Argentina_Pueblos Originarios: El Origen y el Ahora de los Wichí
Durante tres siglos Europa sometió con sus colonias a los pueblos del continente americano. Fueron siglos muy cruentos durante los que se causaron graves daños al gentilicio de este suelo originando delicados trastornos sobre todo en su identidad a sus descendientes a quienes aquí identificamos como criollos, los cuales fueron tan crueles como los mismos españoles en su relación con nuestros pueblos indígenas que hacemos vida en el Gran Chaco sud americano.
Nací en una comunidad que originalmente en nuestro idioma la llamamos Jwachalh. En español es equivalente a El Algarrobal, hoy más conocida como Misión Chaqueña. Está ubicada en la provincia de Salta, el Canterbury anglicano en el Chaco argentino.
Está muy cerca del Río Bermejo, al que llamamos Tektaj, que viene de dos palabras Tewok: Río y Taj: Grande. Tektaj sería Río Grande, en comparación con el río Pilcomayo al que llamamos Tewok: o sea El Río. Después de una gran creciente del Tektaj fue preciso mudar a la comunidad a un lugar un poco más elevado donde actualmente está situada.
Este lugar, El Algarrobal, es un lugar mítico o tradicional en la historia de nuestro mundo Wichí, el Pueblo indígena, o sea una de las primeras naciones de Abya Yala (América). En el pasado El Algarrobal era el lugar donde se reunían las diferentes parcialidades de la nación Wichí para compartir noticias, comida, ritualidades y la elección de los Niyat, (Jefes) de diferentes comunidades.
En la inmensa zona del lado sur de nuestro Tektaj, en parte de lo que hoy ocupan las provincias de Jujuy y Salta, vivía la parcialidad Wejwoos; Wej que viene de la palabra Chowej, cueva, y Woos que viene de la palabra moradores o del lugar. Entonces los Wejwoos son La Gente de la Cueva. Este nombre proviene del momento mítico de nuestros ancestros, cuando llegó el diluvio del fuego. Este gran fuego arrasó con toda la creación. De esta parte de nuestro mundo se salvaron los que siguieron a Tokwaj, el Guía Espiritual, nuestro héroe mítico, convertido en el escarabajo verdeazulado. Tiempo antes del diluvio Tokwaj ya anunciaba la catástrofe inminente. La gente que lo siguió se salvó. Sus descendientes fueron los que formaron con sus familias una parcialidad muy importante, de gente aguerrida y progresista. Ellos fueron los primeros en sufrir las masacres, maltratos y vejaciones de los españoles en primer lugar y después de nuestros compatriotas argentinos. Fueron expoliados por continuas correrías e incursiones de los españoles que iban creando asentamientos y fuertes en su invasión para ocupar y volver a cargar en su clara intención de despojarlos de las tierras.
Según datos recopilados por John H. Palmer en su libro "La Buena Voluntad Wichí", en el año 1606
"...Los conquistadores españoles penetran por primera vez en territorio Wichí. Se localiza una comunidad intermontana "Matagua", a una distancia de tres días a pie hacia el sudoeste de "un gran rio" (el Bermejo)..."1.
En 1613
"... se ubican a "Mataguayos" en el rio Siancas, cerca de Jujuy...,"2
En 1625
"...Una expedición militar al mando de Martín Ledesma contacta a miembros de la parentela Wejwoos ("Vejoz"), cerca de la confluencia de los ríos Bermejo y San Francisco"3.
A nuestra nación se la conoce por varios nombres producto de la ignorancia de los que pasaron por estas tierras y tomaron notas desconociendo nuestro idioma ancestral. Es el caso de muchos "estudiosos" guiados por equivocaciones cometidas por los curas y por algunos curiosos a los que después se denominó etnólogos. Nos llamaron mataguayos, palabra de la que nunca supieron su significado. Creo que podría venir de tres palabras unidas, mat - wá - yoj, así - es - compañero. La palabra mataguayo con el tiempo pareciera que derivó a mataco. Y mataco quiere decir en español: animal de poca monta según un diccionario que leí hace muchos años atrás. Con este nombre fuimos conocidos, llamados y vituperados por foráneos y compatriotas, vecinos y usurpadores de nuestros territorios. Así que aún muchos de los ignorantes "estudiosos" aún dicen mataco o escriben Vejoz. O a veces cuando hablan de nuestros pueblos dicen ‘tribus'.
Mi padre nos dijo que pertenecemos a un gran pueblo y nos autodenominamos Wichí, que quiere decir gente y nos subdividimos en 32 parcialidades con 11 dialectos, cuyo alfabeto se compondría de más de 50 signos por su fonética.
A los criollos le decimos ahát tay que quiere decir espíritus confundidos o almas perdidas También se puede entender como faltos de almas o sin espíritus. Los que conocen la verdad de la historia de cómo nos trataron darían mucha razón de ese nombre.
