Argentina_Madres y Shoklender: algunas reflexiones
Madre no hay una sola - Algunas digresiones sobre el affaire Shoklender -
Por Luciano Aguirre
Junio 25, 2011
"(...)en el bipolar se exagera un modo de funcionar universal que es inherente a la vida humana, del que todo disponemos: el antagonismo complementario de los opuestos.
Entre la oscilación inmoderada de la bipolaridad y la rigidez envarada de la esclerosis existe un punto de equilibrio posible que no se trata de una localización fija sino dinámica, de un punto que no es tanto un lugar preciso como un intervalo, una zona donde los antagonismos se hacen conciliables. En suma, una gama de matices.
Esto quiere decir que ser estático no se corresponde a una posibilidad sana de ser. La estabilidad por sí misma no debiera ser un valor terapéutico a conquistar, pero sí el movimiento proporcionado, la armonía móvil, la solidez flexible, el arraigo sin estancamiento.
(...) Desde el blanco al negro hay una variada progresión de grises, y en esto consiste la dificultad bipolar: su incapacidad para detenerse en matices y gradientes emocionales". *1
Los acontecimientos desatados en torno a la organización Madres de Plaza de Mayo, a partir del descubrimiento del enorme desfalco llevado a cabo por los hermanos Shoklender y sus esbirros, es una buena ocasión para analizar la forma en que se discute polìtica en la Argentina de los últimos años. Una forma que los militantes kirchneristas han propagado sobre todo el panorama político nacional, aunque sería injusto y miope reducirlo a ellos.
Tenemos un hecho: un destacado miembro directivo de una destacadísima organización de derechos humanos, se ve envuelto en un escándalo fiscal y financiero de magnitudes, fruto del descontrolado manejo de fondos públicos con fines sociales. La justicia ordena investigarlo a fondo y se elevan acusaciones que permiten presagiar un pronto retorno del protagonista al encierro del que estaba separado a través de una libertad condicional otorgada por obra y gracia de su trabajo al frente de dicha prestigiosa institución, entre otros méritos personales ocurridos durante su reclusión. La basura bajo la alfombra es mucha: yates, construcciones lujosas, abultadas cuentas bancarias y autos de rico. Complicado.
Recordar el hecho de que, los dos protagonistas principales de la historia son los parricidas y hermanos Sergio y Pablo Shoklender, es para el caso un dato accesorio, pero no principal. Lo central, creemos, es detenernos un momento en la relación afectiva (y polìtica), que unía a la presidenta y líder (no es lo mismo) de la organización, la señora Hebe de Bonafini, principalmente con el mayor de los hermanos. Hablamos de Sergio.
Sin tener un conocimiento detallado de los movimientos internos de la organización Madres, cualquier militante o ex militante de izquierda en la Argentina, conocía y conoce los "complicados modos" de Hebe. Su exacerbado personalismo, su estilo verticalista, su poco apego al diálogo constructivo y su casi nula capacidad de autocrítica. De hecho, por buena parte de estos considerandos, es que el núcleo de lo que más tarde sería conocido como "Madres de Plaza De Mayo Linea Fundadora", decidió abrirse de la orga principal y formar su propia agrupación. El que dice que esto no es así, sin dudas carece de capacidad de apreciación, o en su defecto tiene otra orientación polìtica.
Muchos de esos modos, tienen una explicación en el siguiente hecho: como líder político y social, ella se hizo bien desde abajo y en la misma dinámica de la lucha diaria, al galope de la adrenalina de saberse constantemente asediada por poderes oscuros y violentos, capaces de cualquier cosa. Eso, sumado a las presiones de estar al frente de una institución con semejante peso simbólico, ha generado sin dudas una responsabilidad compleja de sobrellevar, moldearon una dura personalidad pública, y propiciaron cotidianas aseveraciones extremistas que no causaron más que estupor y reacciones adversas en amplios sectores de la sociedad, que exceden por mucho a los más conservadores y reaccionarios. Pero una explicación, no es lo mismo que una justificación. Se puede entender sin compartir.
