Rosa Luxemburgo: Reforma o Revolución

Breve comentario de la obra de Rosa Luxemburgo "Reforma o revolución".
Víctor Atobas
Kaos en la Red 20-11-2010
En pocas palabras se podría resumir "Reforma y revolución" como un análisis crítico de cada uno de los fallos argumentales que tiene Eduard Bernstein, que direcciona la teoría hacia una subyugación del movimiento obrero al capitalismo reformado. En esta obra podemos encontrar enunciaciones tanto en el ámbito económico (en la teoría del valor) como en el político (el metodismo de alcanzar el poder político).
El libro comienza poniendo patente las contradicciones que existen entre reforma (Bernstein) y revolución (Marx, Luxemburgo). La ciencia se va reduciendo, como observan algunos socialistas como Lassalle, gradualmente en una actividad desarrollada y reservada exclusivamente para los campos académicos. El movimiento obrero, entonces, podría desviarse si los proletarios no tienen ejercicio o conocimiento de la propia ciencia - es lo que pretenden los socialdemócratas reformistas. Para el marxismo, y por ende para la autora que tratamos, realmente son los obreros quienes gozan del poder, de las armas, del verdadero y final cambio revolucionario.
Un error de comienzo de Bernstein es entender la teoría como una imagen controvertida, que no se corresponde directamente con la más estricta realidad. La teorificación debe corresponderse, y por tanto ser percibida, como una correspondencia de la realidad. Y la realidad era, como sabemos, unas condiciones represivas por parte del sistema capitalista que predisponen la subyugación de la clase proletaria. Es decir, se intenta - erróneamente- a través de los sindicatos y corporativas alcanzar una reforma, que un camino último de la historia. - la revolución, la dictadura del proletariado. La objetividad bernstiniana se desarrolla conjunto al capitalismo.
Para ésta rama del partido que enfrentaba Luxemburgo, la decadencia capitalista es poco probable, ya que es el mejor sistema de todos que supera una y otra vez las crisis.
Van a negar - los reformistas- la primera de las teorías socialistas, y sus premisas más básicas para alcanzar el triunfo proletario y el cambio:
1. Anarquía capitalista: Las reglas económicas del capitalismo (acumulación de capital, formación de riqueza en pocas manos y pobreza en muchas) derivan a un anarquismo mercantil del que es imposible salir. Llegamos al colapso. Bernstein niega esto por una serie de afirmaciones categóricas inútiles, puesto no ha comprendido la teoría del valor del marxismo, condición necesaria para criticarlo.
2. Conquista gradual de los medios productivos: Existen unos medios - sindicatos y cooperativas- que facilitan que, por fases, se camine hacia la socialización (propiedad pública) de los medios productivos y que se transformen la distribución de la riqueza y las relaciones productivas. Esto es erróneo porque los sindicatos son un mero organismo defensor del obrero y las cooperativas (además de fracasar) no permutan la naturaleza capitalista del sistema. Debe ser - la conquista- según la autora por medio de la violencia, que ha sido el cauce histórico cuando los obreros tomen el poder y lo cambien.
3. Organización y fortalecimiento del proletariado: La toma de conciencia de la clase proletaria es muy importante para la organización de las masas obreras, para que éstas tengan conocimiento de su condición de explotadas y para que llegue el día en que se levanten derruyendo el capitalismo, su economía y su sociedad clasista desigual.
Para el marxismo se alcanzará al fin el socialismo porque es una necesidad histórica (por las contradicciones capitalistas). Para Bernstein, sin embargo, no es una necesidad objetiva lo anterior. Si el proletariado aumenta sus condiciones de vida, desaparecen las condiciones objetivas.
La teoría bernstiniana formuló una serie de "medios de adaptación" que harán que el capitalismo no se llegue a colapsar (como dicta el marxismo) y se pregunta si es en verdad la transformación (revolución) una necesidad histórica. Esos "medios de adaptación" no son sino el intento de refutar determinadas leyes económicas marxistas y de conducir al proletariado hacia la aceptación del capitalismo, con la espera de que pueda distribuirse más equitativamente la riqueza.
También nos encontramos con que la teoría de la plusvalía (el plusvalor de la manufactura que según Marx debe ser para el obrero) es tachado de utopismo o al menos, de poseer ciertas reminiscencias del mismo.
