Publicidad:
La Coctelera

Red Latina sin fronteras

redlatinasinfronteras@yahoo.es

13 Noviembre 2011

Chile: Via Popular y de los Pueblos a la Constituyente

enviado por uppmpl@gmail.com

Documento preparado por las organizaciones y movimiento sociales que están construyendo "La Vía popular y de los pueblos a la constituyente social".
Nos parece de suma relevancia el debate considerando las diferentes propuestas que se manejan hoy día en torno a las posibilidades de una transformación estructural en el país.

Esperamos sea de su interés
Atentamente,

[Equipo de Coordinación]
Cumbre Interamericana de Movimientos Sociales
2011, Chile
cimschile2011@gmail.com

LLAMADO A LA VÍA POPULAR Y DE LOS PUEBLOS A LA CONSTITUYENTE (LIBRE Y SOBERANA)

CHILE 2011

El país enfrenta el agotamiento generalizado
del modelo imperante hasta ahora. El
capitalismo fracasa en todo el mundo, y sus
sostenedores chilenos, la derecha y la Concertación,
no lograrán controlar el desborde
de un nuevo movimiento social que emerge
para sepultar el viejo orden de la desigualdad
económica, la injusticia política y la opresión
cultural. Hoy los movimientos sociales tenemos
la tarea histórica de refundar Chile, y lo
haremos desde abajo y a la izquierda, donde
late el corazón.
El régimen de dominación que sufrimos fue
creado y es reproducido por una constitución
y un Estado impuesto en 1980 que, al igual
que el de 1833 y 1925, niega la deliberación
ciudadana y la decisión soberana de la gente
sobre su propio destino. Es por ello que no sirven
las soluciones que vengan desde adentro
del sistema. Las alternativas parlamentarias y
ejecutivas para resolver políticamente este
cuadro, y los maquillajes económicos que lo
reforman, no han tenido ni tendrán fruto alguno.
La solución de fondo estará siempre en
el pueblo y los trabajadores, cuando se decide
crear proyecto popular.
Y lo nuevo está en nosotros. De la unidad
de la ciudadanía y los pueblos se asoma un
bloque histórico para inaugurar el amanecer
del Nuevo Chile. Hoy reaparece en la
política chilena una alternativa. Una que ha
caminado los últimos 500 años por una ruta
paralela a la institucionalidad. Una que propone
un proceso marcado por el encuentro,
la construcción y el baile. El encuentro es la
asamblea como voluntad soberana. La construcción
está en las Constituyentes Sociales
como espacio deliberativo donde nacerá una
Nueva Constitución. El baile es y será todos
los días en la lucha y organización para crear
un poder popular constituyente que nos permita
implementar este proyecto de vida digna
para Chile y sus pueblos.
Es por esto que los movimientos sociales de
una sociedad en movimiento, recuperando
la confianza en nuestras propias fuerzas
y sin depender de una fuerza externa, nos
autoconvocamos a recorrer este camino de
unidad.
Porque todas y todos los que luchamos, organizamos
y pensamos desde abajo estamos en
una misma vía, aunque aún no nos conozcamos.
Ha llegado el momento de reconocernos
como iguales, de mirar al pasado y planificar
en conjunto la ruta, y anunciarlo a todo Chile.
El camino de la Vía se hace en el andar de las
fuerzas vivas, en su recorrido de construcción
de poder popular constituyente, desde las
mayorías en lucha, contra el poder instituido
y agotado de las minorías dominantes. La Vía
es un proceso, no un producto y por tanto
importa lo que produce su desarrollo: encontrarnos,
reconocernos, auto-educarnos.

La Vía no le pide nada a este Estado ya que,
como siempre, nuestros derechos deberemos
conquistarlos. El rostro de la Vía será la
organización asamblearia de la ciudadanía.

La Vía construye poder político, económico y
cultural. La Vía lucha por la democracia real,
hacia afuera y hacia dentro. La Vía habla de
nación(es) y defiende el carácter plurinacional
de esta tierra. La Vía es una alternativa de
transformación para Chile y sus pueblos. La
Vía es movilización, es asamblea, es deliberación,
es soberanía, es lucha, es diversidad.

