México: Diecisiete años del levantamiento en Chiapas
Gloria Muñoz Ramírez
Los de Abajo
(La jornada 2 de enero 2011)
En silencio y con un acumulado trabajo por la construcción de la
autonomía, llega el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)
al 17 aniversario del levantamiento que cimbró al mundo entero. ¿Qué
otro movimiento en México puede, después de tantos años, mirar en alto
y sin vergüenza de haberse nunca traicionado? ¿Qué otro movimiento ha
sido tan duramente atacado política y militarmente durante más de tres
lustros y se mantiene vivo, consecuente y digno?
Como cada año, mucha tinta corre para exigirle al zapatismo,
aplaudirle o, también como cada año, darlo por muerto. Intelectuales y
periodistas que se acomodan al gobierno en turno llenan páginas de los
periódicos para darle sepultura a un movimiento que le pese a quien le
pese es el único que puede dirigirse a México con la certeza de que,
aunque no siempre se compartan sus posturas, ha permanecido congruente
y sigue viendo abajo y a la izquierda.
Con y sin reflectores encima y después de 17 años de construcción
interna y hacia afuera, el EZLN y su columna vertebral (las bases de
apoyo pertenecientes a los pueblos que lo conforman) no sólo han
sobrevivido a cuatro periodos presidenciales que han intentado
aniquilarlos, sino que también han ofrecido al mundo la certeza de que
otro mundo es posible y de que, en el sureste mexicano, ese otro mundo
ya existe, a pesar de la guerra de exterminio que se mantiene contra
ellos.
La conformación de sus gobiernos autónomos, en los que se crean nuevas
relaciones comunitarias y la política es lugar de encuentro y
convivencia desde abajo, permanece como un referente y, aunque no se
lo propongan, como un ejemplo de organización. Han repetido hasta el
cansancio que su experiencia es inimitable, pues tiene lugar en un
tiempo y espacio determinados, pero, como también lo han explicado, no
se trata de repetir o copiar, sino de saber que hay alternativas y que
las respuestas, las que sean, no vendrán nunca de arriba.
En enero de 1994 el mundo entero volteó a ver a México de otra manera.
No era por la presentación de la primera mexicana Miss Universo o por
la celebración del Pentapichichi, ni por el Tratado de Libre Comercio
y la entrada al primer mundo del México salinista. Una insurrección de
los indígenas mayas mostró un pueblo hasta ese momento invisible y a
partir de ese día muchos cambios habrían de llegar. México no es el
mismo, aunque ahora se le regatee al zapatismo su papel decisivo en
las reformas que tuvieron lugar.
La guerra que se inició en Chiapas el primero de enero de 1994 se
mantiene hasta nuestros días? y sus causas también. El EZLN y sus
pueblos están vivos, no se han rendido y siguen siendo una esperanza.
La única, para muchos.
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