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21 Junio 2012

Europa_ AMAIUR: Dignidad y resistencias al sur de los Pirineos

Desde nuestra América del Sur, vari*s compas y asociaciones populares se comunican solicitando noticias y actualización informativa acerca de la actualidad de las luchas en Europa.

En esta ocasión tenemos el agrado de difundir un material cuyos contenidos com saludamos con los mejores deseos compartidos de Solidaridad y Liberación para todos nuestros pueblos.

DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
PLENO Y DIPUTACIÓN PERMANENTE
Año 2012 X Legislatura Núm. 42
Sesión plenaria núm. 41
celebrada el miércoles,
20 de junio de 2012

Intervención del Compañero Sabino Cuadra Lasarte,  Diputado por Navarra/AMAIUR 

 ( http://www.amaiur.info/?lang=es )   

Señoras, señores, compañeras, compañeros, para Amaiur existe otra alternativa al pasado neoliberalismo evidenciado por el anterior Gobierno del PSOE y al viejo capitalismo que nos está imponiendo el PP. La alternativa no es, pues, a nivel europeo Hollande frente a Merkel, ni aquí Rubalcaba frente a Rajoy, sino que creemos que la alternativa debe pasar por un modelo, una sociedad asentada sobre valores muy diferentes y entre ellos se encuentra el objetivo de conseguir lo que aquí se plantea: el reparto del trabajo.

No hace falta decir, es evidente, que la situación del paro es tremendamente alarmante y sangrante y además no cesa de agravarse. Tan solo en este primer trimestre, el número de parados según la encuesta de la población activa se ha incrementado en 365.900 personas, superándose así todas las previsiones hechas por el Gobierno en sus presupuestos para todo el año. A final de 2012 contaremos por desgracia con más de 6 millones de personas paradas en el Estado español. Por otro lado, la situación de quienes poseen un empleo no deja de deteriorarse también: incremento de ritmos y de turnos; en salud laboral, sus leyes y sus normas no se cumplen; hay aumento de la precariedad y de la flexibilidad.

Tenía razón el poeta Nicolás Guillén en sus versos hechos canción cuando decía: Me matan si no trabajo y si trabajo me matan. Junto a lo anterior está también la lacerante situación, realidad, de las horas extraordinarias. Según datos oficiales, más del 47 % de las personas que cuentan con empleo realizan horas extraordinarias y de ellas tan solo una cuarta parte es declarada y cotizada.

En resumen, irracionalidad global de este sistema capitalista en el que vivimos, en el que resulta rentable para los de arriba que, junto a la existencia de largas jornadas extenuantes, la cuarta parte de la población se encuentre en el paro y, en el caso de la juventud, alcance cotas del 50 %. Es más, el 65 % tan solo de las personas que están en situación de desempleo hoy cobran prestación por esta razón.

En paralelo a este incremento del paro, tal como lo ha denunciado Cáritas, aumentan también las desigualdades. En los últimos ocho años las diferencias en el sector entre el 20 % más rico y el 20 % más pobre de la población se ha incrementado ostensiblemente. Crecen los ricos en sus riquezas y los pobres en sus pobrezas y la tasa de esta, de pobreza, supera ya el 22 %, límite superado únicamente a nivel europeo por Rumanía y Letonia. El Estado español es premio Guinness en Europa en paro y en pobreza, el mayor esperpento social europeo y, encima, los señores del Gobierno están orgullosos de este su país.

En resumen en las dos últimas décadas no ha hecho sino agravarse un aberrante, injusto e irracional reparto del trabajo y reparto de la riqueza, una situación que es preciso enderezar cambiando los parámetros y los pilares sobre los cuales se encuentra asentada esta sociedad y avanzar en una dirección en la que estos sean la solidaridad, la justicia social, la igualdad real entre mujeres y hombres, la armonía con la naturaleza, y no como hasta la fecha hemos visto, el ánimo de lucro, el beneficio particular, el pelotazo financiero y la impunidad fiscal para con todo tipo de defraudadores.

En esta dirección, queremos hacer referencia a cómo desde hace treinta y tres años la Confederación Europea de Sindicatos avanzó la reivindicación de las treinta y cinco horas semanales. No solo los sindicatos, sino que el propio Parlamento Europeo en 1966 instó a todos sus países miembros a fijar como objetivo una jornada de treinta y dos horas semanales, y en nuestro país, en Euskal Herria, nuestros sindicatos vascos -de lo cual estamos muy orgullosos- en 1999 desarrollaron e impulsaron una exitosa huelga general en favor de la jornada de treinta y cinco horas.

Las ventajas de conseguir esto serían múltiples. Según un cálculo hecho en Euskal Herria, la jornada de treinta y cinco horas y la supresión de las horas extraordinarias implicarían reducir en un 34 % el nivel de paro existente. Estas cifras, trasladadas a nivel estatal, supondrían que 2 millones de personas hoy en paro tendrían trabajo, con lo cual las ventajas fiscales y en materia de nuevas cotizaciones a la Seguridad Social serían muy altas, los ingresos serían mayores en las arcas públicas y los gastos mucho menores al ser 2 millones menos de personas las que estarían en situación de desempleo cobrando el subsidio o prestaciones sociales.

