Resistencias al norte de América: "Ocupemos el abastecimiento de alimentos".
OCUPAR EL ABASTECIMIENTO DE ALIMENTOS ¿CONSTRUCCIÓN O PROTESTA?
Eric Holt-Giménez, Huffington Post, 24.02.2012
Este 27 de febrero es el día "Ocupemos el abastecimiento de alimentos". El cual refleja una llamada de los activistas alimentarios a nivel nacional para "arreglar nuestro destruido sistema alimentario". Con 50 millones de personas con inseguridad alimentaria en los Estados Unidos de América, EUA, una epidemia de enfermedades provocadas por la mala dieta, una "zona muerta" del tamaño del estado de Nueva Jersey en el Golfo de México (causada por el desagüe de fertilizantes) y un flujo constante de los brotes de E.coli en los alimentos industrializados, "arreglar" el sistema alimentario parece una demanda razonable y urgente.
Pero todos estos problemas tienen sus raíces en los injustos cimientos del sistema alimentario mundial. El poder de esta industria de US$ 6 trillones anuales se construyó en forma violenta al robar la tierra, el agua y los recursos de los pueblos, también basada en el contrato de explotación, coerción y mano de obra esclava. La continua dependencia de mano de obra barata indocumentada y el "apartheid alimentario" que azota a las comunidades marginadas de color no son piezas rotas de un sistema que pueda ser considerado como benigno. Son parte integrante de la eficiencia del mercado del régimen alimentario corporativo actual.
Este régimen alimentario funciona precisamente como se espera del sistema alimentario capitalista tardío: crea oportunidades para la especulación financiera y concentra los recursos, el poder y la riqueza en manos de unos pocos monopolios mundiales (como Cargill, Monsanto, ADM y WalMart). Las gigantescas corporaciones agroalimentarias están obteniendo ganancias sin precedentes al mismo tiempo que el hambre aumenta como nunca antes, cosechas récord y una epidemia mundial de enfermedades provocadas por la mala dieta. Para quienes son dueños, el sistema alimentario no esta destruido, sino está prosperando.
Las instituciones públicas que regulan el régimen alimentario corporativo actual (por ejemplo, el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial del Comercio, USAID y el Departamento de Agricultura de EUA), y las reglas que imponen (el ajuste estructural, los Tratados de Libre Comercio, Farm Bill de EUA) aseguran el auge del negocio para los monopolios que controlan nuestros alimentos. Aunque siempre hay un leve margen para ligeras reformas, en realidad, hay muy poco que "arreglar" en el sistema alimentario corporativo. Se requiere transformarlo.
Las grandes transformaciones ocurren en tiempos de crisis a través del poder de los grandes movimientos sociales. Nuestros sistemas alimentarios están sufriendo las crisis de combustible, financiera y climatológica. Y si bien hay abundante diálogo (y un mucho buen trabajo comunitario) que viene del "movimiento alimentario", estamos lejos de desafiar el poder del régimen alimentario corporativo. Sin embargo, el movimiento está creciendo rápidamente.
Históricamente, los movimientos exitosos para lograr el cambio social caminan con sus dos piernas: la construcción y la protesta. La primera construye el mundo alternativo. La segunda busca abrirle espacio, tirando abajo las viejas estructuras y sosteniendo al nuevo mundo. La mayoría de los movimientos comienzan (y muchos terminan) saltando sobre un pie. Encontrar la otra pierna y luego conseguir que caminen juntas, requiere un esfuerzo sostenido y concertado. Sin embargo, como lo evidencia la lucha por los Derechos Civiles en EUA[1], los movimientos contra el apartheid[2] y la independencia de India, no hay otra forma de alcanzar la transformación.
El constante aumento del activismo alimentario en los últimos 20 años (agricultura orgánica, huertos urbanos y comunitarios, Agricultura Apoyada por la Comunidad[3], de la granja a la escuela, Consejos Políticos Alimentarios[4], Slow Food[5], etc.) y la explosión más reciente de los movimientos Ocupa en los EUA son ejemplos claros de la construcción y la protesta. Si bien ambos son expresiones de profunda insatisfacción ante los estragos del desenfrenado monopolio capitalista-específicamente respecto al sistema alimentario y financiero-desde la perspectiva de la transformación al estar separados de muchas maneras los movimientos "saltan sobre un solo pie".
El movimiento Ocupa ha avanzado (saltando sobre un pie) mediante la creación de una gran imagen, liberando espacios públicos para el diálogo, realizando protesta política y creando nuevas formas de gobierno horizontal. A pesar que su historia organizativa está muy lejos de las décadas de organización política detrás de la Plaza Tahrir[6]; el movimiento ocupa en EUA con éxito ha cambiado nuestra conversación nacional. Ahora estamos en condiciones para abiertamente "nombrar y condenar" no sólo a los gigantes corporativos que se benefician de las múltiples crisis del mundo, sino para cuestionar abiertamente al capitalismo por provocarar estas crisis.
