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20 Noviembre 2011

Colombia: Territorio, territorialidad y ciudad

Territorio

Cuando se habla de territorio por lo general imaginamos tierra, montañas, cerros, ríos, es decir, todo lo que podemos llamar ambiente físico. Incluso el proceso organizativo del territorio desde un carácter político institucional, se define a partir de la distribución que del ámbito geográfico realiza el Estado con el fin de satisfacer eficientemente las necesidades básicas de la población asentada en dicho espacio y promover su desarrollo. Tal distribución se establece bajo la lógica e importancia de la división espacial del trabajo según sus diferentes formas de producción y suministro de servicios. Territorios que son administrados por unidades de gobierno interrelacionadas de carácter local, departamental, regional o nacional.
Ahora, para las comunidades rurales, principalmente indígenas, afros y algunos campesinos, ese un concepto limitado ya que además de los elementos físicos se deben incluir las prácticas sociales y culturales, generando un imbricado relacionamiento donde no existen límites entre todos estos aspectos. Esta noción expresa una relación entre lugar, cultura y naturaleza, para ellos "su territorio es considerado como un espacio multidimensional para la creación y recreación de los valores sociales, económicos y culturales de las comunidades"i, donde la territorialidad es la apropiación y la construcción que dichas comunidades hacen de su territorio, donde el ser humano es otro más en dicha construcción, no aparece como un elemento separado y superior a los otros aspectos que lo componen: los otros seres vivos, lo no vivo y las construcciones simbólicas.

Pero, ¿en la ciudad es posible hablar de territorio y territorialidad desde esta noción? Es importante recordar que las ciudades tienen un papel central en la configuración del capitalismo global, en el cual se ha perdido incluso la noción de lugar, no existe un sitio visible donde se asiente el capital, aparece como algo móvil e inmaterial. Esta situación es aún más fuerte con la implementación de los medios virtuales, lo cual genera un proceso de desarraigo necesario para la globalización. Este proceso hace que en las ciudades se termine definiendo el ordenamiento del espacio a partir de la cualificación de las relaciones de mercado y producción, organizando de esta manera, las actividades económicas simultáneamente dispersas y, a la vez, integradas globalmente. La ciudad se convierte en un centro de dirección desde donde se organiza la economía mundial: actividades financieras, servicios educativos e investigación, comercio, etc. Por ejemplo según Saskia Sassenii: "En lo concerniente a las relaciones entre el Estado territorial y la mundialización, puede decirse que la percepción del impacto de la mundialización, al crear un espacio económico que se extiende más allá de las capacidades reguladoras del simple Estado, no da cuenta más que de la mitad del panorama. La otra mitad muestra estas funciones centrales concentradas de manera desproporcionada en los territorios nacionales de países más desarrollados. Por funciones centrales no quiero decir solamente domicilios sociales, sino también funciones financieras, jurídica, contables, de organización, de inserción de un medio, de planificación, necesarias para la dirección de una organización que actúa en más de un país, en cada vez más países. Estas funciones sociales se ejercen, por un lado, en las sedes sociales, pero también en gran medida en lo que se llama complejos de servicios profesionales, [...] Estos servicios se han hecho tan especializados y complejos que las sedes sociales antes prefieren comprárselas a servicios especializados que producirlos ellas mismas. Existe, así, un sector de empresas de servicios especializados en la producción de funciones de centralidad ligadas a la organización y a la coordinación de los sistemas económicos mundiales, y es ese sector quien constituye la función productiva específica de lo que yo he llamado las ciudades-mundo".

Desde esta perspectiva existen ciudades globales que cumplen dichas funciones y que se encuentran en los países más desarrollados, que incluso, dejan de verse como ciudades de un país especifico; también en los demás países deben existir ciudades que logren articular toda esta dinámica global, como por ejemplo Bogotá y algunas de las ciudades más grandes en Colombia, que concentran los servicios financieros y los centros de negocios y que están vinculados con otros centros en alguna ciudad global. En el caso de las ciudades más pequeñas existen planes según su inserción a este sistema y su vinculación se da más al interior del país. En este sentido aparecen ciudades de segunda y tercera clase.

Dentro de esta configuración el territorio solo es un objeto a ordenar en función del mercado, perdiendo todo su potencial identitario y de lucha. Desaparece el lugar como espacio de pertenencia y construcción colectiva, los citadinos ya no sabemos a dónde pertenecemos: trabajamos en un sitio, comemos en otro y vivimos en otro, lo que puede cambiar todo el tiempo, desaparece el territorio. Incluso en las ciudades hasta la naturaleza se invisibiliza, si para las comunidades indígenas una laguna es importante tanto por la producción de agua, como por ser parte de sus construcciones espirituales y culturales, en la ciudad esto no existe, acá lo importante termina siendo las vías, el transporte, los edificios, etc.

Teniendo presente lo anterior se convierte en una prioridad darle nuevos sentidos a la noción de territorio y territorialidad en la ciudad, se podrían retomar algunos elementos de la construcción de las comunidades rurales, pero esto no resuelve el problema. El territorio y la territorialidad deben estar ligados a la reconstrucción del tejido social en la perspectiva de ir construyendo embriones de poder popular desde la consolidación de múltiples identidades que permitan encontrarse: barriales, culturas juveniles, nuevas dinámicas laborales, estudiantiles, desempleados, ambientalistas, viviendistas, lucha por los servicios públicos, etc. Es saber que lo territorial urbano tiene muchos más elementos que lo componen y que no necesariamente están ligados al espacio físico, puede ser móvil, puede estar más relacionado con las culturas, a las luchas o acciones concretas y tal vez momentáneas. Es por ello que se debe pensar más en clave de proceso que al construirse posibilite el desarrollo y consolidación de lazos afectivos, identitarios y organizativos.

I-Escobar, Arturo. 2000. El lugar de la naturaleza del lugar: ¿globalización o postdesarrollo?. En: colonialidad des saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas. Edgardo Lander (comp.) CLACSO.

II-Escobar, Arturo. 2000. El lugar de la naturaleza del lugar: ¿globalización o postdesarrollo?. En: colonialidad des saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas. Edgardo Lander (comp.) CLACSO.

fuente: http://www.elcachicamo.net/?p=617          cachicamo@riseup.net
Esto dijo el armadillo
con su familia en el agujero
de aquí no nos sacan
ni el militar, ni el paramilitar, ni el perro...

enviado por mingasocialycomunitaria.col@gmail.com

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