Y la mejor manera de poner esto en primer plano, es contraponiendolo con la figura de otras dos luchadoras por los derechos humanos respetadas por amplisimos sectores de la sociedad argentina: las señoras Estela de Carlotto y Nora Cortiñas. Ambas dos, han sido y son baluartes de la batalla contra el olvido y la búsqueda de justicia. Jamás le han quitado el cuerpo a la lucha y, con los matices del caso (una más ligada a la administración actual, la otra manteniendo una firme postura autónoma), son aceptadas por la inmensa mayoria de la población que las considera como mínimo, dos respetables figuras de la dirigencia social argentina. Y eso no es un signo de debilidad o escasez de convicciones. Muy por el contrario: transmitir un mensaje de cambio social sin olvido de los crímenes del pasado (la bendita memoria histórica) hacia las conciencias de más personas cada vez, es una enorme virtud que tiene como condición sine qua non la capacidad de admitir el disenso y que, en todo caso, se alimenta de su propio ejemplo como motor principal de sus logros.
Volviendo a Hebe entonces: no hay situación de vida (o de muerte) que justifique haber reproducido (y continuar reproduciendo) modos que se dicen combatir, porque forman parte del repertorio del enemigo y en el peor de los casos, son rasgos lamentablemente presentes aún en algunos miembros e instancias organizativas que muestran resabios de lo que hay que abandonar definitivamente si queremos construir un mundo mejor.
¿Qué tipo de consecuencias tuvieron esos "modos difíciles? El más importante de todos sin dudas, es la división de la institución allá por 1986. Pero el ejemplo más cercano, resulta ser el que motiva esta nota. Un personaje ajeno a la lucha del campo popular que, al márgen del detalle no menor de su situación penal, es colocado por ella en una posición de enorme poder interno, no solo financiero, sino polìtico y organizativo. Repetimos: no se necesita ser investigador privado, escriba del monopolio ni un ex empleado o militante resentido para conocer que varios de sus integrantes (Gabriel Fernández, Vicente Zito Lema y muchos más), se marcharon de la orga por disentir fuertemente con Shoklender sobre distintos niveles de decisión, hecho que demostraría de por si, el amplio campo de acción que Bonafini permitía tener al abogado. Y, según un gran artículo escrito en estos dias por Guillermo Cieza (integrante del Frente Santillán), algunos de los altercados incluyeron altas dósis de violencia verbal y simbólica. Desconocemos (o, mejor, no disponemos de pruebas para poder afirmarlo), si esto tuvo otras expresiones más extremas, pero no hay elementos para descartarlo de plano. Sin lugar a dudas, y "en defensa de los 30.000 desaparecidos", coincidimos con Cieza en que "(...) el Sr. Schoklender ha ocupado un lugar que nunca mereció." *2
Pero incluso, el centro del tema excede la figura de Shoklender, y tiene menos que ver con su personaje, y más con la función simbólica que este desempeñaba al lado de su protectora: la de hacer el trabajo sucio. Y no esperen golpes bajos los promotores del odio y los avivadores de fuegos antagónicos inconducentes (ya volveremos sobre ellos). No hablamos de dinero, corrupción u otras conductas non sanctas, de eso se está ocupando la la justicia, y no dudamos en que Hebe no tiene nada que ver en eso. Hablamos de trabajo sucio fino, de manipulación y bajada de linea interna, que puede resumirse asi: "Las reglas de juego las impongo yo, y si no te gusta andate".
Una pequeña anécdota en primera persona, quizás sirva para ejemplificar aún lejanamente dichos conceptos. Un dia, unos pocos años atrás, tuve la oportunidad de estar unos minutos en "AM 530, La Voz de las Madres", emisora que la asociación posee en la calle Saenz Peña, y que se supone representa a buena parte del campo popular. Y digo "pocos minutos", pues ante mi intención de permanecer presenciando uno de los envíos, como simple amante de la radio que soy, fui invitado a abandonar el lugar por gente de la propia producción aduciendo causas poco claras relacionadas (intuyo) con cuestiones de seguridad. La amargura que me produjo semejante destrato, podría resumirse con el pensamiento que me invadió a poco de atravesar el umbral de salida de la radio: "¿Justo acá me tenía que pasar esto?". Demás está decir que nunca más pisé ese lugar.
Hebe impuso una disciplina interna muy férrea, plagada de decisiones arbitrarias y excesos discursivos sin límites hacia el afuera, resaltando en la propia práctica, la idea de que su palabra era la palabra de las Madres. En este sentido, el rol asumido por Shoklender fue el de un ejecutante obediente de una línea pragmática de conducción, más ligada al autoritarismo que a nuevas ideas de liberación. Bonafini fue el cerebro, y Sergio el ejecutante. Esto pudo funcionar durante un tiempo sin generar mayores inconvenientes, pero es evidente que el tema se le ha ido de las manos a la señora y las atribuciones de su apoderado fueron creciendo hasta hacerse inmanejables por ella misma. Fue ahí que se produjo el tardío y gradual alejamiento, que desembocó en la salida del abogado de la Asociación, meses antes de estallar el escándalo. Para entonces, los excesos de Shoklender se habían trasladado al ámbito de lo económico, con el final conocido por todos.
