Uruguay_Caso Ney Thedy: impunidad que también hay que denunciar
Desde que el veterano cañero-colono de Bella Unión Ney Thedy fuera injustamente desterrado del predio del Instituto Nacional de Colonización en el que desde hacía veinte años criaba animales para el ordeñe y la producción familiar de lácteos, no ha cesado un sostenido e irrespetuoso hostigamiento en su contra, buscándose su desmoralización y el renunciamiento a la justa pelea por la restitución de su fuente de trabajo y la reparación por los severos daños materiales y morales causados por el Estado uruguayo desde el 28 de abril de este año.
No conforme con el caprichoso desalojo, el directorio de Colonización secuestró "vía judicial", en octubre, la totalidad de los animales propiedad de Ney Thedy, los va dejando morir apestados y mal alimentados; gasta 9.000 dólares mensuales en personal al cuidado del predio, y, encima, pretende el disparate -comunicado recientemente por escrito a la familia Thedy- de trasladar la responsabilidad de esos gastos increíbles y despilfarradores al mismo colono perjudicado.
(La deuda de Thedy no llegaba a los 3.000 dólares; 72.000 dólares lleva gastados ya Colonización en "cuidar" el predio del que se lo expulsó. Tan irresponsable es la conducta de Colonización, que uno de los encargados de la "atención" de los animales, es un técnico en el combate a las plagas de hormigas, respetable tarea que, sin embargo, no tiene nada que ver con el cuidado de vacas lecheras y sus crías).
Hasta ahora, a las irregularidades y despropósitos del directorio del INC, le ha correspondido una sorprendente complementariedad de la representación judicial a nivel local, que ha avalado todo lo actuado en contra del colono y que, además, no ha procedido conforme a las formas y las normas jurídicas, al eludir y no dar trámite a las reclamaciones debidamente presentadas por la defensa de Ney Thedy, a cargo del Dr. Hélios Sarthou.
Estos extremos de comportamiento abusivo por parte de quienes actúan representando al Estado uruguayo, habilitan la implementación de acciones legales en aras de una pronta y debida rectificación, y, además, ponen en serio riesgo la permanencia en sus cargos de los responsables directos de lo denunciado, que compromete no solamente a individuos, sino también y esencialmente a la institucionalidad político-administrativa vigente.
Conmovidos y doloridos por las evidencias de la barbarie del "proceso cívico-militar", hoy venimos aprendiendo con todo esto la dura lección de que la impunidad no es cosa únicamente del pasado ni se limita a la persecución y la represión político-ideológica extremas. Con ella, también, se encubren en el presente flagrantes arbitrariedades con quienes viven de su trabajo honesto y honrado, y que constituyen gravísimas violaciones a los Derechos Humanos.
Denunciarlo, cuestionarlo y no bajar los brazos, es defender nuestra tierra, nuestros recursos naturales, el futuro de los que vendrán y el presente de los que no podemos seguir permitiendo un manoseo que empieza por despojársenos de lo poco que tenemos, para dejársenos despojados de soberanía, de autodeterminación popular y de Derechos Humanos que no son negociables.
A los responsables de tanto daño y soberbia, les queda una única alternativa:
¡Devolver ya a Ney Thedy todo lo que le corresponde por derecho y como fruto del trabajo propio y no del favoritismo politiquero o las coimas por rifar "el rico patrimonio de los orientales al bajo precio de la necesidad"!!!.
(En la foto, en primer plano, el Dr. Sarthou haciendo declaraciones para la prensa artíguense; atrás, el abogado de Colonización, tras una reciente y demorada audiencia pública en la que el abogado de Thedy cuestionó severamente la conducta del juez actuante, Marcelo Malvar Juncal).
Gabriel Carbajales, 4 de diciembre de 2011