Nuestro territorio abarcaba lo que hoy ocupan (usurpan) las neonaciones de Argentina, Bolivia y Paraguay. En Argentina estamos en las provincias de Salta, Formosa, Chaco y Jujuy. En Bolivia, en toda la costa derecha del Pilcomayo en el departamento de Tarija, y en Paraguay también en las riberas del Río de Pájaros (Pilcomayo).
Aún con las sucesivas y continuas matanzas, masacres e iniquidades cometidas por los foráneos (españoles invasores, ejércitos criminales, empresas destructivas del ambiente, ganaderos letales, sectas alienantes y castradoras de identidades, criollos usurpadores de nuestros territorios) sobrevivimos en condiciones difíciles. En los hechos aún no nos reconocen nuestros derechos. Aunque el Estado nacional en su Constitución reconoce nuestra preexistencia y ratificó los Convenios Nos. 157 y 169 emanados de la OIT, no hizo nada efectivo por la devolución de parte de nuestro territorio ancestral. Nuestras comunidades se organizaron en asociaciones legalmente reconocidas con personería jurídica y algunas reclaman desde hace varios años siguiendo las normas establecidas por ese Estado, pero no obtienen respuestas. Protestaron de diversas formas frente a los avances de los desmontes provocados por las empresas agrícolas de soja, poroto, etc, que masacran miles de hectáreas causando desastres ecológicos terribles, agravados por los productos químicos que utilizan para fumigar y que contienen glifosato. A causa de ésto hay una proliferación de enfermedades que antes estaban casi controladas como la leishmaniasis, la lepra y otras. Muchos niños nacen con problemas congénitos. En un futuro no muy lejano todo esto nos augura una inminente desertificación que nuestros descendientes van a sufrir sin ser culpables de nada.
Educación: En educación siempre hemos recibido un castigo en principio porque estar sentados por cuatro horas seguidas encerrados en cuatro paredes. Nos transmitían información en un idioma extraño a nuestra cultura; los maestros eran desconocidos y muchos de ellos o ellas fueron racistas. Desconocían nuestra cultura y nos trataban como si fuéramos un saco vacio porque su objetivo fue aculturizarnos vaciándonos de nuestros valores culturales para transformarnos en algo parecido a lo que el Estado quiere que seamos, es decir, dejar de ser lo que realmente somos. Es tan ineficaz este sistema educativo que después de tantos años de "escuela" aún no tenemos un profesional graduado.
Salud: En salud persiguieron a nuestros médicos tradicionales y los líderes de las sectas religiosas occidentales fueron los verdugos persecutores y castradores de nuestra identidad y con los continuos desastres de nuestro ambiente casi extinguieron nuestras plantas medicinales y lugares sagrados donde nuestros Hayawu (médicos tradicionales) hacían sus rituales curativas.
Idioma: El idioma nos fue prohibido en algunas ocasiones, sobre todo en las misiones católicas en los principios de sus invasiones en las comunidades. Ello porque nos veían como seres inferiores que había que civilizar para lo que usaban el lema de ‘evangelizar'. También nuestro idioma fue un campo de batalla en el cual se disputaban la confección de un alfabeto. Hoy contamos con varios alfabetos y ninguno es fiel a nuestra fonética.
Política: Los partidos políticos iguales o peores que las sectas continúan causando heridas entre nosotros, desuniéndonos, engañándonos, manipulándonos y enriqueciéndose a costillas nuestras. Son muchos los daños que hacen en nuestras comunidades y merecería un estudio de cuán positivas o negativas son las incursiones de las ONGs, las sectas y los partidos políticos, porque se parecen a las iniquidades del pasado con sus consecuencias, las que sufrimos aún en estos días.
La Mujer: La situación de la mujer indígena no ha cambiado mucho. La marginación y la opresión a las que se ha sometido a nuestros pueblos, afectan especialmente a las mujeres, quienes no han tenido acceso a la educación, profesionalización e información.
Todavía hoy se subestima a la mujer indígena, producto de los prejuicios racistas. La mujer se esfuerza y trabaja al máximo, vive frecuentemente una vida de extrema pobreza y marginación. Padece hambre endémica, embarazos sucesivos, falta de atención médica oportuna, violencia sexual, física y mental, por mencionar algunos de sus variados problemas cotidianos.
Pobreza: La pobreza es uno de los males más dolorosos que sufren las comunidades indígenas a pesar que en nuestro territorio se encuentran las fuentes de riquezas minerales y vegetales que el Estado entregó a empresas multinacionales. La explotación de esos recursos como el petróleo, el gas y la madera a nombre del progreso y el desarrollo en detrimento de nuestros pueblos causa el traslado a otros lugares. Esto aumenta el cinturón de los barrios miserables que acordona a las ciudades sin que se reconozcan nuestros elementales derechos a la vida.