Junto a esto, porque no todo hay que calcularlo en términos socioeconómicos, veríamos cómo mejoraría la calidad de vida de las personas, el tiempo de trabajo y sus ritmos. Mejoraría el clima y la salud laboral y aumentaría el tiempo libre de todas las personas para prácticas culturales, de ocio y de participación social y política, teniendo una sociedad en última instancia más participativa y autoorganizada.

Cuando hablamos de trabajo es obligado recordar la situación en la que se encuentran las mujeres, que en los últimos años han visto cómo se ha agravado, precarizándose al máximo, su situación cada vez más, incrementándose la doble jornada y dándose lo que se ha venido en denominar la vuelta al hogar.

Hablamos por ello de reparto del trabajo, que no de reparto del empleo, que son dos cosas distintas, porque hace falta también repartir el trabajo doméstico y el trabajo de cuidados, realizado en su mayoría por las mujeres, y para ello es preciso asumir desde el ámbito público el impulso y financiación generosa de todo tipo de servicios públicos tendentes a conseguir que existan guarderías abundantes, centros de cero a tres años o asistencia domiciliaria. Todo esto es preciso para apuntar en esta dirección del reparto global del trabajo, asumiendo desde el ámbito público todos estos servicios, tomando también medidas legales y materiales reales, así como presupuestarias, para conciliar realmente la vida personal, familiar y laboral.

Compañeras y compañeros, ser pobre o excluido no es fruto de ninguna maldición divina ni de pecado original alguno. Repito aquí, porque me gusta, lo que dijo san Ambrosio: El que es rico o es ladrón o es hijo de ladrones. Es decir, aquí nadie es rico ni es pobre porque sí, sino que la gente es enriquecida o empobrecida como consecuencia de un sistema socioeconómico plenamente injusto. Se ha empobrecido o enriquecido como consecuencia de este sistema que produce estas situaciones y si es el propio sistema el que las crea, debe ser también este sistema el que dé soluciones.

Por eso decimos que si las medidas del reparto del trabajo y del impulso de estos servicios públicos no son suficientes para acabar con la lacra del desempleo y esta desvergüenza social, habría que avanzar también a la vez por el camino de fortalecer mucho, material y presupuestariamente, cuantas prestaciones asistenciales, sociales y de renta básica sean suficientes para garantizar que cualquier persona, sea cual sea su condición, tenga derecho a unas condiciones de vida dignas en materia de alimentación, vivienda, sanidad y educación, condiciones básicas mínimas que garantizan la vida de las personas.

Hay dinero para ello, hay dinero y suficiente. El dinero derrochado en impulsar infraestructuras gigantescas, socialmente innecesarias y financieramente ruinosas, tales como han sido los aeropuertos sin aviones, las radiales y autovías sin coches, los trenes de alta velocidad ruinosos, causantes estas obras todas ellas a su vez en gran medida de la crisis que padecemos, este dinero bien podía servir, debería servir para impulsar otro tipo de medidas políticas, públicas y sociales más útiles. Igualmente, las ingentes cantidades de dinero que se están dando a la banca, los cientos de miles de millones que se han dado desde el inicio de la crisis a la misma, a esta banca que ha sido causante en gran medida del desaguisado financiero y económico en el que vivimos, este dinero debería usarse para fomentar servicios sociales públicos y el propio empleo, porque -lo hemos repetido varias veces desde esta tribuna- la banca no necesita ser rescatada, sino que lo que necesita es ser investigada, procesada y juzgada. Las únicas personas, los únicos entes que necesitan ser rescatados son los millones de parados, las mujeres doblemente golpeadas por la crisis, los inmigrantes, la juventud sin futuro.

Y todo esto, desde Amaiur, lo queremos hacer desde nuestro propio país, reclamando soberanía política, soberanía fiscal y un marco propio de relaciones laborales y de protección social, porque estamos completamente convencidos, pues los datos así lo indican, de que nuestro propio país es el mejor marco para poder desarrollar políticas diferentes, un nuevo modelo económico y social, como decía antes, asentado en parámetros de solidaridad y de justicia social, en criterios de reparto del trabajo y de la riqueza, de una igualdad efectiva y real entre hombres y mujeres y en armonía plena con la naturaleza. Por eso defendemos que este reparto del trabajo sea uno de los puntales más firmes para acabar con esta situación de desempleo, con este paro tan sangrante que existe en nuestra sociedad.
...
 Señora ministra, ha empezado usted citando la Constitución, el derecho a la igualdad de todas y todos los españoles. Como muy bien se dice, el problema es que hay aquí mucha gente que es bastante más igual que otra. No es igual el señor Goirigolzarri cuando deja un empleo y se lleva 56 millones que, por ejemplo -es un ejemplo cercano-, mi hermana Inmaculada, que, tras cuarenta y dos años en una empresa del metal, fue despedida y cobró cuatro perras. Esto es lo que usted está defendiendo legalmente, que esto sea legal y que, encima, no solo sea legal, sino que sea además justo y que sea un modelo a seguir.