La Vía es poder popular.
En el camino de liberación de nuestros pueblos
hemos encontrado en la autogestión,
la educación popular y las nuevas formas de
lucha las claves para construir con autonomía
un tramo de la historia social de Chile. Expresión
de nuestra capacidad de autogobierno
es nuestra voluntad de reunirnos y dar en
conjunto creación a este espacio de unidad
que hemos denominado La Vía Popular y de
los Pueblos a la Constituyente.
Por eso, nos autoconvocamos, a través de esta
acta solemne, al Congreso Popular Preparatorio
el 19 y 20 de noviembre en Valparaíso que
tiene por fin organizar, promover y programar
la realización de las distintas Constituyentes
Sociales que recorrerán el país abriendo un
cause rebelde que en su avance conquiste
el pan, la educación, la salud, el trabajo y la
casa, desembocando en la gran Asamblea
Plurinacional del Poder Constituyente. Elevamos
la invitación urgente a las mujeres y
hombres dignos, estudiantes universitarios,
secundarios, pescadores, mineros, obreros,
cesantes, campesinos, trabajadores independientes,
empleados públicos, profesionales,
pobladores y pueblos originarios, a darse cita
a este espacio libre y soberano.

La vía popular y de los pueblos a la Constituyente
EL PROYECTO DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES
Y DE UNA SOCIEDAD EN MOVIMIENTO EN CHILE
(SIGLO XXI)

Documento propuesto por Henry Renna
del Movimiento de Pobladores en Lucha.

La Vía, nuestro encuentro, nuestra
construcción, nuestro baile
Para nuestro pueblo, trabajadores, pobladores,
estudiantes, mujeres y hombres del campo
y la ciudad, el camino hacia un esfuerzo
constituyente representa la tarea de los últimos
doscientos años.
Para nuestros pueblos,
mapuches, aimaras, quechuas, pascuenses,
alacalufes, onas, diaguitas y atacameños, es
la tarea de los últimos quinientos. Para ambos
la Vía es un ejercicio de encuentro, construcción
y de baile.
Encuentro entre territorios, sexos, edades
y pueblos que se pensaban distintos, pero
que a la luz de la esperanza por una vida y
un mundo distinto no parecen distantes. Una
construcción, ya que Chile hay que refundarlo,
desde abajo, por cada damnificado por el
terremoto y por cada damnificado por estos
malos gobiernos y su mal desarrollo. Un baile,
por la alegría de la construcción colectiva
que recupera confianzas y teje vínculos.
El encuentro es la asamblea como voluntad
soberana de la ciudadanía y los pueblos,
la construcción está en las Constituyentes
Sociales como espacio deliberativo donde
nacerá una Nueva Constitución, el baile es y
será todos los días en la lucha y organización
para crear un poder popular constituyente
que nos permita implementar este proyecto
de vida digna para Chile y sus pueblos.