Las organizaciones de justicia alimentaria que trabajan en las comunidades marginadas han construido laboriosamente alternativas prácticas, localmente controladas y asociaciones para mitigar el daño permanente causado por el régimen alimentario corporativo. Estas comunidades son altamente vulnerables, pueden sufrir más violencia individual, institucional y estructural. La posibilidad de provocar más violencia a través de acciones arriesgadas en la calle no inspira la movilización de la comunidad. Por el contrario, muchos grupos aunque simpatizan evitan ser asociados al movimiento Ocupa por temor a que los incidentes violentos pongan en peligro los logros alcanzados para recuperar el control sobre sus sistemas alimentarios locales.
Muchos de los activistas de las comunidades pobres que luchan por la justicia alimentaria apoyan Ocupa y han participado en las movilizaciones-precisamente porque Ocupa se enfrenta a la desigualdad estructural que afecta a estas comunidades. Sin embargo, las fundaciones filantrópicas que financian muchas organizaciones de justicia alimentaria desaprueban el estilo de militancia de Ocupa. Sin embargo, son mucho más importantes las relaciones básicas con las iglesias, organizaciones cívicas, grupos de vecinos y los gobiernos locales-todos los cuales están trabajando desesperadamente para reducir la violencia en sus comunidades-previenen que muchas organizaciones de justicia alimentaria se unan abiertamente a Ocupa. Hasta que Ocupa haga un llamado a la comunidad de base del movimiento de justicia alimentaria, es poco probable que la comunidad de estas organizaciones abiertamente una sus fuerzas con el movimiento Ocupa.
El objetivo de los activistas por la justicia alimentaria es un sistema alimentario sostenible y equitativo. Su estrategia consiste en construir activamente esta alternativa. Las tácticas incluyen huertos comunitarios, CSA, la agricultura ecológica, etc. El problema es que esta combinación de estrategia y tácticas sólo se refiere a las desigualdades individuales e institucionales en el sistema alimentario, dejando intacta la estructura del régimen alimentario corporativo. El movimiento por la justicia alimentaria no tiene una estrategia para hacer frente a las formas inter-institucionale como se produce la desigualdad en el sistema alimentario (es decir formas estructurales). Al protestar abiertamente los excesos del capitalismo, Ocupa confronta esta estructura. Esta es la razón por la cual la convergencia de Ocupa y el movimiento por la justicia alimentaria es potencialmente tan poderosa-y por lo que se teme. El alineamiento político de estos movimientos, sin embargo, es un gran desafío.
Por un lado, para muchos Ocupas, la acción directa de ocupar se ha convertido en una estrategia de organización en sí misma. ¿Por qué no? Ha movilizado a cientos de miles de personas, en todo el país. Sin embargo, esto también significa que la participación en el movimiento (y la participación del movimiento en los asuntos locales) es a menudo condicionada a la participación en las ocupaciones. Debido a que las ocupaciones crecientemente son confrontadas con violencia policial, desde el inicio se disminuye la participación de muchas organizaciones por la justicia alimentaria y de las comunidades vulnerables. No es porque estas sean incapaces de comprometerse en la acción directa. Por lo contrario, diferentes formas de acción directa están siendo utilizadas efectivamente por movimiento de justicia alimentaria-tácticamente. (Lo prueba las recientes victorias de los trabajadores agrícolas inmigrantes de Florida organizados en la Coalición de Trabajadores de Immokalee: Su estrategia para mejorar los salarios de los recolectores de tomates es boicotear los restaurantes de comida rápida y las cadenas de supermercados que compran a los productores que son sus patrones. Su táctica es avergonzar públicamente a esas cadenas con marchas y piquetes... es decir, ocupando el espacio público).
Pero es muy poco probable que las comunidades vulnerables estén de acuerdo con cualquier tipo de acción directa que pone en peligro el control que han construido sobre su abastecimiento alimentario, su trabajo o su dinero para alimentarse. Cuando se emplee la acción directa como una táctica para avanzar una estrategia de justicia alimentaria establecida (en lugar de verse como una estrategia en sí misma), y si las comunidades saben que su aprehensión hacia la violencia será respetada y su trabajo comunitario es valorado, las dudas sobre Ocupa podrían cambiar rápidamente. Entonces podrían establecerse en serio conversaciones estratégicas entre los esfuerzos de construcción de los grupos de justicia alimentaria y las acciones de protesta de Ocupa. El primer paso hacia esta convergencia política es reconocer la necesidad de caminar usando las dos piernas.
[1] Lucha principalmente no violenta de 1955 a 1968 en EUA para terminar la discriminación contra los afroamericanos y terminar con la segregación racial.
[2] Lucha en Sud África de 1948 a 1994 para eliminar la segregación contra la población negra.
[3] CSA programa en EUA que favorece la compra de productos locales vendidos por los productores.
[4] FPC organiza a productores, distribuidores y consumidores de un área geográfica para establecer políticas alimentarias propias que favorezcan a la comunidad.
[5] Organización creada en 1989 en Italia, actualmente es internacional, promueve la gastronomía, la comida de buena calidad local, cocinada de manera tradicional.
[6] Plaza de concentración y protesta en Cairo, Egipto.
enviado por Anna Isern i Sabrià Investigadora Colectivo No'j
Quetzaltenango, Guatemala
fuente: http://www.grups.pangea.org/mailman/listinfo/llistavsf