Dice un refrán africano que si la historia de los safaris en vez de escribirla los cazadores occidentales, los buanas, la escribieran los leones, estas historias serían muy diferentes. Algo muy parecido está ocurriendo aquí entre el discurso del PP y el discurso que, entre otros, tenemos en Amaiur. Cuando es el cazador quien analiza todo esto, es decir el empresario, el banquero o sus representantes -ustedes-, la crisis y sus salidas se ven

de distinta manera que cuando la crisis la analizan los 6 millones de personas en paro o las mujeres que vuelven a casa o los inmigrantes que retornan a Ecuador. Es muy distinta esta lectura. Ustedes representan a los cazadores; otros representan a las piezas abatidas por su reforma. El Gobierno del PP dice que el safari está en crisis, que la cacería está en crisis, que se cazan menos piezas y que una de las causas fundamentales de todo esto es la rigidez de las normas que regulan esta cacería. Y quieren ustedes que el negocio vuelva a ser rentable y para ello hablan de flexibilizar las normas que regulan el safari.

Hacen falta nuevos campos de caza, aumentar el número de animales que se puedan cazar, aumentar el número de meses que pueda durar la cacería, permitir rifles de mayor alcance (Rumores), incluso parece que ametralladoras automáticas, legalizar de nuevo el tráfico de colmillos de elefantes, y con todo esto su mercado volverá a ser rentable y ustedes volverán a tener beneficios y los reyes y los sátrapas y los banqueros y los ricos que vayan a cazar volverán a ostentar muchas cabezas de animales en sus salones. Pero para nosotros el problema no está en nada de esto. No está en que haya mayores o menores rigideces regulando el safari, sino que para nosotros el problema es la propia cacería y sus propios cazadores, este es para nosotros el problema, y es necesario que no haya parásitos sociales ni parásitos banqueros apropiándose del beneficio de esta sociedad.

Ha dicho que lo que yo he señalado es un debate nostálgico. No sé dónde tendrá puesto el reloj del tiempo, pero cuando he citado la recomendación del Parlamento Europeo hacía referencia al año 1996, y esta recomendación se ha venido manteniendo durante todos estos años y recomienda a todos sus Estados miembros avanzar hacia la jornada de treinta y dos horas. Esto no tiene nada de nostálgico sino mucho de actual cuando, de toda la población activa, solo tienen trabajo tres cuartas partes de la misma, un mal trabajo, un trabajo precario en muchos casos, y la cuarta parte restante no tiene nada de nada.

El sector la construcción, el más golpeado por la crisis, es el sector que tenía las jornadas de trabajo más largas, el sector que tenía un mayor número de horas extraordinarias, el sector en el que existían unas condiciones de trabajo más penosas, en el que había más precariedad, y este sector -y ustedes quieren convertir toda la economía en algo parecido a este sector- ha sido el más golpeado por la crisis.

Le voy a poner un ejemplo no para chulear de nada, porque no se trata de eso, porque nosotros también tenemos muchísimos problemas laborales en nuestro país. En Euskal Herria se dan hoy, de todo el Estado, los salarios más altos, las jornadas más pequeñas y, sin embargo, el nivel de paro y el nivel de pobreza existentes son los más bajos de todo el Estado. Tener jornadas más pequeñas y tener unas condiciones de trabajo mejores y unos sueldos más altos no está reñido en modo alguno con tener unos niveles de pobreza y unos niveles de paro menos duros, menos sangrantes. Estos son dos ejemplos muy claros que demuestran...

 Son dos ejemplos muy claros que demuestran que lo que usted dice no es cierto. Y termino, la democracia es algo que va bastante más allá de las elecciones, la democracia debe bajar a las calles, debe entrar en los talleres, debe entrar en las casas, en las cocinas, en los centros de estudio; la democracia debe entrar también en las relaciones laborales y debe, por eso, repartirse el trabajo entre todas las manos disponibles, el empleo y también el trabajo doméstico y de cuidados. Debe repartirse todo esto y también la riqueza, porque solo a través de impulsar firmemente un modelo de sociedad diferente se podrá resolver esta lacra social que hoy padecemos en este país, Guinness en Europa en pobreza, en miseria y en paro.

 

 

 

 

 

 

enlace relacionado: http://www.amaiur.info/?lang=es

fuentes:
http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/PopUpCGI?CMD=VERLST&BASE=pu10&FMT=PUWTXDTS.fmt&DOCS=1-1&QUERY=%28CDP201206200042.CODI.%29#(Página20  

http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/Diputados/BusqForm?_piref73_1333155_73_1333154_1333154.next_page=/wc/fichaDiputado?idDiputado=339&idLegislatura=10

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