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16 Febrero 2012

Ecopolítica_Propuestas verdes: ¿Qué es la horizontalidad en una organización?

6 febrero 2012

Por Florent Marcellesi (*)

Con el surgimiento del1 15-M, la horizontalidad ha vuelto a ser un concepto motor en la construcción de nuevos movimientos sociales y políticos. Sin embargo, ¿qué entendemos por "horizontalidad"?

Al repasar algo de bibliografía, constato que se suele definir en negativo como oposición o rechazo a otros términos como la verticalidad o la jerarquía, puesto que, de forma consciente o no, entendemos mejor las implicaciones de tales conceptos que culturamente impregnan nuestras sociedades y nuestros cerebros. Asimismo, tanto en el espacio público (Estado, escuela, hospital, trabajo remunerado, etc.) como en el privado (como la familia), vivimos en un mundo principalmente jerarquizado donde en el mejor de los casos elegimos nuestra cadena vertical de mandos (la democracia representativa) o en el peor sufrimos una dominación no deseada (véase el parto medicalizado o el significado de la relación asalariada). Sin embargo, pocas veces encuentro definiciones en positivo de la horizontalidad. Con esta voluntad constructiva, definiré la horizontalidad de la manera siguiente: una profundización de la ética de la liberación, una actitud (y un camino) y un modelo organizativo.

La profundización de la ética de la liberación

André Gorz solía conceptualizar la ecología política como una ética de la liberación donde "la expansión de la autonomía [del sujeto] se halla en el centro de la exigencia ecologista. Ello supone una subversión de la relación de los individuos con sus herramientas, con su consumo, con su cuerpo, con la naturaleza" (1975). En esta óptica, desarrollada también por Illich y Castoriadis, la ecología política es una apuesta decidida por la autonomía del sujeto y por su capacidad de cooperar de forma voluntaria y en igualdad de condiciones con otros sujetos para oponerse a cualquier deriva liberticida e insostenible de las "mega-máquinas" mercantiles, estatales o tecnócratas y para construir alternativas concretas al productivismo actual.

De esta visión emancipadora nace la voluntad de poner en pie sociedades -u organizaciones- autónomas, hechas de individuos a su vez autónomos y cooperativos. Estas sociedades (u organizaciones) se convierten en ágora permanente sobre lo que es conveniente producir (y cómo), además siempre dentro de la capacidad de carga de los ecosistemas. Por esta razón, las empresas tendrían que ser controladas por sus personas empleadas, un partido o un sindicato por el conjunto de sus militantes y la esfera política por el conjunto de la ciudadanía. Es un llamamiento hacia organizaciones donde los sujetos autónomos no estén subordinados a ninguna estructura, ni órgano de ésta. En este tipo de horizontalidad también existen límites, pero no provienen de una autoridad superior (el Líder, el Órgano central, la Tradición, la Autoridad, etc.) sino que se basan en la deliberación y la decisión colectiva.

Una actitud (y un camino)

Encontramos en la educación horizontal una gran ayuda para conceptualizar la "actitud horizontal". Esta rama educativa entiende la horizontalidad "como una disposición psíquica y social, interior y exterior al sujeto, en la cual ningún hombre y mujer anula la libre expresión de otro, de manera que todos pueden manifestarse sin hallar un obstáculo en el otro, sino más bien un apoyo para el propio crecimiento" (Santos, 2006). Así, primero, es una facultad del sujeto a vivir su libertad desde el encuentro positivo con la libertad de otras personas que a su vez, dentro una dinámica ganador-ganador, refuerza el propio desarrollo personal. Dicho de otro modo, "se puede concebir el aspecto interno (...) de la horizontalidad como una suerte de receptividad y apertura al otro." Exactamente lo que los manuales de educación no violenta o de resolución pacífica de los conflictos aconsejan, respectivamente, a los padres y madres con su prole o a los negociadores con las partes en conflicto o con otros negociadores: respeto, escucha activa y empatía.

Además, en una organización social, política, sindical, etc. sus formas de proceder -es decir su actitud que la definirá y le dará credibilidad en el día a día- tienen que ser acordes en cualquier momento con los objetivos planteados. Obviamente no se puede llevar la paz o la emancipación con métodos violentos que sea aquí o en el Sur, no se puede enseñar a nuestros hijos el respeto desde la metodología de la bofetada, ni se puede pedir a las instituciones transparencia y participación sin aplicarlo internamente. Dicho de otro modo y parafraseando a Gandhi, podríamos decir que "no hay camino para la horizontalidad, la horizontaliidad es el camino".