Chile, para l@s chilen@s y sus pueblos
El mundo ha cambiado y Chile también. En
cada una de nuestras comunas estos cambios
se vuelven evidentes. Estamos frente a
un sistema que dice estar bien, pero se vive
todos los días la desigualdad económica, la
injusticia política y la opresión cultural de las
grandes mayorías.
La dictadura y la Concertación nos dejaron
un sistema que debemos transformar; tenemos
muchos desafíos como pueblo. Una matriz
económica que produce una concentración
brutal de la riqueza y una socialización
acelerada del endeudamiento, creando día
a día pobreza y miseria; un esquema laboral
que genera trabajo penoso e inseguridad; un
régimen productivo depredador de la naturaleza
y que pone en jaque la supervivencia
de nuestros hijas e hijos; un aumento de la
segregación, guetización y de la inseguridad
en las ciudades; un sistema político cerrado a
la participación ciudadana y que pone el aparato
burocrático al servicio de intereses empresariales,
la exclusión de bastos sectores de
la población de la educación, la vivienda y la
salud; y un sistema de valores que exacerba
el individualismo consumista y que niega la
diversidad (sexual, etaria, étnica y religiosa)
del género humano. Tenemos la tarea histórica
de refundar Chile, y lo haremos desde abajo
y a la izquierda, donde late el corazón.
Este esquema fue creado y es reproducido por
un Estado parido en 1980 que, al igual que el
de 1833 y 1925, ha negado la deliberación
ciudadana y la decisión soberana de la gente
sobre su destino. Es por ello que las soluciones
que vengan desde adentro no sirven. Las
alternativas parlamentarias y ejecutivas para
resolver políticamente este cuadro y los maquillajes
económicos que lo reforman no han
tenido, ni tendrán fruto alguno.
Lo nuevo viene de abajo, estaba en nosotros.
Los procesos organizativos del movimiento
social; el terremoto del 27 de febrero que
mostró las enormes incompetencias del modelo;
las últimas movilizaciones del sector
estudiantil y su profundo arraigo en el sentir
de las mayorías, han instalado un creciente
cuestionamiento a las bases de nuestro
orden social. De este fenómeno se siembra
el desborde de los iguales, donde germina
-en la unidad de estudiant@s, poblador@s,
trabajador@s y los pueblos- el nuevo bloque
histórico. Un acercamiento de las diferentes
fuerzas que, gracias a una perspectiva de mayorías
desisten del vanguardismo, por una
mirada de transformación estructural dejan
atrás el sectarismo, y fruto de las diferentes
formas de autogobierno económico, político
y cultural de los últimos años ponen por delante
un proyecto país.
Hoy reaparece en la política chilena una alternativa.
Una que ha caminado los últimos
500 años por una ruta paralela a la institucionalidad.
Una que propone un proceso, una Vía, no una salida.
Una donde lo central es la organización asamblearia de la ciudadanía.
Una que se ha hecho camino al andar en los
alrededores del Estado gracias a las experiencias
de autogobierno y autogestión del movimiento social.
Una que construye poder político, también económico y cultural.
Una que lucha por la democracia real hacia afuera
y hacia dentro. Una que habla de nación(es).
Una que se propone redistribución económica,
participación política y reconocimiento cultural.
Como movimiento hemos creído siempre
que lo fundamental está en el camino que
se abre con la lucha organizada y, por cual,
en la necesaria acumulación de fuerza para
la conquista de transformaciones vivenciales
y estructurales. Por ello un plebiscito es
necesario, en tanto y en cuanto sea parte de
un proyecto, sino es nuevamente una vía de
escape organizada desde la institucionalidad
para su propia reproducción, nuevamente
de arriba hacia abajo como un pozo. En un
voto no hay deliberación, sin ésta no hay soberanía,
ergo no hay poder popular. Asimismo
una asamblea constituyente es crucial,
siempre y cuando sea un punto álgido y más
no el comienzo del proceso. Hoy convocar a
una sería caer en una repartija de cuotas de
privilegios, un trasvasije de poder del ejecutivo
a un legislativo social que no asegura representatividad,
participación, ni coherencia
con las necesidades populares. En definitiva
ambas políticas propuestas de modo aislado,
son un retroceso, y uno cuando el enemigo
está débil, proponen una solución parcial
cuando está la posibilidad histórica de una
transformación estructural, y mandan de
nuevo a la ciudadanía a sus casas cuando la
calle está siendo recuperada a manos de los que luchan.
Así pues, somos los movimientos sociales de
una sociedad en movimiento que, recuperando
la confianza en sus propias fuerzas y
sin depender de una fuerza externa, avanzan
en la "Vía Popular y de los Pueblos a la Constituyente".

LOS EJES DE LA VÍA
PARA LA CONSTRUCCIÓN
DE UN PODER POPULAR CONSTITUYENTE
EN CHILE
(SIGLO XXI)

Documento generado de las mesas
deliberantes sobre la Vía, donde
participaron movimientos tales como:
Andha Chile a Luchar Democrático,
Movimiento Asambleas del Pueblo,
Movimiento de Pobladores en Lucha,
Corriente Praxis, Partido Wallmapuwen,
Partido Igualdad, Movimiento Patriótico
Manuel Rodríguez, Nuevo Chile, Colectivo
de Educación Popular Paulo Freire y
compañeros y compañeras como Cristián
Candia, Cristián Dinamarca, Felipe Berríos.

