Argentina: Un estruendoso silencio

Foto: La Alumbrera
El 17 de este mes Pablo Bergel reprodujo en la lista Asambleas Autónomas el reportaje que "La Voz del Interior"* le realizó al intendente electo de Andalgalá, Alejandro Páez.
No lo envió con una nota que dijera "miren lo que dice este traidor, este lacayo de las mineras", no.
A Bergel no le suscitó ninguna crítica, ¡qué digo!, ni siquiera un comentario.
Le gustó y lo reprodujo: lo suscribe.
Y la suya no es una postura extraviada, ya que desde la misma perspectiva política -Proyecto Sur- también la Agencia ACTA - CTA la publicó**, complacida, al día siguiente.
Y con el mismo resultado: nadie, hasta ahora, le salió al cruce.
Es sorprendente -o no, según se mire- que el envío de Bergel a la lista de Asambleas Autónomas no haya merecido ninguna respuesta, siendo que muchas veces hasta los posteos más simplotes son motivo de comentarios y réplicas: ¿será que nadie lo leyó?
No creo.
Pero tampoco tengo una buena explicación de este silencio, justo en fechas en las que los pueblos y las comunidades hacen oír su grito el Día de Lucha contra la Minería a Cielo Abierto.
En cambio Páez-Bergel es "escéptico" respecto de la minería a cielo abierto. Lo repite cuatro (4) veces en una no muy extensa nota, para que no queden dudas. "Soy escéptico respecto de lo que produce esa minería", "tengo una visión escéptica sobre lo que ha dejado hasta hoy la minería a gran escala que se da en mi departamento y en otras zonas de la provincia", dice. ¿Por qué?: Páez-Bergel lo dice a las claras: "Cuando vimos las camionetas cuatro por cuatro en que se movían los de las empresas, creímos cuando nos decían que íbamos a tener un sistema de salud grandioso, que íbamos a expandir las rutas, a conectarnos con otras urbes, que habría más de 1.500 empleados en la minera... Era una expectativa grandiosa".
¿Grandioso que 1.500 andalgalenses cobraran por destruir su tierra y enfermar a sus hermanos?
Pero resultó que solo 50 andalgalenses trabajan en La Alumbrera. Y ahora Agua Rica va a volar la montaña "a escasos 16 kilómetros del casco céntrico". "A mí me queda ser alcalde de la ciudad y mantener limpias las calles", se compunge. Comprendo; ¡imagínense qué polvareda!
En suma, ¿qué piden Páez-Bergel y todos los de su pelaje?: que si las mineras van a contaminar, arruinar la geografía, agotar el agua y matar, que paguen. O sea, "la recuperación de la renta minera" que, entendámonos, no es la producida por los pirquineros, los que lavan arenas auríferas, los que tienen un placer o un socavón del que a gatas sacan para sobrevivir. La renta minera a que se refieren es hoy, en la Argentina, la producida por la minería a cielo abierto.
Se trata, incluso, de una "recuperación" muy módica; no se piense que piden locuras: un centro de salud con oftalmólogo, nefrólogo, traumatólogo. "No hay un oncólogo, pese a que tenemos una proliferación de casos de cáncer de mama", informa. Pide una buena ruta, para que las ambulancias que llevan los enfermos a la capital no vayan a los tumbos.
Para que no me acusen de negativista no voy a quedarme en la crítica, sino que también agrego mis propuestas: que las mineras costeen una avenida de varios carriles al cementerio y parquicen esa necrópolis para que sea la envidia de todo el noroeste...
Si así lo hacen, ¡señores, qué vida nos vamos a dar!
Juan del Sur.
* http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/alejandro-contra-mineras