Un modelo organizativo

No se trata de un concepto totalmente nuevo: tiene mucho en común con -y hereda de- las teorías y las prácticas de la autogestión del sindicalismo de finales del siglo XIX, de los consejos obreros húngaros o de las experiencias post-68. Sin embargo, las posibilidades abiertas por las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) y, sobre todo, por las dinámicas cooperativas en torno al conocimiento, la cultura y el software libres o en las actuales dinámicas post-crecentistas (colectivos de decrecimiento, de ciudades en transición, de cooperativa integral, etc.) aportan a la horizontalidad su plena capacidad como modelo organizativo. En las brechas del sistema, la propia existencia y praxis diaria de una organización horizontal son pruebas de insumisión y gérmenes de alternativa a la megamaquina técnica, económica y política.

Dicho esto, destaco algunas características de una cooperativa política funcionando sobre el modelo de la horizontalidad:

  • Trabajo en red: "La red" es ante todo una mentalidad y una forma de trabajar adaptada al siglo XXI: prima la inteligencia colectiva y la propriedad común, como puede ser la lógica cooperativa del software libre. Es una búsqueda de sistemas organizativos basados en la igualdad, la participación activa de todo/as y la voluntad de consenso. En esta estructura líquida y partidaria de la adhocracia, todos los miembros pueden tener autoridad para tomar decisiones y llevar a cabo acciones. Asimismo la fuerza de las redes, físicas o virtuales, reside en su capacidad de mover y mezclar personas y organizaciones de diferentes intereses o círculos, con compromisos flexibles según objetivos y afinidades, desde lo territorial a lo sectorial. Dicho así, no hay que confundir el uso intensivo de Internet (o de comunidades virtuales) con alcanzar una estructura en red presencial y virtual.
  • Flujos de información y transparencia: la información es poder, y el poder es compartido entre todos los miembros en igualdad de condiciones. Lo que significa que la información tiene que fluir en cualquier momento hacia todos los miembros del a organización sin exclusión, dentro de un marco que hace de la transparencia un pilar de su desarrollo. No solo requiere un fácil acceso a las fuentes de información sino una política activa personal y colectiva de transmisión de la información a todas las partes de la organización-red sin que ellas las tengan que pedir. Es también la capacidad de poner en marcha la información peer to peer, donde cada neurona se convierte en un nudo de información seguro para otras neuronas. Con unas reglas de juego claras y sin necesidad de un órgano central, la red valida la veracidad y legitimidad de la información.
  • Confianza multidireccional y cooperativa: tal y como lo desarrollo más en detalle en el artículo Reflexiones sobre la confianza en un partido horizontal, no solo se trata de una confianza undireccional desde las personas asociadas hacia los cargos (y órganos) electos sino también de una "confianza de todas a todas". Tanto las personas electas como cualquier persona asociada "depositan" en cada una de las personas de la organización o de la red, con o sin responsabilidad interna o externa, la misma confianza. De esta manera, damos un margen de confianza a la inteligencia colectiva que emana de la conexión de nuestras energías y reflexiones.
  • El conocimiento libre: más allá de tener transparencia e información disponible para todas las neuronas, la inteligencia colectiva -es decir el resultado del trabajo cooperativo y en red (que va más allá de la suma de las individuales de la organización)-, pertenece a todos y todas. Decimos que se trata de una propiedad común, cuyo código fuente y posibles mejoras están en la organización, en la red o en el espacio público a un coste nulo.

En resumen, una organización horizontal es un nodo más de una sociedad que pugna por la "democracia de lo común" (véase Subirats, 2011), es decir que favorece los bienes comunes, la lógica cooperativa y la capacidad de compartir.

Referencias:

  • Gorz, A. (1975): Ecologie et politique, Galilée.
  • Santos, M (2006): "De la verticalidad a la horizontalidad, reflexiones para una educación emancipadora", Revista de ciencias sociales y humanidades, enero-marzo 2006.
  • Subirats, J. (2011): Otra sociedad, ¿otra política? Del "no nos representan" a la democracia de lo común, Icaria Asaco.

Artículos relacionados:

 fuente:

http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/02/06/que-es-la-horizontalidad-en-una-organizacion/

(*) 

Florent Marcellesi (Angers, Francia, 1979), es un activista ecologista e investigador que reside desde el año 2004 en España. Cercano a los movimientos alterglobalización y teórico de la ecología política como "modelo autónomo" dentro del tablero socio-político español y europeo, conjuga sus trabajo de investigación con una intensa actividad en el movimiento verde vasco, español, francés y europeo.

Además de una formación como ingeniero de Caminos, Canales y Puertos (Lyón, Francia) y urbanista (Instituto de Ciencias Políticas de París), es también especialista en cooperación internacional (UPV-EHU, Bilbao)  y es autor de numerosos artículos y publicaciones sobre ecología política, el medio ambiente, cooperación al desarrollo u otras cuestiones europeas e internacionales.

