dinero para los prestatarios porque terminaría con el
poder monopolista que tiene actualmente el cartel de establecer las tasas
que prefiere, abriendo el mercado a más competencia. Reduciría la creciente
y opresora deuda nacional al ser por fin liberada del aumento del suministro
de dinero requerido para pagarla. Reduciría la carga tributaria para el
público ya que se necesitarían menos ingresos para el servicio de la deuda.
Sería un paso trascendental hacia la reducción del poder abrumador de todos
los gigantes corporativos depredadores que nos explotan para poder crecer y
prosperar, y ojalá termine por eliminarlo. Podría incluso servir de
disuasión para evitar guerras que sólo se libran para obtener riqueza y
poder - nunca por la gloria o para que el mundo sea más seguro para la
democracia u otros motivos falsos. Sin un poderoso cartel bancario y otros
gigantes de la industria que viven de la miseria humana que generan, habría
menos necesidad de guerra alguna. Tratemos de imaginar ese tipo de mundo y
un gobierno que trabaje por el bien público en lugar de dañarlo como lo hace
ahora para servir al capital. Ese mundo es posible, y la gente responsable
tiene que trabajar por él, porque el que tenemos actualmente ha fracasado y
debe ser cambiado antes de que sea demasiado tarde. Una visión del mundo
creada por los intereses del capital y por nuestro gobierno que lo apoya.

En el inquietante, corrupto mundo del capitalismo neoliberal de "libre
mercado" controlado por gigantescas corporaciones; que beneficia sólo a los
pocos privilegiados y causa tanta miseria y desesperación; un mundo
despótico que no puede durar, ni debemos permitir que dure mucho más; en el
que interminables guerras por el poder y los beneficios; en el que la gente
es una mercancía utilizada según se la necesita y descartada como basura
cuando no es así; sin preocupación por la preservación de una ecología capaz
de sustentarnos, que no lo seguirá haciendo por mucho tiempo más porque la
estamos destruyendo, y a nosotros mismos, por ganancias; en el que las
necesidades humanas básicas no tienen importancia bajo un modelo económico
en el que sólo vale el beneficio privado; en el que la democracia es
incompatible con el capitalismo depredador; en el que nadie debiera querer
vivir o tener que hacerlo; en el que debemos cambiar o morir. En el lenguaje
del capital, es el balance final. Sólo un movimiento de masas de gente
comprometida puede cambiar el mundo. Debe acabar o acabaremos todos.

A menos que podamos pasar de nuestro modelo económico fracasado a una
alternativa mejor, terminará cuando le llegue el día de una u otra manera.
Pero podría ser un desenlace que nadie puede desear - su autodestrucció n que
se lleve todo consigo, sea por un holocausto nuclear o por un medio ambiente
tan inhóspito que no permita que vivamos en él. Nuestra única posibilidad es
trabajar por el cambio mientras quede tiempo.

Una visión de un mundo diferente .,La historia prueba que un mundo mejor es
posible cuando hay gente comprometida que trabaja lo suficiente para
lograrlo. Así terminó la esclavitud; los trabajadores conquistaron el
derecho a organizarse y a la negociación colectiva; las mujeres lograron el
mismo derecho a voto que los hombres, el control sobre sus propios cuerpos,
y más derecho y condición en la fuerza laboral; los negros y otras minorías
obtuvieron importantes derechos cívicos; y los políticos estatuyeron
importantes leyes sociales aunque haya sido sólo por temor a lo que podría
suceder si no lo hacían.

Thomas Jefferson explicó que "el precio de la libertad es la vigilancia
eterna." Es el mismo precio a pagar para mantener nuestras conquistas
sociales logradas con tanta dificultad. En la generación pasada esas
conquistas se erosionaron mientras no prestábamos atención y sólo una acción
de masas del pueblo puede rescatarlas. El objetivo debería ser un mundo
humanitario de participación en el que las vidas de la gente mejoran porque
todos trabajamos juntos para lograrlo; un mundo de paz y no de guerras
interminables en beneficio de los ricos y poderosos a nuestras expensas; en
el que todas las necesidades humanas esenciales son satisfechas porque los
gobiernos trabajan por el bien común para asegurarlo; con una democracia
participativa real en la que los funcionarios públicos y elegidos trabajan
juntos para mantenerla fuerte y vibrante; sin gigantes opresores
corporativos o carteles bancarios porque la ley no los permite; en el que la
nutrición ecológica y la preservación constituyan una preocupación central;
en el que haya aire, agua, suelos puros y una alimentación adecuada y
segura; un mundo mucho más simple, con una base más local que la actual, en
la que nociones como la globalización ni siquiera formen parte del
vocabulario; un mundo basado en la equidad social y la justicia para todos,
con gobiernos, el mantenimiento del orden y los tribunales trabajando para
asegurar que siga siendo así; un mundo en el que todos queramos vivir y
ojalá algún día lo podamos; un mundo que queramos legar a futuras
generaciones; un mundo que no podamos dejar de lograr porque la alternativa
puede ser la nada.

Puede que nos encontremos en un momento crucial en el que nuestro destino
está en juego. O trabajamos juntos por un mundo mejor, sustentable o
probablemente nos convertiremos en la primera especie que se autodestruye.
Si sucede, probablemente nos llevaremos a la mayoría de las demás con
nosotros y no dejaremos gran cosa para los pocos que queden. Ya no nos queda
el lujo de discutir el tipo de mundo que necesitamos para sobrevivir. Los
bancos gigantes y las corporaciones no nos lo brindarán, ni lo hará un
gobierno hostil aliado con ellos. Depende de nosotros que lo logremos o
probablemente sucumbiremos si fracasamos. Sería un buen comienzo si
expulsáramos de nuestro templo a los "cambistas" de la Reserva Federal y con
ellos a las corporaciones gigantes. Un mundo mejor es posible si recordamos
y vivimos según las palabras inspiradoras de Antonio Gramsci sobre "el
optimismo de la voluntad." Con su ayuda, el pueblo organizado puede
encontrar un camino para derrotar al dinero organizado.

http://www.voltairenet.org/article167747.html  

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