La adaptación del capitalismo de Bernstein también tiene errores que Luxemburgo intentará con esta obra refutar:
1. Crédito: Es especulación, cuando el burgués dispone de bienes (líquido para invertir) que no le pertenecen y continúa aumentando su riqueza sin que repercuta en una distribución productiva - de la riqueza- más equitativa. Además facilita las crisis, que no tienen coincidencia temporal, que no son sino choques periódicos entre las fuerzas contradictorias de la economía capitalista. Se intenta aquí apaciguar las contradicciones (que crean el movimiento, la energía revolucionaria) pero no logra sino agravarlas con el antagonismo entre modo de producción y de distribución.
2. Organizaciones patronales: Acabarán con el problema capitalista de la anarquía mercantil de producción. Pero con los mecanismos capitalistas (monopolio, cárteles, y trust) que aceleran la llegada de la caída (porque utilizan capital reservado como se hace en las crisis) y no regulan realmente al mercado, incrementan a su vez la libertad dentro de él.
3. Comunicaciones.
Para Bernstein los pequeños empresarios se extinguen, pero esto es porque no ha comprendido la teoría del valor marxista ni su naturaleza. Trata, a través de unas estadísticas, de demostrar lo primeramente dicho pero una serie de fallos documentales lo equivocan - números absolutos o mezcla de ramas industriales entre otras equivocaciones.
Los reformistas pretenden construir el socialismo por medios de los sindicatos y corporativas, reformas sociales y la democratización política.
Los sindicatos, que en esta época tienen su auge en Alemania y otros lugares europeos, obligan al obrero a vender su trabajo al precio corriente de mercado, con lo que pierden su condición revolucionaria, sirviendo únicamente para luchar por la mejora de las condiciones laborales y sociales. Pero, sin duda, los sindicatos siguen actuando dentro del capitalismo y aceptándolo como inevitable. Las coyunturas tales como: demanda de trabajo creada por el nivel productivo, la oferta laboral, y el grado de productividad del trabajo no son controlados por los sindicatos, con lo que no pueden suprimir la explotación (son reaccionarios) y se estable una solidaridad capital-trabajo, simplemente se dedican a intentar incrementar los salarios. No influyen en el método productivo ni en sus subsiguientes relaciones que son las formas de control del sistema clasista de producción.
Para Bernstein, a quien Rosa Luxemburgo tacha de poco menos que de reaccionario, la expropiación de los medios de producción no pueden hacerse por una vez, es algo inalcanzable e inútil, con lo que su "condición transformadora" junto con otras premisas hacen de los reformistas, efectivamente, reaccionarios y revisionistas. El Estado es dialécticamente clasista y es la organización política típica del capitalismo, donde se desarrolla y pone en práctica.
Después Luxemburgo nos va dando conceptos sobre el proteccionismo, que impide el desarrollo y de las aduanas agrícolas cuya tarea es "transformar intereses feudales y reflejarlos en la forma capitalista". El capitalismo surge de la guerra, ya sea como derrota o victoria de la misma - Alemania, Italia, entre otros casos. La socialización de los medios productivos expande la propiedad privada y el control estatal clasista, no los anula o suprime.
Para la socialdemocracia el movimiento obrero es un proceso mecánico que una vez puesto en marcha no se puede parar, pero el revisionismo niega las crecientes contradicciones de la economía capitalista y repudia la toma de conciencia de clase. Para éstos, las crisis son meros trastornos del mecanismo económico. Sin embargo, para el marxismo es inevitable la toma de poder y las crisis son la señal de que un día llegará una colapso general que posibilite el socialismo con sistema político.
La mayor conquista del movimiento proletario son las condiciones económicas dentro del capitalismo para construir el socialismo, Bernstein lo niega, y no llega a explicitar, si quiera, la naturaleza del dinero. El trabajo humano como algo abstracto es el dinero para Marx - luego es la consecuencia.
15 de enero de 1919: Rosa Luxemburg es asesinada en Berlín
Esbozo biográfico de Rosa Luxemburg, características básicas de su pensamiento, bibliografía de y sobre Rosa, y la traducción del último artículo de ROSA LUXEMBURG.