1. La Vía es un proceso. La vía es un proceso
no un producto y, como tal, interesa
lo que produce su desarrollo: articular el
movimiento social, coordinar las fuerzas
ciudadanas en lucha, recuperar las confianzas,
autoeducarnos reconociéndonos
entre las y los de abajo, y deliberar libre
y soberanamente sobre una nueva sociedad.
En definitiva es acumulación de
fuerza de los pueblos.
2. La Vía no pide, construye fuerza. Quienes
hacemos parte de la Vía no le estamos
pidiendo nada a este mal gobierno
o al mal desarrollo. Como siempre, deberemos
conquistarlo. Es con una acumulación
de fuerzas lo suficientemente fuerte
que seremos capaces de desmontar las
estructuras que producen dominación e
implementar este proyecto de vida digna
para Chile.
3. El rostro de la Vía será la organización
asamblearia de la ciudadanía. La vía no
se piensa desde un hito, y menos uno
organizado por arriba y a espaldas de la
gente. Ésta necesariamente parte desde
abajo, por lo cual su rostro será, la organización
asamblearia de la ciudadanía. Este
es el espacio histórico de deliberación,
como lugar permanente de encuentro de
la comunidad. Desde aquí se problematiza
sobre lo local y al mismo tiempo se
empieza a repensar lo global. Nacen desde
la vivienda, la educación, la salud, el
trabajo y pasan a dirimir sobre las estructuras
que las producen y condicionan. En
estas se vive el mayor acto de libertad del
ser humano, el derecho a elegir sobre el
destino colectivo y decidir sobre el camino
emancipatorio para su conquista.
4. La Vía construye poder político, económico
y cultural. La Vía se propone construir
un poder alternativo y esto exige
una mirada al campo político, económico
y cultural. En efecto este poder propio corresponde
al despliegue social y político
del bajo pueblo y la ciudadanía y a su poder-
hacer en el campo de la producción
material y simbólica.
5. La Vía lucha por la democracia real. Por
más que ésta sea otra forma de las clases
dominantes por mantener su orden de
desigualdad, debe ser disputada para
radicalizarla y practicada para radicalizarnos.
Es una tarea de los movimientos
sociales constituyentes llevar la intensidad
de la democracia al punto máximo
de difuminar el Estado y dispersarlo en
cada espacio deliberante de la sociedad.
Asimismo llevarla al interior de las organizaciones
y a nuestras relaciones resulta
fundamental para dotar de mayor profundidad
y perspectiva revolucionaria
a nuestra lucha. La mayor garantía de la
deliberación libre y soberana es su organización
democrática.
6. La Vía habla de nación(es). En nuestra
tierra llamada Chile, coexisten ocho naciones,
ocho pueblos. La nación chilena
puede ser vista como una totalidad, pero
es sólo una parte de una gran riqueza
civilizatoria. Somos una sociedad con sociedades
en su interior, y deben ser reconocidas
como tales, con sus identidades y
formas de autogobierno. Somos un país
plurinacional y el nuevo Chile debe defender
esta diferencia.
7. La Vía es Poder Popular Constituyente.
En la Vía nos hacemos nuevamente personas
gracias a la organización y el ejercicio
de nuestra libertad. Así nos hacemos
iguales y nos constituimos como un todo.
La Vía representa el levantamiento de
este poder constituyente desde las mayorías
contra el poder instituido de las
minorías dominantes. La Vía es asamblea,
es deliberación, es soberanía, es lucha, es
diversidad. La Vía es poder popular constituyente.

NOTA: se puede solicitar el documento completo en formato PDF a los emails: cimschile2011@gmail.com   y/o viaconstituyente@gmail.com
 teléfono 56.2.6342207

 

servido por red-latina-sin-fronteras sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Los comentarios están cerrados


Crea tu blog gratis en La Coctelera