Recorrido como investigador

Florent Marcellesi mantiene una fuerte actividad de investigación. Como miembro de Bakeaz, publica "Ecología política: teoría, génesis y praxis de la ideología verde" (Bilbao, Bakeaz, 2008) y, con la dirección científica de Roberto Bermejo, "Integración de consideraciones de sostenibilidad en la cooperación al desarrollo " (Bilbao, Bakeaz, 2008).

Desde su creación en 2007, impulsa y coordina EcoPolítica, centro de recursos, estudios y formación sobre Ecología Política, donde personas relevantes de la Ecología Polìtica como Joan Martínez Alier, Alicia Puleo, Ángel Valencia, Ramiro Pinto, etc. forman parte del consejo científico. Es también miembro del comité de redacción de la revista francesa de Ecología Política, EcoRev.

Por otro lado, escribe artículos para diferentes periódicos y revistas sobre temas relacionados con la ecología política, el medio ambiente, la sotenibilidad, la economía ecológica o cuestiones europeas e internacionales como la cooperación para el desarrollo.

Da también cursos, formaciones y conferencias sobre estas mismas temáticas.

Recorrido activista y político

En 2002, se afilia a la organización juvenil de Los Verdes franceses y hasta 2003, crea y gestiona el grupo local de los Jóvenes Verdes franceses del Instituto de Ciencias Políticas de París. A partir de 2003-2004, se convierte en el "secretario federal" de esta organización juvenil que representa en el comité organizador del Foro Social Europeo de París y la cumbre anti-G8 de Évian de 2003. Participa activamente a la campaña de desobedencia civil en contra la publicidad en el metro parisiano. Pasa luego a encargarse de las relaciones internacionales hasta 2004 y dirige la adhesión de Les Jeunes Verts a la Federación de Jóvenes Verdes europeos.

En 2004, ocupa el cargo de asistente parlamentario de Didier Rod, diputado verde en el Parlamento europeo de Bruselas y en junio de 2004, es candidato a las elecciones europeas en la lista de Los Verdes franceses encabezada por Alain Lipietz. Hasta la fecha, sigue teniendo un pie en Los Verdes franceses a través de su compromiso en varias comisiones de trabajo de este partido.

A finales de 2004, se muda a Bilbao donde refunda Berdeak-Los Verdes, el partido verde vasco, con la ayuda de miembros de una asociación ecologista del pueblo guipuzcuano de Mutriku. Poco a poco Berdeak se afianza de nuevo en el panorama político vasco y en 2007, saldrán elegido los primeros concejales verdes de Euskadi. De 2005 a 2009, fue coportavoz de Berdeak-Los Verdes de Euskadi y fue cabeza de lista para Los Verdes a las municipales en Bilbao en 2007. A partir de 2007, se convierte en el secretario internacional de Los Verdes españoles y se encarga de las relaciones con el Partido Verde europeo. En 2008, representa el movimiento verde español en el II Congreso de Los Verdes Mundiales. Desde 2008, participa activamente en el movimiento de Hondarribia, espacio de convergencia para la refundación de la Ecología política en España. En julio del 2009, es elegido coportavoz de este movimiento a través de la Coordinadora Verde. Tras la confluencia de la Coordinadora Verde con Equo el 4 de junio del 2011, pasa a ser miembro de la Comisión Promotora de Equo.

En 2005, es miembro fundador de la asociación Jóvenes Verdes y se convierte en su primer secretario, para luego pasar a ocupar su coordinación de 2006 a 2008. Se encarga del proceso de adhesión de Jóvenes Verdes a la Federación de Jóvenes Verdes europeos y participa como miembro fundador en la creación de la red de los Jóvenes Verdes mundiales en Nairobi, Kenia (2008), donde participa activamente en el Foro Social Mundial como intérprete de la red Babels. Es también miembro fundador de Gazte Berdeak (Jóvenes Verdes de Euskadi).

Paralelmente a este compromiso político en organizaciones verdes y ecologistas, Florent Marcellesi tiene varios compromisos en el movimiento social y alternativo. Participa en marzo de 2001en la Marcha Zapatista y en el Congreso Nacional Indígena mexicano. Vuelve a México como cooperante en 2006 y trabaja en el seno de la ONG Paz y Solidaridad en proyectos con el movimiento zapatista. En 2008, aprovechando su estancia en Brasil, se reúne con el Movimiento de los Sin Tierras y visita campamentos del MST en la región de Sao Paulo dominada por el monocultivo de caña de azúcar. Este mismo año es miembro fundador de la Plataforma por una Vivienda Digna de Euskadi. Es miembro de Bakeaz, pertenece al comité organizador del IX Simposio de la Red Renta Básica y participa en el colectivo decrecimiento de Euskadi.

Contacto: fmarcellesi@no-log.org

Tags: ecologia

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