BALANCE. Cuadernos de historia de la guerra de clases | 14-1-2006 a las 16:47 |
Rosa Luxemburg
1.- Biografía
Rosa Luxemburg nació el 5 de marzo de 1871, en el seno de una familia judía de clase media, en la pequeña población de Zamosc, cerca de Lublin, en la Polonia rusa. La familia se trasladó a Varsovia donde Rosa, estudiante aventajada, fue una de las pocas jóvenes hebreas aceptadas en el Liceo (ruso) de Varsovia. Una cura inadecuada le deformó la cadera, provocándole una ligera cojera. Desde muy joven fue activista del movimiento socialista. En 1887 se unió a un partido revolucionario llamado Proletariat, fundado en 1882.
En 1886, Proletariat fue prácticamente decapitado por la represión. Sólo se salvaron del naufragio pequeños núcleos, a uno de los cuales se unió Rosa Luxemburg a la edad de 16 años. Alrededor de 1889, su militancia fue descubierta por la policía, por lo que tuvo que abandonar Polonia para evitar la cárcel. Fue a Zurich, refugio de los exiliados políticos polacos y rusos. Ingresó en la universidad, donde estudió ciencias naturales, matemáticas y economía política. Tomó parte activa en el movimiento obrero local y en la intensa vida intelectual de los revolucionarios emigrados: Plejanov, Axelrod, Parvus, Karski, Zasulich, Marchelewsky y Warzaswsky. Pero fue su profunda vinculación con Leo Jogisches, en 1890, la que determinó un cambio profundo en su vida, tanto en el campo sentimental como en el intelectual y militante.
Apenas dos años más tarde, Rosa ya era reconocida como líder teórico del partido socialista revolucionario de Polonia. Llegó a ser colaboradora principal del diario del partido, Sprawa Rabotnicza, publicado en París. En 1894, el nombre del partido, Proletariat, cambió por el de Partido Social Demócrata de Polonia; muy poco después también de Lituania. Representó a ese partido en el Congreso de la Internacional Socialista., donde con sólo 22 años, tuvo que enfrentarse a prestigiosos militantes del otro partido polaco, el Partido Socialista Polaco (PSP), que tenía como objetivo principal la independencia de Polonia, y que pretendía el reconocimiento exclusivo del resto de partidos de la Segunda Internacional.
El nacionalismo de los socialistas polacos, en lucha por la independencia de Polonia, gozaba no sólo del peso de una larga tradición, que incluía a Marx y Engels, sino también de un amplio apoyo internacional. Indiferente a todo eso, Rosa cuestionó al PSP, acusándolo de sostener y difundir principios nacionalistas claramente burgueses, así como de desviar a los trabajadores de su único interés auténtico: la lucha de clases. Contra todo dogmatismo y tradición, Rosa defendió un análisis distinto al de Marx y Engels, oponiéndose además a la consigna de "independencia para Polonia". Rosa Luxemburg defendía una línea política anti-independentista en una Polonia ocupada entonces por las tres grandes potencias del momento: Rusia, Alemania y Austria. Sus adversarios no ahorraron insultos.Wilhelm Liebknecht, llegó a acusarla de agente de la policía secreta zarista. Después de una breve estancia en Francia, donde trató a los líderes socialistas Guesde y Vailant, contrajo matrimonio blanco con Gustav Lübeck, para obtener la ciudadanía alemana y poder de este modo trabajar políticamente en Alemania, sin riesgo de expulsión.
A partir de mayo de1898 se vinculó, en Berlín, al movimiento obrero alemán. Comenzó a escribir con fluidez, convirtiéndose en asidua colaboradora del periódico teórico marxista más importante de la época, Die Neue Zeit. Invariablemente independiente en el juicio y en la crítica, ni siquiera el tremendo prestigio de Karl Kautsky, su director, logró apartarla de sus novedosas y radicales posiciones, que siempre estaban sólidamente construidas y fundamentadas.
Rosa entregó cuerpo y alma al movimiento obrero en Alemania. Era colaboradora regular de diversos diarios socialistas, y en algunos casos directora. Intervino en numerosos mítines populares y llevó a cabo muy enérgicamente cuantas tareas le fueron encomendadas por el movimiento socialista. Desde el principio hasta el fin, sus disertaciones y artículos eran trabajos creativos originales, en los que apelaba a la razón más que a la emoción, y en los que siempre abría a sus oyentes y lectores un horizonte más amplio.