Entonces, volviendo al inicio de estas palabras, tenemos una opinión pública dividida fuertemente en dos bandos radicalizados en su discurso: uno integrado por la desastrosa oposición polìtica, partida, histérica y más inconsistente que nunca. A ellos se les suma (o los dirigen, como guste el lector), el coro de los empleados del poder mediático, inventores constantes de falsedades, creadores de artificios y manipuladores del humor social, que ya no saben como hacer para restarle puntos a la presidenta, a todas luces favorita en todas las mediciones de cara a octubre. De toda esta fauna, no sorprende en lo absoluto las barbaridades que puedan decir, ya que no guardan el menor respeto por la trayectoria de quienes son ejemplo de vida en el mundo entero, candidatas al Nobel de la Paz en varias oportunidades y depositarias de un legado de sacrificio y lucha que representa a las miles de voluntades ahogadas en lo más profundo de la oscuridad de una dictadura a la que muchos de ellos (los infames defensores del statu quo, me refiero), han colaborado en sostener, desde sus trabajos, sus páginas escritas o sus mugrientos micrófonos. Con ellos no hay nada que discutir, y cualquier insistencia en esta dirección de parte de algunos sectores que dicen pertenecer al campo popular, es la inevitable confirmación de la teoría de la cortina de humo.
El otro "bando", lo conforman las huestes del gobierno y sus militantes, anque el nutrido segmento de repetidores acríticos que creen que gritando más fuerte o embarullandolo todo, aportan algo significativo a la andadura de una administración que tiene en obras y hechos concretos un saldo favorable y bastante superior a cualquier otro gobierno del 83 para acá y que quizás englobe uno de los mejores momentos de la historia polìtica argentina. La correlación de fuerzas los pone a ellos en una clara posición dominante en cuanto a las formas que toma la discusión polìtica: no es cierto que la agenda la marque siempre TN o Clarín, ya que se ha venido horadando (enhorabuena), su influencia en la sociedad de tal forma que hoy, por ejemplo, muchos jóvenes tienden a tener a pensamientos más críticos con las clásicas estructuras de poder y visualizan claramente el papel de ciertos medios masivos de comunicación en el engranaje de dominio. Este preciado capital simbólico (al que muchas acciones de gobierno de 2003 para acá ayudaron a conformar), es desperdiciado y recargado por el pastiche de la linealidad discursiva de muchos opinadores de dentro (funcionarios) y fuera (periodistas, encuestadores, empleados varios) del gobierno, que pretenden ver en cada observación profunda y no genuflexa (sin importar de donde esta provenga), un ataque a la impolutez de la militancia de derechos humanos, siendo que esta característica (la pureza), dista de existir en polìtica y, casi me atrevería a decir, en la misma existencia humana.
Ahí volvemos a Cieza: "Periodistas corruptos que defienden a empresas exportadoras que evaden miles de millones de pesos han puesto el grito en el cielo por el escándalo de corrupción.
Periodistas verticales acostumbrados a hacer la vista gorda ante los manejos turbios de intendentes corruptos y gobernadores feudales, repetirán que ‘aquí no pasó nada, son inventos de la derecha'.
Unos utilizaran el caso Schoklender para atacar a las Madres y a todos los organismos de derechos humanos. Y pretenderán presentar al acusado como un ejemplo viviente de lo que fue la generación de los 30000 desaparecidos.
Otros reducirán la cuestión a: ‘Si estamos a favor o en contra de las Madres'.
Pero no se está discutiendo eso." *3
Claro que no. Estamos discutiendo hasta cuando vamos a repetir en nuestras organizaciones y en nuestras acciones individuales, cosas que no queremos ver en nuestro mundo mejor. Estamos hablando de que no es aceptable sostener durante años un discurso exaltado y extremo (pero al mismo tiempo enormemente coherente en el compromiso con las causas más importantes de la lucha social y polìtica), y de un dia para el otro transformarse en parte integral de un gobierno (por mejor que este haya sido), tarea en la que incluso se permite que un funcionario formado en las filas del enemigo encabece un acto del 24 de marzo.