Territorio. Con nuestros territorios ocurrió que se apropiaron y los regalaron a los que financiaron las campañas de exterminio de nuestros pueblos. Sufrimos la "campaña del desierto" en el sur que causó el genocidio de miles de nuestros hermanos Mapuches y la prisión de quince mil prisioneros que fueron repartidos a las familias "de bien" que los tomaron como esclavos. A los varones los encerraron en la tenebrosa isla Martín García en un campo de concentración. A algunos lo llevaron al Museo de La Plata para ser los cobayos de experimentos del mentado Perito Moreno. Esta campaña fue comandada por el "héroe" genocida Julio Argentino Roca, a quien le levantaron la estatua más grande de Argentina en pleno centro de Buenos Aires.
La "campaña del desierto verde" fue la incursión en nuestro Gran Chaco, al norte, comandada por Benjamín Victorica, amigo del genocida J. A. Roca. Varios de sus generales se enorgullecían de haber asesinado cientos de hermanos indígenas y de usurpar nuestros territorios. Se cuenta que el general asesino llamado Manuel Obligado, uno de los jefes de esta campaña al Gran Chaco, tenía almacenados muchos cráneos de hermanos indígenas como trofeos de guerra.
En la "campaña del desierto verde", el chaco argentino, que hoy ocupa las provincias de salta, chaco y Formosa, el ejército y la gendarmería masacraron comunidades enteras. Ello inc luso hasta el año 1947, año de la "última" masacre que se recuerda en la comunidad Rincón Bomba, provincia de Formosa, donde fueron asesinados más de 900 miembros del aguerrido pueblo Pilagá quienes sólo marchaban para solicitar lo que les correspondía. Allí murieron también niños, jóvenes ancianos y mujeres.
La estrategia del Estado en esta campaña no fue la de aniquilar como en el sur con los hermanos Mapuche. El objetivo fue otro porque necesitaban la mano de obra esclava para la zafra en los ingenios azucareros, en las explotaciones madereras, en el trabajo en el ferrocarril, etc. Los encerraban en "Misiones" religiosas o colonias y utilizaron a las sectas religiosas con sus curas y pastores para "civilizar". "amansar", "domesticar", "culturizar" y así justificar la aterradora injusticia criminal que se cometió en contra de nuestros pueblos indígenas quienes fueron los últimos pueblos libres del sur de nuestro continente de Abya Yala (América).
Detallar los abusos y crímenes a sangre fría cometidos contra nuestras comunidades es vergonzoso. Por ejemplo, en la masacre de Napalpí los criminales cercenaban los testículos de los hombres y los pechos de las mujeres y los exhibían sin pudor como trofeos de guerra en una fiesta macabra en los bares en los que fueron a festejar la pavorosa matanza. Este hecho ocurrió en el año 1924, en la provincia del Chaco. Hay otros lamentables y parecidos hechos en cada provincia de lo hoy es Argentina, territorio donde vivían los pueblos indígenas antes que comenzara la invasión europea y el pillaje de los ejércitos argentinos.
Justicia. La justicia es ciega de verdad para nosotros. No ve las injusticias que se cometieron y se cometen aun en estos días. Se nos juzga en otro idioma, nunca se investigan a fondo los crímenes que se cometen en contra nuestra, no titulan nuestras tierras. A veces el mismo Estado entrega o vende nuestro hábitat con comunidades indígenas viviendo dentro, y mantiene a las ONGs y a las sectas como a otras instituciones que continúan viviendo de los indios.
Creo que reconocer la preexistencia y recalcar su existencia y dar plena participación en todos los ámbitos de la estructura administrativa del estado nacional, provincial y municipal, con la creación de un Ministerio de Asuntos Indígenas regentado por indígenas elegidos por las comunidades, sería un serio avance para el desarrollo material y espiritual para todos nosotros que vivimos en este suelo. En la cámara de diputados y del senado tenemos que tener nuestros representantes que serían los ojos y la voz de nuestros pueblos indígenas, también elegidos por los propios pueblos sin pasar por los partidos políticos.
Auspiciar o fortalecer a las organizaciones tradicionales con sus mismas estructuras y algún aporte de la cultura occidental sugerido por las mismas comunidades ayudaría en gran medida en principio en su autoestima tan maltratada. Devolver el poder de resolver sus propios asuntos en todos sus aspectos, reconocer la autonomía, devolver parte importante de sus territorios ancestrales, etcétera, sería un buen comienzo para aprender y comenzar un verdadero desarrollo de la convivencia y el respeto de la interculturalidad para un perfeccionamiento armónico de nuestra gran región.
La deuda histórica debe ser saldada en conveniencia y acuerdo con las comunidades de los pueblos indígenas sobrevivientes que aún resisten y mantienen una lucha por la defensa del medio ambiente y de la vida misma de nuestro planeta.
Como dijo nuestro amigo y hermano del Territorio de los Bravíos Kari´ñas, (Caribes) de Venezuela, Saúl Rivas Rivas, son "milenios de historia reprimidos y silenciados por la conquista y colonización".
Lecko Zamora, del pueblo Wichí
Puerto Tirol, provincia del Chaco. Argentina.
6.6.2011