El movimiento obrero alemán se dividió en dos tendencias principales: una reformista, mayoritaria y con fuerza creciente; y la otra revolucionaria, minoritaria. Alemania había gozado de una creciente prosperidad económica desde la crisis de 1873. El nivel de vida de los trabajadores había mejorado ininterrumpidamente, aunque en forma lenta: los sindicatos y cooperativas se habían hecho muy fuertes. En estas circunstancias, la burocracia de estas grandes organizaciones de masas, junto con la creciente e influyente representación parlamentaria del Partido Social Demócrata, se alejaba de los principios y tácticas revolucionarios, inclinándose inevitablemente a favor de los que proclamaban un cambio gradual del capitalismo, sin más horizonte que la reforma del sistema. El principal representante de esta tendencia era Eduard Bernstein, discípulo de Engels. Entre 1896 y 1898, escribió una serie de artículos en Die Neue Zeit sobre "Problemas del Socialismo", atacando cada vez más abiertamente los principios revolucionarios del marxismo. Estalló una larga y agria discusión. Rosa Luxemburg, que acababa de ingresar en el movimiento obrero alemán, salió inmediatamente en defensa de los principios revolucionarios del marxismo. De forma brillante y apasionada atacó en numerosos artículos las posiciones y argumentaciones reformistas, que posteriormente fueron recopilados en el folleto ¿Reforma o revolución?
Poco después, en 1899, el "socialista" francés Millerand participó en un gobierno de coalición, con un partido burgués. Rosa siguió atentamente este experimento y lo analizó en una serie de brillantes artículos referentes a la situación del movimiento francés en general, y a la cuestión de los gobiernos de coalición en particular. Tras rechazar tajantemente la participación de Millerand en el Gobierno burgués de Waldeck-Rousseau,polemizó también contra la posición «republicana» de Jaurés, que servía de cobertura ideológica al «millerandismo». Junto a Kautsky contribuyó decididamente a la lucha contra el revisionismo que comenzaba a expandirse en la Segunda Internacional.
Entre 1903-1904, Rosa entabló una dura polémica con Lenin, con quien disentía en la cuestión nacional, en la concepción de la estructura del partido y en la relación entre el partido y la actividad de las masas. En su artículo "Problemas de organización de la socialdemocracia rusa" (1904) calificó las concepciones organizativas de Lenin como propias del blanquismo. En 1904, después de "insultar al Káiser", fue sentenciada a nueve meses de prisión, de los cuales cumplió solo uno.
En 1905, con el estallido de la primera revolución rusa, escribió una serie de artículos y panfletos para el partido polaco, en los que exponía la idea de la revolución permanente, que había sido desarrollada independientemente por Trotsky y Parvus, pero sostenida por pocos marxistas de la época. Mientras bolcheviques y mencheviques, a pesar de sus profundas divergencias, creían que la revolución rusa había de ser democrático-burguesa, Rosa argumentaba que la revolución en Rusia superaría la etapa democrática hasta alcanzar un punto en el que se daría una alternativa única entre el poder de los trabajadores o su total derrota. La consigan a seguir era "dictadura revolucionaria del proletariado, basada en el campesinado".
Sin embargo, pensar, escribir y hablar sobre la revolución no era suficiente para Rosa Luxemburg. El lema de su vida era: "En el principio fue la acción". Y aunque no gozaba de buena salud en ese momento, entró clandestinamente en la Polonia rusa tan pronto como pudo (en diciembre de 1905). En ese momento el punto culminante de la revolución había sido superado. Las masas todavía activas, empezaban a vacilar, mientras la reacción levantaba cabeza. Se prohibieron todos los mítines, pero los obreros todavía los seguían celebrandoen las fábricas. Todos los periódicos obreros fueron suprimidos, pero el del partido de Rosa seguía apareciendo todos los días, impreso clandestinamente.En su folleto "Huelga de Masas, Partido y Sindicatos" intentó explicar la experiencia de la revolución rusa de 1905 y su validez para los países europeos.