Estamos sosteniendo, los que no nos vemos reflejados en las opiniones infladas de ninguno de los bandos (pero nos sentimos inmensamente comprometidos con los cambios que nuestros desaparecidos buscaron hasta las últimas consecuencias), que ser autocríticos y bien claros en cuanto a los acontecimientos acaecidos, no solo es una forma de fortalecer nuestra posición, sino que es una invalorable herramienta de crecimiento y perfeccionamiento del sistema de relaciones que nos va a permitir generar un entorno (y un pais), superior al que conocemos hasta ahora.
Estimular la formación de liderazgos acríticos y alimentar su continuidad a rajatabla en el tiempo abogando por el viejo principio de que "los trapitos sucios se lavan en casa", es una falsa premisa por partida doble, ya que prolongan indefinidamente etapas que el mundo pide a gritos abandonar y, por otro lado, esconden una dolorosa y cruel incapacidad histórica de los movimientos populares y de izquierda, que consiste en que finalmente los trapitos se meten en un cajón y a otra cosa mariposa.
Por último: una de las peores cuestiones que deja este triste episodio (del que muy pocos o ninguno de los chupamedias profesionales oficialistas han tomado nota), es que el enorme gesto de Hebe de darle confianza y responsabilidad a una persona excarcelada, ha sido pisoteada por el sujeto en cuestión. Más allá de la vergonzosa traición afectiva hacia ella y sus compañeras (de las que ninguna cárcel física exculpará jamás), y de las cuentas que tendrà que rendir ante los distintos tribunales, Shoklender ha lesionado gravemente un gesto de innegable solidaridad que resulta un ejemplo de convivencia y de intento de recuperación social del recluso, al extremo de poner en juego un prestigio ganado en base a tantos años de esfuerzos y luchas.
Aquí, no es difícil coincidir en que el primero en "hacerle el juego a la derecha" (uno de los sloganes preferidos por los fanas K), fue el propio ex-apoderado de las Madres, quién con su actitud dió lugar a que el mediopelo argento pueda dar rienda suelta a las más faci(li)stas soluciones al problema de la delincuencia. No decir esto con todas las letras, también es hacerle el juego a la derecha (que dicho sea de paso, es casi ya el recurso perfecto para escapar a cualquier crítica, por más constructiva que pueda ser).
Cierra Cieza, y nosotros con él: "La trayectoria de Hebe es mucho más que esta equivocación; o su dudosa percepción política actual que, entre otros dislates, le hace confundir al economista formado en el CEMA, Amado Budou, con sus propios hijos. Las Madres de Plaza de Mayo, que son más que Hebe, pasaran a la historia, sin que estas dolorosas anécdotas puedan manchar el pañuelo blanco." *4
Discutamonos, intercambiemos y estemos a disposición de lo que la sociedad quiera dirimir. Cuando no hay nada que ocultar, no hay nada que temer. Habilitemos la existencia de los matices y no nos dejemos arrastrar por el discreto encanto de pertenecer al o los que gritan más fuerte.
No alimentemos silencios dudosos para que las lacras los llenen de especulaciones siniestras.
No seamos más papistas que el papa, y menos por conveniencia operativa electoral.
La asunción de errores pasados nos hace mejores en el presente y demuestra que todos somos falibles.
La crítica permanente, es el arma principal de los pueblos que quieren crecer con la verdad.
Y el silencio no es salud, nunca. Y nadie puede decirlo con más orgullo que nuestras gloriosas Madres de Plaza de Mayo.
(Aclaración para fanáticos: esta elaboración argumental de carácter opinativo, no pretende tener visos de denuncia y menos aún de radio pasillo. No se sostiene aquí ninguna acusación concreta contra las Madres, ni se relaciona en lo más mínimo a Bonafini con actos de corrupción o enriquecimiento ilícito. Hebe ha sido, es y será ejemplo de lucha, dignidad, tesón, humanidad y superación personal. Es una abanderada de la gesta de nuestros queridos 30000 compañeros desaparecidos por intentar cambiar el estado de las cosas, y se merece el mayor respeto y consideración de todos y todas. Nada de lo sostenido en estas líneas se contradice con dicho respeto y admiración).
Notas:
* 1: "El mundo bipolar", artículo de Red Bipolar, http://www.redbipolar.com
* 2, 3 y 4: Cieza, Guillermo; "El pañuelo no se mancha. Reflexiones sobre el caso Shoklender", en Frente Popular Darío Santillán Prensa Regional Oeste, http://www.fpds-oeste.blogspot.com, 7 de junio de 2011.
fuente:
http://argentina.indymedia.org/news/2011/06/784367.php