El 4 de marzo de 1906 fue arrestada y detenida durante cuatro meses, primero en la prisión y posteriormente en una fortaleza. A causa de su mala salud y de su nacionalidad alemana, fue liberada y expulsada del país.De regreso a Berlín fue designada, en 1907, profesora de economía en la escuela del partido, en sustitución de Hillferding. Fruto de sus enseñanzas elaboró una "Introducción a la economía política", que no alcanzó a publicar en vida.
La revolución rusa dio vigor a una idea que Rosa Luxemburg había concebido años atrás: las huelgas de masas, tanto políticas como económicas, constituían un elemento fundamental en la lucha revolucionaria de los trabajadores por el poder, singularizando a la revolución socialista de todas las anteriores. Al hablar en tal sentido en un mitin público fue acusada de "incitar a la violencia", y pasó otros dos meses en prisión, esta vez en Alemania.
En 1907, participó en el Congreso de la Internacional Socialista celebrado en Stuttgart. Habló en nombre de los partidos ruso y polaco, desarrollando una posición revolucionaria coherente frente a la guerra imperialista y el militarismo. Rosa Luxemburg redactó, con Lenin y Markov, las enmiendas revolucionarias a la moción de Bebel contra la guerra.
Entre 1905 y 1910, la escisión entre Rosa Luxemburg y la dirección centrista del SPD, del que Kautsky era el portavoz teórico, se hizo más profunda. Ya en 1907, Rosa había expresado su temor de que los líderes del partido, al margen de su adhesión verbal al marxismo, vacilarían en una situación que requiriese pasar a la acción. El punto culminante se alcanzó en 1910, cuando se produjo una ruptura total entre Rosa Luxemburg y Karl Kautsky en la cuestión de cuál era la vía a seguir por los trabajadores para tomar el poder. Desde ese momento, el SPD se dividió en tres tendencias diferenciadas: los reformistas, que progresivamente fueron adoptando una política imperialista; los llamados centristas, conducidos por Kautsky, que conservaba su radicalismo verbal, pero se limitaba cada vez más a los métodos parlamentarios de lucha; y los revolucionarios, que contaban con uno de sus principales teóricos en Rosa Luxemburg.
En 1913, publicó su obra más importante: La acumulación de capital. (Una contribución a la explicación económica del imperialismo). Ésta es sin duda, desde El Capital una de las contribuciones más originales a la doctrina económica marxista. Este libro, tal y como lo señalara Mehring, el biógrafo de Marx, con su caudal de erudición, brillantez de estilo, vigoroso análisis e independencia intelectual, es de todas las obras marxistas, la más cercana a El Capital. El problema central que estudia es de enorme importancia teórica y política: los efectos que la expansión del capitalismo en territorios nuevos y atrasados, tiene sobre sus propias contradicciones internas y sobre la estabilidad del sistema.
En setiembre de 1913, en un discurso pronunciado en Frankfurt del Main, exhortó a los soldados alemanes a no combatir contra Francia. Fue acusada de incitar a los soldados a la rebelión. En la arenga a los soldados alemanes había dicho: "Si ellos esperan que asesinemos a los franceses o a cualquier otro hermano extranjero, digámosles: 'No, bajo ninguna circunstancia'". En el Tribunal que la juzgó se transformó de acusada en acusadora, y su disertación, publicada posteriormente bajo el título Militarismo, guerra y clase obrera, es una de las más inspiradas condenas del imperialismo por parte del socialismo revolucionario. Al salir de la sala del tribunal fue de inmediato a un mitin popular, en el que repitió su revolucionaria propaganda antibélica.En febrero de 1914 fue condenada a un año de cárcel, con suspensión de pena debido a su precaria salud.
Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, prácticamente todos los líderes socialistas fueron devorados por la marea patriótica. El 3 de agosto de 1914, el grupo parlamentario de la socialdemocracia alemana decidió votar a favor de los créditos para la guerra, presentados por el gobierno del Káiser. Sólo quince de los ciento once diputados mostraron algún deseo de votar en contra. No obstante, los parlamentarios antibelicistas se sometieron a la disciplina del partido, y el 4 de agosto, todo el grupo socialdemócrata votó por unanimidad en favor de los créditos de guerra. Pocos meses después, el 3 de diciembre, Karl Liebknecht, infringiendo la disciplina de partido, votó de acuerdo con su conciencia. Fue el único voto en contra de los créditos para la guerra.
La decisión de la dirección del partido fue un rudo golpe para Rosa Luxemburg. Sin embargo, no se permitió la desesperación. El mismo día que los diputados de la socialdemocracia se unieron a las banderas del Káiser, un pequeño grupo de socialistas se reunió en casa de Rosa y decidió emprender la lucha contra la guerra. Este grupo, dirigido por Rosa, Karl Liebknecht, Franz Mehring y Clara Zetkin, finalmente se transformó en la Liga Espartaco. Durante cuatro años, principalmente desde la prisión, Rosa continuó dirigiendo, inspirando y organizando a los revolucionarios, levantando las banderas del socialismo internacional. En el periodo de febrero de 1915 a noviembre de 1918, excepto de febrero a julio de 1916, Rosa estuvo encarcelada, viviendo en unas condiciones lamentables. Casi aislada, sin calefacción, mal alimentada. El estallido de la guerra separó a Rosa del movimiento obrero polaco, pero tuvo lasatisfacción de que su partido, en Polonia, permaneció fiel a las ideas del socialismo internacional.En la cárcel escribió en 1915 el folleto "La crisis de la socialdemocracia", firmada con el seudónimo de Junius. Lenin criticó minuciosamente este trabajo anónimo, especialmente en los puntos que trataban la cuestión nacional, las etapas de la revolución y la necesidad del partido, aunque considerándolo como un folleto teórico extraordinariamente valioso.
La revolución rusa de febrero de 1917 concretó las ideas políticas de Rosa Luxemburg: oposición revolucionaria a la guerra y lucha por el derrocamiento de los gobiernos imperialistas. Desde la prisión, seguía febrilmente los acontecimientos, estudiándolos a fondo con el objeto de recoger enseñanzas para el futuro. Señaló sin vacilaciones que la victoria de febrero no significaba el final de la lucha, sino solo su comienzo; que únicamente el poder en manos de la clase trabajadora podría asegurar la paz. Emitió constantes llamamientos a los trabajadores y soldados alemanes para que emularan a sus hermanos rusos, derrocaran a los junkers y al capitalismo. Así, al mismo tiempo que se solidarizarían con la revolución rusa, evitarían morir desangrados bajo las ruinas de la barbarie capitalista.
Cuando estalló la Revolución de Octubre, Rosa la recibió con entusiasmo, ensalzándola al mismo tiempo que anunciaba claramente que si la Revolución Rusa permanecía en el aislamiento, un elevado número de distorsiones mutilarían su desarrollo; bien pronto señaló tales distorsiones en el proceso de desarrollo de la Rusia soviética, particularmente sobre la cuestión de la democracia.
El 8 de noviembre de 1918, la revolución alemana liberó a Rosa de la prisión. Con toda su energía y entusiasmo se sumergió en la lucha revolucionaria. La revolución obrera estalló en Alemania en 1918 y Rosa Luxemburg fue liberada por los soldados rojos. El 18 de noviembre publicó el primer número de la revista "Die Rote Fahne" (Bandera Roja). Los espartaquistas rompieron con los socialistas independientes, y junto con los «radicales» de izquierda formaron el 30-31 de diciembre el Partido Comunista de Alemania (KPD). Pero las fuerzas reaccionarias eran muy poderosas. Líderes del ala derecha de la socialdemocracia y generales del viejo ejército del Káiser unieron sus fuerzas para derrotar al proletariado revolucionario.El 6 de enero de 1919, la gran burguesía alemana lanzó el Ejército y las fuerzas paramilitares prenazis contra los miles de obreros rojos sublevados contra el capitalismo. Los paramilitares estaban dirigidos por el socialdemócrata Noske, que no tenía más objetivo que el de reprimir duramente los movimientos de huelga general que sacudían Alemania. El 11 de enero el movimiento revolucionario ya había sido derrotado. Los paramilitares prenazis iniciaron sus tareas de limpieza contrarrevolucionaria y desataron el terror «blanco» contra el proletariado. Miles de obreros fueron asesinados. Como tantos otros, Rosa Luxemburg y Karl Liebbknecht fueron detenidos e identificados. El 15 de enero de 1919Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg fueron torturados y asesinados salvajemente.El cadáver destrozado de Rosa fue lanzado a un canal y no fue recuperado hasta cinco meses después. Un año después el oficial alemán, autor del asesinato, fue amnistiado.
2.- Características básicas de su pensamiento político
El pensamiento político de Rosa Luxemburg ha sido deformado y tergiversado por enfrentarse directamente a las dos corrientes más destacadas del pensamiento socalista: el estalinismo y la socialdemocracia.
El estalinismo, con su culto a la personalidad de Lenin, fundamentado además en el socialismo en un solo país,que sostenía como un dogma indiscutible "el derecho de las naciones a la autodeterminación" y que concibe elpartido como una organizaciónque basa su papel fundamental y su estructura en la exportación "desde fuera" de la clase obrera de su conciencia de clase está en las antípodas del pensamiento de Rosa.
En realidad la diferencia entre Rosa y Lenin es muy sencilla. Para Rosa la conciencia de clase es adquirida por las masas en la lucha de clases, entendida como lucha cotidiana, económica y política de los obreros. La conciencia la adquiere la clase obrera en la lucha. En cambio para Lenin esa lucha económica de la clase obrera no proporciona conciencia de clase, que necesariamente debe ser importada desde fuera por los revolucionarios profesionales.
La socialdemocracia no podía sobrevivir, desde un punto de vista teórico, a las críticas de Rosa al reformismo de Bernstein. La democracia sólo sobreviviría si era defendida por un movimiento obrero en ascenso, porque la burguesía ya no iba a impulsar un desarrollo democrático que no siguiera defendiendo sus intereses de clase. Se vislumbraba ya el nazismo y el fascismo. Y en todo caso las reformas eran los medios, pero la revolución era el fin, y además la única puerta abierta al socialismo. En el debate Bernstein/Luxemburg asistimos en realidad al enfrentamiento entre las prácticas de un movimiento sindical poderoso, con numerosos parlamentarios, integrado en el sistema capitalista, que sólo defiende los intereses inmediatos de la clase obrera alemana y una teoría marxista revolucionaria, internacionalista, que defiende los intereses históricos del proletariado.
Características básicas del pensamiento se Rosa son:
1.- El internacionalismo del proletariado es absolutamente opuesto al derecho burguésde las nacionalidades a su autodeterminación.
2.- La organización de la clase obrera en partido, es considerada en continuidad con Marx, como partido que surge del suelo de la clase obrera. Es la propia clase obrera la que adquiere su conciencia de clase en la lucha de clases. No hace falta ningún partido (esta es la concepción leninista) de revolucionarios profesionales que le traiga a los trabajadores, desde fuera de la clase, su conciencia de clase explotada. La emancipación de los trabajadores será obra de los propios trabajadores. Espontaneidad y organización no se oponen, sino que cada una juega su papel. El movimiento obrero es un proceso vivo, contínuo y variable.
3.- Para Rosa Luxemburg la construcción del socialismo pasa necesariamente por la dictadura del proletariado, entendida como represión contra los intentos contrarrevolucionarios de la burguesía. Pero Rosa Luxemburg abogaba al mismo tiempo por una democracia socialista, que respetara las libertades democráticas en el seno del proletariado, especialmente de prensa, reunión, asociacióny manifestación, porque "la libertad es siempre únicamente del que piensa de otra manera". La dictadura del proletariado no puede convertirse en dictadura del partido sobre las masas, sin más, porque esto arrastraría al poder absoluto de la burocracia estatal o del partido. Represión de los contrarrevolucionarios, sÍ; pero libertad para todas las opiniones ofracciones proletarias, también. Y esto ya ¡antes de enero de 1919! con antelación al triunfo absoluto del estalinismo.
Agustín Guillamón.Barcelona, enero 2006.
Balance. Cuadernos de historia de la guerra de clases.
3.- Bibliografía de Rosa Luxemburg en castellano:
(1899) Reforma o revolución. Colección 70 de Grijalbo, México, 1967.
(1903) "En memoria del partido "Proletariado", en Escritos políticos. Grijalbo, Barcelona, 1977.
(1904)"Problemas de organización de la socialdemocracia rusa", en Escritos políticos. Grijalbo, Barcelona, 1977.
(1906) Huelga de masas, partido y sindicatos. Siglo XXI, Madrid, 1974
(1976) La Liga Spartakus. Dossier sobre la revolución alemana 1918-1919. Ensayo introductorio de Gilbert Badía. Cuadernos Anagrama, Barcelona, 1976.
(1908) La cuestión nacional y la autonomía. Traducción y prólogo de María José Aubet. El Viejo Topo, Barcelona, 1998.
(1912) La acumulación del Capital. Grijalbo, Barcelona, 1978.
(1914) "Militarismo, guerra y clase obrera, Palabras pronunciadas ante el Tribunal de Frankfurt", en Escritos políticos. Grijalbo, Barcelona, 1977.
(1915) La crítica de la socialdemocracia (Folleto de Junius). Introducción de Ernest Mandel. Contiene también el texto de la cr´tica de Lenin al folleto de Junios. Anagrama, Barcelona, 1976.
(1918) La revolución rusa. Cuadernos Anagrama, Barcelona, 1975
(14 de enero de 1919) "El orden reina en Berlín". Reproducido a continuación.
4.- Bibliografía útil, en castellano, sobre Rosa Luxemburg:
Aubet, María José: Rosa Luxemburg y la cuestión nacional. Anagrama, Barcelona, 1977.
-El pensamiento de Rosa Luxemburg. Antología de escritos de Rosa Luxemburg. Ediciones del Serbal, Barcelona, 1983.
Basso, Lelio: El pensamiento político de Rosa Luxemburg. Ediciones de bolsillo-Península, Barcelona, 1976.
Díaz Valcárcel, José Antonio: La pasión revolucionaria de Rosa Luxemburgo. Akal, Madrid, 1975.
Frölich, Paul: Rosa Luxemburgo. Vida y obra. Fundamentos, Madrid, 1976.
Geras, Norman: Actualidad del pensamiento de Rosa Luxemburg. Era, México, 1980.
Gómez Llorente, Luis: Rosa Luxemburgo y la socialdemocracia alemana. Ediciones de bolsillo-Edicusa, Madrid, 1975.
Guerin, Daniel: Rosa Luxemburg y la espontanedidad revolucionaria. Proyección, Buenos Aires,1973.
Löwy, Michael: El marxismo olvidado. Fontamara, Barcelona, 1978.
5.- Bibliografía de otros pensadores marxistas, de la corriente consejista, opuestos al nacionalismo, al "derecho de las naciones a la autodeterminación", al partido leninista, al sindicalismo, al reformismoy al parlamentarismo.
1.- GORTER y PANNEKOEK: Contra el nacionalismo, contra el imperialismo y la guerra: ¡ Revolución proletaria mundial! Ediciones Espartaco Internacional, Barcelona, 2005.
[Contiene: Pannekoek: NACION Y LUCHA DE CLASES; Gorter: EL IMPERIALISMO, LA GUERRA Y LA SOCIALDEMOCRACIA; Pannekoek: EL DESARROLO DE LA REVOLUCION MUNDIAL Y LA TACTICA DEL COMUNISMO]
2.- GORTER, KORSCK y PANNEKOEK: La izquierda comunista germano-holandesa contra Lenin. Ediciones Espartaco Internacional, Barcelona, 2004.
[Contiene: Korsch: LA CONCEPCION MATERIALISTA DE LA HISTORIA;
Gorter: CARTA ABIERTA AL CAMARADA LENIN; Pannekoek: LENIN FILOSOFO.]
3.- APPEL, GORTER, LAUFENBERG, MEYER, PANNEKOEK, PFEMFERT, RUHLE, REICHENBACK, SCHWAB, WOLFFHEIM: Ni parlamento, ni sindicatos: ¡Los Consejos obreros!. Los comunistas de izquierda en la Revolución alemana. Ediciones Espartaco Internacional, Barcelona, 2004.
[Contiene entre otros muchos textos: LA REVOLUCION NO ES UN ASUNTO DE PARTIDO de Otto Rühle: LAS LECCIONES DE LAS JORNADAS DE MARZO, de Gorter y el apéndice de Pannekoek a REVOLUCION MUNDIAL Y TACTICA DEL COMUNISMO.]
